Aunque los Vampiros tengan el mismo aspecto fisico, no tienen nada que ver con los humanos entre los que se ocultan. Tras su mascara de belleza y donaire se oculta un depredador, un cazador de los vivos. Incluso si los Vampiros fueron buenos y honestos durante su vida mortal, la utilizacion de los poderes nigromanticos y el hambre antinatural de sangre humana muy pronto los acaba corrompiendo. Vivir constantemente entre los muertos les conduce lentamente hacia la morbosidad y la demencia, y la magia negra, que se ven obligados a utilizar, les conduce irremediablemente hacia el mal.
Un Vampiro debe mantener su sangre maldita y la furia de la energia oscura controlada. Muchas veces el esfuerzo es demasiado grande, y un Vampiro furioso puede matar a un hombre en un estallido de rabia. Un Vampiro furioso es una vision terrible, se transforma de su aspecto mortal en un demonio con colmillos extremadamente afilados, largas garras y rasgos bestiales. Sus ojos brillan con una luz antinatural. La simple mirada de un Vampiro puede provocar la huida del guerrero mortal mas valiente.
Despues de un cierto tiempo, el Vampiro esta tan ahito de sangre que ya no se preocupa por la muerte de ningun mortal. Es posible que todavia conserve su aspecto humano, pero su frio e inmovil corazon no alberga piedad ni compasion alguna por la vida. La sangre vampirica fluye por sus venas y el es tan antinatural que ni siquiera se refleja en las superficies bru�idas. Se convierte totalmente en un No Muerto.
Para los Vampiros, la sociedad humana es una sombra cambiante, pues ellos no envejecen ni cambian como lo hacen los hombres. Este tipo de vida somete a una gran presion las mentes de estas criaturas, por lo que se ven constantemente acompa�ados por la locura. Si se consideran las diferencias entre estos inmortales y los meros humanos, es facil comprender por que los Vampiros no sienten piedad ni parentesco alguno con los hombres. Su terrible hambre les obliga a cometer actos de asesinato y violencia, y su superioridad fisica y mental es indiscutible. Por tanto, no es sorprendente que los Vampiros consideren a la humanidad simplemente ganado.
Muchos Vampiros acaban cansandose de su eterna existencia, pero temen a la muerte final mucho mas que el horror de vivir para siempre como un No Muerto. Se dice que sus actos malignos los han condenado a una tortura eterna en el reino de los muertos, y es por eso que se aferran a sus vidas corporeas, odiando su no vida pero temiendo el juicio final que tendran que afrontar en la otra vida.