ENTRE DOS MUNDOS:
LA CULTURA POLITICA Y DEMOCRATICA EN BOLIVIA.
Jorge
Lazarte R.
PRIMERA PARTE..DEMOCRACIA Y CULTURA POLITICA
1.-
Presentación.- En Bolivia, quizá
lo más importante que se hizo en
el país , si no desde la fundación de la República, por lo menos en las últimas décadas, es el actual proceso de
democratización. Su importancia no se debe a su presunto carácter violento y rápido de sus orígenes, que más
bien han sido los signos de los acontecimientos marcantes de nuestra historia
pasada, sino por el contrario a sus
efectos inducidos, silenciosos y durables , en la cultura del país, en los
comportamientos de la población y en la lógica política. Entre nosotros,
ciertamente,la expresión “democracia” o mejor "democrático", ya
fue usada en el siglo XIX, empezando
por Simón Bolivar, y con más intensidad en el discurso político del siglo XX; pero es recién
ahora que se convierte en una
demanda de densidad sociológica y cargada de ricas determinaciones.
En el siglo XIX , la “democracia” existe en primer lugar, como
adjetivo: "democrático", y democrático es equivalente a
"liberal". Los liberales desconfían de la expresión
"democracia", porque para ellos
tiene una carga negativa que
proviene de la Europa predemocrática,
de donde fue importada asociada con la "demagogia" , con "clases
populares" y "clase peligrosas". Para los liberales y todos los que comparten esta visión negativa, el "populista" General
Isidoro Belzu es la representación de un régimen "netamente"democrático"[1]
A su vez el General Belzu, reivindicó lo "democrático" al
saludar la emergencia "formidable" de las "masas populares"
animadas de "espíritu nivelador" [2]
En el siglo XX , con la emergencia de la "cuestión social"
vinculada a la aparición los obreros de la naciente industria y a las nuevas
corrientes socialistas, la
"democracia" empieza a cambiar de sentido, y a ser cada vez más equivalente de "social",
como quedaría consagrada en la Constitución "social" de 1938.
La revolución de 1952 le añadió el sentido participativo, que
habrá de conservar hasta el día de hoy, sobre todo en corrientes de la izquierda.
En todo los casos, se ignoró o se despreció su sentido primario,
sin el cual la democracia simplemente no existe. Este sentido primario está
vinculado a dos supuestos de la democracia, que son al mismo tiempo los
supuestos de todo sistema político: los fundamentos valorativos del sistema y
sus reglas de funcionamiento.
Estos supuestos son los que han
convertido en única y sin antecedentes
históricos, a la experiencia de
democratización en el país desde 1982 . En este sentido podríamos decir que en
el siglo XIX y hasta los años ochenta del siglo XX, existía la palabra, sin
referente empírico, mientras que en las dos últimas décadas la palabra empezó
a ser también la cosa.
2.- Los desarrollos de la democracia.
No hay duda que en nuestro país el
interés por la democracia es también reciente. Las notables excepciones del
pasado, son más bien su incuestionable confirmación. Fuera de las reflexiones
de Bautista Saavedra[3]
en el primer tercio del siglo XX, los
intelectuales simplemente la ignoraron como tema relevante de reflexión,
probablemente entre otras razones porque no tenía sentido práctico. No valía la
pena reflexionar sobre algo que nadie pensaba que el país requería en su
presente. Los liberales que la apoyaban
, más por contagio europeo que por
convicción personal, tenían una idea muy selectiva y estrecha de la
democracia para nuestro país, que la inviabilizaron en su ejecución
caricatural y pervertida[4]
Lo que conoció el país como
democracia hasta los años ochenta es esta caricatura de democracia, que
por ello mismo había perdido todo atractivo social. No deja de ser sugerente que la misma reflexión de Saavedra concluya en que Bolivia no estaba apta para
ella, coincidiendo en su rechazo , aunque por otras razones, con los
intelectuales de izquierda[5]
Estos ,a su vez, si algún modelo de
democracia tuvieron no fue en ningún caso el que ahora se realiza en
Bolivia. Sus preferencias se orientaban
más bien por algunos de los distintos
adjetivos que le pusieron al sustantivo
democrático, y que por la carga que
tenían anulaban al sustantivo y lo que
quedaba no era el absoluto la democracia.[6]
La dura experiencia de los años del autoritarismo, con su cortejo de privaciones y de violaciones a los derechos humanos,
junto a la nueva ola democrática que llegaba desde fuera, viabilizaron la democracia en Bolivia pero de una democracia que muy pocos habían
imaginado. La idea de la democracia asentada en valores es nueva en
Bolivia; por ello mismo, es una
distorsión confundir la lucha contra el
autoritarismo con la lucha por la democracia. La misma conducta del
sindicalismo con respecto a la democracia, es una prueba de esta novedad. Si el
sindicalismo hizo posible la democracia no fue tanto porque la buscara sino porque
al contribuir decisivamente a dar fin con el autoritarismo, abrió el camino a la democracia , sin
proponérselo. Pero cuando esta democracia empezó a construise, el sindicalismo
la abandonó porque no podía reconocerla.. La democracia del sindicalismo o de la C.O.B. fue también la democracia de los adjetivos( la democracia
popular) que como tal no era simplemente democrática
Desde
1982 se vota regularmente en Bolivia. El voto ahora define a los titulares del
poder elegidos en elecciones competitivas, cuyos resultados son fiables y
garantizados por instituciones electorales con credibilidad y autonomía. Estas
elecciones se realizan desde ese entonces bajo las mismas reglas básicas de
funcionamiento del sistema político. Este funcionamiento contínuo es la prueba
de su estabilidad, que contrasta con la inestabilidad política permanente anterior.
Estabilidad política es la
permanencia y el acatamiento de las
reglas de constitución y de funcionamiento del sistema político, lo que tiene un enorme significado desde el
punto de vista de la cultura política. La estabilidad permite pensar en
horizontes temporales de largo plazo, y por tanto, cambiar nuestra perspectiva.
Con la estabilidad de las reglas,
los comportamientos se han hecho previsibles en la medida en que se ajustan a
regla. Es decir, se puede anticipar
razonablemente, por ej. que los plazos del proceso electoral serán
respetados; que los resultados
electorales serán reconocidos como válidos; que las faltas o delitos
electorales, serán sancionados con imparcialidad, y que todos estarán sometidos
a las mismas reglas. Esta certidumbre normativa en el campo electoral, es un avance de los más significativos que el país ha alcanzado en los últimos
años, y que ha servido de
paradigma a otros ámbitos
institucionales.
Para lograr esta estabilidad, que
fue el primer problema político que debió resolverse en democracia, los
partidos tuvieron que cambiar su visión del adversario y en cierto modo de la
política. Se pasó de la política como exclusión a la política como integración
y compromiso. El adversario fue admitido
como interlocutor legítimo con
quien se hacía imprescindible asumir decisiones concertadas en la
constitución y acatamiento de reglas básicas de funcionamiento del
sistema político.
Esta política de concertación aseguró la gobernabilidad del sistema
político e hizo posible un proceso de reformas institucionales como las
referidas al sistema electoral, a la Constitución Política del Estado, a la
elección uninominal de la mitad de los diputados; a la conformación de organismos electorales confiables, a la
participación popular en los municipios,
a las reformas del Poder Judicial, a la creación del Tribunal
Constitucional, Consejo de la Judicatura, Defensoría del Pueblo, y al
nombramiento por el parlamento de
autoridades principales de todas estas instituciones por mayorías calificadas y
concertadas.. Todas estas reformas pusieron al país de un proceso permanente de
democratización, de institucionalización,
y de avance en la dimensión
representativa y participativa
sistema político.
Estas experiencias repetidas han convertido a los pactos
en un hábito. Esta rutinización de los acuerdos sobre reglas de juego,
es otra de las conquistas en democracia, que reemplaza la política tradicional
de la imposición unilateral[7]
Junto a todo ello, los mismos
valores de la democracia empezaron a difundirse en la sociedad. Partidos
políticos desafectos con la democracia, empezaron a valorarla
positivamente; del mismo modo que sectores cada vez más importantes de la
sociedad ,asumen cada vez más los principios de la democracia y exigen
su vigencia. La democracia está permeabilizando poco a poco
las duras trincheras tradicionales del autoritarismo.
3.- Las amenazas "externas" contra
la democracia.
A
pesar de estos avances, que son de reconocimiento internacional,
la democracia vive bajo la presión problemas o
amenazas de contexto, que podrían
fragilizarla. La democracia está estabilizada pero no consolidada [8].
De estas amenazas dos son las más
gravitantes. De una parte, las que podríamos llamar sociales, pues tienen que
ver con la pobreza y las desigualdades crecientes. La pobreza de las dos
terceras partes de la población riñe
con el principio de la dignidad ciudadana, incorporado en los derechos
humanos; las desigualdades sociales
crecientes tampoco son compatibles con el principio de equidad
democrática. En ambos casos, la
democracia pierde legitimidad ante sectores importantes de la población, para quienes la democracia sólo vale por sus
rendimientos, o por su capacidad de atender demandas sociales de bienestar,
como puede leerse en las encuestas[9]
El otro problema que daña a la democracia en la sensación en la
opinión pública de una corrupción
creciente, y de la impunidad que la acompañaría. Si bien puede ser una
explicación el hecho de que la democracia permite transparentar actos de
corrupción que en períodos autoritarios permanecen ocultos, sin embargo
para la población lo que cuenta es la idea de que ahora percibe una
corrupción cuantitativamente sin
parangón en el pasado[10]
Esta simultaneidad podría ser interpretada, como de hecho lo es por
varios sectores de la
sociedad, como una relación de causa y
efecto, y llegar a la conclusión, ciertamente que falsa, que es la
democracia (y no en democracia) la que
produce esos hechos de corrupción. En
este caso, como en el anterior, es la idea misma de la democracia la que es
afectada negativamente.
Entonces la democracia vive en un
entorno tensionante. En el peor de los escenarios de que los problemas mencionados , no se atenúen o
se agraven, hay que darle a la democracia una mayor capacidad de
resistencia y evitar que colapse como resultado conjugado de problemas irresueltos.
En efecto, la democracia puede
venirse abajo por efecto de crisis sociales y políticas prolongadas y
graves, si los ciudadanos en general
tienen una relación muy debil o negativa
con la democracia. Un modo
probado de que la democracia resiste
mejor los efectos de crisis política y social, es la adhesión de la población a la
democracia, que evita o hace más dificil
salidas no democráticas a la crisis. Por lo tanto, la estabilidad y
consolidación de la democracia
requieren de políticas que
logren una relación positiva, fuerte y durable de la población con la
democracia.
4.- Definición axiológica de la democracia.- Dada la existencia de distintos sentidos de
democracia, y la necesidad de ponerse
de acuerdo sobre uno de ellos, que históricamente sea fundado, es útil empezar diferenciar la idea
primaria o básica de democracia,
de su
concepto, y ambos de las distintas concepciones de democracia.
La idea básica alude al
principio de la democracia que los ciudadanos como ciudadanos pueden compartir independientemente de sus
atributos sociales y sus preferencias,
mientras que el concepto de democracia implica distintos
arreglos institucionales o percepciones y variaciones evaluativas diferentes, en el marco del mismo principio. Por ej. se
puede diferir entre presidencialismo o parlamentarismo y estar sin embargo de
acuerdo con el mismos principios de la democracia; igualmente pueden diferir la
izquierda de la derecha, porque la primera pone más el acento en la igualdad que en la libertad, pero ambas
están de acuerdo con el principio de la democracia. Es decir, se trata de una
izquierda y derecha democráticas. En
este sentido puede decirse de algún
modo que el principio de la democracia es el género, y los distintos conceptos
de democracia , especies del mismo género. Es lo que algunos llaman definición
mínima de democracia, en la que pueden
y deben estar de acuerdo partidos
políticos distintos, culturas distintas,
regiones, grupos socio-profesionales, religiones, individuos con opiniones divergentes, porque
la democracia es una forma de relación social en la que podemos vivir juntos siendo diferentes y
podemos resolver los conflictos sin
hacer uso de la violencia.
Pero
otra cosa es lo que se ha llamado "concepciones " distintas de
democracia, por ej, concepciòn "marxista" de democracia, concepción
"socialista", concepción "primitiva", concepción
"integral" de democracia, vinculadas a grandes doctrinas del
mundo, o a culturas. Si la historia sirve para algo, sobre todo sus altos costos humanos en guerras de religión, limpieza étnica, máquinas de matar, purgas, gulags, y todo
los horrores de los campos de concentraciçon, es para decir que estas
concepciones de "democracia" se han
revelado como falacias trágicas
contra la condición humana. Los actuales derechos humanos universales son
correlativos de una idea también
universal de la democracia, como sistema compartido de valores.
La conocida definición mínima de democracia o
procedimental, como el conjunto de
reglas a través de las cuales la
población elige , libremente, a los titulares del poder, remite a los valores que la sostienen. Esto quiere
decir, que la democracia , en primer lugar, es mucho más, que las elecciones, y en segundo, lugar, que lo que permite calificar un proceso
electoral de democrático, es que exprese los valores que están en su base[11]
Este sentido de democracia, es
lo permite calificar una actitud o comportamiento individual o
colectivo, de democrático o de no democráticos, Por tanto los valores de la democracia están
también en la base de la organización de la sociedad. Valores entendidos
como referentes que orientan la acción.
