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Roberto Moreno: La música, como modo de expresión

En mi opinión el jazz es el arte del juego libre, donde uno puede expresar lo que siente. Siempre admiré aquello de que uno puede tocar un tema doscientas veces y nunca va a ser igual. 

Dadas las dificultades que se nos presentaban para realizarle una entrevista, le solicitamos el favor de hacerla mediante una pauta que le enviaríamos por e-mail, a lo que accedió muy gentilmente. Seguimos el trabajo y la actividad de Roberto desde hace un buen tiempo, intuíamos, como pudimos luego comprobarlo, que la metáfora del nombre de su primer disco "Un Mundo de Cuatro Cuerdas" iba más allá de la simple alusión a la proyección y metamorfosis sonora del instrumento, sino que resumía de alguna manera, su vida misma, los puntos cardinales: su instrumento, la música, los amigos y la familia. Vamos a conocerlo mejor y, que sea el mismo el que nos cuente su experiencia de vida.

Para hacer más interesante y darle fluidez a la nota, obviamos incluir aquí las preguntas que le hicimos, notarán que tampoco hacen falta.

- "Mi nombre es Roberto Luis Moreno, nací en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina, el 12 de marzo de 1964, lugar donde vivo habitualmente. Mi grupo familiar está compuesto por mi compañera, Adriana; mi tía Julia y mi amiga Elsa, madrina de Adriana; dos gatos (Sifusa y Rasmoon) y la perrita whippet: Luna.

Sin antecedentes familiares en el campo musical comencé a estudiar a los 17 años en la Escuela de Guitarra y Jazz "Walter Malossetti" (aunque tocaba desde los 15 años). Lo que me motivó a ser músico es algo, para mí, bastante particular. Al ser una persona bastante introvertida, barrera que me impedía acercarme a la gente, necesitaba algo que posibilitara aquello y encontré en la música ese instrumento. Igualmente desde muy pequeño escuchaba mucha música (tango, folklore, clásica) porque en casa se vivía con la radio encendida sintonizando programas que pasaban esos estilos musicales.

Luego, ya en el colegio, tenía amigos que escuchaban rock e integraban una banda. Yo los iba a escuchar y me fui "enganchando" hasta que un día el cantante de esa banda y muy amigo mío se apareció con un bajo Faim, todo descalibrado y me lo regaló.

Siempre me había llamado la atención el sonido cálido del bajo y supe que iba a ser mi instrumento. Lo arreglé y comencé a tocar.

Primero lo hacía solo o sobre discos de Led Zeppelin, Deep Purple o grupos de rock argentinos. Después comenzamos a juntarnos a tocar en el sótano de la casa de Daniel Ávila (el "negro" Ávila, actualmente uno de los mejores bateristas de sesión en Argentina) al que yo conocía del barrio y nos divertíamos haciendo covers. Los sábados a la tarde eran una fiesta. Por ese sótano pasaron muchos que hoy son grandes músicos.

Toco solamente el bajo aunque con la guitarra hago los acordes que no puedo hacer con el bajo (principalmente para componer) y últimamente me estoy animando a "poner los dedos" sobre el piano, instrumento que comencé a estudiar.

Mi acercamiento al jazz se produce antes de ingresar a la Escuela de Walter Malossetti. En esa época, además de divertirme los sábados en el sótano, acompañé a un cantante melódico: fue mi debut profesional. El baterista de ese grupo, que estudiaba en la misma escuela de música, me invitó a un concierto en el Café Tortoni donde tocaban los profesores. Quedé enloquecido por la libertad con que se interpretaba y el virtuosismo de aquellos músicos. Entre ellos estaban el mismo Walter Malossetti, Andrés Boiarsky, Jorge Navarro, José Gerpe (mi primer profesor), Ricardo Pellican (ahora tengo el orgullo de estar enseñando en una Escuela fundada por él) y un tipo sensacional como Norberto Minichillo, eximio baterista, con quien tuve la satisfacción de haber compartido alguna que otra grabación y muy especialmente, la del tema "Candomateando" dedicado a él.

