ANTOLOGIA POETICA |
V
Te miro
y las miradas apenas son manos que palpan
la juventud y la belleza de tu rostro.
Manos que apenas separan siete colores en la luz
y que no pueden tocar tus pensamientos.
Estoy a obscuras dentro de mi carne.
Desde los ojos baja sobre mi alma una triste claridad.
Te hablo
y muestro las palabras como si alzara objetos
para que me entendieras.
Muestro palabras que no son mis pensamientos,
que est�n fuera de m�, lejos de m�,
que ni siquiera est�n en mi cuerpo, como las l�grimas.
Nos amamos a tientas. Queri�ndonos
estamos tan distantes
que debemos enviarnos palabras,
peque�as palabras para poder entendernos.
X
El mundo est� vac�o
de ti. De ti, desierto.
Detr�s de la ventana
hay otro cielo
m�s p�lido y peque�o.
T� eras la medida
de todo. Del paisaje,
del tiempo y de la dicha.
Delante
de mi ventana, el aire
ya no sostiene p�jaros;
los �rboles
tienen sombras m�s largas
y la primera estrella
apenas arde,
ahora que a mi lado,
no estando t�, no hay nadie.
Tu ausencia es una niebla
que entristece la tarde.
SIXTO PONDAL RIOS ("Los rostros transparentes")