La Venganza del Vampiro


Maximilian von Klaus se desperezo estirandose tanto como pudo y bostez� ruidosamente. El peso del collar simbolo de su cargo oscil� incomodamente en su cuello. Algunas articulaciones le crujieron al estirarse.

Cuarenta a�os atras, von Klaus habia sido un temible guerrero, el mejor Gran Maestre de los Caballeros del Sol Llameante. Habia cabalgado por todos los campos de batalla del Imperio, matando mutantes, hombres bestia y... no muertos. Sintio un escalofrio a pesar del calido sol del mediodia, y se arrebuj� en sus vestimentas. Desde lo mas profundo de su alma, la oscuridad le atenaz� y el miedo se apoder� de el una vez mas.

"Un dia, cuando seas viejo y debil, mortal, volver� a por ti".

Maximilian vio otra vez esos terribles ojos llenos de odio; los ojos que le habian estado persiguiendo durante toda su vida.

"Volver� a por ti. Beber� de ti �Vengar� a nuestra amada Isabel!"

Se vi� una vez mas en su dorada armadura, observando al maligno depredador de la noche. Aunque sus hombres habian destruido a las criaturas que servian al Vampiro, habia conocido por primera vez lo que era el autentico miedo. El Se�or de los Vampiros se convirti� en niebla mientras las espadas de seis de sus Caballeros lo atravesaban sin hacerle da�o alguno. La niebla se desvaneci�, dispersandose por el campo cubierto de cadaveres; pero su terrible voz todavia hoy despertaba las peores pesadillas en von Klaus.

"Te desangrar� a ti y a tu Imperio y, cuando haya acabado, te unir�s a mis huestes. Tu carne putrefacta servir� de alimento a los cuervos y los gusanos, pero no descansaras en paz. Sufriras una eternidad de horror, Maximilian von Klaus. Dentro de cuarenta a�os te buscar�. Te matar�. Matar� a tus hijos, a tu gente, a todo tu patetico Imperio".

El Alcalde volvi� en si. Se dirigio tambaleante, atravesando la plaza del mercado, hacia la estatua a Manann, el dios del mar. Hacia cuarenta a�os estaba en su mejor momento, pero ahora era un hombre viejo y debil. Le dolia el pecho y sufria artritis. Pero tal vez, solo tal vez, el Vampiro se habia olvidado de �l. Tal vez alguien lo habia matado. Tal vez los rumores sobre una horda de No Muertos que estaba asolando el Imperio no eran mas que eso, rumores propagados por campesinos de mente sencilla alrededor del hogar de alguna taberna.

Un cuerno son� en las puertas de la ciudad, varios mas le respondieron desde diversos puntos de las murallas. Von Klaus se gir� y vio como una columna de Alabarderos con los colores de Talabecland entraba en la villa. A su cabeza cabalgaba un hombre de cara estricta, monoculo y ropas caras. Al verle, el hombre cabalg� hacia el Alcalde y le salud�.

"Reiksmarshall Wilhelm Hague de Talabecland �Sois vos el Se�or von Klaus?"

Maximilian asintio silenciosamente.

"�Por Sigmar! Alcalde von Klaus, no disponemos de mucho tiempo. Dispongo de cuatrocientos hombres de infanteria y doscientos mas de caballeria y, por orden del Emperador, ya estan en camino mas refuerzos procedentes de todos los confines del Imperio. Ya hemos empezado a cavar algunas defensas en el exterior de la ciudad para emplazar la artilleria �Convoque a la guardia de la ciudad! �Esos infernales demonios pronto estaran aqui!"

"�Infernales demonios?"- replic� von Klaus.

"�No lo habeis oido?"

"�Oir el qu�?"

"Los No Muertos vienen hacia aqui �Y parece que vienen a por vos!"

