MIS NOTAS

 
            ¡Bienvenidos a mi página! 

            Hoy estoy aquí, con el corazón en la mano, tratando de hacer por una vez en la vida lo que otros hacen habitualmente pero que a mí me falta el valor para realizarlo. He caminado largo rato entre vacilaciones y rutas que me apartaban del sol, pensando cómo llegar a este momento y cómo reunir las fuerzas necesarias para que mis piernas no flaqueen ni se doblen al pronunciar las palabras.

            Estoy acostumbrada a ser una persona solitaria, apartando de mí complicaciones para las que no estoy preparada en ese instante pero también perdiéndome de tantas situaciones especiales que llenan el alma y la hacen brillar. Siempre ha sido la elección, dejando a mi corazón apartado para que no puedan desangrarlo pero llegando al límite de paralizarme en algunos aspectos y no ser capaz de sentir nada.

            Hoy me detuve en seco, en el medio de mi calle y sentí el peso del vacío auto impuesto que me rodeaba y solo pude llorar, sentada allí, en una vía poco transitada y solitaria. No había nadie que pudiera verme con lágrimas que después tuviera que explicar, pero tampoco tenía una mano que me reconfortara con un abrazo y de pronto lo comprendí. Dios fue muy sabio al decir que se podía llegar a él a partir de otras personas, porque aislado del mundo uno no puede sentir siquiera a Dios. Así que era hora de que me dirigiera hacia una avenida iluminada, dejando atrás mi camino desértico y peleando contra los miedos que pudieran tratar de detenerme.

            Y ahora estoy aquí, mirándote a los ojos y a un paso de cambiar mi vida para siempre.  

...

            Hay momentos donde siento que aún no me acostumbré a tanta luz, las sombras siempre fueron mis viejas conocidas, pero sin darme cuenta, un día salí de mi calle solitaria y mi vida se iluminó.

            No puedo decir que todo el tiempo haya claridad, porque surgen ciertos instantes donde se gestan algunas dudas, pero ninguna de ellas cuestiona el camino escogido, si no la vía por recorrer.

            Cada paso es nuevo y a la vez único, no podría desear que fuera de otra manera ni a un tiempo diferente, fue así cómo lo decidimos, sin palabras, solo con un acompasamiento de nuestras almas.

            Una mirada tuya me basta para tener la certeza de que no podría haber escogido otra calle mejor y pasa saber que no me arrepiento de haber abandonado mi antigua ruta. El camino es mucho más hermoso si puedo recorrerlo tomada de tu mano y disfrutando de esa sonrisa que desplaza todas las nubes de mi cielo.

            Sé que todavía resta mucho por descubrir pero ya no tengo miedo y estoy dispuesta a seguir disfrutando de esta maravillosa aventura.

            Y hoy estoy aquí, muy lejos de mi punto de partida y con mi corazón en tus manos.

 

             Espero que disfruten de mi página y puedan sentirse a gusto leyéndola, tanto como yo lo siento al sentarme a actualizarla.
                            
             Cualquier comentario o sugerencia que tengan no duden en hacerla llegar a mi dirección de e-mail: [email protected]
           
A presto, 8¬)

María Eugenia Pelayo

 

Hosted by www.Geocities.ws

1