ENTRE DOS MUNDOS: LA CULTURA POLITICA Y DEMOCRATICA EN BOLIVIA.

 

 

                                                                                                                             Jorge Lazarte R.

 

 

PRIMERA PARTE..DEMOCRACIA Y CULTURA POLITICA

 

                              

                1.- Presentación.- En Bolivia, quizá  lo más importante  que se hizo en el país , si no desde la fundación de la República,  por lo menos en las últimas décadas, es el actual proceso de democratización. Su importancia no se debe a su presunto carácter   violento y rápido de sus orígenes, que más bien han sido los signos de los acontecimientos marcantes de nuestra historia pasada, sino por el contrario a  sus efectos inducidos, silenciosos y durables , en la cultura del país, en los comportamientos de la población y en la lógica política. Entre nosotros, ciertamente,la expresión “democracia” o mejor "democrático", ya fue  usada en el siglo XIX, empezando por Simón Bolivar,  y  con más intensidad  en el discurso político del siglo XX; pero  es recién  ahora que   se convierte en una demanda de densidad sociológica y cargada de ricas determinaciones.

 

En el siglo XIX ,  la “democracia” existe en primer lugar, como adjetivo: "democrático", y democrático es  equivalente  a "liberal". Los liberales desconfían de la expresión "democracia", porque para ellos  tiene una carga   negativa que proviene  de la Europa predemocrática, de donde fue importada asociada con la "demagogia" , con "clases populares" y "clase peligrosas".  Para los liberales y todos los que  comparten esta visión negativa, el "populista" General Isidoro Belzu es la representación de un régimen "netamente"democrático"[1]

 

A su vez  el General Belzu, reivindicó lo "democrático" al saludar la emergencia "formidable" de las "masas populares" animadas de "espíritu nivelador" [2]

 

  En el siglo XX , con la emergencia de la "cuestión social" vinculada a la aparición los obreros de la naciente industria y a las nuevas corrientes socialistas,  la "democracia" empieza a cambiar de sentido, y  a ser cada vez más equivalente de "social", como quedaría  consagrada en  la Constitución "social" de 1938.

 

La revolución de  1952 le añadió el sentido participativo, que habrá de conservar hasta el día de hoy, sobre todo en corrientes de  la izquierda.

 

 En todo los casos, se ignoró o se despreció su sentido primario, sin el cual la democracia simplemente no existe. Este sentido primario está vinculado a dos supuestos de la democracia, que son al mismo tiempo los supuestos de todo sistema político: los fundamentos valorativos del sistema y sus reglas de funcionamiento.

 

Estos supuestos son los que han convertido en única y sin antecedentes  históricos,  a la experiencia de democratización en el país desde 1982 . En este sentido podríamos decir que en el siglo XIX y hasta los años ochenta del siglo XX, existía la palabra, sin referente empírico, mientras que en las dos últimas décadas la palabra empezó a  ser también la cosa.

 

2.- Los desarrollos de la democracia.

 

No hay duda que en nuestro país el interés por la democracia es también reciente. Las notables excepciones del pasado, son más bien su incuestionable confirmación. Fuera de las reflexiones de Bautista Saavedra[3]

en el primer tercio del siglo XX, los intelectuales simplemente la ignoraron como tema relevante de reflexión, probablemente entre otras razones porque no tenía sentido práctico. No valía la pena reflexionar sobre algo que nadie pensaba que el país requería en su presente.  Los liberales que la apoyaban , más por contagio  europeo que por convicción personal, tenían una idea muy selectiva   y estrecha  de la democracia para nuestro país, que la inviabilizaron en su  ejecución  caricatural y pervertida[4]

 

Lo que conoció el país como democracia hasta los años ochenta es esta caricatura de democracia,  que  por ello mismo había perdido todo atractivo social.  No deja de ser sugerente  que la misma reflexión de Saavedra  concluya en que Bolivia no estaba apta para ella, coincidiendo en su rechazo , aunque por otras razones, con los intelectuales de  izquierda[5] Estos ,a su vez,  si algún modelo de democracia tuvieron  no fue  en ningún caso el que ahora se realiza en Bolivia. Sus preferencias  se orientaban más bien por algunos de  los distintos adjetivos que le pusieron  al sustantivo democrático, y que  por la carga que tenían anulaban al sustantivo y  lo que quedaba no era el absoluto la democracia.[6]

 

                 La dura experiencia de  los años del autoritarismo,  con su cortejo de privaciones  y de violaciones a los derechos humanos, junto a la nueva ola democrática que llegaba desde fuera,  viabilizaron la democracia en Bolivia  pero de una democracia que muy pocos  habían  imaginado. La idea de la democracia asentada en valores es nueva en Bolivia;  por ello mismo, es una distorsión  confundir la lucha contra el autoritarismo con la lucha por la democracia. La misma conducta del sindicalismo con respecto a la democracia, es una prueba de esta novedad. Si el sindicalismo hizo posible la democracia no fue tanto porque la buscara  sino porque  al  contribuir decisivamente  a dar fin con el autoritarismo, abrió  el camino a la democracia , sin proponérselo. Pero cuando esta democracia empezó a construise, el sindicalismo la abandonó porque no podía reconocerla.. La democracia del sindicalismo  o de la C.O.B. fue también  la democracia de los adjetivos( la democracia popular) que como tal   no era simplemente democrática

 

                Desde 1982 se vota regularmente en Bolivia. El voto ahora define a los titulares del poder elegidos en elecciones competitivas, cuyos resultados son fiables y garantizados por instituciones electorales con credibilidad y autonomía. Estas elecciones se realizan desde ese entonces bajo las mismas reglas básicas de funcionamiento del sistema político. Este funcionamiento contínuo es la prueba de su estabilidad, que contrasta con la inestabilidad política permanente  anterior.

 

Estabilidad política es la permanencia y el acatamiento  de las reglas de  constitución y de  funcionamiento del sistema político,  lo que tiene un enorme significado desde el punto de vista de la cultura política. La estabilidad permite pensar en horizontes temporales de largo plazo, y por tanto, cambiar nuestra perspectiva.

 

Con la estabilidad de las reglas, los comportamientos se han hecho previsibles en la medida en que se ajustan a regla. Es decir, se puede anticipar  razonablemente, por ej. que los plazos del proceso electoral serán respetados;  que los resultados electorales serán reconocidos como válidos; que las faltas o delitos electorales, serán sancionados con imparcialidad, y que todos estarán sometidos a las mismas reglas. Esta certidumbre normativa en el campo electoral, es un  avance de los más significativos  que el país ha alcanzado en los últimos años,  y que ha servido de paradigma  a otros ámbitos institucionales.

 

Para lograr esta estabilidad, que fue el primer problema político que debió resolverse en democracia, los partidos tuvieron que cambiar su visión del adversario y en cierto modo de la política. Se pasó de la política como exclusión a la política como integración y compromiso. El adversario fue admitido  como interlocutor legítimo  con quien se hacía imprescindible asumir decisiones concertadas  en la  constitución y acatamiento de reglas básicas de funcionamiento del sistema político.

 

Esta política de concertación   aseguró la gobernabilidad del sistema político  e  hizo posible un proceso de reformas institucionales como las referidas al sistema electoral, a la Constitución Política del Estado, a la elección uninominal de la mitad de los diputados;  a la  conformación  de organismos electorales confiables, a la participación popular en los municipios,  a las reformas del Poder Judicial, a la creación del Tribunal Constitucional, Consejo de la Judicatura, Defensoría del Pueblo, y al nombramiento por el  parlamento de autoridades principales de todas estas instituciones por mayorías calificadas y concertadas.. Todas estas reformas pusieron al país de un proceso permanente de democratización, de institucionalización,  y de avance en la dimensión  representativa y participativa  sistema político.

 

Estas experiencias repetidas  han convertido a los  pactos   en un hábito. Esta rutinización de los acuerdos sobre reglas de juego, es otra de las conquistas en democracia, que reemplaza la política tradicional de la  imposición unilateral[7]

 

Junto a todo ello, los mismos valores de la democracia empezaron a difundirse en la sociedad. Partidos políticos desafectos con la democracia, empezaron a valorarla positivamente;  del mismo modo que  sectores cada vez más importantes de la sociedad ,asumen cada vez más los principios de la democracia  y exigen  su vigencia. La democracia está permeabilizando  poco a poco  las duras trincheras tradicionales del autoritarismo.

                 

3.- Las amenazas "externas" contra la democracia.

 

                A pesar de estos avances, que son de reconocimiento internacional,

la democracia vive bajo la presión problemas o amenazas de contexto,  que podrían fragilizarla. La democracia está estabilizada pero no consolidada [8].

 

De estas amenazas dos son las más gravitantes. De una parte, las que podríamos llamar sociales, pues tienen que ver con la pobreza y las desigualdades crecientes. La pobreza de las dos terceras partes de la población riñe  con el principio de la dignidad ciudadana, incorporado en los derechos humanos;  las desigualdades sociales crecientes tampoco  son  compatibles con el principio de equidad democrática.   En ambos casos, la democracia pierde legitimidad ante sectores importantes de la población,  para quienes la democracia sólo vale por sus rendimientos, o por su capacidad de atender demandas sociales de bienestar, como puede leerse en las encuestas[9]

 

El otro problema que   daña a la democracia en la sensación en la opinión pública  de una corrupción creciente, y de la impunidad que la acompañaría. Si bien puede ser una explicación el hecho de que la democracia permite transparentar actos de corrupción que en períodos autoritarios permanecen  ocultos, sin embargo   para la población lo que cuenta es la idea de que ahora percibe una corrupción cuantitativamente    sin parangón en el pasado[10] Esta simultaneidad podría ser interpretada, como de hecho lo es  por  varios sectores  de la sociedad,  como una relación de causa y efecto, y llegar a la conclusión, ciertamente que falsa,   que es la democracia (y no  en   democracia) la que produce esos hechos  de corrupción. En este caso, como en el anterior, es la idea misma de la democracia la que es afectada negativamente.

 

Entonces la democracia vive en un entorno  tensionante.  En el peor de los escenarios de que  los problemas mencionados , no se atenúen o se agraven, hay que darle a la democracia una mayor capacidad de resistencia  y evitar que  colapse como resultado  conjugado de problemas irresueltos.

 

En efecto, la democracia puede venirse   abajo por efecto de  crisis sociales y políticas prolongadas y graves, si  los ciudadanos en general tienen una relación muy debil o negativa  con la democracia.  Un modo probado   de que la democracia resiste mejor  los efectos de  crisis política y social,  es la adhesión de la población a la democracia, que evita o hace más dificil  salidas  no democráticas  a la crisis. Por lo tanto, la estabilidad y consolidación de la democracia  requieren de  políticas que logren una relación positiva, fuerte y durable de la población con la democracia.

 

4.- Definición axiológica de la democracia.-  Dada la existencia de distintos sentidos de democracia,  y la necesidad de ponerse de acuerdo sobre uno de ellos, que históricamente sea fundado,  es útil empezar  diferenciar   la idea primaria o básica de democracia, de  su   concepto, y ambos de  las distintas concepciones de democracia.  La idea básica  alude al principio de la democracia que los ciudadanos como ciudadanos   pueden compartir independientemente de sus atributos sociales y sus preferencias,  mientras que  el concepto   de democracia implica  distintos  arreglos institucionales o percepciones y variaciones  evaluativas diferentes,   en el marco del mismo principio. Por ej. se puede diferir entre presidencialismo o parlamentarismo y estar sin embargo de acuerdo con el mismos principios de la democracia; igualmente pueden  diferir la  izquierda de la derecha, porque la primera  pone más el acento en la igualdad que en la libertad, pero ambas están de acuerdo con el principio de la democracia. Es decir, se trata de una izquierda y derecha democráticas.  En este sentido puede decirse  de algún modo que el principio de la democracia es el género, y los distintos conceptos de democracia , especies del mismo género. Es lo que algunos llaman definición mínima de democracia,  en la que pueden y deben  estar de acuerdo partidos políticos distintos, culturas distintas,  regiones, grupos socio-profesionales, religiones,  individuos con opiniones divergentes, porque la democracia es una forma de relación social en la que podemos  vivir juntos siendo diferentes y podemos  resolver los conflictos sin hacer uso de la violencia.

 

                Pero otra cosa es lo que se ha llamado "concepciones " distintas de democracia, por ej, concepciòn "marxista" de democracia, concepción "socialista", concepción "primitiva", concepción "integral" de democracia, vinculadas a grandes doctrinas del mundo,  o  a culturas. Si la historia sirve para algo, sobre todo sus  altos costos humanos en   guerras de religión, limpieza étnica,  máquinas de matar, purgas, gulags, y todo los horrores de los campos de concentraciçon, es para decir que estas concepciones de "democracia" se han  revelado como  falacias trágicas contra la condición humana. Los actuales derechos humanos universales son correlativos de   una idea también universal de la democracia, como sistema compartido de valores.

 

La conocida  definición mínima de democracia o procedimental,  como el conjunto de reglas a través de  las cuales la población elige , libremente, a los titulares del poder, remite  a los valores que la sostienen. Esto quiere decir, que la democracia , en primer lugar, es   mucho más,  que  las elecciones, y en segundo, lugar,   que lo que permite calificar un proceso electoral de democrático, es que exprese los valores que están en su base[11]

 

                Este sentido de democracia, es lo  permite  calificar una actitud o comportamiento individual o colectivo,  de democrático o  de no democráticos,  Por tanto los valores de la democracia están también en la base de la organización de la sociedad. Valores entendidos como  referentes que orientan la acción. Estos valores son el pluralismo, la tolerancia, el diálogo;  la eliminación de la violencia  en  los conflictos ; el conjunto de derechos y libertades; valores como la igualdad, la participación, la confianza  y la responsabilidad. Este conjunto  es lo que forma lo que los franceses llaman "espíritu republicano".

 

5.-Cultura política y valores de la democracia.

 

La idea de la democracia tiene su propia historia, desde su aparición en Grecia,  su recuperación moderna y sus connotaciones actuales.  De manera explícita, la idea actual de democracia  va más allí de su sentido en la Grecia antigua, pensada sobre todo  como participación ; también  va más allí de la idea liberal de democracia, que pone  el acento en la libertad "negativa". La idea actual de democracia engloba los dos sentidos anteriores, y las ordena alrededor de ciertos  valores o principios "positivos", sin los cuales la democracia dejaría de tener algún sentido pleno. Estos nuevos sentidos de la democracia  son el resultado de  experiencias históricas catastróficas, vinculadas a regímenes políticos y formas de funcionamiento de la sociedad, que representaron altos costos en vidas y en dignidad humana en las últimas décadas[12] En América Latina, el factor más inmediato han sido los costos humanos  del autoritarismo en los años setenta y ochenta , que hicieron emerger  la  convicción  colectiva, en primer lugar,  de la necesidad de impedir nuevas experiencias autoritarias, y , luego, de optar  por la  democracia. Las recientes guerras de exterminio y de limpieza étnica en distintas partes del mundo,  han puesto una vez más de relieve la importancia y la urgencia de la democracia como forma de convivencia entre distintos, y la necesidad de eliminar la violencia para resolver los conflictos. No es pues un accidente que la UNESCO. se hubiera hecho eco de esta conciencia mundial al organizar un Congreso Internacional sobre la Educación para los Derechos Humanos y la Democracia[13] e  impulsar  la idea de la educación para la democracia.

 

Esta nueva idea de la democracia al mismo tiempo ha renovado el interés por la cultura política , que había pasado a la reserva desde fines de los años sesenta y  setenta muy "economicistas",  luego de un vigiroso impulso después de los horrores de la segunda guerra., principalmente debido a Almond y Verba[14] .La preocupación por asentar la democracia en países considerados ,de acuerdo parámetros tradicionales, poco aptos  para la democracia, ha revalorizado fuertemente el interés por la cultura política, una vez que se ha producido en los últimos años una disminución de la utilidad marginal del determinismo económico., como dice Inglehart[15] La cultura política parece ser una de las respuestas  más efectivas  a la necesidad de consolidar las democracias recientes.

 

                Sin embargo, el interés por la cultura política es también nuevo en el país y muy reciente. No sólo porque el tema mismo de la democracia no  hubiera atraído la atención de los analistas o ensayistas sino sobre todo, porque  su importancia fue ahogada  por la cultura autoritaria tradicional y las realidades violentas del poder y la política. No es tampoco puro azar que las preocupaciones por la cultura política coincidieran con la instalación de la democracia. Por ello mismo, los estudios sobre cultura política en el país son escasos, como lo son en América Latina. Entre los más relevantes en Bolivia, podemos mencionar los de  Jorge Lazarte R.[16], H.C.F. Mansilla[17], Gonzalo Rojas y Luis Verdesoto[18]; los informes del PNUD. que incluyen preguntas vinculadas sobre cultura política[19], y Mitchell Seligson, que acaba de publicar el estudio más reciente y hasta ahora el más serio y empírico.[20] 

 

El lugar de lo cultural ha sido reestablecido como variable  con efecto propio,  a falta de lo cual muchos fenómenos quedarían sin explicación. Es decir, que ante los mismos hechos o situaciones, que en sí mismos están cargados ya de sentido,  las respuestas o los comportamientos suelen ser diferentes.  Ante un conflicto de cualquier naturaleza puedo por ej. intentar desactivarlo, intensificarlo o ser   indiferente.[21] Por ello, puede ser útil tomar dos ideas, una de la antropología y otra de las ciencias sociales para delimitar su sentido, por lo menos aquel que está en la base de nuestro razonamiento sobre cultura política.