Estos valores son el pluralismo, la tolerancia, el diálogo; la eliminación de la violencia en
los conflictos ; el conjunto de derechos y libertades; valores como la
igualdad, la participación, la confianza
y la responsabilidad. Este conjunto
es lo que forma lo que los franceses llaman "espíritu
republicano".
5.-Cultura política y valores de la
democracia.
La idea de la democracia tiene su
propia historia, desde su aparición en Grecia,
su recuperación moderna y sus connotaciones actuales. De manera explícita, la idea actual de
democracia va más allí de su sentido en
la Grecia antigua, pensada sobre todo
como participación ; también va
más allí de la idea liberal de democracia, que pone el acento en la libertad "negativa". La idea actual de
democracia engloba los dos sentidos anteriores, y las ordena alrededor de
ciertos valores o principios
"positivos", sin los cuales la democracia dejaría de tener algún
sentido pleno. Estos nuevos sentidos de la democracia son el resultado de
experiencias históricas catastróficas, vinculadas a regímenes políticos
y formas de funcionamiento de la sociedad, que representaron altos costos en
vidas y en dignidad humana en las últimas décadas[12]
En América Latina, el factor más inmediato han sido los costos humanos del autoritarismo en los años setenta y
ochenta , que hicieron emerger la convicción
colectiva, en primer lugar, de
la necesidad de impedir nuevas experiencias autoritarias, y , luego, de
optar por la democracia. Las recientes guerras de exterminio y de limpieza
étnica en distintas partes del mundo,
han puesto una vez más de relieve la importancia y la urgencia de la
democracia como forma de convivencia entre distintos, y la necesidad de
eliminar la violencia para resolver los conflictos. No es pues un accidente que
la UNESCO. se hubiera hecho eco de esta conciencia mundial al organizar un
Congreso Internacional sobre la Educación para los Derechos Humanos y la
Democracia[13] e impulsar
la idea de la educación para la democracia.
Esta nueva idea de la democracia al
mismo tiempo ha renovado el interés por la cultura política , que había pasado
a la reserva desde fines de los años sesenta y
setenta muy "economicistas",
luego de un vigiroso impulso después de los horrores de la segunda
guerra., principalmente debido a Almond y Verba[14]
.La preocupación por asentar la democracia en países considerados ,de acuerdo
parámetros tradicionales, poco aptos
para la democracia, ha revalorizado fuertemente el interés por la
cultura política, una vez que se ha producido en los últimos años una
disminución de la utilidad marginal del determinismo económico., como dice
Inglehart[15] La cultura
política parece ser una de las respuestas
más efectivas a la necesidad de
consolidar las democracias recientes.
Sin
embargo, el interés por la cultura política es también nuevo en el país y muy
reciente. No sólo porque el tema mismo de la democracia no hubiera atraído la atención de los analistas
o ensayistas sino sobre todo, porque su
importancia fue ahogada por la cultura
autoritaria tradicional y las realidades violentas del poder y la política. No
es tampoco puro azar que las preocupaciones por la cultura política
coincidieran con la instalación de la democracia. Por ello mismo, los estudios
sobre cultura política en el país son escasos, como lo son en América Latina.
Entre los más relevantes en Bolivia, podemos mencionar los de Jorge Lazarte R.[16],
H.C.F. Mansilla[17], Gonzalo
Rojas y Luis Verdesoto[18];
los informes del PNUD. que incluyen preguntas vinculadas sobre cultura política[19],
y Mitchell Seligson, que acaba de publicar el estudio más reciente y hasta
ahora el más serio y empírico.[20]
El lugar de lo cultural ha sido
reestablecido como variable con efecto
propio, a falta de lo cual muchos
fenómenos quedarían sin explicación. Es decir, que ante los mismos hechos o
situaciones, que en sí mismos están cargados ya de sentido, las respuestas o los comportamientos suelen
ser diferentes. Ante un conflicto de cualquier
naturaleza puedo por ej. intentar desactivarlo, intensificarlo o ser indiferente.[21]
Por ello, puede ser útil tomar dos ideas, una de la antropología y otra de las
ciencias sociales para delimitar su sentido, por lo menos aquel que está en la
base de nuestro razonamiento sobre cultura política.
La primera es la del antropólogo muy
conocido y reconocido, Clifford Geertz, que entiende por cultura las "estructuras de significación en
virtud de las cuales los hombres dan forma a su experiencia"[22],
o dicho lo mismo desde el ángulo que
nos interesa " la política de un país refleja el sentido de su
cultura"[23]. Más
recientemente, ya en el campo de la ciencia
política y de la sociología, y
yendo más allí de lo que pretendió el mayor impulsor de la cultura política, G.
Almond y S. Verba, Ronald Inglehart,
el más importante especialista actual sobre el tema, entiende la cultura
como " un sistema de valores comunes básicos que contribuyen a
moldear los comportamientos de la gente de una sociedad dada" [24],
que es muy próxima a la de Almond y Verba[25].
Estos valores interiorizados predisponen
a los individuos a reaccionar de una cierta manera ante una
situación dada.. Precisando aún más su idea de cultura, Inglehart cita a
Eckstein al decir que " el hombre-producto-de-una-cultura trasforma su
experiencia en acción gracias a sus disposiciones cognitivas, afectivas y
evaluativas". La proximidad entre
Geertz, Almond y Verba e Inglehart sobre lo que hay que entender por cultura,
es muy clara . Es decir, que entre una situación y el comportamiento se
sitúa la cultura en forma de disposición
hacia una cierta forma de acción inducida por los valores, normas y reglas
culturales.
Precisando aún más el concepto,
podemos decir, en primer lugar que "a menos que la cultura política sea
capaz de soportar un sistema democrático, las posiblidades de éxito de ese
sistema son escasas"[26]
. A su vez , Inglehart en su estudio más reciente, reitera que los "el
papel de la cultura política tiende a ser cada vez más importantes en la
consolidación de la democracia y en su supervivencia en tiempos dificiles"[27]
y que "la cultura política estabiliza la democracia porque le proporciona
una base duradera de apoyo de masas[28]
. El apoyo a largo plazo a un determinado régimen político quiere decir que los
valores implícitos en los comportamientos individuales y colectivos son
congruentes con los valores sobre los cuales ese régimen político se ha
constituído. Esto es lo que David Easton llama
"apoyo difuso"[29]
Existe congruencia de valores cuando por ej. los valores que orientan
los comportamientos les inhibe a los miembros
de la sociedad de usar de la violencia en la solución de sus controversias; o
cuando orientan a los gobernantes en su relación con las disidencias u oposiciones políticas. En ambos casos los
valores comunes limitan o hacen inaceptable el uso de la violencia ; y en apoyo
difuso se expresa porque existe la creencia que de así deben ser las cosas, o
que es mejor que así sean.
Analistas como
R. Dahl[30], S.
Huntington[31], o Lipset[32],
interesados en la preservación de las recientes democracias, igualmente han encontrado una relación más
estrecha y positiva entre democracia y
la cultura política. La democracia , como cualquier régimen político necesita
de una cultura política que le sea congruente.
Si esos son los sentidos de cultura y de cultura política, parece
estar clara la importancia de los factores culturales, en el funcionamiento de la democracia y
en su capacidad de resistencia ante los
asedios de los problemas ya mencionados.
Lo que quiere decir, que la
democracia será tanto más fragil y expuesta a los efectos de conflictos o
crisis sociales, económicas y políticas, cuanto menos apoyada se encuentre en
una cultura que le sea compatible. Y este es el caso de Bolivia, cuya
tradicional cultura política o culturas políticas tradicionales no son precisamente democráticas.
La democracia en Bolivia sólo podrá ser preservada a pesar de su entorno
poco auspicioso, si es apoyada por una cultura política y ciudadana que le sea
afín. Sólo a través de un largo proceso por el cual se cambien las pautas de comportamiento no
democrático, que ponga en correspondencia la democracia con la cultura,
podremos decir con certeza la
democracia ha alcanzado su consolidación; entre tanto queda para los que adhieren a la democracia, la fatigosa y prometedora tarea de emprender
el camino de difundir en la sociedad los nuevos valores de la democracia, hasta
convertirlos en pautas de comportamiento cotidiano.
Para emprender esta tarea es que se
ha realizado la presente encuesta, que nos de una idea de la situación en que
se encuentra el país con respecto a los valores centrales de la democracia; es
decir saber dónde estamos para continuar el camino.
El uso que haremos de "cultura política" quiere decir,
por tanto, que será entendida como un
sistema de valores, normas y orientaciones
referidos a los objetos propiamente políticos .Con ello pretendemos
disipar la errónea idea que asocia la idea de cultura a refinamiento o
conocimientos elevados o depurados , que
ha inducido a sostener
equivocadamente que nuestro país no tiene cultura política. En realidad todas
las sociedades tienen un tipo de cultura política, porque todas disponen de un conjunto de representaciones acerca del poder o de la
legitimidad y de sus autoridades. La
cuestión, no es por tanto, saber si tienen
o no cultura política , sino qué tipo de cultura política es la prevaleciente, y ,para nuestro objeto,
si nuestra cultura política tradicional es autoritaria o democrática.
Pero cómo no se trata simplemente de
cultura política sino de cultura ciudadana, esta última será entendida como aquella propia de la
democracia, que orienta los comportamientos cotidianos, e incluye los referidos
a lo que se llama la esfera privada, o también la esfera pública no propiamente
política.
SEGUNDA PARTE: LOS RESULTADOS DE LA ENCUESTA..
Una
vez definido el marco conceptual del
análisis y delimitado el sentido en que emplearemos las
expresiones democracia y cultura, ahora podemos pasar al análisis de los datos de la encuesta. En esta segunda parte organizaremos los
datos, su lectura e interpretación
alrededor de tres preguntas:
- ¿Cual es
relación de los bolivianos con
la democracia. y las razones por las cuales puede explicarse esa
relación?
- ¿Cual es el posicionamiento de los encuestados con respecto a los valores
centrales de la democracia ?
- ¿Qué conclusiones podían extraerse del análisis y lo que debe hacerse
hacia adelante?
Para
responder a estas tres preguntas trabajaremos con la base de datos de la
encuesta sobre "Democracia y Valores democráticos" encomendada por la
Corte Nacional Electoral a la empresa "Encuesta y Estudios" y
realizada entre abril y mayo del pasado año,
con el fin de obtener información empírica que contribuya a la
realización de la Campaña de Educación Cívica y Ciudadana, financiada por el
Banco Interamericano de Desarrollo(BID),.en el marco del Programa Nacional de
Gobernabilidad( Pronagob).
El universo de la encuesta cubrió a hombres y mujeres mayores de 14 años, con una muestra de 3.024 encuestados y con una cobertura del 100% de los 9 departamentos, del 62%
de las 112 provincias , 32 % de los 311 municipios y del 23 % de las Unidades Primarias de Muestreo,
ubicadas en la población dispersa. El cuestionario incluyó cien preguntas
que fueron traducidas del castellano a
los idiomas originarios: aimará, quechua y guaraní El error muestral fue del
1.7.%.
.
Los datos que seleccionaremos respecto a los distintos indicadores
escogidos para responder a las tres preguntas , los cruzaremos con seis
variables: socioeconómicas, de edad, de género, región o departamento, nivel
educativo y orientación política. No todas las variables figurarán para cada
pregunta, pues tomaremos las más relevantes en cada caso, por las diferencias
que las marquen y procuraremos poner de
relieve en la mayor parte de los
casos, la variable política, que
usualmente es descuidada. Finalmente, cuando corresponda a través de un
análisis multivariado, identificaremos
el peso de cada variable en el resultado.
La democracia
ante todo.
Cuantificar los apoyos a la
democracia es de alguna manera saber
con cuantas reservas podría contar si acaso ella se viera en apuros. A este
respecto no hay duda sobre los resultados de la encuesta: los bolivianos apoyan
mayoritariamente a la democracia.
El porcentaje de lo que prefieren la
democracia a cualquier otra forma de
gobierno alcanza al 71%, mientras que
los que optan, por distintas razones, por
un gobierno autoritario, apenas
llega al 12% (gráfica 1)
Gráfica 1
1.-.La democracia es preferible a
cualquier forma de gobierno
2.-.A la gente como nosotros nos da lo mismo un
régimen democrático que uno autoritario.
3.-En algunas circunstancias es preferible un
gobierno autoritario a uno democrático.
71.3
El porcentaje de apoyo ha
crecido si tomamos como referencia el Latinobarómetro de 1996, referente a Bolivia, o lo que es casi lo mismo, el
porcentaje de los que estarían
disponibles para apoyar experiencias autoritarias, ha bajado en el mismo
perìodo. Este hecho es altamente significativo, si tomamos en cuenta que la
democracia funciona en un entorno que no le es generalmente favorable. Si
pensáramos en términos de experiencias pasadas de fractura del régimen
político por efectos destructivos del
entorno, lo que debiéramos constatar es más bien un resultado opuesto; es decir
un bajo apoyo a la democracia. Más abajo, intentaremos formular una explicación a esta constatación paradojal, si así puede llamarse, pero que
tienen sus buenas razones.
Este porcentaje de apoyo se
amplifica y de manera sorprendente, si tomamos en cuenta otro indicador A la
pregunta de si la democracia estuviera
amenazada, haría algo para defenderla, la respuesta es aún más contundente.
Responden favorablemente en un 82 %(gráfica 2), porcentaje que
es el más alto de América Latina,. si nos referimos al
mencionado Latinobarómetro (gráfica 3),
y que se confirma con otra encuesta más reciente de 1999, Espejo de las Américas, que abarcó al
todo el continente. Esta es la otra cara del país, la menos conocida y sin embargo la más destacable en términos
políticos, que compensa otras que no son precisamente para levantar el orgullo
del boliviano.
82.9 4.9

