MI AMIGO JESUS
Cada día tengo una cita con alguien que es fiel, nunca me ha dado
plantón ni se ha cansado de mí. Puedo hablar con él, y él me escucha; él
también me habla y su voz siempre está envuelta de un amor verdadero y limpio.
Paseamos juntos, disfrutamos momentos de paz, de silencio, y de
entusiasmo.
Puedo reír y llorar con él, siempre siento una gran libertad
cuando estamos juntos, pues me ama y
comprende mejor que nadie, incluso mejor que yo mismo. Él es mi mejor amigo, él
es Jesús.
Dios está buscando amigos, amigos de verdad, que le obedezcan, que
tengan una relación íntima con él, que cuenten con él en todo y para todo. Dios
anhela ser nuestro mejor amigo; su amor hacia nosotros tiene también una
vertiente de compañerismo y amistad.
Dios, siendo tan completo, es el TODO para nosotros, y es
importante que le conozcamos en todas las áreas en las que el quiere mostrarse
y relacionarse con nosotros.
Hemos visto a Dios como Padre, como Capitán, como Maestro; tomando
nosotros el puesto de sus hijos, soldados y alumnos. Pero descubrimos en la
Palabra de Dios, algo que es revolucionario y asombroso: ¡¡Él ES NUESTRO
AMIGO!!
La llave para poder ser amigo de Dios radica en creer en él.
"Así se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios,
y por eso Dios le aceptó como justo. Y Abraham fue llamado amigo de
Dios". (Santiago 2:23)
No se puede ser amigo de aquel a quien no se cree, o no se puede
confiar. Somos amigos de aquellos con los cuales sentimos que podemos confiar
en ellos y sentimos libertad y seguridad, porque les creemos.
Así mismo necesitamos creer a Dios (no sólo creer en Dios), para
poder ser verdaderos amigos de él, y agradarle; pues sin fe es imposible
agradar a Dios.
La amistad con Dios no debe ser algo abstracto, sino algo real,
dinámico, vivo y constante; algo que día a día va creciendo y alimentándose al
pasar tiempo juntos.
Ser amigo de Dios es el mayor privilegio que un hombre o mujer
puede tener. Dios es el amigo que necesitamos para sentirnos completos. Nada ni
nadie podrá sustituir o tomar el lugar de tu amistad con Dios. En él somos
completos; solamente en Cristo.
El hombre es completo en Cristo, con Cristo, y por Cristo; y la
mujer es completa en Cristo, con Cristo y por Cristo.
Esto no quiere decir que no necesitemos relacionarnos unos con
otros; todo lo contrario, Dios nos llama a vivir en relación y harmonía,
reflejando el amor los unos con los otros. Pero es muy importante que
entendamos que nuestro mejor amigo debe ser Jesús, y que solamente él podrá
satisfacer nuestras vidas, y capacitarnos para relacionarnos con un amor
sincero y puro.
Una vez que entendamos esto, podremos hablar de la amistad unos
con otros, de ser amigables y de la importancia de tener y hacer amigos, pero
antes sepamos que Jesús quiere ser nuestro mejor amigo.
Según el diccionario, la amistad es el afecto personal
desinteresado. ¿No es precisamente esto lo que podemos ver en Cristo, a través
de la cruz?
Dios nos ama desinteresadamente, y nos ama a nivel individual,
personalmente a cada uno. Pidamos a Dios que nos haga entender ese amor tan
grande y profundo.