En la Escuela escuché discos de Charlie Parker, Dexter Gordon, J. Coltrane, Chick Corea, Miles Davis y descubrí a Weather Report. A partir de ese momento hubo un cambio total en mí y me puse a estudiar "un montón". Tuve la suerte que al año de ingresar  a la Escuela de Música, dada mi dedicación y ganas de aprender, Walter decidió otorgarme una beca para que pudiera  estudiar en forma gratuita. Continué mis estudios y en 1985 la Escuela me otorgó el premio "Satchmo" por ser el mejor instrumentista no guitarrista. Casi me muero!! La entrega fue en el Café Tortoni, el mismo lugar donde había descubierto el jazz.

En mi opinión el jazz es el arte del juego libre, donde uno puede expresar lo que siente.

Siempre admiré aquello de que uno puede tocar un tema doscientas veces y nunca va a ser igual.

Los jóvenes paulatinamente se van acercando al jazz o a las diversas corrientes derivadas del mismo.

Ayuda el hecho que haya muchos grupos que lo tocan, que en las escuelas de música (cada vez hay más) se estudian estándares y hay ensambles donde se improvisan y arreglan esos temas; que se abran más lugares donde se puede escuchar muy buen jazz, posibilidad para que numerosos grupos puedan mostrar lo que está haciendo. Si todo continúa así, el futuro es muy promisorio.

Respecto al jazz opino que, que sea música para determinada clase de gente, en muchos casos esto ocurre por culpa de nosotros, los músicos. Al ser tan libre su interpretación, muchas veces se toca "muy complicado" (especialmente en lo relativo a la armonía e improvisación) y las personas que no saben música les cuesta mucho incorporarlo, convirtiéndose entonces en música para músicos. En mi caso, trato de hacer notar mucho la melodía y el ritmo. Los solos son más bien melódicos y no tan prolongados.

Mi estilo lo definiría como música latinoamericana que utiliza los elementos característicos del jazz como la armonía e improvisación. Rítmicamente se escucha un candombe, una chacarera, un bossa, un "latin", un afro, pero armónicamente hay acordes abiertos, alguna disonancia, sustituciones que lo hacen no tradicional.

Creo que hay un jazz argentino fundamentalmente en los fraseos típicos de nuestra música, así como hay un jazz cubano, uruguayo, brasilero, etc. Por ejemplo, escucho un excelente grupo como el Quinteto Urbano y tocan jazz pero en muchos temas se sienten sonidos característicos de nuestra tierra. Al igual que al escuchar a Ricardo Nolé tocando jazz siento como si estuviera en alguna calle de Montevideo. Lo mismo me pasa con Gonzalo Rubalcaba, Paquito D'Rivera y tantos otros monstruos de la música.

Mi trabajo como bajista lo divido según los estilos. Al tocar mucho más el "fretless", me gusta el bajo melódico, haciendo duetos con un saxo, con la voz o directamente tocando una melodía. Pero al mismo tiempo soy conciente de la función específica del bajo que es mantener una base. Así, en un samba, candombe, "latin", me gusta mantener el "tumbao" de cada uno de esos estilos junto con la batería y percusión y tratar de ser lo más rítmico posible usando subdivisiones, notas apagadas y cuando el solista hace algún silencio, mandar  "fills" o frases.

También me agrada tocar temas como solista, en este caso usando bajos con trastes, de 4 ó 5 cuerdas haciendo "chord-melody". Como decía anteriormente, el sonido cálido del bajo, muy parecido a la voz humana, ayuda a que suenen agradables.

Cuando hago "walking" si el tema es muy rápido, mantengo la negra como columna y, si es "médium", uso tresillos para adornarlo.

Por último, en algunos estilos como latin, el funk, también utilizo la técnica de "slap".