Gráfica 2.Si la democracia en
el país estuviera amenazada, Ud. haría algo por defenderla?
11.7 .0.4 Si No Ns Nr
Gráfica 3.
Latinobarómetro, 1996.
Estaría Ud. dispuesto a defender la
democracia si esta se viera amenazada?
Bol. Urug
Ven Arg Mex Chi
Ecuad Per Col
Bra Par

Entonces el apoyo a la democracia no
parece ser sólo verbal sino efectivo,
como puede deducirse de la respuesta mencionada, apoyo del que careció la "República del Weimar"
en la Alemania de los años 30, cuando
la democracia fue amenazada y la población no hizo nada para impedir su
hundimiento ante el ascenso de fuerzas antidemocráticas.
Hasta aquí los datos globales son relativamente conocidos, aunque lo son
menos saber quienes son los que más
apoyan o apoyan menos a la democracia.. La desagregación de los datos por las
variables sociodemográficas pueden permitirnos destacar diferencias importantes
y elaborar un perfil sociológico de la población con respecto a al tema de la
encuesta.. Para ello tomaremos como primer indicador la preferencia por la
democracia a cualquier otra forma de gobierno.
Son
los bolivianos mayores a los 40 años (74.5%) ,
muchos más que los jóvenes de menos de 18 años, y mayores hasta los
40, los que màs expresan su apoyo a la
democracia. Como sí el haber sido marcado
por las experiencias autoritarias gravitara fuertemente en ese apoyo, y
que las generaciones postautoritarias, al carecer de esas experiencias, encontraran
menos razones para apoyar a la democracia.
Desde el punto de vista de la
región, no deja de llamar la atención de que los departamentos occidentales (
La Paz, Potosí,Oruro, apoyen menos a la democracia que los orientales (Santa Cruz, Beni, excepto Pando) y que los
valles(Cochabamba y Tarija). Tarija es el departamento que más apoya la democracia, con un porcentaje que llega
al 90%, lejos de Oruro, en el otro extremo, con sólo el 52%(gráfica 4)
Gráfica 4

La democracia es preferible a
cualquier forma de gobierno?
L.P S,C Cch Or
Chu Po
Pa Ta Be
En
la variable "nivel de
instrucción" existe un aumento muy irregular a medida en que aumenta el grado de instrucción, desde el 70%
redondeado, que corresponde a los "sin instrucción ", al 75%
de los que son técnicos medios, pero lo que debiera llamar la atención
son los porcentajes diferenciados entre los "sin instrucción",
y los que tienen postgrado, cuyo porcentaje baja al 64%, por debajo del promedio y es el más bajo de
toda la escala.
Tomando
otra variable sociodemográfica referida a la autoidentficación étnico-cultural,
los que se autodefinen como
"blancos" expresan un apoyo del 74.%, superior en algunos
puntos a los que se definen como "indígenas"(72.2) y más aún respecto
a los "mestizos"(69%). Lo que debe subrayarse aquí no es tanto las
diferencias entre "blancos" y "mestizos", sino el
porcentaje de los "indígenas", que es levemente superior al promedio
nacional, y de los que podría pensasre que no están aún para la democracia,
como solía repetirse a principios del siglo. De cualquier manera, debe tenerse
en cuenta que se toma por
"indígenas" a los que se declararon como tales, y que en la encuesta
total hacen el 14%, frente al 63% de lo que se dicen "mestizos" y el
15.7, de los "blancos".
Pero si tomamos en cuenta la
orientación política, [33]
la situación es más neta y varía de
manera no del todo sorprendente. Los que se sitúan a la izquierda son los que menos consideran preferible la
democracia respecto a los que se sitúan a la derecha. Los situados más a la izquierda
hacen un porcentaje del 58 % y ha medida que se avanza hacia el centro y hacia
el centro derecha y la derecha, aumentan los que consideran preferible la democracia a cualquier otra forma de gobierno(gráfica 5). .
Gráfica 5. Orientación política.
Pregunta: La democracia es
preferible a cualquier otra forma de gobierno.

Si tomamos el otro indicador de
apoyo a la democracia, que es saber la
disponibilidad que existe para defender la democracia en caso de estar
amenazada, los datos desagregados son los siguientes:
En la variable etárea, la
proporcionalidad se invierte respecto al anterior indicador de preferencia.
Aquí, son los jóvenes los que expresan mayor disponibilidad a defender la
democracia, en un porcentaje que va del 87% para los que tienen menos de 18
años y va disminuyendo paulatinamente hasta llegar al 79% para los que tienen
51 años adelante. Es como si dijeran no
luchamos por la democracia, pero puesto que la tenemos, lucharíamos por ella si
fuera necesario(quizá porque con ello preservarían la libertad con la se asocia
la democracia, y que es vital para los jóvenes en el proceso de su formación.)
En cuanto a la variable de género, la diferencia no es significativa, pues el
saldo es de tres puntos a favor de los hombres con respecto a las mujeres.
Departamentalmente, las diferencias
observadas no reproducen las tendencias identificadas en cuanto a las
preferencias por la democracia. Lo más notable es que La Paz tiene un
porcentaje de disponibilidad de defensa por debajo del promedio, así como ha
tenido el porcentaje más bajo de preferencia por la democracia y es el más bajo
de todos los departamentos a excepción de Pando.(gráfica 6) Es la fatiga de una
ciudad "tumba de los
tiranos"o la declinación de un departamento, los que influyen en este bajo
porcentaje?. En el otro extremo se encuentra Tarija con los porcentajes más
altos en los dos indicadores.
Gráfica 6. Porcentaje por
departamentos
L.P S,C
Cch Or
Chu Po Pa Ta
Be
L.P S,C Cch
Or Chu Po
Pa Ta Be
L.P
S,C Cch Or Chu Po Pa Ta Be

Si la democracia en el país
estuviera amenazada Ud. haría algo para defenderla?
Por
las condiciones socioeconómicas, son los de los niveles altos los que tienen
una leve diferencia a favor en tres puntos con respecto a los niveles más
bajos. Será porque en democracia
resultaron más beneficiados?
En
el mismo sentido, la variable "nivel educativo" destaca una
diferencia creciente a partir del más
bajo porcentaje de los "sin instrucción" aumentando con cierta
regularidad hasta llegar a los que tienen postgrado.. Este último caso, plantea
cierta incongruencia, puesto que como hemos visto, son los que menos creen que
la democracia es preferible a cualquier forma de gobierno, pero parecerían que
son los más dispuestos a defenderla, a pesar de todo.
La variable tendencia política,
hasta aquí más neta, repite la curva
del anterior indicador. Más los encuestados a la izquierda y menos disponibles
están para defender la democracia; y más se sitúan al centro y a
la derecha, más disponilidad existe para
defender la democracia, con exceoción
de los situados en el extremo de la derecha, donde produce una inflexión de la tendencia creciente,
pero que de todos modos es superior levemente en dos puntos respecto a los que
se sitúan en el extremo de la izquierda.
Gráfica 7. Por orientación política.

