Diego Velázquez

 

Diego Rodríguez de Silva Velázquez nació en Sevilla en 1599, ciudad donde vivió y trabajó hasta 1623, año en que le fue ofrecido un cargo en la Corte del rey Felipe IV. Velázquez conservó este cargo hasta su muerte, en 1660, pero realizó numerosos viajes a Italia, donde prestó especial atención a los trabajos de los pintores venecianos.

Velázquez ha sido fuente de influencia e inspiración de muchos artistas, como Goya, más de cien años después, y como Edouard Manet, en el siglo XIX. Las primeras obras de Velázquez tienen reminiscencias de Caravaggio, en el tratamiento de la luz y las sombras, en el manejo de la pintura, y en la atención a los detalles realistas. Velázquez siempre se inclinó por un estilo de pintura oscura y dramática.

Aunque existen muy pocos dibujos de las pinturas de Velázquez, es probable que hiciera varios antes de empezar una obra. También realizaba estudios preliminares al óleo. Esto lo demuestra el cuidado y el detalle en la ejecución de sus obras. Muchos lienzos de Velázquez confirman que frecuentemente realizaba correcciones mientras pintaba. Pasaba un pincel limpio con el que eliminaba pintura y cubría la zona más tarde, según se puede observar en algunas de sus primeras obras.

Velázquez probablemente utilizaría con sus pigmentos un aceite de linaza que le proporcionara una considerable fluidez, utilizando un medio más denso para los brochazos que aplicaba en los brillos. La suavidad en las textura de sus trabajos nos dice que prefería usar pinceles de pelo fino a pinceles con cerdas gruesas.

La técnica de Velázquez cambió considerablemente a lo largo de su carrera. Durante el tiempo que estuvo trabajando en la Corte del rey Felipe IV, su paleta se volvió más fría tonalmente y adquirió más soltura en la ejecución de sus cuadros, de forma que desarrolló una interpretación propia de la luz, y una forma de utilizar el pincel como quien acaricia el lienzo con una pluma.

"El Aguador de Sevilla" fue pintado en esa ciudad en 1620, y forma parte de una serie de trabajos que Velázquez dedicó a la gente de la calle, comiendo y bebiendo en oscuros interiores. Tales escenas, conocidas como "Bodegones", fueron muy populares en la España del siglo XVII.

"El Aguador de Sevilla" - 1620 - Diego Velázquez - óleo sobre lienzo 107x81 cm.

 

1. Velázquez a menudo elegía un lienzo fino, de textura regular,

que cubría con un color marrón oscuro, aplicado con espátula.

 

 

2. La composición principal y las áreas de luz y sombra

eran esbozados usando un pincel largo de cerda gruesa.

 

 

3. Usando pinceles más finos, cubría grandes áreas de color.

 

 

4. La suavidad de la túnica del Aguador, sugiere que

Velázquez repasó toda la zona con un pincel mezclador.

 

 

5. Los pequeños detalles, como las arrugas de los cántaros, se

aplicaban con un pincel muy fino, probablemente de pelo de armiño.

 

 

Este es un buen ejemplo del estudio de la luz en la piel envejecida del Aguador. Toda la cara fue pintada con pintura bastante espesa, pero todavía más fue la que se empleo para los brillos de la nariz y la frente. La pintura de la zona superior del cuello de la túnica se ha vuelto transparente con el tiempo, y ha descubierto el cuello original que hay debajo, bastante más pequeño.

 

 Si desea una foto más detallada del "Aguador de Sevilla", por favor mande un email y se la enviaré en formato jpeg, por supuesto, completamente gratis. : )

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