 

La primera es la del antropólogo muy conocido y reconocido, Clifford Geertz, que entiende por cultura  las "estructuras de significación en virtud de las cuales los hombres dan forma a su experiencia"[22], o dicho lo mismo desde  el ángulo que nos interesa " la política de un país refleja el sentido de su cultura"[23]. Más recientemente, ya en el campo de la ciencia  política y de la sociología,  y yendo más allí de lo que pretendió el mayor impulsor de la cultura política, G. Almond y S. Verba,   Ronald Inglehart, el más importante especialista actual sobre el tema, entiende la cultura como  " un sistema  de valores comunes básicos que contribuyen a moldear los comportamientos de la gente de una sociedad dada" [24], que es muy próxima a la de Almond y Verba[25].

 

Estos valores interiorizados predisponen a los individuos  a reaccionar  de una cierta manera ante  una  situación dada.. Precisando aún más su idea de cultura, Inglehart cita a Eckstein al decir que " el hombre-producto-de-una-cultura trasforma su experiencia en acción gracias a sus disposiciones cognitivas, afectivas y evaluativas". La proximidad  entre Geertz, Almond y Verba e Inglehart sobre lo que hay que entender por cultura, es muy clara . Es decir, que entre una situación y el comportamiento se sitúa  la cultura en forma de disposición hacia una cierta forma de acción inducida por los valores, normas y reglas culturales.

 

Precisando aún más el concepto, podemos decir, en primer lugar que "a menos que la cultura política sea capaz de soportar un sistema democrático, las posiblidades de éxito de ese sistema son escasas"[26] . A su vez , Inglehart en su estudio más reciente, reitera que los "el papel de la cultura política tiende a ser cada vez más importantes en la consolidación de la democracia y en su supervivencia en tiempos dificiles"[27] y que "la cultura política estabiliza la democracia porque le proporciona una base duradera de apoyo de masas[28] . El apoyo a largo plazo a un determinado régimen político quiere decir que los valores implícitos en los comportamientos individuales y colectivos son congruentes con los valores sobre los cuales ese régimen político se ha constituído. Esto es lo que David Easton llama  "apoyo difuso"[29]

 

Existe  congruencia de valores cuando por ej. los valores que orientan los comportamientos  les inhibe a los miembros de la sociedad de usar de la violencia en la solución de sus controversias; o cuando  orientan  a los gobernantes en su relación  con las disidencias u  oposiciones políticas. En ambos casos los valores comunes limitan o hacen inaceptable el uso de la violencia ; y en apoyo difuso se expresa porque existe la creencia que de así deben ser las cosas, o que es mejor que así sean.

 

                Analistas  como  R. Dahl[30], S. Huntington[31], o Lipset[32], interesados en la preservación de las recientes democracias,  igualmente han encontrado una relación más estrecha y positiva entre  democracia y la cultura política. La democracia , como cualquier régimen político necesita de una cultura política que le sea congruente.

 

Si esos son los sentidos   de cultura y de cultura política, parece estar clara la importancia de los factores culturales,  en el funcionamiento de la democracia y en  su capacidad de resistencia ante los asedios de los problemas ya mencionados.

 

Lo que quiere decir, que la democracia será tanto más fragil y expuesta a los efectos de conflictos o crisis sociales, económicas y políticas, cuanto menos  apoyada se encuentre  en una cultura que le sea compatible. Y este es el caso de Bolivia, cuya tradicional cultura política o culturas políticas tradicionales no son  precisamente democráticas.

 

La democracia en Bolivia sólo  podrá ser preservada a pesar de su entorno poco auspicioso, si es apoyada  por  una cultura política y ciudadana que le sea afín. Sólo  a través de un  largo proceso   por el cual se cambien las pautas de comportamiento no democrático, que ponga en correspondencia la democracia con la cultura, podremos decir con certeza  la democracia ha alcanzado su consolidación; entre tanto queda  para los que adhieren a la democracia,  la fatigosa y prometedora tarea de emprender el camino de difundir en la sociedad los nuevos valores de la democracia, hasta convertirlos en pautas de comportamiento cotidiano.

 

Para emprender esta tarea es que se ha realizado la presente encuesta, que nos de una idea de la situación en que se encuentra el país con respecto a los valores centrales de la democracia; es decir saber dónde estamos para continuar el camino.

 

El uso que haremos de  "cultura política" quiere decir, por tanto, que  será entendida como un sistema de valores, normas y orientaciones   referidos a los objetos propiamente políticos .Con ello pretendemos disipar la errónea idea que asocia la idea de cultura a refinamiento o conocimientos elevados o depurados , que  ha  inducido a sostener equivocadamente que nuestro país no tiene cultura política. En realidad todas las sociedades tienen un tipo de cultura política, porque  todas disponen de  un conjunto de representaciones acerca del poder o de la legitimidad y de sus  autoridades. La cuestión, no es por tanto, saber si tienen  o no cultura política , sino qué tipo de cultura política  es la prevaleciente, y ,para nuestro objeto, si nuestra cultura política tradicional es autoritaria o democrática. 

               

Pero cómo no se trata simplemente de cultura política sino de cultura ciudadana, esta última  será entendida como aquella propia de la democracia, que orienta los comportamientos cotidianos, e incluye los referidos a lo que se llama la esfera privada, o también la esfera pública no propiamente política.

 

SEGUNDA PARTE: LOS RESULTADOS DE LA ENCUESTA..

 

                Una vez definido el marco conceptual  del análisis y  delimitado  el sentido en que emplearemos las expresiones democracia y  cultura,  ahora podemos pasar al análisis de los datos de la encuesta.  En esta segunda parte organizaremos los datos, su lectura e interpretación  alrededor de tres preguntas:

-       ¿Cual es  relación de los bolivianos con  la democracia. y las razones por las cuales puede explicarse esa relación?

-       ¿Cual es el  posicionamiento de los encuestados con respecto a los valores centrales de la democracia ?

-       ¿Qué conclusiones podían  extraerse del análisis y lo que debe hacerse hacia adelante?

               

                Para responder a estas tres preguntas trabajaremos con la base de datos de la encuesta sobre "Democracia y Valores democráticos" encomendada por la Corte Nacional Electoral a la empresa "Encuesta y Estudios" y realizada entre abril y mayo del pasado año,   con el fin de obtener información empírica que contribuya a la realización de la Campaña de Educación Cívica y Ciudadana, financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo(BID),.en el marco  del Programa Nacional de  Gobernabilidad( Pronagob).

 

                El universo de la  encuesta cubrió  a hombres y mujeres mayores de 14 años,  con una muestra de 3.024 encuestados  y con una cobertura del 100% de los  9 departamentos,  del 62% de las 112 provincias , 32 % de los 311 municipios y del 23 %  de las Unidades Primarias de Muestreo, ubicadas en la población dispersa. El cuestionario incluyó cien preguntas que  fueron traducidas del castellano a los idiomas originarios: aimará, quechua y guaraní El error muestral fue del 1.7.%.

. 

Los datos que seleccionaremos   respecto a los distintos  indicadores  escogidos para responder a las tres preguntas , los cruzaremos con seis variables: socioeconómicas, de edad, de género, región o departamento, nivel educativo y orientación política. No todas las variables figurarán para cada pregunta, pues tomaremos las más relevantes en cada caso, por las diferencias que las marquen y procuraremos  poner de relieve  en la mayor parte de los casos,  la variable política, que usualmente es descuidada. Finalmente, cuando corresponda a través de un análisis multivariado,  identificaremos el peso de cada variable en el resultado.

 

                               La democracia ante todo.

 

Cuantificar los apoyos a la democracia  es de alguna manera saber con cuantas reservas podría contar si acaso ella se viera en apuros. A este respecto no hay duda sobre los resultados de la encuesta: los bolivianos apoyan mayoritariamente a la democracia.

 

El porcentaje de lo que prefieren la democracia a cualquier otra  forma de gobierno alcanza al 71%,  mientras que los que optan, por distintas razones, por   un gobierno autoritario,  apenas llega al 12% (gráfica 1)

 

Gráfica  1

1.-.La democracia es preferible a cualquier forma de gobierno

2.-.A la gente como nosotros nos da lo mismo un régimen democrático que uno autoritario.

3.-En algunas circunstancias es preferible un gobierno autoritario a uno democrático.


71.3

 
 


El porcentaje de apoyo  ha  crecido  si tomamos  como referencia el Latinobarómetro  de 1996, referente a Bolivia,  o lo que es casi lo mismo, el porcentaje  de los que estarían disponibles para apoyar experiencias autoritarias, ha bajado en el mismo perìodo. Este hecho es altamente significativo, si tomamos en cuenta que la democracia funciona en un entorno que no le es generalmente favorable. Si pensáramos en términos de experiencias pasadas de  fractura  del régimen político  por efectos destructivos del entorno, lo que debiéramos constatar es más bien un resultado opuesto; es decir un bajo apoyo  a la democracia.  Más abajo, intentaremos formular  una explicación  a esta constatación paradojal, si así puede llamarse, pero que tienen sus buenas razones.

 

Este porcentaje de apoyo se amplifica y de manera sorprendente, si tomamos en cuenta otro indicador A la pregunta  de si la democracia estuviera amenazada, haría algo para defenderla, la respuesta es aún más contundente. Responden favorablemente en un 82 %(gráfica 2), porcentaje  que  es  el más  alto de América Latina,. si nos referimos al mencionado Latinobarómetro (gráfica 3),  y que se confirma con otra encuesta más reciente de 1999,  Espejo de las Américas, que abarcó al todo el continente. Esta es la otra cara del país, la menos conocida  y sin embargo la más destacable en términos políticos, que compensa otras que no son precisamente para levantar el orgullo del boliviano.

 

82.9

 

4.9

 

Gráfica 2.Si la democracia en el país estuviera amenazada, Ud. haría algo por defenderla?

11.7

 

.0.4

 

Si                    No                 Ns                   Nr

 
 


Gráfica 3.

Latinobarómetro, 1996.

Estaría Ud. dispuesto a defender la democracia si esta se viera  amenazada?

       Bol.          Urug            Ven          Arg           Mex           Chi

            Ecuad            Per              Col           Bra            Par

 

 


Entonces el apoyo a la democracia no parece ser sólo verbal  sino efectivo, como puede deducirse de la respuesta mencionada,  apoyo  del que  careció la "República del Weimar" en la Alemania de los años 30,  cuando la democracia fue amenazada y la población no hizo nada para impedir su hundimiento ante el ascenso de fuerzas antidemocráticas.

 

Hasta aquí  los datos globales son relativamente conocidos, aunque lo son menos saber quienes son los que  más apoyan o apoyan menos a la democracia.. La desagregación de los datos por las variables sociodemográficas pueden permitirnos destacar diferencias importantes y elaborar un perfil sociológico de la población con respecto a al tema de la encuesta.. Para ello tomaremos como primer indicador la preferencia por la democracia a cualquier otra forma de gobierno.

 

                Son los bolivianos mayores a los 40 años (74.5%) ,  muchos más que los jóvenes de menos de 18 años, y mayores hasta los 40,  los que màs expresan su apoyo a la democracia. Como sí el haber sido marcado  por las experiencias autoritarias gravitara fuertemente en ese apoyo, y que las generaciones postautoritarias, al carecer de esas experiencias, encontraran menos razones para apoyar a la democracia.

 

Desde el punto de vista de la región, no deja de llamar la atención de que los departamentos occidentales ( La Paz, Potosí,Oruro, apoyen menos a la democracia  que los orientales (Santa Cruz, Beni, excepto Pando) y que los valles(Cochabamba y Tarija). Tarija es el departamento que más apoya  la democracia, con un porcentaje que llega al 90%, lejos de Oruro, en el otro extremo, con  sólo el 52%(gráfica 4)

 

Gráfica 4


La democracia es preferible a cualquier forma de gobierno?

  L.P       S,C      Cch      Or        Chu         Po         Pa        Ta        Be

 

 
 

 


                En la variable  "nivel de instrucción" existe un aumento muy irregular  a medida en que aumenta el grado de instrucción, desde el 70% redondeado, que corresponde a los "sin instrucción ",  al 75%  de los que son técnicos medios, pero lo que  debiera llamar la atención  son los porcentajes diferenciados entre los "sin instrucción", y los que tienen postgrado, cuyo porcentaje baja al 64%,  por debajo del promedio y es el más bajo de toda la escala.   

               

                Tomando otra variable sociodemográfica referida a la autoidentficación étnico-cultural, los que se autodefinen como  "blancos" expresan un apoyo del 74.%, superior en algunos puntos a los que se definen como "indígenas"(72.2) y más aún respecto a los "mestizos"(69%). Lo que debe subrayarse aquí no es tanto las diferencias entre "blancos" y "mestizos", sino el porcentaje de los "indígenas", que es levemente superior al promedio nacional, y de los que podría pensasre que no están aún para la democracia, como solía repetirse a principios del siglo. De cualquier manera, debe tenerse en cuenta  que se toma por "indígenas" a los que se declararon como tales, y que en la encuesta total hacen el 14%, frente al 63% de lo que se dicen "mestizos" y el 15.7, de los "blancos".

               

Pero si tomamos en cuenta la orientación  política, [33] la situación es más neta y  varía de manera no del todo sorprendente. Los que se sitúan a la izquierda  son los que menos consideran preferible la democracia respecto a los que se sitúan a la derecha. Los situados más a la izquierda hacen un porcentaje del 58 % y ha medida que se avanza hacia el centro y hacia el centro derecha y la derecha, aumentan los que  consideran preferible la democracia a cualquier  otra forma de gobierno(gráfica 5). .

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gráfica 5. Orientación política.

Pregunta: La democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno.


 

 

 


                Si tomamos el otro indicador de apoyo a la democracia, que  es saber la disponibilidad que existe para defender la democracia en caso de estar amenazada, los datos desagregados son los siguientes:

               

En la variable etárea, la proporcionalidad se invierte respecto al anterior indicador de preferencia. Aquí, son los jóvenes los que expresan mayor disponibilidad a defender la democracia, en un porcentaje que va del 87% para los que tienen menos de 18 años y va disminuyendo paulatinamente hasta llegar al 79% para los que tienen 51 años adelante. Es como si dijeran  no luchamos por la democracia, pero puesto que la tenemos, lucharíamos por ella si fuera necesario(quizá porque con ello preservarían la libertad con la se asocia la democracia, y que es vital para los jóvenes en el proceso de su formación.) En cuanto a la variable de género, la diferencia no es significativa, pues el saldo es de tres puntos a favor de los hombres con respecto a las mujeres.

 

Departamentalmente, las diferencias observadas no reproducen las tendencias identificadas en cuanto a las preferencias por la democracia. Lo más notable es que La Paz tiene un porcentaje de disponibilidad de defensa por debajo del promedio, así como ha tenido el porcentaje más bajo de preferencia por la democracia y es el más bajo de todos los departamentos a excepción de Pando.(gráfica 6) Es la fatiga de una ciudad  "tumba de los tiranos"o la declinación de un departamento, los que influyen en este bajo porcentaje?. En el otro extremo se encuentra Tarija con los porcentajes más altos en los dos indicadores.

 

Gráfica 6. Porcentaje por departamentos

L.P       S,C     Cch      Or     Chu         Po       Pa      Ta      Be

 

      L.P    S,C   Cch   Or            Chu    Po     Pa      Ta    Be

      L.P    S,C   Cch   Or            Chu    Po     Pa   Ta     Be

 

Si la democracia en el país estuviera amenazada Ud. haría algo para defenderla?

 


                Por las condiciones socioeconómicas, son los de los niveles altos los que tienen una leve diferencia a favor en tres puntos con respecto a los niveles más bajos. Será porque en democracia resultaron más beneficiados?

 

                En el mismo sentido, la variable "nivel educativo" destaca una diferencia creciente  a partir del más bajo porcentaje de los "sin instrucción" aumentando con cierta regularidad hasta llegar a los que tienen postgrado.. Este último caso, plantea cierta incongruencia, puesto que como hemos visto, son los que menos creen que la democracia es preferible a cualquier forma de gobierno, pero parecerían que son los más dispuestos a defenderla, a pesar de todo.

               

La variable tendencia política, hasta aquí más neta,  repite la curva del anterior indicador. Más los encuestados a la izquierda y menos disponibles están para defender la democracia; y más se sitúan al centro  y  a la derecha, más disponilidad existe para  defender la democracia, con exceoción  de los situados en el extremo de la derecha, donde produce  una inflexión de la tendencia creciente, pero que de todos modos es superior levemente en dos puntos respecto a los que se sitúan en el extremo de la izquierda.

 

 

 

 

 

Gráfica 7. Por orientación política.


.Si la democracia en el país estuviera amenazada, Usted haría algo para defenderla?