.Si la democracia en el país
estuviera amenazada, Usted haría algo para defenderla?
Sin
embargo, como ya vimos, en todos los casos mencionados, los porcentajes son superiores al 50%. Es decir, existe una mayoría en cualquiera de las variables mencionadas,
que prefiere a la democracia y está dispuesta a defenderla si estuviera amenazada. En los dos casos lo que llama
fuertemente la atención del departamento de La Paz, floja en ambos indicadores,
preocupante porque es la sede del
gobierno, y quizá por ello mismos es, por así decirlo, víctima directa de lo
que se hace en nombre de la democracia, y que podría ser revelador de un nuevo
estado de espíritu se se estaría incubando lentamente en sus habitantes. En el
otro extremo está Tarija, que según esta encuesta, sería el departamento con
mayor inclinación por la democracia. La explicación queda abierta.
El
otro hecho que debe ser fuertemente subrayado es que la izquierda hubiera
asumido la democracia mayoritariamente y que estuviera dispuesta a defenderla.
Esto es una revolución en la izquierda, que precisamente tiene muchas razones
para no estar satisfecha. La derecha por su parte, también ha asumido la
democracia, y la diferencia con la izquierda podría explicarse en que ella ha
sido la más beneficiada, por así decirlo, en democracia, y en algunos casos por
la democracia. En los dos casos, podríamos decir que existe un consenso por la democracia, y que atraviesa con
algunos cortes, las diferencias de edad, socioconómicas, educativas, de género,
regionales y políticas, y que representa
el principio de una revolución en la cultura política del país. Pero consenso
no quiere decir indiferenciación: hay un consenso básico, pero hay también
diferencias, como tendremos ocasión de evidenciar, sobre los sentidos en que
debe entenderse la democracia..
Este apoyo notable a la democracia,
plantea el reto de su explicación: saber cuales podrían ser los factores que
expliquen esta relación general positiva de la población con la democracia, cuando a principios de la
instalación de la democracia en 1982, nadie
le daba una vida tan larga. Más abajo nos referiremos a los que están
insatisfechos con la democracia.
La democracia como himno a la libertad.
Si como acabamos de ver, los apoyos
a la democracia son significativos, a
través de una suerte de apuesta por ella, y que por tanto, vale la pena jugarse
por ella, intentaremos encontrar en la
encuesta alguna explicación de tal
adhesión a la democracia.
Para ello, la pregunta "que es lo primero que le se viene a la mente cuando piensa en la palabra democracia", intenta
averiguar , mediante una pregunta
abierta , cual es el sentido primario
de la palabra en la intimidad del pensamiento del encuestado
. La respuesta ofrecida es un primer
indicador de esta orientación. . A la pregunta, un mayoritario 29% asocia la democracia a la idea de la libertad,
como primera opción.(gráfica 8).
Gráfica 8. Preg.1
Igualdad Derechos Social Gobierno elegido Libertad Mejor antes

Si la misma pregunta la formulamos
cruzándola con la variable orientación política, la asociación entre democracia y libertad en sobre todo cuestión de
los que se sitúan al centro,(gráfica 9).
con descenso hacia los dos lados extremos de la línea de
posicionamiento, un poco menos a la izquierda que a la derecha.
Gráfica 9 Ver los datos en varios.Disquette..
No debiera llamar la atención
este resultado, que hace más democrático el centro: no en vano en democracia los ciudadanos mayoritariamente se
reconocen en el centro, centro derecha
o centro izquierda( ver gráfica 52 ) y
que los extremos son más propensos a los autoritarismos de ambos signos. De
algún modo también en democracia se gobierno desde el centro hacia uno de los
dos lados, y que un gobierno desde los
extremos del espectro simplemente pone en tensión al funcionamiento del sistema
político.
Estos resultados de algún modo
confirma lo que otras encuestas han revelado, que es la propensión a pensar la
democracia sobre todo en términos de libertad. Esta asociación puede explicarse
porque efectivamente quizá la
característica más marcante en la experiencia de la población, que diferencia la democracia del
autoritarismo o peor de la dictadura, es la presencia o ausencia de las libertades en el funcionamiento del sistema
político. Lo que parece confirmarse cuando los encuestados responden en un
85% contra un 14%, de que en democracia
hay más libertad, que un régimen autoritario(gráfica 10).
Si No Ns Nr

Cree Ud. que en democracia hay
más libertad que en un régimen autoritario?
. Sin ir tan lejos como Bolivar, que
expresivamente definió a Bolivia como un "amor desenfrenado por la libertad"[34],
podríamos decir que los años del
autoritarismo marcaron profundamente la conciencia nacional, por la ausencia de libertad. Por ello mismo, como vimos
más arriba, el porcentaje de lo que prefieren la democracia a cualquier forma
de gobierno alcanza al 71%., mientras que los que apoyarían un gobierno
autoritario, apenas llegan al 12%, 5
puntos menos que el porcentaje del Latinobarómetro de 1996, ya citado.
En igual sentido, es mayoritaria la
respuesta a la pregunta sobre las tres
cosas positivas que el encuestado encuentra en la democracia. El
encuestado pone en primer lugar la
libertad de prensa y de opinión con un porcentaje del 29.2% Si ponderamos a los que pusieron a esta
misma libertad en segundo y en tercer lugar, el porcentaje llega al 35%, al que
podría congruentemente sumarse el
porcentaje de los que optaron por el derecho a elegir.
Si
la democracia es apoyada por la mayor parte de la población, en
cualesquiera de sus grupos sociales, parece ser primordialmente porque en ella
valoran la garantía de la libertad, cualidad que la haría preferible a
cualquier otro régimen político. Una encuesta de 1991[35],
también destaca que lo más valioso de la democracia es la libertad, aunque los porcentajes en esa fecha eran
significativamente mayores, diferencia que podría explicarse porque
probablemente para apoyar la democracia los ciudadanos estén en busca de
otras razones que no sean sólo la
garantía de las libertades,
De todos modos, no hay duda de que
esta afirmación de la democracia como
libertad, no sólo está en nuestra historia, sino que es la herencia del
autoritarismo como supresión de la libertad, o como diríamos extensivamente y más apropiadamente. de las libertades civiles y políticas(
libertad de opinión, de expresión, de asociación, de elección, de prensa y de
difusión, individuales y colectivas., de asociación). Con todo, nunca será
excesivo recordar que la libertad es
un valor intangible que la echamos de menos cuando la perdemos. En el caso
presente, la adhesión por la libertad
fue reactivada en años de autoritarismo civil y militar.
Esta
preeminencia de la libertad, puede leerse igualmente en la respuesta a la pregunta de la palabra que le parece más
importante al encuestado. La primera mayoría(23%), es la libertad , incluso por
encima de los derechos humanos.(18%). La historia del país es el testimonio de
esta preferencia(gráfica 11)
Gráfica 11
De las palabras que aparecen en la siguiente lista, indique la palabra
que a Ud. le parece la más importante de todas.

Pero como ya dijimos, la libertad en
democracia no es sólo para sí mismo sino también para los otros, y tememos
mucho de que esta haya sido la situación a lo largo de la historia de Bolivia,
donde las grandes movilizaciones o las acciones políticas en el pasado eran seguidas por
persecusiones, destierros,
lesiones a las garantías constitucionales, o en intentos de eliminación del adversario, y desde todos los lados.
En buena parte de nuestra historia la lucha por las libertades era al mismo tiempo
la lucha por la negación de estas
libertades para los otros, los "enemigos" En democracia la
libertad para sí en indisociable de la libertad para los otros.
Ciertamente, la democracia es libertad pero es mucho más
que eso, pero es cierto que democracia sin libertad no es
democracia, así sea pensada la libertad como
libertad "negativa" o libertad libre de impedimentos. La
libertad es un valor humano como condición para la realización de los hombres.
Pero con ello estamos en el corazón de
la democracia como sistema de valores.
Sin embargo, como se puede constatar a lo largo de la
encuesta, cada respuesta tiene sus bemoles, y no deben ser tomadas al piè de la
letra, líneal y aisladamente, sino en su conjunto, a veces conflictivo, y
que suele ofrecer una imagen de inconsistencia.. En muchas respuestas
relacionadas entre sí, encontraremos aparentamente disonancias, incongruencias, y hasta
aparentemente contradicciones.
La explicación de esta imagen de dos
pisos desencajados, pueda encontrarse
si pensamos que los encuestados quizá expresan en dos registros la
situación del paìs, a los que habría
que articular para darles un sentido y una congruencia.
Esto es lo que pasa cuando se le
pide al encuestado valorar la democracia realmente existente. La satisfacción y
la insatisfacción comparten un
porcentaje equivalente del 48%. Podrían tratarse de grupos distintos en sus
juicios, pero cuando recodificamos el porcentaje de los que prefieren la
democracia, el porcentaje de los que a su vez están descontentos con la
democracia en un 43%. Es decir que la mayor parte expresa a la vez dos juicios
distintos y aparentemente no congruentes.
Este doble registro, entre la
preferencia muy alta por la democracia, y un porcentaje inferior de satisfacción
por ella, parece referirse a dos niveles de valoración bien distintos. Una
valoración se refiera a la
democracia que es más aspiración que
realidad, y la otra a al democracia
más realidad que aspiración. Y sin embargo, esta imagen no es la de una
sociedad esquizofrénica y dividida interiormente , sino la de una sociedad que
diferencia realidad y aspiración( o como dirían los freudianos, el
principio de realidad y el principio
del placer ) , y establece puentes
entre ambas, que permita recorrer el camino de una hacia la otra, y no de una contra la otra, como tendremos
ocasión de ver más abajo.
De cualquier manera, y a la luz de
la encuesta que comentamos(gráfica 12)
los porcentajes parecen haber variado en comparación a 1992[36].
No dejará de todas maneras de llamar la
atención que el ya mencionado Latinobarómetro, con una pregunta
diferentemente formulada, en su sentido registre igualmente un porcentaje
inferior de respuestas positivas.
Gráfica 12
Está satisfecho con al
funcionamiento de la democracia en Bolivia?

