RECUERDA

 

La distancia más corta entre un problema y su solución

es la distancia entre sus rodillas y el piso.

El que puede doblar sus rodillas ante el Señor,

puede estar de pie ante cualquier cosa.

 

Si su problema es más grande que su Dios,

entonces estás sirviendo a un dios equivocado.

Las rodillas que se doblan no tiemblan.

 

Creo que es el tiempo no de decirle a Dios cuán grande es tu problema,

sino de decirle a tu problema ¡CUAN GRANDE ES TU DIOS!

 

Levanta tu cabeza y sonríe, ¡DIOS TE AMA!

¡SIGUE ADELANTE, CON DIOS TODO ES POSIBLE!

 

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