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Actos de vandalismo criminal;
martirios atroces a los que se somete a animales inocentes e inofensivos
con el consentimiento de las autoridades gubernativas, municipales y religiosas.
Otorgando patente de cultura a estas salvajadas, se evita el Código
penal español condene estas formas de crueldad y por lo tanto mantenga
en la legalidad las corridas de toros: la verguenza nacional por excelencia;
el pasaporte de la inferioridad moral e intelectual de un pueblo estafado
desde dentro.
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