(para la gráfica, copiar el
texto de impreso porcentajes globales
del SPSS.ver texto impreso.)
Desagregando la respuesta
encontramos que contra todo lo que pudiera pensarse, son los sectores pobres
los que más expresan su satisfacción que los ricos; los de más edad, los
hombres más que las mujeres, y los
departamentos orientales, incluyendo Tarija mucho que los de occidente, y
los que se sitúan más a la derecha que a la izquierda.
Sin embargo, el porcentaje de insatisfacción
es del 48%, que aunque en 7 puntos
inferior a la encuesta de 1990 y revela globalmente un decrecimiento en la
apreciación negativa, sigue siendo alto.
Con todo, lo que importa es cómo
conciliar estos resultados de
insatisfación con la alta disposición a defenderla. Probablemente porque los bolivianos se han hecho más racionales
en su comportamiento en el sentido de
que para seguir avanzando hay que
preservar lo que se tiene. Y que si no se defiende lo que existe, simplemente
el riesgo es que podría perderse todo. Esta idea en su profundidad hace
inviable el modelo revolucionario del pasado, que apostaba por lo deseable y
perdía hasta lo que había de tolerable. Es el fin de la política ultimatista
del todo o la nada y el comienzo de la
política incrementalista.
Desagregando la respuesta
encontramos que contra todo lo que pudiera pensarse, son los sectores pobres
los que más expresan su satisfacción que los ricos; los de más edad, los
hombres más que las mujeres, y los
departamentos orientales, incluyendo Tarija mucho que los de occidente, y
los que se sitúan más a la derecha que a la izquierda.
Sin embargo, el porcentaje de
insatisfacción es del 48%, que aunque en 7
puntos inferior a la encuesta de 1990 y revela globalmente un decrecimiento
en la apreciación negativa, sigue siendo alto.
Con todo, lo que importa es cómo
conciliar estos resultados de
insatisfación con la alta disposición a defenderla. Probablemente porque los bolivianos se han hecho más racionales
en su comportamiento en el sentido de
que para seguir avanzando hay que
preservar lo que se tiene. Y que si no se defiende lo que existe, simplemente
el riesgo es que podría perderse todo. Esta idea en su profundidad hace
inviable el modelo revolucionario del pasado, que apostaba por lo deseable y
perdía hasta lo que había de tolerable. Es el fin de la política ultimatista
del todo o la nada y el comienzo de la
política incrementalista.
2..2.-Los valores centrales de la democracia..
Una
vez que hemos destacado el valor fundamental
por el cual la democracia es apreciada hasta el punto de estar dispuesto
a defenderla si ella estuviera amenazada, ahora nos corresponde
trazar un mapa del posicionamiento de los encuestados con respecto a los demás
valores.
Entre el caos y el orden.
Lo que podríamos llamar el
acatamiento a las reglas, no constituye propiamente un valor privativo de la
democracia. Es más bien un prerrequisito o supuesto en el funcionamiento de todo sistema político. En cualquier
sistema político existen reglas de
constitución y reglas de funcionamiento; reglas que definen quien toma decisiones y cómo las toma; reglas que nos señalan los límites de lo permitido y de lo no
permitido, estableciendo al mismo
tiempo sanciones y recompensas. En
ningún sistema político todo vale y las
sanciones van desde las morales hasta las físicas, a cargo de los
miembros de la misma sociedad o de organismos especializados. La democracia necesita también de reglas que
definan su propio funcionamiento y el de sus instituciones. Aún en la democracia más amplia o profunda que se pueda imaginar, hay
reglas. De otro modo sería el caos. Por ello, parece ser enormemente importante
que el acatamiento a las reglas sea
percibida como una primera
condición para el funcionamiento de la
democracia.
Al respecto, en la encuesta
existen algunos indicadores, probablemente aún
insuficientes, que pueden ofrecernos
una idea respecto a la situación en que se encuentra el país respecto a este
tema. del acatamiento a las normas. . A la pregunta sobre los tres casos
más graves de una lista de 13 ìtems
alternativos, el " no respeto a
las leyes" no figura en primer lugar en ninguna de las tres alternativas.
En la primera alternativa figura en el quinto lugar con el 6%. En la segunda
alternativa está en el tercer lugar, con el 11%, y en la tercera alternativa
está en el segundo lugar con el 14%.
Los porcentajes por sí mismos son elocuentes de la baja gravedad que
otorgan los encuestados al incumplimiento de las leyes, lo que no debe de todas
maneras la atención en un país en el que la conciencia normativa es casi inexistente, y lo que existe como
leyes, es, como se dice, pura formalidad, es decir, pura retórica.
Otra
pregunta que incorporamos en la escuesta hace referencia a las señales de tránsito, tanto porque es la
experiencia cotidiana más banal del (in) cumplimiento de reglas, que puede ejemplarizar el principio del acatamiento, como porque, por ello
mismo, está relacionado con la idea de una campaña de educación vial, pensada
como educación para la democracia.
Un
72% de los encuestados piensa que la gente no cumple con las señales de
tránsito. Este sentimiento o certeza de los encuestados sobre el comportamiento
de los otros, en esta pregunta o en otras
del mismo género, como se verá más delante, probablemente se apoya en experiencias directas vividas o
conocidas, ambas observables en la vida cotidiana. Desde este punto de
vista estas opiniones tendrían su
fundamento "in re", y válidas por ello mismo de manera significativa.
Otro indicador sobre lo mismo, es
la pregunta sobre "que es ser buen
ciudadano" y las respuestas son,
sorprendentemente(?) de otro signo. La mitad de los encuestados señala que es
cumplir con las leyes, mientras que las otras respuestas (pagar impuestos, ser solidario, etc)
reciben bajos porcentajes(gráfica 13) .
(gráfica 13: datos del spss)
preg.48:disquette)
1.-Cumplir con las leyes.
2.-Pagar impuestos
3.-Ser solidario
4.-Interesarse en la política
5.-Participar de las asociaciones
6,.Respetar el país

Quizá estos indicadores aparentemente no congruentes más
bien correspondan a dos niveles de respuestas, como ya mencionamos más arriba
En el primer caso, es un juicio de realidad, mientras que en el segundo caso, la opinión es desiderativa.
Finalmente, aunque con las dos preguntas siguientes nos referimos a la
justicia, está claro que su sentido
tiene que ver con las reglas. Si bien
el sentido de justicia es variable, y la vinculación con la democracia
es más reciente que aquella que existe entre democracia libertad e igualdad ,
lo que se buscaba en la pregunta era saber lo que podríamos llamar el sentido
primario de justicia incluído en los
dos indicadores de las preguntas ; es decir,
saber si las instituciones y sus
operadores encargados de hacer justicia, lo hacen efectivamente. En este
sentido, hacer justicia es cumplir con
las leyes, y eso es lo que suele entender cuando se dice que en Bolivia no hay
justicia, o que es sólo para los ricos.
La idea de que existe justicia para
todos, es apenas apoyada por el 10%,mientras que los que opinan lo contrario,
es decir, que no hay justicia, es casi el doble(19%). El porcentaje es
significativamente mayor cuando opinan que existe sólo para
algunos(71%)(gráfica 14).
Gráfica 14
Preg.61:Cree Ud. que en Bolivia hay
justicia para todos, solo para algunos, o no hay justicia?
1.- Para todos
2.- Solo algunos

3.-No hay justicia
Aquí el problema es el mismo: es el
sentimiento colectivo de que las reglas o las leyes no se cumplen, y la
opinión expresada en el porcentaje es
una imputación a los operadores de
justicia. Sin embargo, aquí también aparece otro registro cuando opinan que todos deben
cumplir las leyes aunque no nos guste(78% )mientras sólo hay un 3% de "ácratas"
potenciales que cree que es mejor no cumplir ninguna ley(gráfica 15).
Gráfica 15
Preg. 46:¿Cual de las tres
frases le parece a Ud. correcta?:
1.-Todos deben cumplir con
las leyes
2. Las leyes deben
cumplirse en lo que nos favorece y desobedecer en lo que nos perjudica
3.- Es mejor no cumplir con
ninguna ley.

Es probable que la respuesta a la
segunda alternativa esté subdimensionada en la medida en que socialmente no es
admisible que uno se guíe por ese principio utilitario, de aceptar sólo lo que
nos favorece, pero que en la práctica cotidiana los casos de valoración
utilitaria de la justicia y normas en general son mucho más que el
porcentaje declarado por el encuestado. Diríamos más bien, que forma parte de
una debilidad de la cultura normativa.
Respecto de la justicia, expresada en la pregunta
61, la variable política resulta siendo
la más relevante. Más se es de izquierda y menos se cree en la justicia, y la
diferencia se da simétricamente en los
tres indicadores. Esta particularidad
tendrá que ver con que la justicia es
sobre todo un valor de izquierda?(gráfica 16)
Hay razones para pensar que podría
ser plausible la hipótesis, frente a una derecha que se define sobre todo por
la libertad y el mercado, y que como se sabe el mercado ignora la justicia si
es que no agrava las condiciones de injusticia.
Gráfica 16.
Diferencias según orientación
política.

Pluralismo sin
tolerancia.-
Pluralismo y tolerancia son dos valores que se implican; están en la base de la
democracia, y son los supuestos de los demás valores. Así libertad sin
pluralismo, o no tiene sentido, o es libertad para uno, y no para los demás.
En cuanto al pluralismo quizá un primer indicador en las encuesta
es la pregunta de si es una ventaja
para el país, el hecho de que Bolivia
tenga varias culturas y varias
lenguas.. La respuesta no es ningún descububirmiento: el 80% lo considera una
ventaja. Es cierto que el país en los
últimos años, tanto por influencias externas como por evolución interna, se ha hecho menos prejuicioso respecto a la
diversidad cultural aún en los grupos sociales dominantes, descendientes de los
que durante cerca de dos siglos
pensaron y buscaron un país que fuera una réplica de sí mismos. .
Un segundo indicador, es la pregunta
de si uno aceptaría que su
hijo(a), se casara con una persona de
otra raza. Para los fines buscados, raza podría igualmente equivaler a cultura,
aunque académicamente signifiquen dos cosas distintas. La
respuesta, es tan contundente como la anterior: un 78% lo acepta.
Sin embargo, de ello, otros
indicadores limitan esta conclusión, y plantean problemas de interpretación. El
sentimiento de que no existe
discriminación es muy bajo, pues apenas
llega al 10%. O dicho de otro modo, se tiene la vivencia de que la
discriminación existe para 85%, tan alto como los porcentajes anteriores, y que
entre los más discriminados están los indígenas(59%) , luego los negros(18%),
los mestizos(5%) y finalmente los mismos blancos(2.6%)(gráfica 17).
Gráfica 17.
|
![]() |
Se midió otro indicador,. esta vez
de tolerancia, tan íntimamente vinculado con el pluralismo, tomando las mismas
preguntas formuladas por el Profesor
M. Seligson de la Universidad de Pittsburgh. [37]
Para no reproducir la longitud de
las preguntas, que pueden verse en el anexo, nosotros las reformularemos
dejando ver su sentido:
a) Cree Ud, que los que permanentemente critican a los gobiernos,
tienen derecho a votar?(columna 2)
b).Cree Ud. que deberían ser
candidatos los que siempre hablan mal de los gobiernos?(columna 5)
c).- Cree Ud. que estas personas
deberían poder utilizar la televisión?(columna 3)
d).- Las personas que hablan mal de su partido o del su candidato,
tienen el derecho de hacerlo?(columna 4).
e).-Las personas que tienen una
religión distinta a la suya, deberían tener el derecho a predicar a las
calles?(comuna 1).
El resultado es preocupante. Los
porcentajes a la mayor parte de las preguntas no llegan al 50%.(gráfica 18)
Gráfica 18
Preg.63
Otra Derecho Libertad
Derecho Postulación Religión al Voto Expresión Disenso

Copiar gráfica informe
"Encuestas y "estudios, pag. 88.
Fuera del 57% que reconoce el
derecho de predicar a los que tienen una religión distinta a la nuestra, y que
no tiene significación política en la
medida en que en el país la religión no
es una variable políticamente
discriminante, los otros derechos parecen cuestionados en su ejercicio, sobre
todo el derecho a la expresión, de la
pregunta c, al disenso de la pregunta d., el derecho a ser elegido de la
pregunta b, y casi el derecho al voto de la pregunta a.
Debe llamar la atención que los
porcentajes que se refieren a dos derechos inherentes a la democracia, que
son la libertad de expresión( pregunta c), y al derecho al
disenso( pregunta c), sean inferiores al promedio.
Este resultado pone a Bolivia
como uno de los paìeses con más bajo
nivel de tolerancia, comparada con países de América Central, el Paraguay o el Perú. En una escala de
O-100, Bolivia llega al 48, muy cerca del Paraguay con el 50, mientras que los
demás países pasan del 50, con Costa Rica como el país más tolerante.(Gráfica
19)
Gráfica 19
Costa
Rica Salvador Nicaragua Perú
Paraguay Bolivia