 


                Sin embargo, como ya vimos, en todos los casos mencionados,  los porcentajes  son superiores al 50%. Es decir, existe una mayoría  en cualquiera de las variables mencionadas, que prefiere a la democracia y está dispuesta a  defenderla si estuviera amenazada. En los dos casos lo que llama fuertemente la atención del departamento de La Paz, floja en ambos indicadores, preocupante porque  es la sede del gobierno, y quizá por ello mismos es, por así decirlo, víctima directa de lo que se hace en nombre de la democracia, y que podría ser revelador de un nuevo estado de espíritu se se estaría incubando lentamente en sus habitantes. En el otro extremo está Tarija, que según esta encuesta, sería el departamento con mayor inclinación por la democracia. La explicación queda abierta.

 

                El otro hecho que debe ser fuertemente subrayado es que la izquierda hubiera asumido la democracia mayoritariamente y que estuviera dispuesta a defenderla. Esto es una revolución en la izquierda, que precisamente tiene muchas razones para no estar satisfecha. La derecha por su parte, también ha asumido la democracia, y la diferencia con la izquierda podría explicarse en que ella ha sido la más beneficiada, por así decirlo, en democracia, y en algunos casos por la democracia. En los dos casos, podríamos decir que existe un consenso  por la democracia, y que atraviesa con algunos cortes, las diferencias de edad, socioconómicas, educativas, de género, regionales y políticas, y  que representa el principio de una revolución en la cultura política del país. Pero consenso no quiere decir indiferenciación: hay un consenso básico, pero hay también diferencias, como tendremos ocasión de evidenciar, sobre los sentidos en que debe entenderse la democracia..

 

Este apoyo notable a la democracia, plantea el reto de su explicación: saber cuales podrían ser los factores que expliquen esta relación general positiva de la población  con la democracia, cuando a principios de la instalación de la democracia en 1982, nadie  le daba una vida tan larga. Más abajo nos referiremos a los que están insatisfechos con la democracia.

 

                               La democracia como himno a la libertad.

 

Si como acabamos de ver, los apoyos a la democracia son  significativos, a través de una suerte de apuesta por ella, y que por tanto, vale la pena jugarse por ella,  intentaremos encontrar en la encuesta  alguna explicación de tal adhesión a la democracia.

               

Para ello, la pregunta  "que es lo primero  que le se viene a  la mente cuando piensa en la palabra democracia", intenta averiguar ,  mediante una pregunta abierta , cual es el  sentido primario de la palabra   en  la intimidad del pensamiento del encuestado . La respuesta  ofrecida es un primer indicador de esta orientación. . A la pregunta, un  mayoritario 29% asocia la democracia a la idea de la libertad, como primera opción.(gráfica 8).

 

Gráfica 8. Preg.1

Igualdad

Derechos

Social

Gobierno elegido

Libertad

Mejor antes

 

 

 


Si la misma pregunta la formulamos cruzándola con la variable orientación política, la  asociación entre democracia y libertad en sobre todo cuestión de los que se sitúan al centro,(gráfica 9).  con descenso hacia los dos lados extremos de la línea de posicionamiento, un poco menos a la izquierda que a la derecha.

Gráfica 9 Ver los datos en varios.Disquette..

 

 

 

                No debiera llamar la atención este resultado, que hace más democrático el centro:  no en vano en democracia los ciudadanos mayoritariamente se reconocen en el  centro, centro derecha o centro izquierda( ver gráfica  52 ) y que los extremos son más propensos a los autoritarismos de ambos signos. De algún modo también en democracia se gobierno desde el centro hacia uno de los dos lados,  y que un gobierno desde los extremos del espectro simplemente pone en tensión al funcionamiento del sistema político.

 

 

Estos resultados de algún modo confirma lo que otras encuestas han revelado, que es la propensión a pensar la democracia sobre todo en términos de libertad. Esta asociación puede explicarse porque efectivamente quizá  la característica más marcante en la experiencia de la población,  que diferencia la democracia del autoritarismo o peor de la dictadura, es la presencia  o ausencia de las libertades en el funcionamiento del sistema político. Lo que parece confirmarse cuando los encuestados responden en un 85%  contra un 14%, de que en democracia hay más libertad, que un régimen autoritario(gráfica 10).

 

     Si                    No              Ns               Nr

 

 

Cree Ud. que en democracia hay más libertad que en un régimen autoritario?

 


. Sin ir tan lejos como Bolivar, que expresivamente definió a Bolivia como un "amor desenfrenado por la libertad"[34], podríamos  decir que los años del autoritarismo marcaron profundamente la conciencia  nacional, por la ausencia de libertad. Por ello mismo, como vimos más arriba, el porcentaje de lo que prefieren la democracia a cualquier forma de gobierno alcanza al 71%., mientras que los que apoyarían un gobierno autoritario, apenas llegan al 12%,  5 puntos menos que el porcentaje del Latinobarómetro  de 1996, ya citado. 

 

En igual sentido, es mayoritaria la respuesta a la pregunta  sobre las tres cosas positivas que el encuestado encuentra en la democracia. El encuestado  pone en primer lugar la libertad de prensa y de opinión con un porcentaje del 29.2%  Si ponderamos a los que pusieron a esta misma libertad en segundo y en tercer lugar, el porcentaje llega al 35%, al que podría congruentemente  sumarse el porcentaje de los que optaron por el derecho a elegir.

 

 

                  Si  la democracia es apoyada por la mayor parte de la población, en cualesquiera de sus grupos sociales, parece ser primordialmente porque en ella valoran la garantía de la libertad, cualidad que la haría preferible a cualquier otro régimen político. Una encuesta de 1991[35], también destaca que lo más valioso de la democracia es la libertad, aunque  los porcentajes en esa fecha eran significativamente mayores, diferencia que podría explicarse  porque  probablemente para apoyar la democracia los ciudadanos estén en busca de otras razones que no sean sólo  la garantía de las libertades,

 

De todos modos, no hay duda de que esta afirmación  de la democracia como libertad, no sólo está en nuestra historia, sino que es la herencia del autoritarismo como supresión de la libertad, o como diríamos  extensivamente y más apropiadamente.  de las libertades civiles y políticas( libertad de opinión, de expresión, de asociación, de elección, de prensa y de difusión, individuales y colectivas., de asociación). Con todo, nunca será excesivo recordar que   la libertad es un valor intangible que la echamos de menos cuando la perdemos. En el caso presente,  la adhesión por la libertad fue reactivada en años de autoritarismo civil y militar.

 

                Esta preeminencia de la libertad, puede leerse igualmente  en la respuesta a la pregunta de la palabra que le parece más importante al encuestado. La primera mayoría(23%), es la libertad , incluso por encima de los derechos humanos.(18%). La historia del país es el testimonio de esta preferencia(gráfica 11)

 

 

 

 

 

Gráfica 11

Cuadro de texto: No Responde
Fraternidad
Tolerancia 
Seguridad
Igualdad
Responsabilidad
Dignidad
Solidaridad
Respeto
Derechos Humanos
Libertad

De las palabras que aparecen en la siguiente lista, indique la palabra que a Ud. le parece la más importante de todas.

 


 


Pero como ya dijimos, la libertad en democracia no es sólo para sí mismo sino también para los otros, y tememos mucho de que esta haya sido la situación a lo largo de la historia de Bolivia, donde las grandes movilizaciones o las acciones políticas  en el pasado eran seguidas   por  persecusiones,  destierros, lesiones a las garantías constitucionales, o en  intentos de eliminación del adversario, y desde todos los lados. En buena parte de nuestra historia la lucha por las libertades era al mismo tiempo la lucha por la negación de estas  libertades para los otros, los "enemigos" En democracia la libertad para sí en indisociable de la libertad para los otros. 

 

                Ciertamente,  la democracia es libertad pero es mucho más que eso, pero es  cierto  que democracia sin libertad no es democracia, así sea pensada la libertad como   libertad "negativa" o libertad libre de impedimentos. La libertad es un valor humano como condición para la realización de los hombres. Pero con ello  estamos en el corazón de la democracia como sistema de valores.   

 

Sin embargo,  como se puede constatar a lo largo de la encuesta, cada respuesta tiene sus bemoles, y no deben ser tomadas al piè de la letra, líneal y aisladamente, sino en su conjunto,  a veces  conflictivo, y que suele ofrecer   una imagen   de inconsistencia.. En muchas respuestas relacionadas  entre sí,  encontraremos aparentamente  disonancias, incongruencias, y hasta aparentemente contradicciones. 

 

La explicación de esta imagen de dos pisos desencajados, pueda encontrarse  si pensamos que los encuestados quizá expresan en dos registros la situación del paìs, a los que habría  que articular para darles un sentido y una congruencia.

 

Esto es lo que pasa cuando se le pide al encuestado valorar la democracia realmente existente. La satisfacción y la insatisfacción   comparten un porcentaje equivalente del 48%. Podrían tratarse de grupos distintos en sus juicios, pero cuando recodificamos el porcentaje de los que prefieren la democracia, el porcentaje de los que a su vez están descontentos con la democracia en un 43%. Es decir que la mayor parte expresa a la vez dos juicios distintos y aparentemente no congruentes.

 

Este doble registro, entre la preferencia muy alta por la democracia, y un porcentaje inferior de satisfacción por ella, parece referirse a dos niveles de valoración bien distintos. Una valoración se refiera  a la democracia   que es más aspiración que realidad, y la otra a al democracia   más realidad que aspiración. Y sin embargo, esta imagen no es la de una sociedad esquizofrénica y dividida interiormente , sino la de una sociedad que diferencia realidad  y  aspiración( o como dirían los freudianos, el principio de realidad y  el principio del  placer ) , y establece puentes entre ambas, que permita recorrer el camino de una hacia la otra,  y no de una contra la otra, como tendremos ocasión de ver más abajo.

 

De cualquier manera, y a la luz de la encuesta que comentamos(gráfica 12)  los porcentajes parecen haber variado en comparación a 1992[36]. No dejará de todas maneras  de llamar la atención que el ya mencionado Latinobarómetro, con una pregunta diferentemente formulada, en su sentido registre igualmente un porcentaje inferior de respuestas positivas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gráfica 12

Está satisfecho con al funcionamiento de la democracia en Bolivia?

 

Cuadro de texto:      Si			No		   Nr

(para la gráfica, copiar el texto de impreso porcentajes globales  del SPSS.ver texto impreso.)

 


Desagregando la respuesta encontramos que contra todo lo que pudiera pensarse, son los sectores  pobres  los que más expresan su satisfacción que los ricos; los de más edad, los hombres más que las mujeres,  y los departamentos orientales, incluyendo Tarija mucho  que los de occidente,  y los que se sitúan más a la derecha que a la izquierda.

 

Sin embargo, el porcentaje de insatisfacción es del 48%, que aunque en 7  puntos inferior a la encuesta de 1990 y revela globalmente un decrecimiento en la apreciación negativa, sigue siendo alto.

 

Con todo, lo que importa es cómo conciliar estos resultados  de insatisfación con la alta disposición a defenderla.  Probablemente porque los bolivianos se han hecho más racionales en su comportamiento en el sentido  de que  para seguir avanzando hay que preservar lo que se tiene. Y que si no se defiende lo que existe, simplemente el riesgo es que podría perderse todo. Esta idea en su profundidad hace inviable el modelo revolucionario del pasado, que apostaba por lo deseable y perdía hasta lo que había de tolerable. Es el fin de la política ultimatista del todo o la nada y el  comienzo de la política incrementalista.

 

Desagregando la respuesta encontramos que contra todo lo que pudiera pensarse, son los sectores  pobres  los que más expresan su satisfacción que los ricos; los de más edad, los hombres más que las mujeres,  y los departamentos orientales, incluyendo Tarija mucho  que los de occidente,  y los que se sitúan más a la derecha que a la izquierda.

 

Sin embargo, el porcentaje de insatisfacción es del 48%, que aunque en 7  puntos inferior a la encuesta de 1990 y revela globalmente un decrecimiento en la apreciación negativa, sigue siendo alto.

 

Con todo, lo que importa es cómo conciliar estos resultados  de insatisfación con la alta disposición a defenderla.  Probablemente porque los bolivianos se han hecho más racionales en su comportamiento en el sentido  de que  para seguir avanzando hay que preservar lo que se tiene. Y que si no se defiende lo que existe, simplemente el riesgo es que podría perderse todo. Esta idea en su profundidad hace inviable el modelo revolucionario del pasado, que apostaba por lo deseable y perdía hasta lo que había de tolerable. Es el fin de la política ultimatista del todo o la nada y el  comienzo de la política incrementalista.

 

2..2.-Los valores centrales  de la democracia..

 

                Una vez que hemos destacado el valor fundamental  por el cual la democracia es apreciada hasta el punto de estar dispuesto a  defenderla si ella  estuviera amenazada, ahora nos corresponde trazar un mapa del posicionamiento de los encuestados con respecto a los demás valores.

 

                               Entre el caos y el orden.

 

Lo que podríamos llamar el acatamiento a las reglas, no constituye propiamente un valor privativo de la democracia. Es más bien un prerrequisito o supuesto  en el funcionamiento de todo sistema político. En cualquier sistema político existen reglas de  constitución y reglas de funcionamiento; reglas que definen  quien toma decisiones y cómo las toma;  reglas que nos señalan  los límites de lo permitido y de lo no permitido, estableciendo  al mismo tiempo  sanciones y recompensas. En ningún sistema político todo vale y las  sanciones van desde las morales hasta las físicas, a cargo de los miembros de la misma sociedad o de organismos especializados.  La democracia necesita también de reglas que definan su propio funcionamiento y el de sus instituciones. Aún  en la democracia más amplia  o profunda que se pueda imaginar, hay reglas. De otro modo sería el caos. Por ello, parece ser enormemente importante que  el acatamiento a las reglas sea percibida  como una primera condición  para el funcionamiento de la democracia.

 

Al respecto, en la encuesta existen  algunos  indicadores, probablemente aún insuficientes,  que pueden ofrecernos una idea respecto a la situación en que se encuentra el país respecto a este tema. del acatamiento a las normas. . A la pregunta sobre los tres casos más  graves de una lista de 13 ìtems alternativos,  el " no respeto a las leyes" no figura en primer lugar en ninguna de las tres alternativas. En la primera alternativa figura en el quinto lugar con el 6%. En la segunda alternativa está en el tercer lugar, con el 11%, y en la tercera alternativa está en el segundo lugar con el 14%.  Los porcentajes por sí mismos son elocuentes de la baja gravedad que otorgan los encuestados al incumplimiento de las leyes, lo que no debe de todas maneras la atención en un país en el que la conciencia normativa  es casi inexistente, y lo que existe como leyes, es, como se dice, pura formalidad, es decir, pura retórica.

 

                Otra pregunta que incorporamos en la escuesta hace referencia a las  señales de tránsito, tanto porque es la experiencia cotidiana más banal del (in) cumplimiento de reglas, que puede  ejemplarizar el principio  del acatamiento, como porque, por ello mismo, está relacionado con la idea de una campaña de educación vial, pensada como educación para la democracia.

 

                Un 72% de los encuestados piensa que la gente no cumple con las señales de tránsito. Este sentimiento o certeza de los encuestados sobre el comportamiento de los  otros,  en esta pregunta o en otras  del mismo género, como se verá más delante,  probablemente se apoya en experiencias directas vividas o conocidas, ambas observables en la vida cotidiana. Desde este punto de vista  estas opiniones tendrían su fundamento "in re", y válidas por ello mismo de manera significativa.

 

Otro indicador sobre lo mismo, es la  pregunta sobre "que es ser buen ciudadano" y  las respuestas son, sorprendentemente(?) de otro signo. La mitad de los encuestados señala que es cumplir con las leyes, mientras que las otras respuestas   (pagar impuestos, ser solidario, etc) reciben bajos porcentajes(gráfica 13) .

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(gráfica 13: datos del spss) preg.48:disquette)

1.-Cumplir con las leyes.

2.-Pagar impuestos

3.-Ser solidario

4.-Interesarse en la política

5.-Participar de las asociaciones

6,.Respetar el país


 

 


Quizá estos  indicadores aparentemente no congruentes más bien correspondan a dos niveles de respuestas, como ya mencionamos más arriba En el primer caso,  es un juicio de realidad,  mientras que en el segundo caso,  la opinión es  desiderativa.

 

Finalmente, aunque con las dos  preguntas siguientes nos referimos a la justicia, está claro que  su sentido tiene que ver con las reglas.  Si bien  el sentido de justicia es variable, y la vinculación con la democracia es más reciente que aquella que existe entre democracia libertad e igualdad , lo que se buscaba en la pregunta era saber lo que podríamos llamar el sentido primario de justicia  incluído en los dos indicadores de las preguntas ; es decir,  saber  si las instituciones y sus operadores encargados de hacer justicia, lo hacen efectivamente. En este sentido,  hacer justicia es cumplir con las leyes, y eso es lo que suele entender cuando se dice que en Bolivia no hay justicia, o que es sólo para los ricos.   

 

La idea de que existe justicia para todos, es apenas apoyada por el 10%,mientras que los que opinan lo contrario, es decir, que no hay justicia, es casi el doble(19%). El porcentaje es significativamente  mayor cuando  opinan que existe sólo para algunos(71%)(gráfica 14).

 

 

 

 

Gráfica 14

Preg.61:Cree Ud. que en Bolivia hay justicia para todos, solo para algunos, o no hay justicia?

