UTILIZAR ESTE LIBRO
EVITAR EL PRIMER TRAGO

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   EVITAR EL PRIMER TRAGO  

Este libro no suministra un plan para recuperación del alcoholismo. Los Pasos de Alcohólicos Anónimos que resumen el programa de recuperación están explicados detalladamente en los libros "Alcohólicos Anónimos" y "Los Doce Pasos y Las Doce Tradiciones". En este libro no se encuentra la interpretación de esos Pasos, ni tampoco los procesos que cubren su aplicación.

Aquí tratamos solamente algunos de los métodos que hemos utilizado para vivir sin beber. Cordialmente lo invitamos a ensayarlos, bien sea que usted esté interesado o no en Alcohólicos Anónimos.

Nuestra bebida estaba conectada con muchos hábitos, grandes y pequeños. Algunos de ellos eran hábitos mentales, o sea las cosas que sentíamos en nuestro interior. Otros eran hábitos de actitud, o sea las cosas que hacíamos y acciones que ejecutábamos.

Para poder acostumbrarnos a no beber, hemos visto la necesidad de reemplazar los viejos hábitos por unos totalmente nuevos.

(Por ejemplo, en lugar de beber esa próxima copa, la que tiene en su mano o la que está programando, ¿podría usted posponerla hasta cuando lea el final de la página veinte? Dé unos sorbos de gaseosa o jugo de frutas, en lugar de la bebida alcohólica, mientras lee este libro. Un poco después le explicaremos con mayor detalle lo que se encuentra detrás de este cambio de hábitos).

Después de que invertimos algunos meses practicando estos nuevos hábitos sobrios, o formas de actuar y pensar, se convirtieron casi en una segunda naturaleza para la mayoría de nosotros, en forma similar a como era la bebida. El no beber se ha vuelto fácil y natural, y no una lucha sorda y pavorosa.

Estos métodos prácticos, de utilidad inmediata, pueden utilizarse fácilmente en la casa, el trabajo o las reuniones sociales. También incluimos aquí algunas cosas que hemos aprendido a no hacer o evitar. Estas eran cosas que, como ahora las vemos, nos tentaban en su oportunidad hacia la bebida o de alguna manera ponían en peligro nuestra recuperación.

Creemos que usted hallará muchas o casi todas las sugerencias que presentamos aquí muy valiosas para vivir sobrio, cómoda y fácilmente. No existe significado especial en el orden en que las presentamos. Usted las puede reagrupar en la forma que mejor le parezca. Tampoco en un listado completo de nuestros métodos. Prácticamente cada uno de los miembros de A.A. que usted encuentre puede suministrarle por lo menos una buena idea adicional que tal vez no hemos mencionado. Y usted mismo probablemente encontrará nuevas ideas que a usted le funcionen. Esperamos que las transmita a otras personas para que ellas a su vez puedan aprovecharlas.

A.A. como agrupación no apoya formalmente ni recomienda para todos los alcohólicos todas las líneas de acción que se incluyen aquí. Pero todas y cada una de las prácticas incluidas han mostrado su utilidad a algunos de los miembros, y pueden también ser útiles para usted.

Este libro se ha planeado como un manual sencillo que pueda consultarse en distintas ocasiones, y no como algo que deba ser leído de una vez, para luego olvidarse.

Previamente queremos mencionar dos precauciones que han demostrado ser de mucha ayuda:

A. Mantenga una mente abierta. Tal vez algunas de las sugerencias que ofrecemos no sean de su agrado. Si tal es el caso, hemos visto que, en lugar de rechazarlas para siempre, es una idea mejor hacerlas a un lado por algún tiempo. Si no cerramos totalmente nuestras mentes a ellas, siempre podremos volver posteriormente a ensayar ideas que antes no nos gustaban, en caso de considerarlo conveniente.

Por ejemplo, muchos de nosotros vimos que, en nuestros días iniciales de abstención, las sugerencias y camaraderías ofrecidas por un padrino A.A. nos ayudaron enormemente a permanecer sobrios. Otros de nosotros esperamos hasta haber visitado muchos grupos y conocido muchos miembros de A.A. antes de resolvernos finalmente a pedirle ayuda a un padrino.

Algunos de nosotros vimos en la oración una ayuda poderosa para no beber, al tiempo que otros evitaron totalmente las cosas que tenían algo que ver con la religión. Pero todos nosotros tenemos la libertad de cambiar nuestra actitud acerca de estas ideas posteriormente si así lo preferimos.

Muchos de nosotros encontramos que mientras más pronto empezáramos a trabajar en los Doce Pasos ofrecidos como programa de recuperación en el libro "Alcohólicos Anónimos", era mucho mejor. Otros en cambio sintieron la necesidad de posponer este trabajo hasta lograr adquirir alguna sobriedad.

