MENSAJE DE CRISTO
"No te angusties por los problemas que aquejan tu vida,
porque siempre los tendrás mientras habites en el mundo.
No seas como los incrédulos que son arrastrados, y perecen
abrumados por ellos.
Porque si así te sucede, ¿cómo podrías llamarte hijo mío?
Recuerda, lo que te distingue de ellos es la actitud que debes tomar para
enfrentar las adversidades.
Tu me tienes a mí y ellos no me conocen. Mas bien gloríate en las
tribulaciones, pues para que seas fortalecido las padeces. De modo que cambia
tu actitud cualquiera que sea la prueba a la que te he sometido.
¿Acaso no eres tú el barro y yo el alfarero?, ¿querrás aconsejarme
la forma que te daré?, ¿cuestionas mi justicia?, ¿es tu justicia la mía?.
Porque en mis manos esta el prolongar o acortar el tiempo malo, y
no lo cortaré hasta haberte moldeado a mi imagen.
No te resistas a las pruebas, porque son necesarias para que
madures y puedas dar buenos frutos. Te daré un consejo: humíllate y reflexiona
si realmente vives en mi temor y haces mi voluntad.
¿Cuánto mas he de esperar para que te acerques a mí?, ¿cuánto mas te
resistirás a humillarte, a hacer mi voluntad, no como tú la entiendes, sino
como yo lo quiero?.
Me has pedido salud y no has sabido esperar.
Me has pedido que tu prójimo te ame y no has comprendido que
primero tienes que dar amor.
Me has pedido bienes materiales, como si en ellos encontraras la
paz y la seguridad, y has escondido tu mano del pobre, olvidando mi casa,
reteniendo mas de lo que es justo... sí, me has robado.
Me has pedido sabiduría y no has dejado de buscar el consejo de
los hombres.
Me has pedido la paz y no has dejado de mentir, de juzgar a tu
hermano; no has dejado de llamarme mentiroso con tus obras.
Por tanto, arrepiéntete, conviértete de tus malos caminos y deja
que yo te guíe.
Busca mi rostro y yo te pastorearé. No te apresures a irte de mi
presencia, porque mis ovejas siempre están cerca de mí y habitan en paz, y de
nada tienen necesidad porque en mi encuentran su sustento.
Mas si insistes en seguir en tus propios caminos, te alcanzaré y
de ninguna manera te dejaré sin castigo por amor de mí mismo; porque yo te
escogí y nadie te podrá arrebatar de mi mano, y ciertamente de ti exigiré más,
mucho más que de aquel que no me conoce, pues en ti he depositado la gracia de
mi Salvación.
No temas a las adversidades, pues aun a los justos someto para
probar su fidelidad. Recuerda que las adversidades son oportunidades para
probarme tu fidelidad, y solo los valientes obtienen la victoria. ¿Crees acaso
que te sometería a una prueba que no pudieras soportar?
A ti te he puesto como candil para que alumbres a los que andan en
tinieblas. ¡Testifica!, muéstrales el camino de la Salvación. Convénceles con
tus obras que es bueno ser un hijo de Dios. Si haces esto, me honrarás y yo te
exaltaré.
En ti he depositado la semilla de la fe. De ti depende que germine
y de frutos. Riégala diariamente con la sabiduría de mi boca y déjala expuesta
a la luz de las pruebas, pues solo así podrá crecer. Y así como yo pruebo tu
fidelidad, tu tienes que probar la mía, y de cierto te digo que tu fe crecerá en
la medida que pruebes mis promesas. El que tenga oídos para oír, oiga.
¿Qué necesitas? Clama a mí y yo te responderé. No olvides que yo
suplo toda necesidad. Pide creyendo y te será dado.
Tienes carencias porque no pides; y cuando pides no lo haces como
debes porque no sabes; y no sabes porque no conoces mi voluntad. Ignoras mi
voluntad porque no tienes entendimiento, y no tienes entendimiento porque no
buscas mi comunión. De modo que antes de pedir, mira si lo estas haciendo como
yo te mando.
Antes de abrir tu boca, juzga en tu corazón si lo que has de pedir
me glorifica. El que me ama busca darle honra a mi Nombre, y el que esto hace
hallará la santidad. Quita todo egoísmo de tu oración, porque el egoísmo
estorba al amor; y si en tu oración no hay un amor limpio, no la escucharé.
Ámame como yo te he amado porque este es el mayor bien que puedes adquirir.
Así que si lo que pides redunda en tu provecho, no lo tendrás por
cuanto añadiste egoísmo a tu oración.
Si pides por los alimentos creyendo en tu corazón que si no los
tuvieras morirías, de cierto te digo que no te los daré por cuanto hiciste
depender tu vida del alimento. Y si me pides que te sane creyendo en tu corazón
que si sanas se habrá salvado tu vida, de cierto te digo que no te sanaré por
cuanto hiciste depender tu vida de la salud del cuerpo.
Así como el alimento y la salud para el cuerpo, así son todas las
cosas que puedas desear en el mundo: vanidad y aflicción de espíritu. En verdad
te digo que no es necesario que pidas por ellas, pues buscando las mayores y
más excelentes, las que edifican al espíritu, encontrarás pan de vida y
medicina para tu alma.
Recuerda, lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es
nacido del espíritu, espíritu es. ¿En que plano vives?. Por tanto, busca
primero el sustento para el espíritu, porque no es lo que necesita el cuerpo lo
que lo hace apto para la vida, sino lo que necesita el espíritu. De cierto te
digo que no es el espíritu el que necesita del cuerpo, sino el cuerpo el que
necesita del espíritu. El que tenga oídos para oír, oiga.
Y también te digo que así como el cuerpo necesita del espíritu
para que tenga vida, de la misma manera cada uno de los miembros de mi cuerpo
necesitan del Espíritu Santo, para que tengan vida, y vida en abundancia, el
cual he prometido dar a todo aquel que lo pida. Por tanto clama por el Espíritu
Santo para que sobreabundes en toda obra buena y dones espirituales, y entonces
mi cuerpo sea edificado.
Es necesario que no pongas tu corazón en las cosas del mundo. Fija
tu corazón en alcanzar mi reino y entonces no le darás importancia a lo que en
el mundo te acontezca; porque nada de lo que puedas desear en él puede
compararse a lo que será cuando habites en mi morada.
Por eso, cuando ores, no busques lo tuyo, sino lo mío, porque el
que busque su vida la perderá; y el que la pierda por mi causa, la habrá
encontrado."