Esta in-tolerancia, o el bajo nivel de tolerancia , parece
confirmarse con la respuesta a otra pregunta
respecto a qué palabra, de una
panoplía de varias alternativas, le parecía al encuestado la más importante; la referida a la tolerancia apenas llega al 5 % de respuestas
afirmativas La tolerancia no parecer ser
precisamente un comportamiento
que hubiera ganado a la sociedad, lo contrario es más bien cierto. Este
deficit es gravemente tolerancia
es preocupante, pues sin
tolerancia , "pas de democratie", como dirían los franceses. La
intolerancia es la guerra.
Esta disyunción entre democracia y tolerancia, parece flagrante por
ej. en dos datos de la variable “región” referidos al mismo departamento, sobre
los dos ítems que debieran estar positivamente
correlacionados. Ya hemos visto que Tarija es el departamento que tiene
el porcentaje más alto en la
apreciación de que es preferible la democracia a cualquier forma de gobierno;
el más alto de satisfacción por la democracia; en juzgar que en democracia hay
más libertad, y en la más alta disposición para defender la democracia. A la
luz de estos datos Tarija es la capital de la democracia. Sin embargo, es el departamento con el más bajo nivel de tolerancia.( gráfica 20)
Gráfica 20.
L.P S,C
Cch Or
Chu Po Pa Ta Be

Una democracia más desarrollada, o
mejor, una cultura política democrática habría supuesto que quien apoya más a
la democracia es al mismo tiempo más tolerante. En este caso, la situación es
distinta, o mejor inversa, lo que revela indiscutiblemente la debilidad de la
idea de la democracia., que hace que en general se esté de acuerdo con la
democracia siendo al mismo tiempo poco tolerante. Es esta falta de
correspondencia o congruencia donde reside la debilidad de la idea de la
democracia. En las demás variables sociodemográficas, las diferencias no son
significativas y están dentro de los márgenes de error de la encuesta.
Sin embargo de esta
última constatación , la variable tendencia política tiene cierta
relevancia. De un lado, si tomamos los
dos derechos inherentes a la democracia, como son el derecho a la libre
expresión, y el derecho al disenso, los promedios por orientación política
están por debajo del promedio general, que como hemos visto es del 48%. ¿Será
que los que tienen una posición política son más sensibles o más intolerantes
cuando se trata justamente de derechos , que en las preguntas fueron
presentadas como derechos políticos?.
Del otro, la gráfica referida a la pregunta c( libertad de
expresión), (gráfica 21) muestra aunque
levemente, que hay una declinación irregular de la tolerancia cuando se pasa de
la izquierda hacia la derecha.
Gráfica 21
P.63
Copiar
dato ya desagragado. Ver página impresa
del spss.

En lo que concierne a la pregunta
del ítem d, tan importante que muchas veces se ha dicho que la democracia es
sobre todo el derecho al disenso, la gráfica muestra que izquierda y derecha
son menos tolerantes que los que se sitúan al centro. Diríamos que esta gráfica se conforma mejor
con lo que podríamos llamar el sentido común. Parece obvio que los que se
posicionan al centro sean más moderados que sus dos expresmos. De cualquier
manera, en las dos gráficas, ser de
derecha no es precisamente ser muy tolerante. (gráfica 22).
Gráfica 22

Copiar gráfica del texto
impreso del spss.
Libertad de derecha e igualdad de izquierda..
Estos son otros dos valores
centrales de la democracia, a
veces aparecen inclusive como
los más centrales, porque de algún modo
son los ejes que separan dos visiones que dominaron el espacio
político-ideológico de los ultimos dos siglos: la derecha y la izquierda. Son
también dos valores vinculados a los orígines y desarrollo occidental de la democracia. El uno, la
igualdad, explícito en la democracia de
los "antiguos" , y el otro, propio se ha dicho de los modernos. Lo
cierto es que la democracia fue diferentemente pensada pero siempre en referencia a esos dos valores. La tolerencia y el
pluralismo, son más bien valores mas recientes, lo mismo que su
inherencia en la idea misma de la democracia. Lo curioso es que a pesar
de esta histórica vinculación, libertad e igualdad dividieron la idea de la
democracia en dos concepciones, que se declararon incompatibles. La libertad
era un valor de los liberales, y la igualdad un valor reinvindicado por los
socialistas. El derrumbe del muro de Berlín, puso las cosas en su lugar, y la
idea de la democracia ha recuperado sus dos dimensiones, evitando que la
consideración exclusiva o dominante de una de ellas concluya eliminando a la otra.
En
la encuesta, a la pregunta de que
elección haría entre libertad e igualdad, los encuestados, no parecen diferir
significativamente, y la diferencia es de dos puntos entre libertad(47%)
igualdad(49%). Este equilibrio relativo entre igualdad y libertad favorece a la
idea de democracia.
Pero
si desagregamos estos datos globales, las diferencias podrían ser interesantes.
Desde el punto de vista socioeconómico, pueden constatarse dos movimientos
contradictorios. Los sectores bajos prefieren
la libertad,
Mientras que los sectores altos parecen optar
por la igualdad.(gráfica 23))
Gráfica 23
P. 8:Si Ud. tuviera que elegir entre libertad e
igualdad, cual elegiría?
1.-alto
2..medio
3bajo
(poner colores: especificar qué color
corresponde a libertad y que a lgualdad).
Copiar datos
del banner por nse. (alto, medio y bajo) en dos columnas, pag 23.

Por consideraciones que
podrían parecer obvias, los resultados
debieran ser a la inversa , y es lo que corrientemente se pensaría: la igualdad para los pobres y la libertad para los ricos . La
encuesta nos proporcionan datos paradojales, que habría que examinar con más
cuidado.
La
edad nos revela un corte de sentido contrapuesto. Los que tienen menos de 18
años escogen mayoritariamente la libertad( 53% contra 44%), mientras que los
mayores de 28 años, lo hacen al revés.
Desde
el género, los hombres prefieren más la libertad que las mujeres con una
diferencia de cuatro puntos(49% contra 45%), mientras que respecto a la
igualdad, la diferencia no es significativa, pues está en el margen de error de
la encuesta.
Si
tomamos la variable región, observamos dos pares de departamentos que optan por
valores diametralmente opuestos. Por un lado La Paz y Santa Cruz. La Paz esta
mayoritariamente orientada por la igualdad, mientras que Santa Cruz lo es por
la libertad. Este mismo contraste se produce
entre Tarija y Potosí. Con diferencias más marcadas, Tarija opta por la libertad en un 60% , que
es el más alto del país, mientras que
el más bajo es Potosí, con el 37%, el más bajo de todo el país. O a la inversa, los dos departamentos tienen
los porcentajes más altos y más bajos
respecto a la igualdad.
Sin embargo, la variable tendencia política tiene más relevancia porque se algún modo calza
mejor con viejas divisiones en el campo
político(gráfica 24)
Gráfica 24
p.8, por orientación política. Datos
del spss.
Eliminar cuadro, y copiar datos en
texto impreso, gráfica 24. Poner en dos columnas, en dos colores, uno para
libertad y otro para igualdad).

La
encuesta muestra que la libertad es sobre todo un valor de derecha, y la
igualdad un valor de izquierda, aunque las diferencias hacia los extremos son
mayores en la derecha que en la izquierda. Mientras que los que se sitúan en el
extremo izquierdo de la escala
prefieren la igualdad a la libertad, con una diferencia de aproximadamente un
5%, en el otro extremo de la derecha, la diferencia entre ambos es de 36% a
favor de la libertad. Es decir, que la izquierda parece mejor equilibrar ambos
valores que la derecha en igual posición. ¿Estaríamos frente a una derecha menos afecta por la igualdad, o quizá más partidaria de las
jerarquías o de las desigualdades?.
Este mismo posicionamiento se
verifica oblicuamente, en la respuesta
a la pregunta ya mencionada acerca de
lo que tiene en la mente los encuestados
cuando piensan en democracia. La
asociación entre democracia y libertad en sobre todo cuestión de los que
se sitúan al centro, con descenso hacia
los dos lados extremos un poco más a la izquierda que a la derecha.
El diálogo como deseo y el diálogo como
realidad..
La democracia es lo contrario
de que se llama política maquiavélica.
La política maquiavélica consiste en justificar los medios con los fines. Esta
política está muy presente en el inconciente político del país. En democracia
la relación entre fines y medios es
exactamente inversa. En democracia son
los medios los que justifican el fin. La violencia es un medio, y este medio
está reñido con el principio del pluralismo y la tolerancia hacia lo diverso o
distinto. En democracia se establece básicamente un pacto por el cual las partes se comprometen a
eliminar la violencia en la solución de sus conflictos. En otro sentido puede decirse que la
democracia es el mínimo de violencia con un máximo de acuerdos.
Por ello es importante saber como está o como percibe la sociedad el uso de la violencia
El porcentaje de los que prefieren
el acuerdo y el diálogo a la violencia, es un de los más altos de toda la
encuesta, pues llega al 93%(gráfica 25) En un país conocido por su alta
conflictividad y de alta intensidad y
violencia en los conflictos políticos
del pasado, este resultado es ciertamente reconfortante, tanto mas que los partidarios de la violencia sólo
llegan 5%.
Gráfica 25
Preg.50: ¿Para que mejore el país hay que
ponerse de acuerdo, o para que el país cambie
es necesaria la violencia.
1.- Ponerse de acuerdo

2.-La violencia es necesaria
En términos de variables
sociodemográficas, quizá lo destacable es que
Potosí, cuya capital ha protagonizado actos de protesta muy violenta en
los últimos años, sea el departamento que más opte por el diálogo, juntamente
con el Beni, y suba su porcentaje al 97%. La violencia colectiva en Potosí, es
la respuesta a un bloqueo en el diálogo? Probablemente tiene algo que ver, pero
ciertamente no es el único factor. Si se recuerdan las movilizaciones para impedir el contrato con una empresa extranjera
para explotar los yacimientos del salar de Uyuni, está claro que el factor que
inviavilizó el acuerdo, no fue precisamente al ausencia de diálogo.
La
variable orientación política, ofrece resultados que revelan una distinta imagen de la relación entre
izquierda y derecha con el mecanismos
de los acuerdos y la opción por la
violencia. Esta claro que la opción por los acuerdos es contundentemente mayoritaria cualquiera que sea la variable
escogida., y esto vale también para la izquierda y la derecha. Pero
desagregando los datos, este apoyo a los acuerdos y el rechazo de la violencia, no es igual según la orientación política. Diríamos que
la izquierda en general parece ser más propensa a los acuerdos que la derecha.
O mejor y de manera más específixa, la izquierda más extrema es más dialogante que la derecha extrema. O al
revés, que la derecha extrema es más inclinada por la violencia que la
izquierda extrema.¿ Estos datos pueden
decirnos algo, respecto de la violencia en la década de los sesenta,
que normalmente era imputada a la izquierda
extrema, cuando la ddrecha extrema era la más propensa a este recurso?.(gráfica
26). Se sabe que una parte de la violencia
de la derecha extrema era adjudicada a la izquierda, por razones
políticas y represivas. Pero también es probable que en ese entonces las
proporciones de los que apoyaban la violencia eran mayores . De todos modos,
hay que tener cuidado con las extrapolaciones temporales. Lo que hoy revela la
encuesta sólo se refiere a las
inclinaciones, pero que por las condiciones de contexto, será, será mucho más dificil que en el pasado,
cristalizar en actos.
Ver
variable orientación política preg.50. gráfica 26 texto impreso.