1.- Para todos

2.- Solo algunos


3.-No hay justicia

 


Aquí el problema es el mismo: es el sentimiento colectivo de  que  las reglas o las leyes no se cumplen, y la opinión expresada en el  porcentaje es una  imputación a los operadores de justicia.  Sin embargo,  aquí también  aparece otro registro cuando opinan   que todos deben cumplir las leyes aunque no nos guste(78% )mientras sólo hay un 3% de "ácratas" potenciales que cree que es mejor no cumplir ninguna ley(gráfica 15).

 

Gráfica 15

Preg. 46:¿Cual de las tres frases le parece a Ud. correcta?:

1.-Todos deben cumplir con las leyes

2. Las leyes deben cumplirse en lo que nos favorece y desobedecer en lo que nos perjudica

3.- Es mejor no cumplir con ninguna ley.


 

 


Es probable que la respuesta a la segunda alternativa esté subdimensionada en la medida en que socialmente no es admisible que uno se guíe por ese principio utilitario, de aceptar sólo lo que nos favorece, pero que en la práctica cotidiana  los casos  de valoración utilitaria  de la justicia y  normas en general  son  mucho más que el porcentaje declarado por el encuestado. Diríamos más bien, que forma parte de una debilidad de la cultura normativa.

 

Respecto de  la justicia, expresada en la pregunta 61,  la variable política resulta siendo la más relevante. Más se es de izquierda y menos se cree en la justicia, y la diferencia se da simétricamente  en los tres indicadores.  Esta particularidad tendrá  que ver con que la justicia es sobre todo un valor de izquierda?(gráfica 16)

Hay razones para pensar que podría ser plausible la hipótesis, frente a una derecha que se define sobre todo por la libertad y el mercado, y que como se sabe el mercado ignora la justicia si es que no agrava las condiciones de injusticia.

 

 

Gráfica 16.

Diferencias según orientación política.


 

 


Pluralismo sin  tolerancia.-  

 

Pluralismo y tolerancia son dos valores  que se implican; están en la base de la democracia, y son los supuestos de los demás valores. Así libertad sin pluralismo, o no tiene sentido, o es libertad para uno,  y no para los demás.

 

En cuanto al pluralismo  quizá un primer  indicador  en las encuesta es la pregunta de si es una  ventaja para el país, el  hecho de que Bolivia tenga varias culturas y  varias lenguas.. La respuesta no es ningún descububirmiento: el 80% lo considera una ventaja.  Es cierto que el país en los últimos años, tanto por influencias externas como por evolución interna,  se ha hecho menos prejuicioso respecto a la diversidad cultural aún en los grupos sociales dominantes, descendientes de los que durante  cerca de dos siglos pensaron   y buscaron un  país que fuera   una réplica de sí mismos. . 

 

Un segundo indicador, es la pregunta de si uno aceptaría  que su hijo(a),  se casara con una persona de otra raza. Para los fines buscados, raza podría igualmente equivaler a cultura, aunque  académicamente   signifiquen dos cosas distintas. La respuesta, es tan contundente como la anterior: un 78% lo acepta.

 

Sin embargo, de ello, otros indicadores limitan esta conclusión, y plantean problemas de interpretación. El sentimiento de que no  existe discriminación es muy  bajo, pues apenas llega al 10%. O dicho de otro modo, se tiene la vivencia de que la discriminación existe para 85%, tan alto como los porcentajes anteriores, y que entre los más discriminados están los indígenas(59%) , luego los negros(18%), los mestizos(5%) y finalmente los mismos blancos(2.6%)(gráfica 17).

 

Gráfica  17.

No respondieron

No saben

No discriminan

Meztisos

Indigenas

Negros

Blancos

 

 

Pregunta 66. ¿A quienes se discrimina más en Bolivia?

 


Se midió otro indicador,. esta vez de tolerancia, tan íntimamente vinculado con el pluralismo, tomando las mismas preguntas formuladas por el Profesor   M.  Seligson  de la Universidad de Pittsburgh. [37]

 

Para no reproducir la longitud de las preguntas, que pueden verse en el anexo, nosotros las reformularemos dejando ver su sentido:

 

 a) Cree Ud, que los que permanentemente critican a los gobiernos, tienen derecho a votar?(columna 2)

b).Cree Ud. que deberían ser candidatos los que siempre hablan mal de los gobiernos?(columna 5)

c).- Cree Ud. que estas personas deberían poder utilizar la televisión?(columna 3)

d).-  Las personas que hablan mal de su partido o del su candidato, tienen el derecho de hacerlo?(columna 4).

e).-Las personas que tienen una religión distinta a la suya, deberían tener el derecho a predicar a las calles?(comuna 1).

 

El resultado es preocupante. Los porcentajes a la mayor parte de las preguntas no llegan al 50%.(gráfica 18)

 

Gráfica 18

Preg.63

Otra               Derecho       Libertad       Derecho     Postulación

              Religión       al Voto        Expresión     Disenso

 

 

Copiar gráfica informe "Encuestas y "estudios, pag. 88.

 


Fuera del 57% que reconoce el derecho de predicar a los que tienen una religión distinta a la nuestra, y que no tiene significación política  en la medida en que en el país  la religión no es una variable  políticamente discriminante, los otros derechos parecen cuestionados en su ejercicio, sobre todo el derecho  a la expresión, de la pregunta c, al disenso de la pregunta d., el derecho a ser elegido de la pregunta b, y casi el derecho al voto de la pregunta a.

 

Debe llamar la atención que los porcentajes que se refieren a dos derechos inherentes a la democracia, que son  la libertad   de expresión( pregunta c), y al derecho al disenso( pregunta c), sean inferiores al promedio.

 

Este  resultado pone a  Bolivia como uno de los paìeses  con más bajo nivel de tolerancia, comparada con países de América Central,  el Paraguay o el Perú. En una escala de O-100, Bolivia llega al 48, muy cerca del Paraguay con el 50, mientras que los demás países pasan del 50, con Costa Rica como el país más tolerante.(Gráfica 19)

 

 

Gráfica 19

Costa Rica    Salvador       Nicaragua     Perú      Paraguay       Bolivia

 

 

 

 


Esta in-tolerancia, o el  bajo nivel de tolerancia , parece confirmarse con la respuesta a otra pregunta  respecto a  qué palabra, de una panoplía de varias alternativas, le parecía al encuestado la  más importante;   la referida a la tolerancia apenas llega al 5 % de respuestas afirmativas La tolerancia no parecer ser  precisamente  un comportamiento que hubiera ganado a la sociedad, lo contrario es más bien cierto. Este deficit  es gravemente  tolerancia  es preocupante,  pues sin tolerancia , "pas de democratie", como dirían los franceses. La intolerancia es la guerra.

 

Esta  disyunción entre democracia y tolerancia, parece flagrante por ej. en dos datos de la variable “región” referidos al mismo departamento, sobre los dos ítems que debieran estar positivamente  correlacionados. Ya hemos visto que Tarija es el departamento que tiene el  porcentaje más alto en la apreciación de que es preferible la democracia a cualquier forma de gobierno; el más alto de satisfacción por la democracia; en juzgar que en democracia hay más libertad, y en la más alta disposición para defender la democracia. A la luz de estos datos Tarija es la capital de la democracia. Sin embargo,  es el departamento con  el más bajo nivel  de tolerancia.( gráfica 20)

 

Gráfica 20.

L.P       S,C        Cch         Or        Chu          Po          Pa           Ta          Be

 
 

 


 


Una democracia más desarrollada, o mejor, una cultura política democrática habría supuesto que quien apoya más a la democracia es al mismo tiempo más tolerante. En este caso, la situación es distinta, o mejor inversa, lo que revela indiscutiblemente la debilidad de la idea de la democracia., que hace que en general se esté de acuerdo con la democracia siendo al mismo tiempo poco tolerante. Es esta falta de correspondencia o congruencia donde reside la debilidad de la idea de la democracia. En las demás variables sociodemográficas, las diferencias no son significativas y están dentro de los márgenes de error de la encuesta.

 

Sin embargo de  esta  última constatación , la variable tendencia política tiene cierta relevancia. De un lado,  si tomamos los dos derechos inherentes a la democracia, como son el derecho a la libre expresión, y el derecho al disenso, los promedios por orientación política están por debajo del promedio general, que como hemos visto es del 48%. ¿Será que los que tienen una posición política son más sensibles o más intolerantes cuando se trata justamente de derechos , que en las preguntas fueron presentadas como derechos políticos?.

 

Del otro, la gráfica  referida a la pregunta c( libertad de expresión), (gráfica 21)  muestra aunque levemente, que hay una declinación irregular de la tolerancia cuando se pasa de la izquierda hacia la derecha.

 

Gráfica 21

P.63

                Copiar dato ya desagragado. Ver página  impresa del spss.


 

 


En lo que concierne a la pregunta del ítem d, tan importante que muchas veces se ha dicho que la democracia es sobre todo el derecho al disenso, la gráfica muestra que izquierda y derecha son menos tolerantes que los que se sitúan al centro.  Diríamos que esta gráfica se conforma mejor con lo que podríamos llamar el sentido común. Parece obvio que los que se posicionan al centro sean más moderados que sus dos expresmos. De cualquier manera, en las dos gráficas,  ser de derecha no es precisamente ser muy tolerante. (gráfica 22).

 

Gráfica 22


Copiar gráfica del texto impreso del spss. 

 


Libertad de derecha e igualdad de izquierda..

 

Estos son otros dos valores centrales de la democracia, a  veces  aparecen inclusive como los más centrales, porque de algún modo  son los ejes que separan dos visiones que dominaron el espacio político-ideológico de los ultimos dos siglos: la derecha y la izquierda. Son también dos valores vinculados a los orígines y desarrollo  occidental de la democracia. El uno, la igualdad, explícito en la democracia  de los "antiguos" , y el otro, propio se ha dicho de los modernos. Lo cierto es que la democracia fue diferentemente pensada  pero siempre en referencia  a esos dos valores. La tolerencia y el pluralismo, son más bien valores mas recientes, lo mismo que  su  inherencia en la idea misma de la democracia. Lo curioso es que a pesar de esta histórica vinculación, libertad e igualdad dividieron la idea de la democracia en dos concepciones, que se declararon incompatibles. La libertad era un valor de los liberales, y la igualdad un valor reinvindicado por los socialistas. El derrumbe del muro de Berlín, puso las cosas en su lugar, y la idea de la democracia ha recuperado sus dos dimensiones, evitando que la consideración exclusiva o dominante de una de ellas concluya eliminando  a la otra.

 

                En la encuesta, a la pregunta de  que elección haría entre libertad e igualdad, los encuestados, no parecen diferir significativamente, y la diferencia es de dos puntos entre libertad(47%) igualdad(49%). Este equilibrio relativo entre igualdad y libertad favorece a la idea de democracia.

 

                Pero si desagregamos estos datos globales, las diferencias podrían ser interesantes. Desde el punto de vista socioeconómico, pueden constatarse dos movimientos contradictorios. Los sectores bajos prefieren  la libertad,

Mientras que los sectores altos parecen optar por la igualdad.(gráfica 23))

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gráfica 23

P. 8:Si Ud. tuviera que elegir entre libertad e igualdad, cual elegiría?

1.-alto

2..medio

3bajo

(poner colores: especificar qué color corresponde a libertad y que a lgualdad).

Copiar datos  del banner por nse. (alto, medio y bajo) en dos columnas, pag 23.


 

 


 Por  consideraciones que podrían parecer obvias,  los resultados debieran ser a la inversa , y es lo que corrientemente  se pensaría: la igualdad para  los pobres y la libertad para los ricos . La encuesta nos proporcionan datos paradojales, que habría que examinar con más cuidado.

 

                La edad nos revela un corte de sentido contrapuesto. Los que tienen menos de 18 años escogen mayoritariamente la libertad( 53% contra 44%), mientras que los mayores de 28 años, lo hacen al revés.

 

                Desde el género, los hombres prefieren más la libertad que las mujeres con una diferencia de cuatro puntos(49% contra 45%), mientras que respecto a la igualdad, la diferencia no es significativa, pues está en el margen de error de la encuesta.

 

                Si tomamos la variable región, observamos dos pares de departamentos que optan por valores diametralmente opuestos. Por un lado La Paz y Santa Cruz. La Paz esta mayoritariamente orientada por la igualdad, mientras que Santa Cruz lo es por la libertad. Este mismo contraste se produce  entre Tarija y Potosí. Con diferencias más marcadas,  Tarija opta por la libertad en un 60% , que es el más alto del país,  mientras que el más bajo es Potosí, con el 37%, el más bajo de todo el país.  O a la inversa, los dos departamentos tienen los porcentajes más altos  y más bajos respecto a la igualdad.

 

 

 Sin embargo, la variable tendencia política tiene más  relevancia porque se algún modo calza mejor  con viejas divisiones en el campo político(gráfica 24)

 

Gráfica 24

p.8, por orientación política. Datos del spss.

Eliminar cuadro, y copiar datos en texto impreso, gráfica 24. Poner en dos columnas, en dos colores, uno para libertad y otro para igualdad).


               

 


                La encuesta muestra que la libertad es sobre todo un valor de derecha, y la igualdad un valor de izquierda, aunque las diferencias hacia los extremos son mayores en la derecha que en la izquierda. Mientras que los que se sitúan en el extremo izquierdo de  la escala prefieren la igualdad a la libertad, con una diferencia de aproximadamente un 5%, en el otro extremo de la derecha, la diferencia entre ambos es de 36% a favor de la libertad. Es decir, que la izquierda parece mejor equilibrar ambos valores que la derecha en igual posición. ¿Estaríamos frente a una  derecha menos afecta por   la igualdad, o quizá más partidaria de las jerarquías o de las desigualdades?.  

 

 

Este mismo posicionamiento se verifica oblicuamente,  en la respuesta a la pregunta ya mencionada   acerca de lo que tiene en la mente los encuestados  cuando piensan en democracia. La  asociación entre democracia y libertad en sobre todo cuestión de los que se sitúan al centro,  con descenso hacia los dos lados extremos  un poco más  a la izquierda que a la derecha.

 

 

El diálogo como deseo y el diálogo como realidad..

 

 

La democracia es lo contrario de  que se llama política maquiavélica. La política maquiavélica consiste en justificar los medios con los fines. Esta política está muy presente en el inconciente político del país. En democracia la relación entre fines y medios  es exactamente inversa.  En democracia son los medios los que justifican el fin. La violencia es un medio, y este medio está reñido con el principio del pluralismo y la tolerancia hacia lo diverso o distinto. En democracia se establece básicamente un pacto  por el cual las partes se comprometen a eliminar la violencia en la solución de sus conflictos.   En otro sentido puede decirse que la democracia es el mínimo de violencia con un máximo de acuerdos.

 

Por ello es importante saber como está  o como percibe la  sociedad el uso de la violencia  

               

El porcentaje de los que prefieren el acuerdo y el diálogo a la violencia, es un de los más altos de toda la encuesta, pues llega al 93%(gráfica 25) En un país conocido por su alta conflictividad y de alta intensidad   y violencia en  los conflictos políticos del pasado, este resultado es ciertamente reconfortante, tanto mas  que los partidarios de la violencia sólo llegan  5%.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gráfica 25

Preg.50: ¿Para que mejore el país hay que ponerse de acuerdo, o para que el país cambie   es necesaria la violencia.

1.- Ponerse de acuerdo


2.-La violencia es necesaria

 

 


En términos de variables sociodemográficas, quizá lo destacable es que  Potosí, cuya capital ha protagonizado actos de protesta muy violenta en los últimos años, sea el departamento que más opte por el diálogo, juntamente con el Beni, y suba su porcentaje al 97%. La violencia colectiva en Potosí, es la respuesta a un bloqueo en el diálogo? Probablemente tiene algo que ver, pero ciertamente no es el único factor. Si se recuerdan  las movilizaciones para impedir el contrato con una empresa extranjera para explotar los yacimientos del salar de Uyuni, está claro que el factor  que  inviavilizó el acuerdo, no fue precisamente al ausencia de diálogo.

               

                La variable orientación política, ofrece resultados que revelan  una distinta imagen de la relación entre izquierda y derecha con  el mecanismos de los acuerdos  y la opción por la violencia. Esta claro que la opción por los acuerdos  es contundentemente mayoritaria cualquiera que sea la variable escogida., y esto vale también para la izquierda y la derecha. Pero desagregando los datos, este apoyo a los acuerdos  y el rechazo de la violencia, no es igual  según la orientación política. Diríamos que la izquierda en general parece ser más propensa a los acuerdos que la derecha. O mejor y de manera más específixa, la izquierda más extrema es más  dialogante que la derecha extrema. O al revés, que la derecha extrema es más inclinada por la violencia que la izquierda extrema.¿ Estos datos pueden  decirnos algo, respecto de la violencia en la década de los sesenta,

que normalmente era imputada a la izquierda extrema, cuando la ddrecha extrema era la más propensa a este recurso?.(gráfica 26). Se sabe que una parte de la violencia  de la derecha extrema era adjudicada a la izquierda, por razones políticas y represivas. Pero también es probable que en ese entonces las proporciones de los que apoyaban la violencia eran mayores . De todos modos, hay que tener cuidado con las extrapolaciones temporales. Lo que hoy revela la encuesta sólo  se refiere a las inclinaciones, pero que por las condiciones de contexto, será,  será mucho más dificil que en el pasado, cristalizar en actos.

                Ver variable orientación política preg.50. gráfica 26 texto impreso.


