ANTOLOGIA POETICA |
ABANDONE LAS CARAMBOLAS ...
Abandon� las carambolas por el calambur, los madrigales por los mamboret�s, los entreveros por los entretelones, los invertidos por los invertebrados. Dej� la sociabilidad a causa de los soci�logos, de los solistas, de los sodomitas, de los solitarios. No quise saber nada con los prost�ticos. Prefer� el sublimado a lo sublime. Lo edificante a lo edificado. Mi repulsi�n hacia los parentescos me hizo eludir los padrinazgos, los padrenuestros. Conjur� las conjuraciones m�s concomitantes con las conjugaciones conyugales. Fui c�libe, con el mismo amor propio con que hubiese sido paraguas. A pesar de mis predilecciones, tuve que distanciarme de los contrabandistas y de los contrabajos; pero intim�, en cambio, con la flagelaci�n, con los flamencos.
Lo irreductible me sedujo un instante. Cre�, con una buena fe de voluntario, en la mineralog�a y en los minotauros. �Por qu� raz�n los mitos no repoblar�an la aridez de nuestras circunvoluciones? Durante varios siglos, la felicidad, la fecundidad, la filosof�a, la fortuna �no se hospedaron en una piedra?
�Mi ineptitud lleg� a confundir a un coronel con un term�metro!
Renunci� a las sociedades de beneficencia, a los ejercicios respiratorios, a la franela. Aprend� de memoria el horario de los trenes que no tomar�a nunca. Poco a poco me sedujeron el recato y el bacalao. No consent� ninguna concomitancia con la concuspicencia, con la constipaci�n. Fui metodista, malabarista, monogamista. Am� las contradicciones, las contrariedades, los contrasentidos ... y ca� en el gatismo, con una violencia de gatillo.
OLIVERIO GIRONDO ("Espantap�jaros", 4)