El punto importante es que no existe ninguna forma "correcta" o "equivocada" de hacer las cosas en A.A. Cada uno de nosotros utiliza lo que es más adecuado para su caso, sin cancelar la puerta a las otras formas de ayuda que podamos encontrar valiosas en una oportunidad diferente. Y cada uno de nosotros trata de respetar los derechos de los demás para hacer las cosas en forma diferente. En ocasiones, un miembro de A.A. hablará en forma de tomar las diversas partes del programa en un estilo selectivo, es decir, recibiendo aquello que nos gusta y dejando a un lado lo que no nos satisface. Es probable que otros encuentren más útiles aquellas partes que hemos considerado indeseables, o puede suceder que el mismo miembro vuelva posteriormente a trabajar en alguna de las ideas que antes había rechazado.de A.A. a compartir sus experiencias.

Sin embargo, es prudente recordar la tentación de escoger únicamente los postres o las ensaladas o los platos que nos son particularmente apetitosos. Por ello es conveniente recordar también la necesidad de mantener bien balanceada nuestra dieta nutricional.

Es nuestro proceso de recuperación del alcoholismo, vimos que necesitábamos una dieta balanceada de ideas, aun en el caso de que algunas de ellas no nos gustaran o en principio no nos parecieran tan agradables como otras. Al igual que la buena comida, las buenas ideas no nos hicieron bien hasta cuando hicimos un uso inteligente de ellas. Esto nos conduce a nuestra segunda precaución.

B. Use su sentido. Tenemos que hacer uso de una inteligencia normal y corriente para aplicar las sugerencias que siguen.

Así como cualquiera otra clase de ideas, las sugerencias de este libro pueden ser mal utilizadas. Por ejemplo, veamos la noción de comer dulces. Obviamente, los alcohólicos que sufren de diabetes, obesidad o problemas de azúcar en la sangre deberán encontrar substituto que no pongan en peligro su salud, pero sin embargo podrán beneficiarse de la idea de comer dulces al recuperarse del alcoholismo. (Muchos expertos en nutrición aconsejan como práctica general el comer pasabocas ricos en proteínas en lugar de dulces). Así mismo, no es buena idea el exagerar este remedio. Debemos comer alimentos balanceados adicionalmente a los dulces.

Otro ejemplo, es el uso del refrán: "Tómelo con calma". Algunos de

nosotros hemos visto que podíamos abusar de esta magnífica noción, convirtiéndola en una excusa para la pereza, el incumplimiento y la desidia. Esa no es, por supuesto, la intención del refrán. si se aplica adecuadamente puede aliviar muchísimo, pero mal aplicado puede perjudicar nuestra recuperación. Algunos de nosotros lo complementamos así: "¡Tómelo con calma, pero actúe!".

Es muy claro que tenemos que utilizar nuestra propia inteligencia al seguir cualquier consejo. Todos los métodos descritos aquí necesitan ser usados con un buen criterio.

Y una cosa más. A.A. no pretende ofrecer consejos expertos o científicos acerca del problema de la abstención. Lo único que podemos hacer es compartir con usted nuestra experiencia, sin adentrarnos en teorías y explicaciones.

Por consiguiente en estas páginas no se ofrecen técnicas médicas acerca de cómo dejar de beber si usted todavía no lo ha logrado, ni damos secretos milagrosos para acortar o evitar las resacas o malestares subsiguientes.

En ocasiones, la adquisición de la abstención puede lograrse en su propia casa; pero frecuentemente, la bebida prolongada ha causado problemas médicos tan serios que sería mucho mejor buscar la ayuda médica o el internamiento en un hospital para suspender la bebida. Si usted se encuentra enfermo en esa gravedad, es probable que necesite los mencionados servicios profesionales antes de que pueda estar interesado en los métodos que ofrecemos aquí.

Muchos de nosotros que no estábamos tan enfermos, hemos logrado, sin embargo, recuperarnos en compañía de otros miembros de A.A. Y puesto que hemos pasado pro esas mismas etapas, podemos ofrecer una ayuda (práctica y sencilla, no técnica) para ayudar a algunos a aliviarse de la miseria y el sufrimiento. Por lo menos, podemos comprenderlos, puesto que hemos sufrido el mismo proceso.

Por ello el tema de este libro es el no beber, en vez de dejar de beber. Tratamos acerca de la vida en sobriedad.

Hemos hallado que para nosotros la recuperación empezó por no beber, por adquirir la abstención y permanecer completamente libres del alcohol en cualquier cantidad y en cualquier forma. Hemos encontrado también que debemos permanecer alejados de las demás drogas que afectan la mentalidad. Sólo podemos encaminarnos hacia una vida plena y satisfactoria cuando estamos abstemios. La abstención es la plataforma de lanzamiento para nuestra recuperación.