Eliminar cuadro, y poner otro en dos columnas, dos colores. Una columna para acuerdos u y otra para violencia.

 

 


                Y sin embargo, cuando la pregunta se refiere a los hechos, los porcentajes varían significativamente. El 42& de los encuestados dice que la gente prefiere la violencia al diálogo, aunque como descargo de este alto porcentaje debemos decir que  el 57%  cree que   prefiere el diálogo.  Esta misma constatación de que  en la realidad las cosas pasan distintamente, se expresa en otro indicador en el que los encuestados entienden en un 91% que es muy dificil que la gente se ponga de acuerdo. Ciertamente aquí, como en otros indicadores, hay también  dos registros, uno que corresponde al reino de los deseable y otro al reino de los hechos.. Es como si se dijera que se prefiere el diálogo a la violencia, pero en la realidad las cosas pasan de otro modo,  y que por tanto, se hace los que los demás  hacen o se supone que hacen.. Es lo que se llamaría, evocando a  la fuerza de los hechos  convertida en norma.

 

                Sin embargo, este doble registro puede producirse  en el campo mismo de las percepciones sobre los hechos. Esto se verifica cuando un 49.9%, es decir la mitad, cree que los bloqueos están de acuerdo con la democracia, contra un alto 47% que piensa lo contrario.(gráfica 27)

 

Gráfica 27

Pregunta 12: Para protestar o defender sus derechos algunas personas bloquean calles y caminos.Diría Ud. que estos bloqueos está,n o no estàn de acuerdo con la democracia?

Copiar datos globales banner, p.12. pag.28


 

 


Por estos datos  podría colegirse que  quizá no se reconoce que un bloqueo es un acto de violencia, como cuando se escucha decir que se estaba bloqueando "pacíficamente".  El bloqueo, que cada vez más reemplaza a la "fuerza de la masa" disminuida en sus efectos, es uno de los mejores  indicadores  de una práctica que ignora su caracter violatorio y despreciativo  de los derechos  de los demás,   y que   justifica su violencia con la nobleza de los fines.  Este comportamiento, entra en colisión   con la democracia, que exige el reconocimiento de los derechos de los otros, que los bloqueos violentan.

 

                               Desde el punto de vista de la orientación política, las diferencias entre la izquiierda y la derecha son interesantes.(gráfica 28). La izquierda es más proclive que la derecha en reconocer que los bloqueos son compatibles con la democracia. Entre ambos extremos se configura una curva declinante hasta hacer la diferencia de cerca de 10 entre los dos extremos. Esta inclinación de la izquierda por los bloqueos no debiera sorprnder si  consideramos que los que usan este recurso son sobre todo sectores sociales vulnerables, que entienden que de este modo, llaman la atención del gobierno y le obligan a tratar sus demandas, pues los sectores sociales privilegiados, tienen otros mecanismos para gravitar en las decisiones gubernamentales.

 

 

Gráfica 28

 Variable orientación polìtica           


 

 

 


Todos estos   datos nos remiten a dos niveles de la violencia. En primer lugar, las preguntas se refieren a la violencia colectiva , pero lateralmente aluden a la violencia individual y más cotidiana. En ambos casos, la violencia es la forma preeminente de  hacer frente  al conflicto, en la que los protagonistas son desbordados por el conflicto y pierden su control, y en esa situación, no les queda mucho margen para encontrara salidas no violentas o alternativas al conflicto. Entre nosotros es muy común justificar el uso de la violencia alegando que es el otro el que lo ha provocado.  Así se produce una amalgama entre los factores del conflicto con el medio para enfrentarlo. Aquí se une la conciencia del conflicto con la inconciencia o ausencia de responsabilidad en el uso de los medios. Esa decir, que  no existe  por un lado,  aptitud para controlar el conflicto dentro de ciertos límites que excluyan la violencia y  lucidez para no confundir el conflicto con la forma  o los medios a los que se apela    para hacerle frente. Lo propio  de una cultura democrática es asumir la responsabilidad del uso de los medios y de sus resultados.

-

 

Derechos sin deberes.

 

La democracia expresa sus propios valores en derechos y en deberes, cualidades juntas que forman parte de la idea de ciudadanía.

 

A propósito, a la pregunta abierta sobre los derechos constitucionales  que se consideran más importantes , las respuestas plantean interrogantes respecto a su vinculación con la democracia.

               

Los derechos más frecuentemente mencionados son el derecho a la vida, a la salud, a la educación, en ese orden, mientras que los derechos vinculados con las libertades civiles y políticas, que constituyen la base de la democracia, vienen más atrás.(gráfica 29)

 

Gràfica 29

Preg. 10.

¿En orden de importancia, me  podría decir los tres  derechos cosntitucionales màs importantes para Ud.?

Ver banner(pág.24) y spss.

Cuadro de texto: Educación		Remuneración		   Seguridad
			     justa		      social

 


Poner porcentaje de lo primero en la primera opción, porcentaje de lo preimrro de lasegunda, y porcentaje de lo primero en la terce opción.

 

Es decir ,  que aquí emerge la idea de la democracia vinculada con derechos sociales, que históricamente viene después de los otros derechos y libertades, con las cuales nació la democracia. No hay duda de que esta asociación puede explicarse  por la historia del país, tradicionalmente reticente y hasta despectiva con la democracia “formal” y más afecta a la democracia social, llamada a veces y aún ahora, democracia “real”.¿ Es la novedad de la democracia formal, que empieza a funcionar, a diferencia del pasado,  lo que contribuye a explicar esta  sobreposición social en   la idea de democracia?.

               

Dada la actualidad y la pertinencia de los  derechos humanos, y que constituyen la explicitación más rica de los valores de la democracia, el sentimiento   expresado en la encuesta es que esos derechos simplemente no son respetados en Bolivia  para un 63% de los encuestados(gráfica 28). No sabemos  si ese sentimiento ha aumentado o no en los  últimos años, pues no tenemos ninguna referencia empírica del pasado. Pero  el hecho de que exista la conciencia así sea de su incumpliento, es ya un avance, pues la conciencia más la exigencia, pueden ayudar al respeto de los derechos humanos.. En los hechos en el país se están desplegando en distintos dominios y por distintas instituciones estatales y de la sociedad civil, programas tendentes a lograr un mayor respeto de los derechos humanos.

 

Gráfica30

 

Preg.7.

Dirìa Ud. que actualmente se respetan los derechos humanos en Bolivia?

Copiar datos globales del banner, pag. 23    

Si                No                 Ns                     Nr

 

 

 

 


En la idea de ciudadanía y de civismo, los derechos no funcionan sino en pareja con los deberes. Los derechos, implican  el deber de respetar el derecho de los otros. Probablemente  la conciencia de los derechos es el primer paso hacia la ciudadanía, pero el hecho de vivir en comunidad nos impone deberes. La conciencia de los deberes es más dificil de adquirir y sobre todo de practicar, pues su realización puede ponernos en contradicción con nuestras propios deseos, inclinaciones e intereses . El sentimiento  del deber es propio de una alta conciencia moral mas que legal. 

 

                La encuesta ha indagado a través de distintas preguntas, por algunos deberes  importantes en democracia y  en sociedad. El primer deber constitucional es acatar la leyes,  cuyo incumplimiento, como ya vimos, a los encuestados no les parece muy grave. En  otro indicador  se asocia en un 50% el deber de cumplir las leyes con la idea de un buen ciudadano.  En la misma línea de razonamiento, y tomando un ejemplo ya mencionado, un 72% dice que la gente no cumple con las reglas de tránsito. Igualmente  una mayoría de tres  cuartos(74%)piensa que no se respetan los derechos de los demás(gráfica  31), lo que deja  de ser inquietente pues la otra mitad de la idea de la democracia queda amputada. Este último resultado que no debe sorprender y que más bien ratifica cuantitativamente lo que a diario se observa  que es  el crecimiento,  necesario  pero insuficiente,  de una conciencia cada vez mayor de los derechos pero sin el acompañamiento de la conciencia de los deberes.  Es como si este  despertar por los derechos se desbordara hasta  lesionar los derechos de los demás. En democracia no existe el derecho de defender los derechos pasando   por encima del derechos de los demás.

( ver si es significativocruzar entre los que apoyan los bloqueos y los que dicen que no se respetan derechos de los demás y los derechos humanos).

 

Gráfica 31

Preg  58: Dirìa Ud. que en Bolivia la gente respeta los derechos de los otros?.

Copiar datos globales del banner pag. 74.

Cuadro de texto:         Si			           No			   Nr

 

 


Con respcto a otros deberes, tan necesarios a la idea de democracia,   sólo un 12% entiende que la solidaridad es importante. Este último dato se refuerza con otro en la misma dirección: un 57% estima que la gente no coopera, que como veremos es correlativa con la idea de la democracia.. Con todo aquí también se manifiesta lo que se constata con lo que  debería suceder. 

 

Tampoco el respeto a la autoridad, que es otro deber institucional., merece una mejor nota, pues un 53% opina que no se  la respeta(gràfica 32). En los hechos el porcentaje podría ser superior.   Esta es una ratificación de lo que se observa diariamente,   pero que no suele estar en la conciencia de la población. A este respecto, probablemente nunca estuvo claro para la población,  lo que representa la autoridad, confundida la mayor parte de las veces con el poder. Para ilustrar,  podríamos decir que en general un funcionario de cualquier  rango, más que sentirse  investido  de autoridad se siente con poder  o que tiene poder, de donde deriva  la tendencia a la arbitrariedad, a la prepotencia y a la ausencia del deber de rendición de cuentas. A la inversa, la contraparte de este poder y percibido como poder más que como autoridad,  es la sumisión y  el servilismo, que fácilmente se convierten en insolencia. Lo que explica que  ante una decisión de una "autoridad"  que  uno juzga contraria a sus intereses, sólo un 6% dice que la acataría. Con ello estamos nadando en las aguas de la cultura autoritaria tradicional, cuya otra cara es la cultura del desacato. que ha entrado en los hábitos cotidianos. Todo lo cual nos remite al problema no resuelto desde la fundación de la República, de la baja legitimidad del Estado, o de  la ausencia  de la autoridad del Estado., o  del   conflicto entre distintos criterios de legitimidad.

 

Gráfica 32.

Preg. 42: ¿Cree Ud. que en nuestro paìs existe el respeto por las autoridades?

Cuadro de texto:      Si		      No		       Ns		         Nr

 


Lo público y  la cultura del clientelismo..-

 

Institucionalmente la tarea principal de la democracia moderna ha sido  la formación de  un espacio público como distinto del  privado.La democracia alude a la polis y la polis a lo que es común en la sociedad, del mismo modo que  el actor fundamental de la democracia  es el ciudadano. O mejor, y de  algún modo, dos procesos confluyeron  en la política moderna: el proceso de constitución del espacio público, y el proceso de constitución de la democracia, para fundirse ambos. La base  de la  constitución del espacio público, es la existencia  de  reglas vinculantes e iguales para todos.  Por lo que ya vimos, el déficit con respecto a las reglas, es también el déficit en la  constitución del espacio público, que el país arrastra desde  su fundación. Este déficits hizo que ambos espacios se confundieran, haciendo que lo privado se sobrepusiera a lo público, confusión que es la base , entre otros efectos, de la corrupción generalizada.

 

Una manifestación de esta subsunción de lo público en lo privado, es el clientelismo. En el clientelismo la política se convierte en un  intercambio personal de servicios  entre el  patrón y el cliente. Para tener una idea de lo difundido que podría estar  clientelismo en la  política, preguntamos si  el encuestado estaba de acuerdo con que los políticos en las campañas electorales ,ofrezcan regalos en sus distintas variedades. Una mayoría  del 51% encuentra normal esta práctica clientelista.(gráfica 33) Pero quizá habría que ir más lejos y no sólo imputar esta práctica   a los políticos, sino a que los mismos pobladores esperan, y no pocas veces, como se ha podido constatar en elecciones, exigen ese comportamiento. Este clientelismo se ha convertido en un círculo de hierro entre patrón y cliente: los políticos lo hacen porque suponen que los "ciudadanos" esperan de ellos ese comportamiento, y los "ciudadanos" se comportan como creen que se van a comportar con ellos los políticos. Las expectativas de uno con respecto al otro, refuerza la relación clientelar, y en ambos casos, los dos reproducen una cultura patrimonialista de la política, que daña a la política y a la democracia.

 

 

Gráfica 33

Preg. 71: ¿Está Ud. de acuerdo con que los políticos en sus campañas den regalos como cemento, pizarrones, cuadernos, pelotas de fulbol, o dinero?

Copiar datos globales del banner, pag.79

 

Quienes son los que manifiestan más el comportamiento clientelista?

Si                         No                     Nr        

 

 

 

 


                Son las categorías socioeconómicas bajas,  las de más bajo nivel de instrucción, los jóvenes menores de 18%, los departamentos orientales, Beni, Pando, Santa Cruz, en ése orden  los que  aparecen con niveles altos, mientras que Tarija tiene un porcentaje superior al promedio.   mientras que los departamentos del  occidente, Potosí, Oruro,  están por debajo del promedio lo mismo que Chuuisaca.  La Paz, está cuatro puntos más arriba del promedio.(ver y verificar........

 

                En cuanto a la orientación política( Gráfica 34), los que más apoyan  el clientelismo son los que se sitúan más a la derecha. Los que menos lo apoyan son los que se sitúan hacia el centro.  O los que más se oponen son los situados hacia el centro, mientras que los que  se orientan hacia la derecha, son los que menos se oponen.  Los que se orientan hacia la izquierda apoyan  menos al clientelismo  que los situados a la derecha pero más que los que se colocan al centro.. ¿Esto quiere decir que el clientelismo tieene más afinidades con la derecha?  Por lo menos en el caso de la izquierda podemos suponer que con la declinación de los valores simbólico-ideológicos, ha crecido el intercambio de servicios clientelares. 

 

Gráfica 34

Preg,. 71:Ver spss orientación


 


               

 

También la encuesta quizo indagar lo difundido que se encuestra el prebendalismo, un pariente próximo del clientelismo, ambos manifestaciones de la política patrimonial. Los resultados alcanzados probablemente fueron influídos por la forma de la pregunta, que debió haber sido la réplica de la formulada sobre el clientelismo. El indicador especificaba que teniendo un pariente entre los funcionarios públicos, el encuestado debía esperar de él que  le ofreciera un cargo, o que usara de su influencia para resolver los asuntos particulares del encuestado. La respuesta pudo haber estado sesgada por el hecho de que no son siempre cordiales las relaciones entre parientes, ni el prebendalismo  se produce sólo cuando los cargos son de importancia , ni sólo el parentezco es  el indicador de prebendalismo. Probalemente  a juzgar por lo que se escucha decir todos los días, la percepción sobre este fenómeno deber ser ciertamente más extendida.

 

De todos modos, los que tienen  una expectativa prebendalista llegan al 28%, contra un 71% ,que dice no esperar nada.(gráfica 35) El prebendalismo es más fuerte entre  los de más bajo ingreso, los jóvenes menores de 18 años, los departamentos del oriente. En la variable orientación política, excepto los que se sitúan en el lado más extremo de la izquierda, no se observa diferencias significativas entre los demás segmentos de la escala. Es como si el prebendalismo no tuviera color político. Es decir, el prebendalismo como un fenómeno de cultura, atraviesa trasversalmente los distintos posicionamientos políticos.

.

Gráfica 35

Preg.73: ¿Si tuviera un pariente en un cargo público de importancia, esperaría que  1.- le ofreciera a Ud. un cargo; ; 2.- que usara su influencia para resolver sus asuntos, o 3.- no esperaría nada.

 

Gráfica 35


Copiar del banner p.73.pag.79

 


Capital social y democracia.-

 

En este rubro tocamos un tema que ha sido muy difundido en los últimos años, gracias a las investigaciones de Robert Putnam, y que fue  incorporado  por Inglehart en sus investigaciones y análisis, y está comprendido en lo que se llama "capital social". En realidad, lo que se alude  con esta expresión,ya había sido puesto en evidencia en los años en que Almond y Verba se referían a la "confianza mutua" o la "confianza en la gente"[38], como una condición del funcionamiento de las reglas de la democracia. Retomada por  Inglehard a principios de los años noventa, la confianza mutua es un elemento de un síndrome cultural durable propicio a la viabilidad de la democracia[39]. y que a niveles elevados de confianza mutua corresponden una democracia estable.. En su  reciente  trabajo(, Inglehart vuelve sobre el tema, al definir el capital social o confianza societal,  como una cultura de confianza y de cooperación[40] 

 

En la encuesta se han usado varios indicadores de confianza, empezando por aquella que  preguntó al encuestado si la gente del lugar es confiable, algo confiable, poco confiable o nada confiable.   Las respuestas negativas son mayores que las positivas. Los que piensan que la gente no es  confiable hacen una mayoría del 58.9 %, mientras  que los que apuestan a la confiabilidad hacen el 40%.(gráfica 36)

 

Gráfica 36

Preg. 56: ¿La gente en general es muy confiable, algo confiable, o nada confiable?

