El mundo está sumergido hoy en una
dinámica constante de cambios que necesitamos comprender si es que
realmente queremos fundar las bases para una sociedad ecológica.
Necesitamos comprender los procesos sociales, tecnológicos y científicos
que se suceden con tal velocidad, que por momentos hace que lo que creíamos
que era nuevo ya está siendo viejo.
Hoy, en medio del ruido y de la desesperanza,
vislumbramos la posibilidad de conciliar la libertad con la incertidumbre,
articular los antagonismos desde el amor, generar una nueva forma de pensar,
reencantar el mundo, apuntar a lo improbable.
Una cosa es cada vez más clara: las crisis
de nuestro tiempo representan el impulso necesario para la ecotransformación
en marcha. En nuestra misma patología reside nuestra oportunidad.
Gaia nos pide a gritos que despertemos del sueño
en que el sistema nos ha sumergido, que abandonemos nuestra lentitud para
despojarnos de las ideas fijas y preconceptos de la vida. Ya es evidente
que todo esto es prácticamente insostenible. Todo se está
reestructurando en una u otra dirección. Es nuestra la decisión
de comenzar a participar en un movimiento de ecotransformación.
Gaia necesita lugares donde la gente pueda vivir lejos de rivalidades nacionales,
moralidades contradictorias y religiones competitivas. Lugares donde los
seres humanos liberados de toda esclavitud del pasado, podamos dedicarnos
completamente al descubrimiento y a la práctica de la conciencia
planetaria que quiere manifestarse.
Estamos convencidos que ya no tiene más
sentido para nosotros, en lo personal, social o filosófico, continuar
en un medio que conduce a la destrucción de la naturaleza, hasta
llegar incluso a erosionar la pureza y fuerza espiritual que se encuentra
en el corazón del ser humano. Es por esto que nos proponemos formar
pequeños asentamientos humanos, basados en principios ecológicos,
comunitarios y espirituales llamados Eco-Villas, con habitantes residentes
y transitorios, que puedan vivir en un ambiente en armonía con la
naturaleza, en donde la comunidad se sienta integrada a los procesos evolutivos
de vida.
Aspiramos a que las Eco-Villas sean lugares
de paz, concordia y armonía, donde todos los instintos de lucha
del ser humano puedan ser utilizados para vencer las causas de sus sufrimientos
y miserias, para erradicar sus debilidades e ignorancias, para triunfar
sobre sus limitaciones e incapacidades. Los títulos y los cargos
se reemplazarán por oportunidades para servir y organizar. El trabajo
no será sólo el medio para ganarse la vida, sino el medio
por el cual el individuo pueda expresarse y desarrollar sus propias capacidades
y creatividad, prestando al mismo tiempo un servicio a la totalidad del
grupo.
El trabajo será un rito comunitario,
un espacio de encuentro con la vida, de creación y colaboración.
Buscamos que las actividades participen de los ciclos de la naturaleza
en cuanto se refiere a alimentos, energía, vivienda y desechos.
El crecimiento del proyecto permitirá
alejarnos progresivamente de la opresión de la sociedad de consumo
para entregarnos a la energía de la vida: el desarrollo de actividades
artísticas, el uso del terreno como lugar para encuentros, espacio
donde los niños puedan educarse a través del juego, un comedor
de alimentos naturales, talleres de aprendizaje en agricultura, cestería,
cocina, telar, autoabastecimiento de alimentos orgánicos, bioconstrucción,
etc.
Es obvio que, para quienes están satisfechos
con la sociedad actual, las Eco-Villas no tienen razón de ser. Esta
es una aventura para aquellos que ya no tienen ninguna duda del estado
de crisis de la sociedad de consumo, especialmente en la relación
de las personas entre sí y con el resto de la naturaleza.
Proponemos una vida simple pero no ignorante,
una vida tranquila pero productiva y esencialmente creativa. Proponemos
un sistema social que posibilite todo lo anterior, o por lo menos que se
oriente hacia ello. Encuadramos la experiencia como un concierto, donde
cada uno de nosotros (como músico) tendrá su papel. Tendremos
que aprender la partitura, ensayarla y tocar, para sumarnos a la música
armoniosa del Universo. Buscamos que se de en la música la armonía,
ésta es un intercambio de energía; todo en el Universo es
armonioso, cada uno de nosotros es fundamental en Él.
Necesitamos crear en cada acto, en cada instante,
realidades positivas movidos hacia una ética profunda; necesitamos
reconocer nuestra verdadera dimensión. Reconocer el verdadero potencial
oculto en cada ser humano. Necesitamos tener conciencia sobre todo lo que
afecta nuestra acción y no acción.
Se hace imprescindible crear iniciativas que
generen redes para investigar sobre verdaderos códigos de vida,
acordes al momento que estamos viviendo.
Es necesario el desarrollo de comunidades con
el sentido de bioregionalismo con personas decididas a rehabilitar y restaurar
ese ecosistema y desarrollar un sentido renovado del lugar.
Necesitamos redescubrir el más primitivo
sentido de nuestra especie, la habilidad de comunicación, de conexión
con la Tierra y el Cosmos.
El proyecto se sitúa entre una vida sencilla
de un pequeño pueblo, y una vida profundamente organizada en función
de los principios espirituales, ecológicos y sociales. Es así
como visualizamos a estas Eco-Villas como un punto de equilibrio entre
lo local y lo global, entre lo cotidiano y lo cósmico.