Historia del husky

Durante muchas generaciones la tribu de los Chukchi que habitaban en la costa norte de Siberia desarrollaron una raza de perro que se ajustaba a sus necesidades.

Los cazadores chukchi trabajaban en la costa, siendo la foca su mayor fuente de alimento. La caza conseguida no era tan pesada como para nacasitar perros de gran tamaño para su transporte. Los cazadores necesitaban un perro que resistiera largos ratos expuesto a bajas temperaturas, que tirase de una carga ligera o moderada, rapidamente durante largas distancias, con desgaste minimo de energia.

El destino del perro de los Chukchi y el nacimiento del siberian husky estan ligados a varios acontecimientos históricos, casi todos ellos ocurridos en Rusia. En el siglo XVIII los cosacos rusos comenzaron una marcha a través de Siberia para conquistar esta tierra y con ella todas sus riquezas, principalmente las pieles. Los Chukchi literalmente obligaron a los cosacos a desistir en su intento de conquistar toda la zona norteña siberiana. Dirigieron a las fuerzas rusas hacia una travesía de montaña, bloqueando todas las salidas. utilizando solamente rocas afiladas y lanzas, los Chukchi infligieron daños substanciales a los rusos, quienes subsecuentemente abandonaron aquel territorio.

Los Chukchi y sus perros vivieron pacificamente en Siberia durante muchos años despues de este conflicto. Al finalizar el siglo XIX, el perro Chukchi habia sido descubierto por los traficantes de Alaska y lo habian importado al territorio del noroeste, bautizándolo con el nombre de Siberian Husky. Esta importación resultó ser decisiva para la supervivencia de la raza.

Al llegar los años 30, las fuerzas del comunismo habian llegado al Artico. Se consideró a los Chukchi un obstaculo para las fuerzas de la colectividad y la mayoria de ellos fueron apresados o ejecutados. La eliminación de la tribu Chukchi conllevó que en solo unos años, la raza canina Chukchi desapareciera de Siberia.

En Alaska el Siberian husky tuvo una gran acogida, lejos de su origen en Rusia. El tiro de trineos no era solo un medio de transporte, sino que se habia convertido en un deporte popular entre los aventureros que habian viajado al norte en busca de oro. Las carreras locales habian evolucionado hasta convertirse en acontecimientos importantes con numerosos participantes. Un abogado llamado Albert Fink llevó a cabo la labor de confeccionar un reglamento para estos eventos y ayudó a formalizar este deporte.

En 1908, William Goosak, un traficante de pieles ruso, inscribió un equipo de perros Chukchi en la carrera de trineos que comenzaba en Nome y recorría todo el territorio de Alaska.

Empleó un conductor local que conocía el recorrido de 408 millas para guiar su equipo de perros, pero el conductor no conocía el estilo mushing del perro Chukchi. El equipo acabó en tercer lugar, a pesar de competir contra equipos y conductores mucho mas experimentados; sin embargo la velocidad y el entusiasmo de estos perros atrajeron mucho la atención hacia la raza.

El primer musher notorio en el circulo de carreras de trineos con siberian huskies fue un noruego llamado Leonhard Seppala que habia emigrado a Alaska a principios del siglo XX. Heredó un equipo bien entrenado de huskies y con el ganó a todos los contrincantes en carreras por todo el noroeste. Sus huskies eran casi invencibles en la Carrera Copa Borden de 25 millas que se celebraba cada año en Nome, Alaska.

En enero de 1925 Seppala y sus huskies se ganaron un lugar en la historia. Ese invierno hubo un brote de difteria en Nome y a los medicos locales se les agotaron las existencias de suero para combatir la enfermedad. En aquellos tiempos el pueblo de Nome solo podia comunicarse con los demas territorios por teléfono. Se escogió a Seppala y su equipo para que se dirigieran a la via férrea más cercana, situada a unas 650 millas hacia el sur, cerca de Anchorage, y estos se encaminaron hacia el sur, viajando por los rios Tanana y Yukon y por el mar de Bering, algunas de las zonas mas peligrosas de las tierras salvajes de Alaska. Un grupo de relevos compuestos por 15 equipos de trineo viajaban hacia el norte con el suero para encontrarse con Seppala, mientras el mundo esperaba. El dia en que Seppala se encontró con el equipo de relevo, despues de haber viajado 175 millas, el equipo ya habia hecho mas de 40 millas en plena tormenta, pero recogió el suero e inmediatamente se dió la vuelta hacia Nome. El equipo de 25 perros de Seppala habia acumulado unas 350 millas en este viaje; por su parte, los equipos de relevo habian recorrido solo unas 50 millas cada uno, aunque contribuyeron enormemente al exito de la misión.

 

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