 

Copiar datos globales preg.56 del banner. Pag.74


 

 

 


Son los pobres, las mujeres, los paceños y orureños, los grupos que más desconfinza expresan hacia los otros, a la inversa de lo que pasa entre los  cruceños, benianos y los pandinos, los menos negativos. Por orientación política, se produce una escala decreciente continua entre los que más desconfían  hacia los que menos desconfían. Cuanto más a la izquierda más desconfianza, y cuanto más a la derecha menos desconfianza, con una diferencia considerable de 20 puntos entre ambos extremos(gráfica 37)

 

Gráfica 37. Por orientación polìtica.   

(poner código a cada barra(ver gráfica 37 texto impreso.

 


 

 


El otro indicador de confianza  confirma globalmente  las tendencias negativas.  Un 51% responde que si una persona tuviera oportunidad se aprovecharía de uno, contra un 47% que tienen una opinión contraria(gráfica 38)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gráfica 38

Preg.55:¡Cree Ud. que si una persona tuviera la oportunidad de aprovecharse de Ud. lo haría?

 

Pasar datos globales del banner p. 55, pag. 74.

(eliminar cuadro y poner el mencionado arriba).

Cuadro de texto:  Si		  No		    Ns		       Nr

 

 


Parece estar claro que si se teme de que alguien pudiera aprovecharse de uno si tuviera ocasión de hacerlo, es que existe una desconfianza previa, que probablemente se funda en experiencias vividas o trasmitidas. Esa desconfianza preconsdtituída es el resultado de una historia anterior negativa que pesa en nuestras percepciones actuales.

 

La confianza es el “lubricante” de la sociedad, "sin el cual pronto las ruedas de la sociedad quedarían detenidas". [41] El acatamiento de las reglas implican la confianza de que otros también lo harán.o que en caso contrario serán sancionados. De este modo los comportamientos de hacen previsibles, y las relaciones estables.. De otro modo, es  el reino de la incertidumbre. Sin confianza en las reglas y en que los otros razonablemente ajustarán sua acciones a la reglas, no hay democracia.

 

El pasado político del país, de rupturas y sobresaltos,  puede  explicarse  por esta ausencia de confianza en el cumplimiento de las reglas. No se tenía confianza  en la acción del  adversario( o el enemigo, como solía decirse) mientras que la única certeza que se tenía  era que  su acción no se ajustaría a norma.  En ese mundo donde todo podía suceder, y todos estaban al acecho, y era  ser “realista” presumir en los otros  perversas intenciones, para preservarse  todo estaba permitido. No se olvide los famosos “golpes preventivos”.

 

Por otra parte, la confianza es la condición previa para la cooperación.  La cooperación implica la posibilidad de contar con la otra persona, y la certeza razonable que hará lo que esperamos de ella y sea por  interés común.  Por ello, cuanto más de desconfía del otro, más dificil es la posibilidad de cooperar y de  realizar proyectos colectivos.   Esta confianza o falta de confianza afecta al funcionamiento de la democracia , de las instituciones y a la fortaleza de las relaciones asociativas. La democracia alude que lo es común entre los hombres, y por tanto a la posibilidad de emprender  tareas de interés colectivo. La desconfianza puede contribuir a reducir   la democracia a un acto puramente individual, casi racional-egoista en el "mercado electoral", sin connotaciones referentes al gobierno de la "cité". De otra parte, la confianza en las instituciones pasa por la confianza en las personas en nuestro país. Estos recursos “morales” sostienen la cultura”cívica”.

 

Volviendo a la encuesta, esta ofrece otros  resultados que van en la dirección de los dos hallazgos anteriores. 

 

                Una mayoría del 57 % opina que la gente no coopera en la resolución de los problemas de la comunidad.,  contra sólo un 41% que opina que lo hace(gràfica 39)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gráfica 39

Preg. 52: Cree Ud. que la gente coopera para resolver los problemas de la comunidad?

 

Pasar los datos globales del banner, preg.52. pag.72.

Cuadro de texto:    Si			      No			           Nr

 

 


                Este sentimiento de déficit  de espíritu de cooperación puede relacionarse  con otro indicador, que se refiere a lo que la gente piensa de la gente. Los encuestados declaran que  la mayor parte de las personas están más ocupadas en sí mismas(79%) que en la ayuda a los demás(20%.)(gráfica 40)

 

Gráfica 40

Preg.53: Cree que la mayoría de las veces la gente se preocupa sólo por sí misma o cree que la gente trata de ayudar al prójimo?

 

Cuadro de texto: Por si misma 		Por el prójimo		Nr/Ns

Pasar datos globales del banner, preg.53, pag.72

 


. ¿Este indicador negativo es la prueba del egoismo creciente del que se habla cada vez más, y que estaría rompiendo con  las viejas solidaridades?. A falta de referentes empíricos sobre el pasado, no se puede afirmar con certeza probada, pero la hipótesis puede tener una cierta plausibilidad.

 

               

                Pero estos datos son sólo nos muestran una cara del paìs, el real, pero también existe,una vez más ,la otra cara del país, y que dibuja un país  complejo. De un lado, la disposición para hacer algo por los demás es muy alto y alcanza porcentajes mayores a los registrados anteriormente. En los tres indicadores de si haría algo por un familiar, por un conocido, o por un desconocido, los porcentajes son respectivamente:98%, 95% y 70%. ¿No debiéramos ver ahí un potencial de confianza  y de disponibilidad hacia la sociabilidad, que neutralice  los egoísmos reales y crecientes?.  Del mismo modo, la disposición de hacer algo por el país, aún cuando los demás no hicieran nada, es igualmente sin equívocos en el porcentaje, que es del 91%.(gráfica 41)otra prueba de esta disponibilidad positiva. Ahí existe una reserva de ese mundo de solidaridad que se erosiona, y que podría ser preservado, y más que eso, activado, en un momento en que se requiere de la sociedad y de sus miembros para enfrentar los viejos y nuevos problema.

 

Gráfica 41

Preg. 51: Estaría Ud. dispuesto a haber algo por el paìs aún cuando los demás no hiceran nada?

Pasar datos globales del banner. Preg.51. pag.71

Cuadro de texto: Si		   Ni		       Ns			Nr

 

 

 


Esta disponibilidad  de hacer algo por el país,  se refuerza con la respuesta mayoritaria en un 56%, que opina que depende de nosotros más que  del gobierno y de la ayuda externa, que el país  mejore.(gráfica 42). Es lo que puede llamarse autoconfianza o confianza en la sociedad misma.Esta respuesta puede dejarnos perplejos ante las declaraciones reiteradas de que la población en general tienen baja estima. Lo que parece ocurrir es la dualidad que ya mencionamos en los sentimientos: unos que están a flor  de piel y otros, sumergidos. La cuestión es siempre cómo activar estos otros sentimientos? De otra parte, ¿la  respuesta marca, junto a otras,  el fin del estatismo, que ha marcado las mentalidad colectiva  por lo menos durante la segunda mitad de este siglo, y que consistía en esperarlo todo del Estado.? ¿Y esta respuesta no marca también  el principio de la sociedad civil en el sentido en que lo que pase con nosotros dependerá de lo que nosotros mismos hagamos por nosotros? Probablemente estamos apenas en un primer momento en el que la sociedad civil y sus miembros empiezan o necesitan confiar en sí  mismos para emprender la tarea de definir un futuro sin atribuirlo, como se hacía ritualmente, a factores externos y extraños.

 

Gráfica 42

Preg. 49: Para que mejore el país, depende de 1.-los polìticos; 2).- del gobierno; 3.- de nosostros mismos; 4.- de la ayuda externa


Pasar datos globales del banner, preg. 49, pag.71

 

 

 


A pesar de todo, los "estatistas" que opinan que depende del gobierno que el país esté mejor. son un  nada despreciable 34%. Quienes son aún estos estatistas? Observadas las cosas desde las orientaciones políticas, donde la situación es más nítida,  puede constatarse que los menos estatistas son lo que se sitúan al centro de la escala, y que el estatismo crece hacia los dos lados. Es decir cuanto más se es de izquierda o se es de derecha más se es estatista, aunque en este caso, los que se colocan en el extremo de la derecha sean más estatistas que los que se posicionan en el extremo de la izquierda.( la diferencia es de 5 puntos)(gráfica 43). 

 

Gráfica 43


Preg. 49, por orientación política( poner código a los colores.ver texto impreso.

 


               

 

Lo que prueba que el estatismo no es una cualidad que por sí misma defina a la izquierda como podría creerse. La izquierda en todo caso lo ha sido porque su proyecto de sociedad sólo era viable con un Estado más grande que fuerte, y que en su límite extremo  se expresaba en todo con el Estado y nada sin èl. La derecha igualmene lo fue tanto porque ese fue el aire de los tiempos, como porque los empresarios, generalmente situados en la derecha, vivieron del Estado, y aún hoy, no pueden impedirse de reflotar su estatismo cuando encuentran incómodo al mercado.

 

                Junto al capital social, Inglehart ha encontrado correlaciones positivas entre satisfación con la vida   y la democracia.

Cuanto más  satisfacción de exprese cada uno con su vida, o tenga el sentimiento de bienstar subjetivo, mayor será la relación con la estabilidad de la democracia; o dicho de otro modo, la legitimidad de la democracia  depende más de  la satisfacción que cada ciudadano exprese con su vida, que de la satisfacción directa con el sistema político([42] 

 

                A este respecto la encuesta proporciona datos que podrían dejarnos   

perplejos. Contra lo que podría esperarse de un país en estado de protesta permanente, los encuestados en un alto 79% expresan que se encuentran satisfechos con su vida, contra un 6%, que dice no, y un 14% que afirma más o menos(gráfica 44)   Que las categorías altas expresen una mayor satisfacción con la vida(89%) , no es algo que debiera sorprendernos, pero que sean los potosinos, a los que se consideran que viven en la zona más deprimida del país, los que alcancen el más alto porcentaje de satisfacción(86.5%) después de la categoría anterior, es algo que no es fácilmente explicable.  ¿Será que aquí existe una clara delimitación entre frustraciones colectivas, y satisfacciones individuales, hipótesis que podría valer para una buena parte del país.? Más abajo veremos si esta satisfacción con su vida y el apoyo a la democracia,  se confirma en la encuesta(verificar). De cualquier manera, ya desde la variable orientación política, el resultado parece  acomodarse  al "sentido común": los porcentajes de satisfacción son mayores en los que se  autoposicionan a la derecha que a la izquierda. Las razones son más fáciles de encontrar, que no lo sería de haber  sido inverso el resultado.

 

 

Gráfica 44.

Preg.81:Está satisfecho con su vida?

Cuadro de texto: Si		No		Mas o menos	    Nr

Pasar datos globales del baner, preg.81, pag.82.

 

 


Valoración de las instituciones.

. 

Los valores de la democracia deben expresarse  en la organización de las instituciones del Estado y en su funcionamiento. Estas instituciones para funcionar convenientemente deben ser aceptadas y gozar de cierta legitimidad ante la población. Numerosas encuestas en el país   han demostrado la baja legitimidad de las instituciones públicas, particularmente aquellas que son las más sensibles al interés del ciudadano

 

 

En la encuesta actual, los porcentajes colocan a los medios de comunicación y a la Iglesia por encima de cinco puntos en una escala de  una a siete. Las Juntas Vecinales y las Fuerzas Armadas están en los cuatro.

Hasta aquí las mejores notas favorecen  a instituciones no propiamente políticas. Las instituciones políticas tienen promedios más bajos, entre las cuales dos que son esenciales para el juego democrático.(gráfica 45) El parlamento  recibe una nota de  reprobado, lo que no debe  llamar verdaderamente la atención no sólo porque la población tiene probablemente buenas razones para juzgar que no merece una mejor nota,    sino que además y quizá  primordialmente porque el parlamento paga el tributo de no haber gozado nunca de una buena imagen pública en el pasado.. A todo ello se suma  ciertamenete una deficiente comprensión de la función "parlamentaria". De cualquier manera, el parlamento es una pieza esencial en la arquitectura institucional de la democracia.

 

La otra institución, que tiene la más baja nota, inclusive por debajo de la policía,  son los partidos políticos. La suerte de los partidos sigue la imagen de los políticos, a los cuales la población atribuye  cualidades  que no tienen nada que ver con las que se piensan los políticos. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gráfica 45

Preg. 15:En una escala de 1 a 7, donde 7 es la nota máxima, me podría decir cuanto confía en la gente….?

Pasar datos globales del banner.preg.15.pag.39.

Cuadro de texto: Iglesia
Policía
Parlamento
Juzgado
Fuerzas Armadas
Sindicatos
Partidos Políticos
Alcaldías
Prefecturas
Juntas Vecinales
Medios Comunicación

 

 


Si bien este cuadro es conocido por repetitivo, los resultados de otro indicador nos parece más relevante, puesto que lo que nos revela es la disposición pública de extender la mala imagen a la probabilidad de su  eliminación.

 

La pregunta es si la eliminación de una de las catorce  instituciones listadas,  debería ser considerada grave, no muy grave o nada grave para la democracia.

 

El caso más preocupante es el de los partidos, pues un mayoritario 60%estima que no sería  “nada grave” o “no muy grave” para la democracia su eliminación.(grafica 46), en contraste con  las respuestas que  señalan  que les parecería "grave" la supresión del Poder Ejecutivo(61%), de la Corte Electoral(58%);las Fuerzas Armadas(70%), las alcaldías(70%), los medios de comunicación(85%)La Corte Suprema de Justicia(68%), la Iglesia(71%).

 

 

 

Gráfica 46

Preg 14: si se eliminara las siguientes instituciones, sería grave, no muy grave o nada grave para la democracia?

 

Poner los datos del pàrrafo anterior, por institución.


 

 

 


Todas están instituciones  pasan del 50% en la  evaluación pública  y se entiende que la población las vincule a la vida de la democracia . Sin embargo  respecto as la Policía  hay una paradoja. Es una de las instituciones con más baja imagen pública pero  un 69% considera que sería grave su eliminación. Parecería que la población no imagina prescindir de la policía porque quizá la alternativa es el pánico de  la inseguridad, que es uno de los bienes básicos de la condición humana. La población a la policía no la quiere pero la necesita.

 

 

 

                Que los partidos no gocen ni siquiera de la apelación a la necesidad,

como en el caso de la policía,  es una "señal de alarma roja” que no sabemos si los partidos  tendrán sensores que les permita captar esas señales.  Los partidos necesitan situaciones irremediables, como las que ocurrieron en países cercanos a,los nuestros, para reaccionar  ?  A veces demasiados absorbidos en la política chica, los partidos suelen perder pierden todo sentido hasta de sobrevivencia.

 

Está claro que le democracia moderna  no puede funcionar sin partidos, pero esta explicación histórica y académica no basta como argumento para que la población cambie de opinión. Son los interesados primeramente  los que deben demostrara por lo menos que son necesarios a falta de una mayor cuota de legitimidad. De cualquier manare sería una injusto pensar que nada hicieron por la democracia. Lo que han hecho para estabilizarla, quizá fue lo necesario para que la población no llegue a la conclusión que otros llegaron en el Perú o Venezuela. Pero los recientes acontecimientos anteriores y vinculados al Estado de Sitio, parecen decir que la población ha llegado a un límite que le ha permitido pasar de la protesta a la rebelión, más allí del cual pueden producirse involuciones.

 

 

Ahora veamos cómo se sitúan la derecha  y la izquierda con respecto a este tema específico eminentemente político, como son los partidos políticos.(gráfica 47).Los datos ofrecen resultados que parecen cuestionar algunas creencias sobre el tema. Por un lado,  los que se sitúan a la izquierda  son los que menos creen que sería muy grave la eliminación de los partidos, que los que se sitúan a la derecha . Siempre se creyó que la izquierda era más afecta a los partidos que la derecha, que en el pasado, a falta de partidos fuertes de derecha, optaba, más bien,  por confiar la defensa de sus intereses a las FF.AA., convertidas en partido "sustitutivo funcional".

 

Gráfica 47.

Pasar aquí,  cuadro gráfica 47 que está más abajo..


 

 

 


Probablemente ha pesado en este desencanto de  la "militancia" de izquierda las acciones frustrantes de los partidos de izquierda, caudillistas y en proceso de fragmentación permanente, que hicieron todo para devaluarse. Globalmente existe un potencial de voto de izquierda, que es equivalente al voto de derecha, pero               que no se canaliza en favor de los partidos que se dicen de izquierda. O de manera más general, hay una izquierda social que no se expresa como izquierda política y una izquierda política que no se expresa como izquierda partidaria. Este desajuste la izquierda no pudo vencerla por estar desintonizada de su base social. Probablemente para  esta izquierda social y política, lo que es “izquierda" ya no es más lo que fue para la  izquierda histórica; por ej, esta izquierda social es  democrática y no estatista.  Los partidos de izquierda no parecen haberlo comprendido.

 

Otra información importante, y preocupante por sus alcances, de esta gráfica por orientación política, es que son sobre todo los que se sitúan al centro los que no califican de "grave" la eliminación de los partidos. Los porcentajes están por encima del promedio. Si recordamos que la mayor parte de los encuestados se reconoce en el centro político,  el alcance debiera inquietar a los partidos políticos. Este centro, o una parte significativa de la población,  está disociando, como decíamos a los partidos de la democracia. Este sería uno de los cambios políticos más importantes en al percepción  ciudadana sobre los partidos.en los últimos años , respecto a otra encuesta de 1990.[43] Aunque las preguntas no son las mismas, son   podríamos decir, comparables en su sentido. En 1990, un 54% pensaba que los partidos son necesarios en democracia, ahora, como hemos visto, existe una mayoría elocuente a la que no le parece "grave", para la democracia la eliminación  de los partidos. En perspectiva y para descargo de los partidos, los avances institucionales y la estabilidad política han sido logradas principalmente , como decíamos al principio, por la acción de los partidos. Esta acción ha evitado crisis políticas, como las sucedidas en países muy próximos al nuestro y que han precipitado  en picada a los partidos,  pero probablemente ahora  son insuficientes. La disociación entre partidos y democracia pueda abrir salidas plebiscitarias.