En cierto sentido, este libro trata acerca de la forma de manejar la abstención. (Anteriormente no podíamos manejarla; y por ello bebíamos).

 

 

Unas expresiones que se oyen constantemente en A.A. son : "Si usted no ingiere el primer trago, nunca se emborrachará" y "Un trago es excesivo, pero veinte pueden no ser suficientes".

Muchos de nosotros, cuando comenzábamos a beber, nunca deseábamos tomar más de una o dos copas. Pero a medida que el tiempo fue pasando, incrementábamos el número. Luego, en años posteriores, nos encontramos bebiendo cada vez más, y algunos de nosotros llegamos a emborracharnos y a permanecer en ese estado durante lapsos considerables. Tal vez nuestra condición no siempre se mostraba en nuestra forma de hablar o nuestra apariencia personal, pero por aquella época nunca estábamos realmente sobrios.

Si ese estado llegaba a molestarnos, podíamos disminuir o cortar del todo, o tratar de limitarnos a una o dos copas, o cambiar del licor fuerte a un licor más suave como cerveza o vino. Por último, tratábamos de limitar la cantidad, buscando en esa forma evitar las borracheras fuertes y desastrosas. O tratábamos de esconder a los demás nuestra situación.

Pero todas esas artimañas se nos fueron haciendo más y más difíciles. Ocasionalmente, llegábamos a interrumpir totalmente el consumo alcohólico, y durábamos algunos días sin beber en absoluto.

Eventualmente, retornábamos a la bebida, siempre pensando en tomar una sola copa. Y puesto que sea copa aparentemente no nos causaba graves perjuicios, nos sentíamos tranquilos y seguros al tomar otro trago. Es probable que con eso nos contentáramos en esa determinada ocasión, y era muy confortante saber que podíamos limitarnos a una o dos copas, y luego suspender. Algunos de nosotros lo hicimos muchas veces.

Pero la experiencia resultó ser engañosa. Nos persuadía de que podíamos beber sin que nos pasara nada malo. Y luego se presentaba la ocasión (alguna celebración especial, una pérdida personal o un evento sin significación particular) cuando dos o tres tragos nos hacían sentir bien, y por consiguiente pensábamos que uno o dos más no nos harían daño. Y sin ninguna intención, en absoluto, nos vimos nuevamente bebiendo en forma exagerada. Volvíamos a estar en la misma situación de antes, bebiendo en abundancia sin desearlo realmente.

Tantas y tan repetidas experiencias nos han forzado a llegar a esta conclusión de lógica indisputable: Si no ingerimos el primer trago, nunca podremos emborracharnos. Por consiguiente, en lugar de planear no volver a beber nunca, o tratar de limitar el número de tragos o la cantidad de alcohol, hemos aprendido a concentrarnos en evitar únicamente una copa: la primera.

En efecto, en lugar de preocuparnos acerca de la limitación del número de tragos al final de un episodio de borrachera, evitamos la primera copa que desencadena esa borrachera.

Suena como algo demasiado simplista y trivial, ¿verdad?. Es ahora muy difícil para muchos de nosotros, entender que nunca nos dimos cuenta de esta verdad tan simple antes de ingresar a A.A. (Por supuesto, si hemos de ser francos, nosotros nunca quisimos realmente dejar el alcohol por completo, y sólo vinimos a hacerlo cuando aprendimos acerca del alcoholismo). Pero el punto principal es este: Ahora sabemos muy bien qué es lo que realmente funciona.

En lugar de tratar de imaginarnos cuántos tragos podemos manejar a salvo (¿cuatro? ¿seis? ¿una docena?) recordamos "No tomar esa primera copa". Así de simple. El hábito de pensar en este forma ha ayudado a centenares de miles de nosotros a permanecer sobrios y abstemios durante muchos años.

Los médicos expertos en alcoholismo nos informan que hay un fundamento médico para evitar la primera copa. Con ese primer trago se aprieta el gatillo, inmediatamente o algún tiempo después, para disparar la compulsión de beber más y más hasta encontrarnos en problemas causados por la bebida. Muchos de nosotros hemos llegado a creer que nuestro alcoholismo es una adición a la droga alcohol. Al igual que los adictos de cualquier clase de droga que deseen mantener la recuperación, tenemos que alejarnos de la primera dosis de la droga que nos ha esclavizado. Nuestra experiencia parece confirmar esto, como puede usted leer en el libro "Alcohólicos Anónimos" y en nuestras revistas Grapevine y El Mensaje, y puede escucharlo dondequiera que se reúnan miembros

 

 

 

 

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