Eliminar cuadro, y poner otro
en dos columnas, dos colores. Una columna para acuerdos u y otra para
violencia.
Y
sin embargo, cuando la pregunta se refiere a los hechos, los porcentajes varían
significativamente. El 42& de los encuestados dice que la gente prefiere la
violencia al diálogo, aunque como descargo de este alto porcentaje debemos
decir que el 57% cree que
prefiere el diálogo. Esta misma
constatación de que en la realidad las
cosas pasan distintamente, se expresa en otro indicador en el que los
encuestados entienden en un 91% que es muy dificil que la gente se ponga de
acuerdo. Ciertamente aquí, como en otros indicadores, hay también dos registros, uno que corresponde al reino
de los deseable y otro al reino de los hechos.. Es como si se dijera que se
prefiere el diálogo a la violencia, pero en la realidad las cosas pasan de otro
modo, y que por tanto, se hace los que
los demás hacen o se supone que hacen..
Es lo que se llamaría, evocando a la
fuerza de los hechos convertida en
norma.
Sin
embargo, este doble registro puede producirse
en el campo mismo de las percepciones sobre los hechos. Esto se verifica
cuando un 49.9%, es decir la mitad, cree que los bloqueos están de acuerdo con
la democracia, contra un alto 47% que piensa lo contrario.(gráfica 27)
Gráfica 27
Pregunta 12: Para protestar o defender
sus derechos algunas personas bloquean calles y caminos.Diría Ud. que estos
bloqueos está,n o no estàn de acuerdo con la democracia?
Copiar datos globales banner, p.12.
pag.28

Por estos datos podría colegirse que quizá no se reconoce que un bloqueo es un
acto de violencia, como cuando se escucha decir que se estaba bloqueando
"pacíficamente". El bloqueo,
que cada vez más reemplaza a la "fuerza de la masa" disminuida en sus
efectos, es uno de los mejores
indicadores de una práctica que
ignora su caracter violatorio y despreciativo
de los derechos de los
demás, y que justifica su violencia con la nobleza de los fines. Este comportamiento, entra en colisión con la democracia, que exige el
reconocimiento de los derechos de los otros, que los bloqueos violentan.
Desde
el punto de vista de la orientación política, las diferencias entre la
izquiierda y la derecha son interesantes.(gráfica 28). La izquierda es más
proclive que la derecha en reconocer que los bloqueos son compatibles con la democracia.
Entre ambos extremos se configura una curva declinante hasta hacer la
diferencia de cerca de 10 entre los dos extremos. Esta inclinación de la
izquierda por los bloqueos no debiera sorprnder si consideramos que los que usan este recurso son sobre todo
sectores sociales vulnerables, que entienden que de este modo, llaman la
atención del gobierno y le obligan a tratar sus demandas, pues los sectores
sociales privilegiados, tienen otros mecanismos para gravitar en las decisiones
gubernamentales.
Gráfica 28
Variable orientación polìtica

Todos estos datos nos remiten a dos niveles de la
violencia. En primer lugar, las preguntas se refieren a la violencia colectiva
, pero lateralmente aluden a la violencia individual y más cotidiana. En ambos
casos, la violencia es la forma preeminente de
hacer frente al conflicto, en la
que los protagonistas son desbordados por el conflicto y pierden su control, y
en esa situación, no les queda mucho margen para encontrara salidas no
violentas o alternativas al conflicto. Entre nosotros es muy común justificar
el uso de la violencia alegando que es el otro el que lo ha provocado. Así se produce una amalgama entre los
factores del conflicto con el medio para enfrentarlo. Aquí se une la conciencia
del conflicto con la inconciencia o ausencia de responsabilidad en el uso de
los medios. Esa decir, que no
existe por un lado, aptitud para controlar el conflicto dentro
de ciertos límites que excluyan la violencia y
lucidez para no confundir el conflicto con la forma o los medios a los que se apela para hacerle frente. Lo propio de una cultura democrática es asumir la
responsabilidad del uso de los medios y de sus resultados.
-
Derechos sin deberes.
La democracia expresa sus propios valores en
derechos y en deberes, cualidades juntas que forman parte de la idea de
ciudadanía.
A propósito, a la pregunta abierta
sobre los derechos constitucionales que
se consideran más importantes , las respuestas plantean interrogantes respecto
a su vinculación con la democracia.
Los derechos más frecuentemente
mencionados son el derecho a la vida, a la salud, a la educación, en ese orden,
mientras que los derechos vinculados con las libertades civiles y políticas,
que constituyen la base de la democracia, vienen más atrás.(gráfica 29)
Gràfica 29
Preg. 10.
¿En orden de importancia, me podría decir los tres derechos cosntitucionales màs importantes
para Ud.?
Ver banner(pág.24) y spss.

Poner porcentaje de lo primero en la
primera opción, porcentaje de lo preimrro de lasegunda, y porcentaje de lo
primero en la terce opción.
Es decir , que aquí emerge la idea de la democracia vinculada con derechos
sociales, que históricamente viene después de los otros derechos y libertades,
con las cuales nació la democracia. No hay duda de que esta asociación puede
explicarse por la historia del país,
tradicionalmente reticente y hasta despectiva con la democracia “formal” y más
afecta a la democracia social, llamada a veces y aún ahora, democracia “real”.¿
Es la novedad de la democracia formal, que empieza a funcionar, a diferencia
del pasado, lo que contribuye a
explicar esta sobreposición social
en la idea de democracia?.
Dada la actualidad y la pertinencia
de los derechos humanos, y que
constituyen la explicitación más rica de los valores de la democracia, el
sentimiento expresado en la encuesta
es que esos derechos simplemente no son respetados en Bolivia para un 63% de los encuestados(gráfica 28).
No sabemos si ese sentimiento ha
aumentado o no en los últimos años,
pues no tenemos ninguna referencia empírica del pasado. Pero el hecho de que exista la conciencia así sea
de su incumpliento, es ya un avance, pues la conciencia más la exigencia,
pueden ayudar al respeto de los derechos humanos.. En los hechos en el país se
están desplegando en distintos dominios y por distintas instituciones estatales
y de la sociedad civil, programas tendentes a lograr un mayor respeto de los
derechos humanos.
Gráfica30
Preg.7.
Dirìa Ud. que actualmente se respetan los
derechos humanos en Bolivia?
Copiar datos globales del banner, pag. 23
Si No Ns Nr

En la idea de ciudadanía y de
civismo, los derechos no funcionan sino en pareja con los deberes. Los
derechos, implican el deber de respetar
el derecho de los otros. Probablemente
la conciencia de los derechos es el primer paso hacia la ciudadanía,
pero el hecho de vivir en comunidad nos impone deberes. La conciencia de los
deberes es más dificil de adquirir y sobre todo de practicar, pues su
realización puede ponernos en contradicción con nuestras propios deseos,
inclinaciones e intereses . El sentimiento
del deber es propio de una alta conciencia moral mas que legal.
La
encuesta ha indagado a través de distintas preguntas, por algunos deberes importantes en democracia y en sociedad. El primer deber constitucional
es acatar la leyes, cuyo
incumplimiento, como ya vimos, a los encuestados no les parece muy grave.
En otro indicador se asocia en un 50% el deber de cumplir las
leyes con la idea de un buen ciudadano.
En la misma línea de razonamiento, y tomando un ejemplo ya mencionado,
un 72% dice que la gente no cumple con las reglas de tránsito. Igualmente una mayoría de tres cuartos(74%)piensa que no se respetan los
derechos de los demás(gráfica 31), lo
que deja de ser inquietente pues la
otra mitad de la idea de la democracia queda amputada. Este último resultado
que no debe sorprender y que más bien ratifica cuantitativamente lo que a
diario se observa que es el crecimiento, necesario pero
insuficiente, de una conciencia cada
vez mayor de los derechos pero sin el acompañamiento de la conciencia de los
deberes. Es como si este despertar por los derechos se desbordara
hasta lesionar los derechos de los
demás. En democracia no existe el derecho de defender los derechos pasando por encima del derechos de los demás.
( ver si es significativocruzar entre los que
apoyan los bloqueos y los que dicen que no se respetan derechos de los demás y
los derechos humanos).
Gráfica 31
Preg
58: Dirìa Ud. que en Bolivia la gente respeta los derechos de los
otros?.
Copiar datos globales del banner pag. 74.
![]()

Con respcto a otros deberes, tan
necesarios a la idea de democracia,
sólo un 12% entiende que la solidaridad es importante. Este último dato
se refuerza con otro en la misma dirección: un 57% estima que la gente no
coopera, que como veremos es correlativa con la idea de la democracia.. Con
todo aquí también se manifiesta lo que se constata con lo que debería suceder.
Tampoco el respeto a la autoridad,
que es otro deber institucional., merece una mejor nota, pues un 53% opina que
no se la respeta(gràfica 32). En los
hechos el porcentaje podría ser superior.
Esta es una ratificación de lo que se observa diariamente, pero que no suele estar en la conciencia de
la población. A este respecto, probablemente nunca estuvo claro para la
población, lo que representa la
autoridad, confundida la mayor parte de las veces con el poder. Para
ilustrar, podríamos decir que en
general un funcionario de cualquier
rango, más que sentirse investido de autoridad se siente con poder o que tiene poder, de donde deriva la tendencia a la arbitrariedad, a la
prepotencia y a la ausencia del deber de rendición de cuentas. A la inversa, la
contraparte de este poder y percibido como poder más que como autoridad, es la sumisión y el servilismo, que fácilmente se convierten en insolencia. Lo que
explica que ante una decisión de una "autoridad" que
uno juzga contraria a sus intereses, sólo un 6% dice que la acataría.
Con ello estamos nadando en las aguas de la cultura autoritaria tradicional,
cuya otra cara es la cultura del desacato. que ha entrado en los hábitos
cotidianos. Todo lo cual nos remite al problema no resuelto desde la fundación
de la República, de la baja legitimidad del Estado, o de la ausencia
de la autoridad del Estado., o
del conflicto entre distintos
criterios de legitimidad.
Gráfica 32.
Preg. 42: ¿Cree Ud. que en nuestro paìs existe
el respeto por las autoridades?

