¡TODO ESTÁ SEGURO, CABALLEROS!
El ascensor fue subiendo y subiendo gradualmente. Llevaba una
carga de mercancías y de objetos de arte, y de un hombre que iba de pie en
medio de ella. Debajo observaba la escena una multitud de curiosos, que contenían
el aliento. Cuando el ascensor estaba a una altura de cinco pisos, el hombre
que estaba allí de pie dijo: «¡Corten la cuerda!»
Un ayudante cortó de un solo tajo la gruesa cuerda que sostenía el
aparato, y el ascensor no cayó. Quedó detenido por un sistema de barras de
seguridad. La multitud prorrumpió en vítores y aplausos, y el hombre se quitó
su sombrero de copa, hizo una reverencia y exclamó orgullosamente: «¡Todo está
seguro, caballeros, todo está seguro!»
Era el señor Elisha Graves Otis, inventor del ascensor moderno.
Esto ocurrió en Nueva York en el año 1853.
He aquí una frase histórica que es un lema de triunfo: «¡Todo está
seguro, caballeros, todo está seguro!» La pronunció el señor Otis, cuyo nombre
llevan muchos ascensores en todas partes del mundo, cuando presentó su nuevo
invento: un ascensor con cierre de seguridad, que impide que el ascensor caiga
si por una eventualidad se corta el cable que lo sostiene.
La búsqueda de seguridad en el trabajo es la pasión de ingenieros,
gremialistas, inventores y trabajadores. Nadie quiere trabajar en condiciones
inseguras o peligrosas. Más de una tragedia ha ocurrido cuando ha fallado el
sistema de seguridad de una caldera, de un circuito eléctrico, de un
montacargas o de un elevador para personas.
Todos estamos siempre buscando seguridad para nuestra vida. Unos
la buscan en la acumulación de dinero; otros, probando todas las dietas y todos
los regímenes medicinales que les recomiendan. Otros la buscan en la práctica
severa de diversas religiones, creyendo que con el cumplimiento de reglas
religiosas se obtiene seguridad.
Pero la verdad es que la vida sigue siendo insegura, y el acaso y
el imprevisto están al acecho en cada recodo del camino. Sin embargo, podemos
aceptar la frase triunfal del señor Otis, y tomarla para nosotros mismos:
«¡Todo está seguro, caballeros, todo esta seguro!»
Esta frase la dirán todos los que se eleven al cielo en el
ascensor más grande de todos los tiempos. Cuando el Señor Jesucristo vuelva en
gloria al fin de los tiempos, dice la Biblia que levantará a los suyos y los
llevará consigo, para siempre, al lugar más seguro de todos: el cielo mismo.
Cristo quiere y puede ser, de hoy en adelante, nuestra seguridad
eterna.