Mi aprendizaje, al principio, fue estudiar lectura con un método en mi opinión excelente como son los libros de Carol Kaye. También leía bases de Jaco Pastorius y "Rocco" Prestia (para los grooves). Para técnica utilizaba las invenciones para piano y las suites para Cello de J. S. Bach.

Además estudiaba las melodías de todos los estándares que llegaban a mis manos (antes que el acompañamiento) porque al haber escuchado tanto a Parker, Miles Davis, etc., lo primero que se me pegaba era la melodía. Esto último se lo recomiendo a mis alumnos ya que es muy importante para la improvisación.

Luego estudié algunos solos de Parker que se encuentran en el Omnibook (otro libro para mí indispensable) tratando de adaptarlos al bajo. Intentaba además, sacar "de oído" (en ese entonces no existía internet) temas de W. Report y solos de Jaco, Víctor Bailey, N. Pedersen. G. Benson, entre otros. Cuando quería practicar improvisación me grababa secuencias de acordes o estándares completos con el bajo y tocaba patrones de escalas, arpegios o simplemente jugaba con las melodías, método que sigo utilizando.

Hoy estudio solos de Jeff Berlin, Gary Willis, Víctor Wooten y grooves de música afro (sobre todo a bajistas como Richard Bona y Bakithi Kumalo).

Mi objetivo es mejorar cada día y tener conocimiento de todos los estilos y las formas de tocar. También estudio composición y arreglos.

A mis alumnos lo primero que intento inculcarles es que ser músico es una profesión, como la de médico, abogado, ingeniero, etc., en lo que hace al estudio y dedicación que hay que tener. Además que entiendan que una cosa es tocar el bajo y otra muy distinta es: ser bajista.

A partir de este punto comparto con ellos todo lo que me enseñaron mis maestros y las cosas que fui descubriendo solo. Intento que puedan tocar todos los estilos o tener noción del acompañamiento de los mismos. De esta manera no van a tener limitaciones en el futuro.

Cuando un pibe comienza de cero, baso la enseñanza en la parte práctica (tocar bases sencillas o ejercicios de técnica que tengan melodía) y todo lo tocamos acompañados con una máquina de ritmos para que empiecen a ser "amigos de los bateristas".

No tuve un guía en particular. Podría nombrar a Walter Malossetti por todo lo que me ayudó y porque a los 70 años sigue tocando y estudiando como el primer día. A Jorge Gerpe que me inculcó el sentido del trabajo. A Norberto Minichillo, un "filósofo", del que aprendí un montón.

También incluyo a Jaco Pastorius por lo que significa para los bajistas; Keith Jarret, Charlie Parker, Miles Davis, por su virtuosismo y el gusto que tienen para tocar.

El grupo nació como consecuencia de haber grabado el CD "Un Mundo de Cuatro Cuerdas". Fue realizado con músicos amigos y al ver la repercusión que tuvo entre la gente y algunos medios periodísticos que lo escucharon, me decidí a formarlo.

Al principio fue un cuarteto y actualmente somos quinteto. La propuesta consiste en tratar de que la gente escuche y conozca los diferentes ritmos latinoamericanos y los incorpore. Creo que se consiguió algo importante: a los conciertos nos van a ver personas que escuchan jazz y los que escuchan folklore. Y lo mismo sucede con la difusión, lo hacen las radios jazzeras y las folklóricas.

He tocado y grabado la mayoría de los estilos.

En 1990 grabé por primera vez con el grupo de música popular "Canturbe" junto a Litto Nebbia y Norberto Minichillo, entre otros músicos. Luego hice grabaciones con "La Baldosa" (fusión folklórica), "Piscis" (fusión latina), "Footprints" (jazz), "Luis Saltos" (tango) hasta llegar al primer disco solista.

Además he grabado un CD con el grupo "Mediomundo" (candombe con músicos uruguayos residentes en su mayoría en Buenos Aires) que se está terminando.

Este año comencé a grabar el segundo CD solista con el Quinteto.

