
Francia realiza el 78% de sus intercambios con los países ricos de la OCDE y
el 62% con sus socios de la Unión Europea (50% con la zona del euro). La
participación de Europa en el comercio exterior de Francia se ha reforzado
incesantemente durante estos últimos decenios, habiendo aumentado en casi veinte
puntos desde los años 1960. Hay, pues, una real dinámica de mercado asociada a
la construcción europea, y Francia ha sacado provecho de ella, pues el saldo de
sus intercambios con los países de la Unión es muy excedentario (unos 88.000
millones de francos en 1997, esto es, 14.600 millones de dólares). Los cinco
clientes principales de Francia son sus más cercanos vecinos europeos: Alemania,
el Reino Unido, Italia, Bélgica-Luxemburgo y España; estos mismos países figuran
entre los cinco principales proveedores, con excepción de España, desalojada por
Estados Unidos. El interlocutor privilegiado, que desde hace largo tiempo ocupa
el primer puesto entre los países que mantienen relaciones comerciales con
Francia, es Alemania (16,3% del comercio exterior total de Francia), seguida por
Italia (9,6%) y el Reino Unido (9,2%). En 1996 y 1997 el comercio franco-alemán,
crónicamente deficitario para Francia, se volvió excedentario. Entre los
interlocutores comerciales no pertenecientes a la Unión Europea, tres ocupan un
lugar eminente: Estados Unidos y Japón, con los cuales los intercambios son
deficitarios, y Suiza, con quien son ampliamente excedentarios.
Los intercambios con los países no pertenecientes a la OCDE sólo representan un
20% del comercio exterior de Francia; en particular, el comercio con los países
del Este y Rusia representa más del 4% del total. El porcentaje correspondiente
a los países en desarrollo de Asia, África y Latinoamérica se cifra en un 14%;
es, pues, menor que el que corresponde a Alemania sola. De dichos países Francia
recibe esencialmente productos energéticos, minerales y materias primas de
origen agrícola, a más de bienes de consumo de bajo costo de producción. Les
vende sobre todo bienes de equipo, bienes de consumo duradero y productos
agroalimentarios. El balance de los intercambios es bastante desigual. La
balanza comercial francesa es deficitaria con China, Rusia (salvo en 1995 y en
1997) y los países del Sudeste de Asia; en cambio, es excedentaria con África,
Latinoamérica, Cercano y Medio Oriente, con excepción de ciertos países de
dichas regiones con los cuales Francia registra un déficit crónico notable,
debido a las importaciones de petróleo (Arabia Saudí, Nigeria). Con los países
de Europa Oriental, los intercambios van aumentando rápidamente, y el saldo
comercial se ha vuelto excedentario para Francia en 1996 y 1997.