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El verano de Sam (S.O.S. Summer of Sam, 1999). Película de Spike Lee. Con Mira Sorvino y John Leguizamo.
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EL VERANO DE SAM
La nueva película de Spike Lee, S.O.S. El verano de Sam (1999) echa un vistazo calidoscopico a los 70, en la ciudad de Nueva York, tomando como pretexto a un asesino múltiple, experto en disparar a quemarropa a las parejas que practican el amor (después de la disco) en los carros, y especialmente, a las muchachas de pelo castaño. A Lee no le interesa el rompecabezas detectivesco sino la sintonía del momento: el calor del verano, el asesino suelto y la vida de la comunidad italo-americana de N.Y. En este sentido El verano de Sam es más una película de acumulación de elementos que una narración convencional. Es por eso un tipo de filme más personal que la mayor parte de lo que se presenta en las salas de Managua, aunque con una poliédrica historia no exenta de interés. Básicamente, el argumento se concentra en las desventuras de la pareja formada por Vinnie (John Leguizamo) y Dionna (Mira Sorvino) su mujer. La cinta inicia con un asesinato de pareja mientras en el soundtrack el grupo ABBA se desgañita: "puedes escuchar los tambores, Fernando?". El clima "de época" es subrayado por la entrada de Vinnie y Dionna a la disco, por la casi inmediata traición del marido (con la prima de su mujer, sin que ésta se entere) y por la esquizofrénica presencia del asesino, que se hace llamar El hijo de Sam (Michael Badalucco). La habilidad acumuladora de Spike Lee, es lo que da a la película el sentido poético que logra, asunto reiterado por varias de sus anteriores cintas (Haz lo correcto, Mo´better blues, Malcom X). Pero es la primera vez que Lee abandona la temática lírica de los afroamericanos de los Estados Unidos para meterse con los italo-americanos. Resultado: reincidencia de tacto y falta de relevo en los prejuicios. Es decir, el director demuestra las habilidades correspondientes: el movimiento de una poliédrica historia, el uso muy inteligente de la cámara y una muy eficiente dirección de autores (hay que destacar en esto a Mira Sorvino).
TORMENTOS DE PUREZAS Y LUJURIASPero la constitución del macho latino, teologal y traidor no puede ser menos esquemática. En efecto, Vinnie está atormentado a la vez por la lujuria y la pureza (encarnada ésta última en la aureola virginal y amenazante de Sorvino). Por otra parte en Vinnie pesan demasiado los prejuicios del grupo de amigos (traficantes de crack y mariguana) que se reúnen en la calle final del barrio. Al filme lo enmarca la presencia del escritor Jimmy Breslin (al principio y final de la película, interpretándose a sí mismo) quien presenta los hechos como "verdaderos". En efecto, el asesino, los apagones del verano de 1977, y las discotecas son rigurosamente ciertas. Otra cosa es la interpretación que Spike Lee brinda. En El verano de Sam la presencia del asesino trastoca las costumbres y agudiza los conflictos. Para Vinnie, haber estado "pecando" (con la prima de su mujer) mientras el asesino mataba a una pareja a pocos metros, le parece una advertencia del cielo: no debe seguir engañando a su esposa. Pero, al contrario de sus promesas, se precipita en más escandalosos adulterios, hasta que la maquinaria "disco" (en la mera entrada del famoso "Studio 54") lo lleva, acompañado de su mujer, a una orgía que comienza a descalabrar su relación. Ritchie (Adrien Brody), mejor amigo de Vinnie, sin fijación en la presencia misteriosa del asesino, se dedica a lo suyo. Es decir, la música "punk" que él importa desde Inglaterra junto con el acento londinense (que causa burlas y rechazo de sus amigos), la estética "punk" en el cabello, las drogas a mansalva. Ante todo, no rehuye los caminos equívocos: se desnuda y prostituye en un teatro de shows de nudismo de hombres para hombres, a la par que no desprecia tener una relación con Ruby (Jennifer Esposito). Los capos del barrio compiten con la policía en la búsqueda del asesino. Todo el tiempo hay, en la película, flashes del criminal en los que grita enloquecido por el ladrido de un perro, arma extraños mensajes y recibe órdenes de matar del mismo can por el que se atormenta. Es importante, en la visión irónica de Lee, que el asesino no es latino ni mucho menos negro. No lo creen así el grupo de amigos de Vinni y Ritchie que comienzan a considerar como máximo sospechoso a éste último. La culminación dramática, y algo videoclipera, de El verano de Sam, hace coincidir el fracaso matrimonial de Vinnie y Dionna, los apagones de la ciudad de Nueva York en los que se desatan violentos saqueos (sobre todo por parte de los afroamericanos), y la música de Ritchie (en verdad de Peter Towsend el líder de The Who). Todo esto hace de El verano de Sam una especie de mural, bastante embebido en música que se mueve en vaivén de drama romántico (algo naturalista) y thriller visto desde fuera. Esta última variante es la que menos funciona. No se esperen pues una convencional película de detectives. Sino más bien una aguda visión dramática y "culturológica" de los italo-americanos en los 70; el envés de aquella Fiebre de sábado por la noche cuyo horizonte era de meras luces estraboscópicas. En El verano de Sam, valen más los dramas individuales que el destino improbable y racional (léase "blanco") de la ciudad de Nueva York. (Nueva York otra vez, como en El coleccionista de huesos y Stuart Little) Por otra parte desde Michelle Pfeiffer (artefacto frío y remoto ésa vez) en Scarface (Brian de Palma, 1983) nadie había bailado la música disco (sin estar en un consabido concurso) con la convicción de Mira Sorvino. Pero esto no es un dato aislado. La tensión principal de Vinnie, su esposo de película, es la ausencia de un placer sexual completo con ella. Sorvino bailando no pudo ser más expresiva al respecto. | |
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Stuart Little (1999). Película de un ratoncito servil. |
POSDATA: POR OTRO LADO SE CUELA EL RATONCITOSoy de las personas que lamentan huir del cine a media película, pecado en el que no incurro con frecuencia. Esta vez, sin embargo, un ratoncito encantador (llamado Sturt Little) me hizo escapar, casi horrorizado. La película (Stuart Litle, 1999) cuenta entre sus guionistas con Shyamalan (el director de El sexto sentido), aunque él juró al Newsweek que lo hizo sólo para su nenita y que los productores pusieron los chistes más sonoramente intestinales (bueno esto último es una traducción bastante libre de lo que el guionista declaró). Pues bien, los esposos Little (la esposa es, creo, Geena Davis) buscan como adoptar un niño y terminan adoptando un ratón, salido al parecer de una oficina de banco de la capital: vestido y servil. Luego este roedor ensarta servilismos a mansalva, todos doblados al español, mientras una tribuna de niños se ríe de vez en cuando. Lecciones morales que aprender. |
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