 

Gráfica 47 Subir.

Preg.14b. Poner código a los colores, de acuerdo al texto impreso,gráfica 47.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

..Gráfica 48.

Preg14.m.

 

Pasar datos por departamento del banner.pag.38


 

 


En cuanto al movimiento sindical, a un poco menos de la mitad a la que le parecería no grave si se eliminaran a los sindicatos. En realidad sería  grave  para la democracia que ello pudiera ocurrir pues  los sindicatos expresan el pluralismo social, y son necesarios para reequilibrar el juego de fuerzas. Pero la imagen devaluada de los sindicatos,   pesa en la opinión pública.

 

Del mismo modo, los resultados también cuestionan fuertemente  otro de los derechos básicos de los trabajadores, y que probablemente es uno de los mayores símbolos de las luchas sociales.   A menos de la mitad(44%), no le parecería grave suprimir las huelgas.(gráfica 48)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gráfica 48

Gráfica 48

Poner datos de preg,. 14, pag. 37 del banner.

 

Cuadro de texto: Grave		Muy grave	   Nada grave	         Ns/Nr

 


Este resultado no expresa una afirmación de la democracia, que reconoce el recurso de la huelga, como derecho constitucional,  pero que hoy en día  está en descrédito por el abuso que hicieron de ella sobre todo  los sectores medios de la C.O.B. en la punta de  protestas y huelgas "salvajes". Peor aún, sólo un 35% consideraría grave que se supriman las manifestaciones, o mejor hay un mayoría del 58% a la que no parecería no muy grave o nada grave suprimir las  manifestaciones.

 

                La variable “región” muestra un dato interesante. La Paz es el departamento que menos  juzga “grave” para la democracia la eliminación de las  manifestaciones.(gráfica 49)Si se sigue con la escalada de movimientos “salvajes”, la población terminará reclamando  orden., lo que no dejaría  de ser una paradoja en una ciudad  considerada rebelde y “tumba de los tiranos”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gráfica 49

Preg14.m.

 

Pasar datos por departamento del banner.pag.38

 

Se repite es gráfico 48 lo mismo.

 

Conocimiento de las instituciones.

 

La  baja legitimidad de las instituciones puede deberse, entre otras razones , a que la gente no tiene un conocimiento adecuado de esas instituciones.. En la encuesta se ha intentado averiguar cuanto se sabe de las instituciones del país,  de su función y de lo que hacen   Los resultados son los siguientes:

.

                En la encuesta se ha preguntado  sobre  catorce items, uno por función institucional , y se le ha pedido al  encuestado señalar a cual de los tres poderes del Estado, Poder Ejecutivo, Poder Legislativo y Poder Judicial, corresponde cada uno.

 

                Las respuestas  no dejan  de llamar fuertemente la atención sobre el desconocimiento general respecto de lo  que hace cada una de las instituciones básicas del Estado. Mayoritariamente, sumando los que no responden o no saben, y los errores de señalamiento, los encuestados no aciertan en sus respuestas, excepto en dos de los ítems, en los cuales la mayoría adjudica correctamente las funciones a las instituciones que les corresponde. El porcentaje de desconocimiento o no-conocimiento es del 86%. Lo que es muy elevado.

 

                Si usamos el indicador que ha trabajado la  empresa Encuestas y Estudios(gráfica 50), que clasifica las respuestas en tres categorías, encontramos que  sólo un 2%  ha respondido  entre un 75% y 100% correctamente; un 14% ha respondido entre  50% y 75% correctamente; un 62% ha respondido entre un 25% al 49% correctamente; y finalmente un 22% ha respondido entre o y 24% correctamente. Es decir, un porcentaje que  rebasa el 80% ,ha respondido menos del 50% correctamente.

 

 

 

 

 

 

Gráfica 50

Pasar gráfica p. 44, del informe de la empresa Encuestas….

 

 

Sobre este resultado lo  menos que podemos decir es que una institución difícilmente va a ser apoyada  por la población, si esta  ignora para qué sirven, o de la que tienen una información equivocada respecto a lo que hacen.. Este  desconocimiento es el fracaso de la educación cívica en Bolivia.

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La participación.- Es muy frecuente  que se asimile la democracia a participación. La democracia ateniense, y las democracias "primitivas" o tradicionales, incluyendo la democracia "andina", son presentadas y valorizadas desde esta perspectiva. La revolución de 1952 es considerada "democrática" por haber estimulado la participación de grupos sociales antes excluidos del sistema político. La democracia "obrera" es elogiada por este mismo aspecto . Las críticas a la democracia suelen apoyarse sobre todo en este  aspecto. La "participación popular" en los municipios ha entusiasmado por la misma razón. Este sentido "participativo" forma parte de un imaginario colectivo tan profundo como difundido, que con respecto a  nuestro continente, Alain Touraine decía que en América latina, "la política se define  más en términos de  participación que de  representación"[44] Es sobre todo la izquierda populista y los diversos populismos,  los que se asociaban a esta percepción. No hay duda de que la democracia vive de la participación, y que la calidad del ciudadano está fuertemente condicionada por su capacidad de participación. A propósito la encuesta 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gráfica 51(ver datos del banner y recodoficarlos)

 


 

 

 


Relación con la política.Despolitización?

 

La relación de la democracia con la política va de suyo. La democracia es un código que entiende y organiza la política de una cierta manera. Ya mencionamos la primera relación de la democracia con la polis, con la civitas, con los asuntos públicos .Sin embargo, en la encuesta los operadores políticos  no son vinculados mayoritariamente  con el interés general. Sólo el 10% lo hace.  Es lo contrario lo que constituye  la percepción dominante.La imagen negativa de la   política es lapidaria: sólo un 1.3% la considera un actividad honrosa, mientras que  más del 90% la vincula con actividades poco honrosas, una de las cuales es la corrupción(41%: verificar). Ni siquiera la lucha por el poder(13%), que es  uno de los fundamentos de la actividad  política, tiene relevancia.(gráfica 52

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Copiar datos del banner, preg.32, pág.53.


 

 


Siendo así las cosas, uno puede preguntarte quienes son los que en tales condiciones podrían  dedicarse a la política, cuando esta ha perdido todo su atractivo.

 

Entonces despolitización?, que es la conclusión facil a la que suele llegarse con cierto apresuramiento. Los datos de la encuesta sin embargo, nos refieren otra realidad, fuera de aquella negativa. Los encuestados mayoritariamente(57%) piensan que la gente debe interesarse en la política Y declara que le interesa informarse sobre política(52%).:  lo hace diariamente en un 38%. Y discute de política con otras personas en un 43%. Gráfica 53.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                Gráfica 53

Preg.33: Cree Ud. que la gente debe interesarse en la política?

Pasar datos globales del banner. Preg.33, pag.54.

 

Cuadro de texto: Si		No		    Ns		      Nr

 


Es la izquierda más que la derecha y el centro., la que piensa que la gente debe interesarse en la política. El porcentaje está por encima del promedio. Como para levantar el ánimo a la alicaída izquierda partidista o militante. .La izquierda no ha abandonado su tradicional interés por la política, sólo que en este caso, como en otros, es probablemente el sentido de la política lo que ha cambiado, respecto a lo que fue hasta hace algunos años, y que la izquierda partidaria y militante no ha podido descifrar. Los datos que hemos comentado a todo lo largo de este  análisis, quizá podrían  servirle para hacerse una idea de por donde anda el país, la gente y su potencial electorado.

 

Estos otros indicadores no son precisamente pruebas de la pretendjda despolitización, quizá confundida con despartidización. Estos porcentajes  en  general no tienen nada que envidiar a los  europeos. Al contrario, si tomamos en cuenta los indicadores  de politización de la "European Value Systems Study Group, Bolivia se encuentra por encima del promedio europeo."[45]

 

Es decir por un lado, la política es asociada  con actividades socialmente no aceptables y por el otro, existe un interés por la política, que parece contradictorio. Pero aquí funcionan también dos registros: la política tal como es , o percibida de esta manera, y la política tal como debería ser. Hay pues todo un espacio para una  política distinta. Sólo que esta política distinta no termina de aparecer, entre otras razones porque no se ha reflexionado seriamente sobre ella, y que los intentos de  cambiar el “estilo de hacer política” no ha establecido más diferencias que la que podría haber entre una buena persona y una persona buena. En el fondo,   la mayor parte de los políticos hacen política con la   misma matriz, de la que no pueden desprenderse porque a veces forma parte de su propia piel. Se necesita hacer toda una "revolución" de la política, que la ponga en consonancia con las duras exigencias de la democracia[46]. 

 

La pertinencia de la clasificación entre izquierda y derecha.

 

A todo lo largo del texto hemos apelado a la variable "orientación política", obtenida por  la colocación de los encuestados en la escala horizontal, que partiendo de 1 termina en 10, y donde  1 es la izquierda, diríamos extrema, y que se desplaza hacia el centro hasta llegar al 10, que sería la derecha extrema Los resultados son significativos en varios sentidos. En primer lugar más de dos tercios, exactamente 77% de los encuestados encontraron pertinente definirse políticamente entre izquierda y derecha. Es un porcentaje significativo en una situación en la que suele decirse con insistencia que la división entre derecha e izquierda ya no es pertinente. Para ese 77% tiene su pertinencia, y no encontraron razones para no clasificarse(gráfica 54)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gráfica 54

Preg.100: En una escala de 1 a 10, donde 1 es la izquierda extrema y 10, es la derecha extrema,  Ud. donde se ubicaría?

 

 


 


Pasar cuadro del texto ya recodificado, de pág. 21(

 

                En segundo lugar, lo que probablemente ha variado para la población es lo que para ella significan ahora izquierda y derecha, que no es lo que presumiblemente  significaba  hasta hace algunos años. Y es muy dificil que no sea así  no sólo después  de la caída del "muro" y la implosión de lo que fue la Unión Soviética, sino de la derrota histórica de la izquierda  en Bolivia y que fue anterior al muro. O dicho de otro modo, hay un electorado potencial de izquierda que no se encuentra en los mensajes de los partidos de izquierda. Ambas izquierdas estarían en mundos distintos.

 

En tercer lugar,   lo que podríamos calificar de electorados de derecha o de izquierda son casi equivalentes, con una diferencia a favor de la derecha del 3%. De cualquier manera parece haber cuantitativamente más gente que se encuentra en la derecha que en la izquierda. Es la crisis de la izquierda, lo que explicaría esta diferencia?-

 

En cuarto lugar, la presencia mayoritaria del centro,  del centro izquierda y sobre todo del centro derecha es contundente. Lo que no debería ser una sorpresa entre otras razones, porque en democracia, que por efectos mismosdel sistema aproxima a los adversarios, y ha aproximado en Bolivia, el sistema solo funciona si se equilibra hacia el centro. El centro , que en épocas  de polarización política durable es una execración, en democracia se convierte en una virtud y una necesidad sociológica por sus efecto equilibrante.  El centro  hacia los dos lados, como centro derecha y centro izquierda ,gravita y define las elecciones. y  los mismos gobiernos gobiernan desde el centro. Ganar las elecciones es ciertamente ganar hacia el centro. Lo que ayuda a explicar que  los partidos de izquierda tengan dificultades no sólo de aumentar su caudal electoral sino  de ganar las elecciones.

 

Finalmente, los que rechazan posicionarse en la escala, o no se reconocen  en la escala izquierda, centro o derecha,  alcanzan al 23.3%, que no deja de ser  un porcentaje  crecido, si son comparados, por ej. con el  13% en la Unión Europea en 1994[47]. Es decir, en cada elección, este 23% sin identidad política, pueden gravitar decisivamente en el resultado final. Pero cual es el rostro sociológico de este 23%?...

 

 

Los insatisfechos con la democracia. 

 

Para concluir, no dejará de tener interés saber cual es el perfil de los que expresan más su insatisfacción con la democracia. En todos los casos, sólo tomaremos en cuenta los porcentajes que estén por encima del promedio del indicador correspondiente.

 

Son los orureños, potosinos, paceños, y cochabamabinos, en orden ascendente; los sectores altos y medios; los que tienen entre 21 y 30 años; los que tienen nivel superior de instrucción; y  los que se sitúan a la izquierda más que  la derecha. Una tal agregación sociodemográfica, sólo podría ser explicada coherentemente su suponemos que hay una razón o varias  comunes  transversales,  que les dé unidad. Pero esta misma agregación abigarrada, muestra que   el apoyo o no a la democracia, no está vinculado necesariamente a la pobreza, lo que no quiere decir que  la pobreza no sea gravitante  para un sector importante de la población,  en su valoración de la democracia.   

 

 

                                                               La debilidad del civismo y sus ambigüedades.

Ya mencionamos al principio que esta encuesta debía darnos pautas de la dirección en que debe desarrollarse la Campaña de Educación Cívica y Ciudadana. A este respecto, podemos añadir a lo ya dicho, otras enseñanzas de la encuesta directamente vinculadas con el objetivo de la campaña. 

 

-En primer lugar, llama la atención  que entre los que no saben lo que podría ser la democracia  o no la  asocian con nada, el porcentaje  del 36% es significativo. El resultado es  una idea debil , limitada y confusa de la democracia.

 

-Una de las mayores debilidades de la idea de demoracia es que no la asocian  con el cumplimiento de las reglas ni con  el respeto a la autoridad y como hemos visto el acatamiento a las normas o de manera más general, el sentido del orden, es un prerrequisito de la democracia.

 

-Con respecto al pluralismo, parece ser que se acepta más el hecho de ser un país plural, que el de  ser pluralista. Para el caso de nuestro país, el pluralismo debe ser es más que la constatación del hecho plural,  debe  la conversión del hecho en valor. No se trata sólo de vivir entre distintos sino de convivir entre distintos.

 

-El pluralismo implica la tolerancia. La tolerancia en Bolivia es muy baja, y en este sentido debemos decir que la democracia no sólo es el derecho al disenso(pluralismo) sino el reconocimiento de ese derecho.

 

-Con respecto a la libertad e igualdad, el problema más bien consiste en pensar las dos dimensiones como distintas expresiones de la misma idea, y que su realización implica una justa relación entre ambas. Un exceso de libertad anula la igualdad  (o la justicia) y un exceso de igualdad anula libertad. La democracia es  equilibrio inestable.

 

-La violencia es otro de los ejemplos paradigmáticos  entre lo que se hace cotidianamente, pero que se desearía que así no fuese. Los partidarios de la democracia no siempre   asocian la democracia con la eliminación de la violencia. La paradoja es que más bien pueden apoyar la democracia apoyando al mismo tiempo acciones reñidas con el principio de la democracia-

 

-Igualmente debe insistirse en la idea de que no se puede invocar la democracia y ser al mismo tiempo propenso al clientelismo, y al prebendalismo. La democracia al no ser simplemente derecho al voto, sino una forma de pensar y hacer las cosas, no es congruente con  la cultura patrimonial, que tiende a privatizar lo público.

 

-En cuanto a derechos y deberes, existen dos déficits. De un lado, el escaso conocimiento de los derechos por parte de la población aunque probablemente menos ahora que antes. Pero del otro lado, existe una fuerte propensión a disociar derechos y deberes. La democracia funciona con ambas. La exigencia de sólo derechos terminan lesionando los derechos de los demás. La exigencia de sólo deberes, convierte al ciudadano en súbdito.

 

-El escaso conocimiento de las instituciones y de sus funciones no contribuyea su funcionamiento adecuado, porque le falta el oxígeno de la legitimidad. Saber para qué han sido constituídas, no sólo orienta mejor el juicio sino que contribuye a que los ciudadanos identifiquen mejor los escenarios donde están en juego sus propios derechos, y permite ejercitar mejor su derecho a emitir evaluaciones  sobre el rendimiento de cada una de ellas.

 

-Finalmente y ateniéndonos a la misma encuesta, está otro de los hallazgos de doble vía, en lo que se llama el capital social. Si por  un lado todo parece ser negativo, y por el otro, todo parece ser abierto para corregir la primera impresión. Aquí también hay que poner en congruencia positiva ambos niveles. Elevar la confianza en los otros , en el país, en lo que se hace, en uno mismo, es vencer las pronunciadas  tentaciones pesimistas, y dar el salto a la creencia de que sí puede si se hace algo. Ya hay una base en esa mayoría del 55%  que opina que lo que será  el país dependerá de lo que nosotros hagamos por  él.

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Todo los resultados analizados, proyectan, como ya mencionamos,  una imagen fracturada del ciudadano, que a pesar de apoyar a la democracia, expresa dimensiones no democráticas en sus opiniones y con toda probabilidad en sus comportamiento y actitudes, que a su vez manifiestan valores no democráticos. Es como si el ciudadano estuviera a medio camino entre los  nuevos valores democráticos asumidos o incorporados y los viejos valores no democráticos que persisten muy arraigados.