La Batalla de la Llanura de Schrolnetz significo la derrota del Vampiro Antoine von Carstein ante un gran ejercito Imperial al mando de Maximilian von Klaus en el a�o de Sigmar de 2465. Von Carstein estaba a punto de destruir el Imperio cuando el Emperador Wilhelm III consiguio reunir las fuerzas de todos los Condes Electores contra �l. Von Klaus y su guardia de Caballeros del Sol Llameante derrotaron al Vampiro en el transcurso de la batalla, mientras las Legiones de No Muertos eran destruidas por los ca�ones y los Helblaster. Antoine von Carstein jur� vengarse de von Klaus, su familia y su propio Imperio.

Durante cuarenta a�os, von Carstein se lami� sus heridas y plane� la venganza. Reconstruy� sus hordas de cadaver a cadaver y aliment� su odio hasta que consiguio saborearlo con su fria y puntiaguda lengua.

Sus legiones salieron de Sylvania una vez mas en el a�o 2505. Von Carstein se movio con cautela. Al principio solo atac� peque�os pueblos para probar su ejercito y sumar nuevas tropas a sus fuerzas. Las podridas caras de primos lejanos degollaban poblaciones enteras, y pronto llegaron a la corte del Emperador Karl Franz rumores del regreso del Se�or de los Vampiros. Se despacharon inmediatamente cazadores de brujas y espias. Algunos, muy pocos, regresaron con la noticia de que miles de ciudadanos del Imperio habian sido esclavizados mas alla de la muerte por un maligno nigromante que cabalgaba abiertamente por el pais; y que unos extra�os jinetes registraban todo el pais en busca de un hombre: Maximilian von Klaus.

Hasta esos momentos, ciudades enteras habian sido destruidas, y el Emperador Karl Franz moviliz� las tropas de los estados de Talabecland, Stirland, Averland y de la Marca del Oster para resistir en la poblacion del antiguo heroe del Imperio, el puerto fortificado de Stuttburgo. El Emperador envio incluso un destacamento de su guardia de elite desde Altdorf a bordo de la Gran Nao Imperial "Orgullo de Sigmar".

Las fuerzas Imperiales estaban comandadas por Wilhelm Hague, un hombre idiosincratico, pero un magnifico comandante, que consiguio organizar una defensa adecuada a pesar de las pocas horas de que dispuso antes de que las fuerzas no muertas atacaran Stuttburgo.

El cielo de mediodia se oscurecio cuando miles de murcielagos e insectos cubrieron Stuttburgo y nubes de tormenta surgieron en el cielo, trayendo la oscuridad de la noche a lo que habia sido un hermoso dia. El propio mar se rebel� y se lanz� contra las murallas del puerto vomitando victimas: los cadaveres y almas de los marinos que se habian ahogado en su seno. Padres e hijos muertos hacia mucho salieron a buscar a sus mujeres e hijos, tambaleandose por las calles y ara�ando las puertas mientras goteaba fango por sus desencajadas bocas.

El propio Antoine von Carstein penetro en el pueblo por la Puerta de Sigmar mientras su guardia de tumularios mataba a los valientes defensores con sus armas putrescentes. Por detras suyo galopaban los lobos espectrales cazando a los ciudadanos por las calles; y los necrofagos se cebaban con los muertos y los moribundos.

De pie en la plaza del pueblo, Antoine von Carstein aull� el nombre del alcalde, ordenandole que se presentara ante �l como hizo en la Batalla de Schrolnetz.

Ni la propia tormenta pudo resistirse a su voz y los relampagos que laceraban la estatua de Manann, el dios Imperial del mar, mientras el eco de su voz rebotaba por la plaza del pueblo. Von Klaus fue arrastrado fuera del edificio de la alcaldia por los espiritus de los muertos y, como habia vivido cuarenta a�os aterrorizado, se arrodill� ante el Se�or de los Vampiros, sollozando desconsoladamente.

Sin embargo, antes de que von Carstein pudiera cumplir su juramento de beber la sangre del alcalde, son� un cuerno.

Wilhelm Hague, Reiksmarshall de Talabecland, carg� con sus tropas atravesando la plaza mientras su armadura brillaba por los destellos de los disparos de las pistolas de repeticion.

La batalla rugi� con gran ferocidad a su alrededor.


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