Tengo el honor y el privilegio de haber acompañado a Washington "Canario" Luna en sus shows en Argentina y a muchos músicos del canto popular uruguayo (Lágrima Ríos, Yabor, El Sabalero, entre otros).

La repercusión de los CD por suerte fue buena, sobre todo "Armónica en la Noche de Buenos Aires" con Luis Saltos y "Un Mundo de Cuatro Cuerdas". Ambos se venden también en Japón y Alemania.

En estos momentos estoy abocado a tocar solamente con el Quinteto y a veces hago algún trabajo de sesión aunque no es prioritario.

En mis ratos libres me dedico a tratar de terminar un trabajo de investigación sobre música afro-rioplatense y estudiar piano.

Compongo música y cuando estoy descansando me gusta escuchar Irakere, Paquito D'Rivera, Chucho Valdés, Carles Benavent, Keith Jarret, Yo-YoMa, John Mc Laughlin y grupos de salsa, como NG La Banda, El Médico, La Charanga, etc. También no podía faltar Ricardo Nolé y Raúl Carnota. Como podrás apreciar es muy variado el espectro de la música que me gusta.

Creo que el interés que demuestran los jóvenes hacia el jazz no se ve reflejado en los medios de difusión. Lamentablemente las reglas del mercado así lo determinan.

Por ejemplo, hay excelentes programas de radio o televisión por cable dedicados al jazz pero comienzan a las 3 de la mañana (hubo veces que tuve que ir a tocar o hablar en esos horarios) y así es imposible que la música tenga mayor trascendencia. A pesar de ello, por suerte cada vez hay más programas (sobre todo en Radio Nacional que tiene alcance en todo el país y en muchas FM) dedicados al género lo que significa un avance.

Tengo varias cábalas o ritos al subir al escenario: siempre toco con remeras o camisa negras; tengo una riñonera negra (bolso tipo "koala", que se usa a la cintura) que nunca me la saco (me han hecho muchas bromas por esto); en la cabeza del bajo llevo colgada una flecha india y un cordón trenzado multicolor (ya desteñido) que tiene como 10 años. Y antes de salir de casa, rezo.

Cuando comienza el show se producen sensaciones muy difíciles de explicar. Sobre este tema hemos charlado con varios músicos y nadie tiene una respuesta exacta. Es algo que va más allá de la felicidad y somos privilegiados al poder vivirlo".

- Como ven, queda muy poco que podamos agregar y, en todo caso, la recomendación para escuchar y oír "puesto en la práctica" su proyecto "Un Mundo de Cuatro Cuerdas" donde nos muestra su esencia, y ese concepto vanguardista (iba a decir moderno!) en el que está trabajando, desarrollando y que viene siendo la semilla, el punto de partida, de una propuesta y estilo que seguramente veremos reflejado en su próximo material el cual se encuentra en la última etapa de grabación y cuenta con la participación de Enrique Norris en trompeta y Oscar Linero Jr. en percusión, entre otros invitados. El Quinteto está integrado por Laura Loiácono (saxos), Martín Tarnofsky (teclados), Rodrigo González (batería), Marcelo Woloski (percusión) y Roberto Moreno (bajo, composición y arreglos).

El próximo domingo 5 de octubre, es posible verlo en acción a las 19 hs., en una nueva presentación de su agrupación, con la cual aborda un repertorio de música latinoamericana instrumental (candombe, chacarera, ritmos brasileños y afrocubanos, etc.) tomando elementos del jazz -como la armonía y la improvisación- a través de arreglos propios.  La cita es en la Estación Pasteur de la línea B, en el marco del  "Tercer Festival de Jazz en el Subte". La entrada es libre y gratuita. El sábado 8 de noviembre, a las 22 hs., se presentarán en El Andén, Chile 467, entrada: $3. Que lo disfruten y, alguien que me lo cuente después ya que, desde esta orilla del río, no podré en esta oportunidad tener el placer. (JR)

Fuente:Carve
Periodista:Jorge Rocha
Fecha:Lunes 29 de setiembre de 2003

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