Abandonada
en una finca española, en pleno verano, atada a una cadena de un
metro, sin comida y sin agua.
Las banderillas son más
grandes que la vaquilla. Es el asesinato de Bambi, cometido por niños,
pero guiados por adultos: maestros.
Ya se ha llegado a reunir
a niños, enanos y chimpancés para asesinar a un becerrillo
y llamarlo espectáculo infantil, ¿es ésta la Hispanidad
democrática y cristiana?
La justicia española
no lo considera un delito, los Ministerios del Interior y Agricultura tampoco,
el Ministerio de Educación no lo condena a nivel de magisterio,
el de Cultura alienta escuelas de tauromaquia.