 

Se proyecta la imagen entre lo que es una  realidad poco alentadora   y lo que se desearía que fuese. La cuestión consiste en encontrar  los caminos efectivos que permitan transitar de un mundo al otro, sin los costos de las bruscas rupturas, que suelen concluir en el infierno; es decir como hacer   la democracia más democrática, sin abandonar la democracia.

 

 

Conclusiones.-.

 

1.- La primera conclusión salta a la vista .La preferencia por la democracia está fuera de toda duda y ha crecido en los últimos años del 64% en 1996 al 71% en 1999.. Del mismo modo, que la disponibilidad para defenderla es la más alta de América Latina.  De igual modo,  en un período que abarca los años 90, la satisfacción con la democracia no ha decrecido, a pesar de todo lo que pudiera creerse por  del entorno económico, de las desigualdades sociales, de la percepción dominante  de los partidos , de los políticos, y de la corrupción. Con respecto a la encuesta de 1990,[48] parece incluso haber aumentado ligeramente  en tres puntos.

 

Probablemente dos hechos puedan ayudarnos a explicar este estado de salud de la democracia.De un lado, la democracia institucional se ha movido, con los importantes procesos de reforma en distintas direcciones  a diferencia de otros países cercanos al nuestro donde  la parálisis ha creado situaciones de crisis y de quiebra institucional. Esta misma flexibilidad de la democracia ha facilitado la incorporación  en su juego, de partidos y grupos sociales organizados, que en uno u otro momento le fueron  reacios o francamente hostiles . No tenemos en nuestro país ningún ejemplo de régimen político que haya integrado a tantos actores sociales y políticos. Como se pudo ver en la encuesta los contestatarios son marginales.

 

                De otro lado, probablemente también en el curso de los últimos años, la población ha ido haciéndose una idea más rica y multidimensional de la democracia, con la reivindicación de derechos, antes inexistentes en los hechos y en la conciencia colectiva, que ha contribuido a valorizar la democracia. La democracia es el más importante consenso  positivo logrado en el país. En términos políticos, diríamos que hoy se hace política a partir  de la democracia. Como dirían J. Linz, Lipset, y Amy Bunger Pool,  en su primera conclusión del análisis del Latinobarómetro, existe una cultura política emergente de apoyo a la democracia, a pesar de los muchos insatisfechos en cómo funciona la democracia.[49] Pero en el caso boliviano, existen algunos peculiaridades ,  como pudimos observar. 

 

 

3.- Con todo, ya lo hemos visto, ese apoyo tiene sus bemoles. Como ya hemos visto en varios ítems ,  las opiniones positivas parecen contrastar con las de sentido inverso. La imagen  que se puede extraer de la lectura de los datos es más bien de un país de opiniones contrastadas,  a veces ambiguas o contradictorias, que parece funcionar globalmente, por lo menos en estos temas vinculados con la democracia, en dos registros. Uno es el del ser y otro el del deber ser; el de la realidad tal como es, y la realidad tal como se desearía que fuese. En realidad son dos mundos, entre los cuales transitan los bolivianos. Uno es de los cotidiano, el otro el de los sueños. Entre ambos niveles han ciertamente tensiones, distanciamientos y probablemente también aproximaciones. La cuestión es evitar que entren en conflicto; que uno no tenga nada que ver con el otro, y que, por llo mismo, los ciudadanos  no puedan hacer la conjunción entre uno y otro. Hasta hoy, los dos niveles a pesar de la desincronía, han sido procesos paralelos uno reflejando  pálidamente el otro, lo que explica el apoyo a la democracia existente, y al mismos tiempo el porcentaje mucho mayor de los que la prefieren. Ciertamente habrá siempre una distancia entre la democracia ideal y la real, y al desfase es simplemente irreversible., porque se trata de dos formas de realidad,   ontológicamenete separables.La cuestión es que los puentes entre ambos no se interrumpan, hasta producir ruptura y  hundimiento en el vacío.

 

 

Pero yendo más allí del marco del análisis, los dos mundos aludidos parecen refractar a su modo  un profundo dualismo de la sociedad boliviana, pero diferente del dualismo tradicional, estilo siglo XIX. El dualismo del siglo XIX fue dualismo social de una sociedad separada en dos mundos que apenas se tocaban. En uno de los polos del dualismo estaba todo el mundo originario tradicional, y el otro, lo criollo-moderno. Este dualismo social o societal entre tradición y modernidad,  que no ha desaparecido del todo hoy día, ha sido sobrepuesto por otro dualismo producido  por efectos de la misma modernización, y de la revolución del 52: el dualismo mental. Es como sí de algún modo los dos mundos se hubieran interpenetrado, sin eliminar al otro, del tal modo que cada uno es en distinta proporción es una mezcla de tradición y modernidad. El dualismo social se ha transferido como dualismo mental. Esto es lo que pasa con respecto a la democracia. Por un lado, los mismos que apoyan a la democracia  son autoritarios. La encuesta ha probado  abundantemente que al mismo tiempo se poseen atributos democráticos y atributos autoritarios. Sólo que a diferencia del anterior dualismo "estructural" en este caso de trata de que  los atributos autoritarios o no democráticos, deben ser reducidos en el tiempo, hasta conformar personalidades congruentes consigo mismas. De cualquier manera, los dos dualismos persisten, lo que quiere decir, que el país está para lo mejor y para lo peor.  Lo que  resulte de ello, dependerá de la capacidad de las élites de ofrecer una salida, que le permita al país proyectarse confiadamente hacia el futuro, venciendo sus propios lastres.

 

 

5.-  De todo ello, puede dibujarse una imagen de ciudadanía democrática trunca, incompleta, insuficiente, reducida muchas veces a una de sus dimensiones[50]

.

Ciertamente, dada la corta aün experiencia democrática, no debiera esperarse otra cosa. La formación  colectiva de la población en la idea de ciudadanía es simplemente inexistente. Lo que se ha logrado es por gravitación no buscada, del hecho de que  el proceso de democratización existe y tienen sus efectos inductivos en la población. Esta ciudadanía debil se expresa en el hecho de que  entre que los que apoyan a la democracia y los que no la apoyan,no se diferencian en su perfil , y ambos participan de idénticas cualidades. Así, una ciudadanía democrática  más  madura debiera ser más tolerante que los otros, pero en la confrontación microanalítica  de la encuesta, se encuentra que no hay diferencias. El que afirma su apoyo a la democracia es tan poco tolerante que el que no lo apoya. O dicho de otro modo, tenemos democracia sin demócratas plenamente. Esta incongruencia sólo podrá ser resuelta en el tiempo con los cambios lentos y durables en las pautas de comportamiento individual y colectivo y en el desarrollo de una nueva cultura democrática.

 

6.- Pero decíamos mientras que uno sea el reflejo pálido del otro, no habrá problema porque siempre será reconocible. De lo que se trata es de evitar que los dos mundos se desajusten, y uno  parezca ser la negación del otro.   Ciertamente sería irrealista pensar que  el desarrollo de la cultura democrática va a producir por encantamiento la solución de los problemas que están más allí de lo que ella puede hacer. Con o sin cultura democrática quedará siempre pendiente la capacidad de rendimiento del sistema político,  en la solución de los problemas sociales, y que afecta a la legitimidad  de la democracia. Sobre todo en las condiciones actuales, la persistencia de la pobreza y el crecimiento de las desigualdades sociales, puede tensionar a la democracia, induciendo a la población  a movilizaciones de protesta cada vez más inorgánicas con un alto potencial de descontrol y violencia,   motivadas por el desencanto, las frustraciones y  los comportamientos poco edificantes de las élites dominantes. La probabilidad de empezar a resolver estos problemas y el sentimiento colectivo de que se avanza en la correcta dirección ,puede vencer su pesimismo de la población y contribuir decididamente a la implantación de una nueva cultura democrática.

 

Sin embargo, como ya vimos, el funcionamiento durable de la democracia induce en el tiempo un cambio en las pautas de comportamiento, y una mejor comprensión de su esencialidad en la vida de la sociedad. Desde el ángulo de los bienes simbólicos, que tiene efecto real en los comportamientos, se puede contribuir a asentar la democracia. Una democracia será tanto más resistente cuanto más sus valores esenciales sean también los de la sociedad .Es aquí donde inserta la pertinencia de la educación cívica y ciudadana. Con  educación cívica podremos  alguna vez 

tener un ciudadano que, como dice tan expresivamente R. Debray, es “aquel que en un paraje desierto, a las tres de la mañana, sin un solo auto a la vista, se detiene ante un semáforo en rojo”[51] 

7.- Una campaña de educación cívica, apoyada por un 93% de los encuestados, y un nuevo programa de educación de educación cívica y ciudadana desde la escuela, deben tender a reforzar los valores democráticos.nacientes, contribuyendo  a cambiar las viejas mentalidades autoritarias, y no democráticas, recuperando  debidamente lo que nuestra historia y culturas ofrezcan de apoyos para la defusión y enraizamiento de los valores de la democracia, con el próposito último de convertir la democracia en un  hecho cotidiano y de sentido común. Hemos visto que existe un potencial democrático deseable aún no desarrollado, una disponibilidad colectiva para revertir una realidad aún limitadamente  democrática El desarrollo de esta dimensión simbólica debe comprender   sobre todo a las nuevas generaciones, a las cuales la democracia debe legar no por oposición al autoritarismo del pasado, del cual no tienen vivencia  sino positivamente, por lo que ella  vale para vivir y avanzar colectiva e individualmente.

 

El desafío es  en primer lugar, para que las élites de nuestro país, que por tener posiciones de dominio, deben dar  el ejemplo de demostración de que se puedan pensar y hacer las cosas de manera distinta; para los partidos políticos,  que la democracia los ha hecho necesarios, para los medios, que sólo pueden desarrollarse con las garantías de la democracia;  y finalmente para todos, si queremos que la democracia llegue a todos. Si seguimos esta dirección podremos alguna vez estar orgullos de  la capacidad que tuvimos todos de construir una sociedad democrática?. El futuro está abierto, y lo que seamos más adelante dependerá de lo que  hagamos hoy. La democracia no se la fabrica,  se la construye  diariamente.

 



[1] Rigoberto Paredes:Política parlamentaria de Bolivia.(1907). Cerid, La Paz, 1992.

[2] Mensaje que el Presidente Constitucional de la República de Bolivia presenta, al terminar su período, a las Cámaras legislativas en 1855.

[3] Bautista Saavedra: Le democracia en nuestra historia..La paz, 1921.. Para Saavedra, que fue Presidente de la República,  y que igualmente de apoyó en  los "cholos",  el "error de la democracia es la igualdad", y que la democracia que el reivindica como "régimen de libertad"  debe ser un "régimen de desigualdad", de  "aristocracias superiores" que gobiernen a "pueblos incultos"., pp.345. 359 y 361. 

[4] Los liberales entendieron que el derecho al voto sólo debía ser "concedido" a los que "dieran garantías de comprender su importancia". Ver: el "Discurso pronunciado por el General Eliodoro Camacho, Jefe del Partido Liberal, diciembre de 1885.Con esta razón se justificó hasta 1952, el voto "calificado".

[5] Almaraz,Quiroga Santa Cruz y Zabaleta, que tiene una reflexión muy laravria.

[6] Lo que apoyaban era la democracia "popular", la democracia "obrera", la democracia "real",  es decir, una "democracia" de adjetivos. Para ser justos, Bolivia fue en el pasado democracia de asdjetivos.

[7] No hay que olvidar que hasta 1982 ,las reformas electorales, que son enormes en el país, los hacía directamente el poder ejecutivo, y normalmente contra l aoposición, que a su vez hacía lo mismo cuando era gobierno.

[8] Consolidada en el sentido  de un apoyo durable de la población a los valores que fundan el sistema político.

[9]

[10] La encuesta sobre losproblemas  de la democracia

[11] Ver Norberto Bobbio, Democracia, in  Norberto Bobbio:el filósofo y la política. José Fernández S.(comp). F.C.E., México, 1996.

[12] Zbigniew Brzezinski calculó que en el siglo XX "no menos de 167.000.000 de vidas fueron deliberadamente extinguidas en matanzas provocadas por motivos políticos". Citado por Larry Diamond en: El cultivo de la ciudadanía democrática: la educación para un nuevo siglo de democracia en las Américas.1996.

[13] Cultura democrática:un desafío para las escuelas. UNESCO, PUF. Paris, .1995

[14] Gabriel A. Almond  y Sidney Verba:La Cultura Cívica. Euramérica, Madrid, 1970.

[15] Ronald Inglehart:La transition culturelle dans les sociëtes industrielles avancëes.Economica, Pris, 1993-

[16] Jorge Lazarte R.:Cultura política, democracia e inestabilidad, (1985)., in Historia y evolución del movimiento popular. CERES, Cochabamba, 1986..

[17] HCF.Mansilla:La cultura del autoritarismo ante los desafíos del presenyte.. CEBEM, Cochabamba, 1991.

[18] Gonzalo Rojas y Luis Verdesoto:La participación popular como reforma de la política. Secretaría de Participación Popular, La Paz, 1997.

[19] Ver por ej.  Desarrolllo Humano en Bolivia 1998,, Cap. IV:Superar el clientelismo y ampliar la cultura institucional,.PNUD La Paz.

[20] Mitchell Seligson:La cultura Política de la Democracia en Bolivia:1998. A.I.D. La Paz, 1999.

[21] El hecho de que los laimes y los cacachacas, comunidades originarias de Potosí y Oruro, reaccionen con violencia "vengadora" a sus conflictos, y no de otra manera, es una cuestión cultural. Està en sus sietmas de  valoración y percepciòn el que interpreten un diferendo  de linderos, en clave de violencia.

[22] Clifford Geertz:La interpretación de las culturas.Gedisa, Barcelona,1989, p.262.

[23] idem.

[24] Ronald Inglehart:Modernización y posmodernización.El cambio cultural, económico y político en 43 sociedades.CIS.Siglo XXI, Madrid, 1999, p.287.

[25] "La cultura política (nos)informa sobre los conocimientos, sentimientos y valoraciones de una población resoecto a los objetos polìticos". ob.cit. p.30.

[26] Almond y Verba, op.cit.p.555.

[27] R.Inglehart, Modernización y posmodernización. Op.cit., p.215

 

[28] idem p..216

[29] David Easton: Analyse du Système Politique. A.Colin, Paris, 1974, p.300.

[30] Robert Dahl:La democracia, Taurus,Buenos aires, 1999, p.177 y ss.

[31] Samuel Huntington:La tercera ola.La democratización a finales del siglo XX. Paidós, Buenos Aires, 1994, p.232 y ss.

[32] Seymour M.Lipset:La centralidad de la cultura Política, in Larry Diamond y Marc Plattner(comp.),El resurgimiento global de la democracia. UNAM. México, 1996.

[33] En la encuesta  se ha preguntado a los encuestados que se sitúen  en una escala de 1 a 10, donde 1 es la izquierda y 10 la derecha,  y los puntos intermedios están entre ambos extremos.

[34] Ver su Discurso sobre la Constitución de Bolivia.

[35] Encuestas y Estudios.octubre de 1991. El porcentaje a favor de la "libertad" como lo más valioso de la democracia es del 42%.

[36] ILDIS: Democracia y sistema político. Encuestas y Estudios, 1992. En esta encuesta en "sí" es del 55%, y el "no" del 43%.

[37] En la encuesta se han reproducido las preguntas tal como fueron formuladas por el profesor Seligson, aunque nosostros haríamos cambiado su forma para que adquieran un sabor más de lo "nuezstro".

[38] Almond y Verba: La Cultura Cívica,Op.cit. p.305 y ss.

[39] Inglehart: La transition Culturelle, Op.cit.p.39 y ss.

[40] Inglehart: Modernización y posmodernización, op. cit.p. 249 y ss.

[41] Jon Elster:El Cemento de la sociedad.Gedisa. Barcelona, 1991, p.286.

[42]

[43] "Encuetas y Estudios", septeimbre de 1990.

[44] Alain Touraine:América latina.Política y Sociedad.Espasa Calpe, Madrid, 1989, p.138.

[45]Pierre Bréchon: Les Europëens et la politique,  in Futuribles.Analyse et prospective:L'ëvolution des valeurs des Europëens.No. 200.Paris, 1995, p. 65.

[46]

[47] Pierre Bréchon et Bruno Cautrês(sous la direction de):Les enquêtes eurobaromêtres.Analyse comparëe des donnëes socio-politiques. L'Harmattan, Paris, 1998, p. 254.

[48] Ver "Encuetsa yEstudios", septiembre de 1990.

[49] Juan Linz, Seymour M.Lipset,y Amy Bunger:Condiciones sociales para la democracia:Análisis de la Encuesta de Latino Barómetro, in Gobernabilidad y desarrollo democrático en América Latina y el Caribe.

[50] Es lo que llaman  Steven Lukes y Soledad García"ciudadanía sustantiva", que comprende tres dimensiones: posesión de derechos y deberes; pertenencia a una comunidad política; y participación en la vida pública. Ver  S.Lukes y S. García:Ciudadanía, justicia social, identidad y participación. Siglo XXI, Madrird, 1999, p.1.

[51] Regis Debray:La Rep{ublica explicada a mi hija. F.C.E.Buenos Aires, 1998,p.48.

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