LA BARRA DE SANTIAGO.

La Barra de Santiago, con una extensión de dos mil hectáreas, tiene reservas de mangle y especies únicas de flora y de fauna.

La zona comprende los cantones Barra de Santiago, Cara Sucia, La Ceiba y Garita Palmera, jurisdicciones de Jujutla y de San Francisco Menéndez.
La Barra, al igual que la Bahía de Jiquilisco, en Usulután, son las únicas zonas de mangle en el país. Ambas poseen especies como mangle rojo o colorado, botoncillo, istatén y madresal, que se convierten en criaderos de conchas, curiles, ostras, cangrejos, caracoles y jaibas.
Las reservas de mangle son importantes porque sirven como barreras protectoras contra huracanes. En nuestro país impidieron que los efectos del “Fifí”, en 1974, y del “Mitch”, en 1998, causaran más daños a la flora, a la fauna y a la población.
En ese lugar conviven aves migratorias, reptiles y criaturas marinas, como águilas, gavilanes, cocodrilos, tortugas, garzas, gaviotas, patos, cangrejos, camarones y el pez machorra y el pollo de mar, especies únicas en el país. La Barra es protegida y conservada por la Asociación Amigos del Árbol (AMAR) y el Sistema de Salvadoreño de Áreas Protegidas (SISAP), que educan a los pobladores y a los visitantes sobre cómo cuidar los recursos naturales de la zona.
Pero Ahuachapán no solo es la Barra de Santiago. También cuenta con otros lugares de importancia turística como el río Paz, El Llano, la Laguna Verde, Metalío, Gamboa y Garita Palmera.

Excelente para hacer un recorrido en lancha por el estero

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