TOMA TU CRUZ Y SIGUEME
Una gallina le dijo a un cerdo:
Tu y yo podríamos hacer algo para ayudar a resolver el problema
del hambre del mundo.
Me parece bien Que podríamos hacer, pregunto el cerdo, Yo podría
poner unos huevos y tu puedes poner el jamón, respondió la gallina.
Muy lista dijo el cerdo, a ti poner unos huevos no te cuesta
mucho; a mi poner el jamón me cuesta la vida.
Estarías dispuesto a dejar todo lo que tienes y entregar tu vida
al servicio de Dios, porque la mies es
mucha y los obreros son pocos, Dios necesita de personas que estén dispuestas a
sacrificarse, personas que no claudiquen cuando las circunstancias les sean
adversas, personas que estén dispuestas a hacer humilladas e ignoradas y ni aun
así dejen de dar testimonio de su amor.
Si lo intentaste y fracasaste, y te olvidaste de tu deseo, porque
crees que necesitas ser un súper cristiano para que Dios te use, déjame decirte
que Dios no necesita de personas que se rindan a la primera, el secreto esta en
levantarse y intentarlo de nuevo y si fracasas vuélvelo a intentarlo, en mi
país hay un dicho que dice "Tanto va el cántaro al agua que al final se
rompe".
Vamos, inténtalo una vez mas, esta podría ser la oportunidad que
estas esperando, en estos tiempos Dios esta buscando personas que estén
dispuestas a servirle porque en sus profecías El ha dicho " Eres tierra
codiciada, eres tierra de leche y miel".
Si aun no has hecho tu pacto o quieres rectificarlo en donde estas
cierra tus ojos y dile: "Padre
quiero hacer un pacto contigo, Deseo servirte y traer almas para tu reino,
revisa mi corazón y ve que mis intenciones son genuinas, no quiero nada para mí
porque toda la honra y gloria es tuya.
Yo lo quiero papito lindo es que el ciego mire tus grandezas, que el mudo
proclame tu nombre santo, que el sordo oiga tu palabra y que el invalido baile
gozándose ante tu presencia, gracias amado mío por yo se que hoy tu tambien vas
a rectificar este pacto con tu sangre, amen y amen.
Y DIJE: NO ME ACORDARÉ
MÁS DE ÉL, NI HABLARÉ MÁS EN SU NOMBRE; NO OBSTANTE, HABÍA EN MI CORAZÓN COMO
UN FUEGO ARDIENTE METIDO EN MIS HUESOS; TRATÉ DE SUFRIRLO, Y NO PUDE.
JEREMIAS 20:9