Lo público y
la cultura del clientelismo..-
Institucionalmente la tarea
principal de la democracia moderna ha sido
la formación de un espacio
público como distinto del privado.La
democracia alude a la polis y la polis a lo que es común en la sociedad, del
mismo modo que el actor fundamental de
la democracia es el ciudadano. O mejor,
y de algún modo, dos procesos
confluyeron en la política moderna: el
proceso de constitución del espacio público, y el proceso de constitución de la
democracia, para fundirse ambos. La base
de la constitución del espacio público,
es la existencia de reglas vinculantes e iguales para
todos. Por lo que ya vimos, el déficit
con respecto a las reglas, es también el déficit en la constitución del espacio público, que el
país arrastra desde su fundación. Este
déficits hizo que ambos espacios se confundieran, haciendo que lo privado se
sobrepusiera a lo público, confusión que es la base , entre otros efectos, de
la corrupción generalizada.
Una manifestación de esta subsunción
de lo público en lo privado, es el clientelismo. En el clientelismo la política
se convierte en un intercambio personal
de servicios entre el patrón y el cliente. Para tener una idea de
lo difundido que podría estar
clientelismo en la política,
preguntamos si el encuestado estaba de
acuerdo con que los políticos en las campañas electorales ,ofrezcan regalos en
sus distintas variedades. Una mayoría
del 51% encuentra normal esta práctica clientelista.(gráfica 33) Pero
quizá habría que ir más lejos y no sólo imputar esta práctica a los políticos, sino a que los mismos
pobladores esperan, y no pocas veces, como se ha podido constatar en
elecciones, exigen ese comportamiento. Este clientelismo se ha convertido en un
círculo de hierro entre patrón y cliente: los políticos lo hacen porque suponen
que los "ciudadanos" esperan de ellos ese comportamiento, y los
"ciudadanos" se comportan como creen que se van a comportar con ellos
los políticos. Las expectativas de uno con respecto al otro, refuerza la
relación clientelar, y en ambos casos, los dos reproducen una cultura
patrimonialista de la política, que daña a la política y a la democracia.
Gráfica 33
Preg. 71: ¿Está Ud. de acuerdo con que los
políticos en sus campañas den regalos como cemento, pizarrones, cuadernos,
pelotas de fulbol, o dinero?
Copiar datos globales del banner, pag.79
Quienes son los que manifiestan más
el comportamiento clientelista?
Si No Nr

Son
las categorías socioeconómicas bajas,
las de más bajo nivel de instrucción, los jóvenes menores de 18%, los
departamentos orientales, Beni, Pando, Santa Cruz, en ése orden los que
aparecen con niveles altos, mientras que Tarija tiene un porcentaje
superior al promedio. mientras que los
departamentos del occidente, Potosí,
Oruro, están por debajo del promedio lo
mismo que Chuuisaca. La Paz, está
cuatro puntos más arriba del promedio.(ver y verificar........
En cuanto a la orientación política( Gráfica
34), los que más apoyan el clientelismo
son los que se sitúan más a la derecha. Los que menos lo apoyan son los que se
sitúan hacia el centro. O los que más
se oponen son los situados hacia el centro, mientras que los que se orientan hacia la derecha, son los que
menos se oponen. Los que se orientan
hacia la izquierda apoyan menos al
clientelismo que los situados a la
derecha pero más que los que se colocan al centro.. ¿Esto quiere decir que el
clientelismo tieene más afinidades con la derecha? Por lo menos en el caso de la izquierda podemos suponer que con
la declinación de los valores simbólico-ideológicos, ha crecido el intercambio
de servicios clientelares.
Gráfica 34
Preg,. 71:Ver spss orientación

También la encuesta
quizo indagar lo difundido que se encuestra el prebendalismo, un pariente
próximo del clientelismo, ambos manifestaciones de la política patrimonial. Los
resultados alcanzados probablemente fueron influídos por la forma de la
pregunta, que debió haber sido la réplica de la formulada sobre el
clientelismo. El indicador especificaba que teniendo un pariente entre los
funcionarios públicos, el encuestado debía esperar de él que le ofreciera un cargo, o que usara de su
influencia para resolver los asuntos particulares del encuestado. La respuesta
pudo haber estado sesgada por el hecho de que no son siempre cordiales las
relaciones entre parientes, ni el prebendalismo se produce sólo cuando los cargos son de importancia , ni sólo el
parentezco es el indicador de
prebendalismo. Probalemente a juzgar por
lo que se escucha decir todos los días, la percepción sobre este fenómeno deber
ser ciertamente más extendida.
De todos modos, los que tienen una expectativa prebendalista llegan al 28%,
contra un 71% ,que dice no esperar nada.(gráfica 35) El prebendalismo es más
fuerte entre los de más bajo ingreso,
los jóvenes menores de 18 años, los departamentos del oriente. En la variable
orientación política, excepto los que se sitúan en el lado más extremo de la
izquierda, no se observa diferencias significativas entre los demás segmentos
de la escala. Es como si el prebendalismo no tuviera color político. Es decir,
el prebendalismo como un fenómeno de cultura, atraviesa trasversalmente los
distintos posicionamientos políticos.
.
Gráfica 35
Preg.73: ¿Si tuviera un pariente en un cargo
público de importancia, esperaría que
1.- le ofreciera a Ud. un cargo; ; 2.- que usara su influencia para
resolver sus asuntos, o 3.- no esperaría nada.
Gráfica 35

Copiar del banner p.73.pag.79
Capital social y democracia.-
En este rubro tocamos un tema que ha
sido muy difundido en los últimos años, gracias a las investigaciones de Robert
Putnam, y que fue incorporado por Inglehart en sus investigaciones y
análisis, y está comprendido en lo que se llama "capital social". En
realidad, lo que se alude con esta
expresión,ya había sido puesto en evidencia en los años en que Almond y Verba
se referían a la "confianza mutua" o la "confianza en la
gente"[38], como una
condición del funcionamiento de las reglas de la democracia. Retomada por Inglehard a principios de los años noventa,
la confianza mutua es un elemento de un síndrome cultural durable propicio a la
viabilidad de la democracia[39].
y que a niveles elevados de confianza mutua corresponden una democracia
estable.. En su reciente trabajo(, Inglehart vuelve sobre el tema, al
definir el capital social o confianza societal, como una cultura de confianza y de cooperación[40]
En la encuesta se han usado varios
indicadores de confianza, empezando por aquella que preguntó al encuestado si la gente del lugar es confiable, algo
confiable, poco confiable o nada confiable.
Las respuestas negativas son mayores que las positivas. Los que piensan
que la gente no es confiable hacen una
mayoría del 58.9 %, mientras que los
que apuestan a la confiabilidad hacen el 40%.(gráfica 36)
Gráfica 36
Preg. 56: ¿La gente en general es muy
confiable, algo confiable, o nada confiable?
Copiar datos globales preg.56 del banner.
Pag.74

Son los pobres, las mujeres, los
paceños y orureños, los grupos que más desconfinza expresan hacia los otros, a
la inversa de lo que pasa entre los
cruceños, benianos y los pandinos, los menos negativos. Por orientación
política, se produce una escala decreciente continua entre los que más
desconfían hacia los que menos
desconfían. Cuanto más a la izquierda más desconfianza, y cuanto más a la
derecha menos desconfianza, con una diferencia considerable de 20 puntos entre
ambos extremos(gráfica 37)
Gráfica 37. Por orientación
polìtica.
(poner código a cada barra(ver gráfica 37 texto impreso.

El otro indicador de confianza confirma globalmente las tendencias negativas. Un 51% responde que si una persona tuviera
oportunidad se aprovecharía de uno, contra un 47% que tienen una opinión
contraria(gráfica 38)
Gráfica 38
Preg.55:¡Cree Ud. que si una persona tuviera la
oportunidad de aprovecharse de Ud. lo haría?
Pasar datos globales del banner p. 55, pag. 74.
(eliminar cuadro y poner el mencionado arriba).

Parece estar claro que si se teme de
que alguien pudiera aprovecharse de uno si tuviera ocasión de hacerlo, es que
existe una desconfianza previa, que probablemente se funda en experiencias
vividas o trasmitidas. Esa desconfianza preconsdtituída es el resultado de una
historia anterior negativa que pesa en nuestras percepciones actuales.
La confianza es el “lubricante” de
la sociedad, "sin el cual pronto las ruedas de la sociedad quedarían
detenidas". [41]
El acatamiento de las reglas implican la confianza de que otros también lo
harán.o que en caso contrario serán sancionados. De este modo los
comportamientos de hacen previsibles, y las relaciones estables.. De otro modo,
es el reino de la incertidumbre. Sin
confianza en las reglas y en que los otros razonablemente ajustarán sua
acciones a la reglas, no hay democracia.
El pasado político del país, de
rupturas y sobresaltos, puede explicarse
por esta ausencia de confianza en el cumplimiento de las reglas. No se
tenía confianza en la acción del adversario( o el enemigo, como solía
decirse) mientras que la única certeza que se tenía era que su acción no se
ajustaría a norma. En ese mundo donde
todo podía suceder, y todos estaban al acecho, y era ser “realista” presumir en los otros perversas intenciones, para preservarse todo estaba permitido. No se olvide los famosos “golpes
preventivos”.
Por otra parte, la confianza es la
condición previa para la cooperación.
La cooperación implica la posibilidad de contar con la otra persona, y
la certeza razonable que hará lo que esperamos de ella y sea por interés común. Por ello, cuanto más de desconfía del otro, más dificil es la
posibilidad de cooperar y de realizar
proyectos colectivos. Esta confianza o
falta de confianza afecta al funcionamiento de la democracia , de las
instituciones y a la fortaleza de las relaciones asociativas. La democracia
alude que lo es común entre los hombres, y por tanto a la posibilidad de
emprender tareas de interés colectivo.
La desconfianza puede contribuir a reducir
la democracia a un acto puramente individual, casi racional-egoista en
el "mercado electoral", sin connotaciones referentes al gobierno de
la "cité". De otra parte, la confianza en las instituciones pasa por
la confianza en las personas en nuestro país. Estos recursos “morales”
sostienen la cultura”cívica”.
Volviendo a la encuesta, esta ofrece
otros resultados que van en la
dirección de los dos hallazgos anteriores.
Una mayoría del 57 % opina que la gente no
coopera en la resolución de los problemas de la comunidad., contra sólo un 41% que opina que lo
hace(gràfica 39)
Gráfica 39
Preg. 52: Cree Ud. que la gente coopera para
resolver los problemas de la comunidad?
Pasar los datos globales del banner, preg.52.
pag.72.
![]()

Este
sentimiento de déficit de espíritu de
cooperación puede relacionarse con otro
indicador, que se refiere a lo que la gente piensa de la gente. Los encuestados
declaran que la mayor parte de las
personas están más ocupadas en sí mismas(79%) que en la ayuda a los
demás(20%.)(gráfica 40)
Gráfica 40
Preg.53: Cree que la mayoría de las veces la
gente se preocupa sólo por sí misma o cree que la gente trata de ayudar al prójimo?

Pasar datos globales del
banner, preg.53, pag.72
. ¿Este indicador negativo es la prueba del
egoismo creciente del que se habla cada vez más, y que estaría rompiendo
con las viejas solidaridades?. A falta
de referentes empíricos sobre el pasado, no se puede afirmar con certeza
probada, pero la hipótesis puede tener una cierta plausibilidad.
Pero
estos datos son sólo nos muestran una cara del paìs, el real, pero también
existe,una vez más ,la otra cara del país, y que dibuja un país complejo. De un lado, la disposición para
hacer algo por los demás es muy alto y alcanza porcentajes mayores a los
registrados anteriormente. En los tres indicadores de si haría algo por un
familiar, por un conocido, o por un desconocido, los porcentajes son respectivamente:98%,
95% y 70%. ¿No debiéramos ver ahí un potencial de confianza y de disponibilidad hacia la sociabilidad,
que neutralice los egoísmos reales y
crecientes?. Del mismo modo, la
disposición de hacer algo por el país, aún cuando los demás no hicieran nada,
es igualmente sin equívocos en el porcentaje, que es del 91%.(gráfica 41)otra
prueba de esta disponibilidad positiva. Ahí existe una reserva de ese mundo de
solidaridad que se erosiona, y que podría ser preservado, y más que eso,
activado, en un momento en que se requiere de la sociedad y de sus miembros
para enfrentar los viejos y nuevos problema.
Gráfica 41
Preg. 51: Estaría Ud. dispuesto a haber algo
por el paìs aún cuando los demás no hiceran nada?
Pasar datos globales del banner. Preg.51.
pag.71

Esta disponibilidad de hacer algo por el país,
se refuerza con la respuesta mayoritaria en un 56%, que opina que
depende de nosotros más que del
gobierno y de la ayuda externa, que el país
mejore.(gráfica 42). Es lo que puede llamarse autoconfianza o confianza
en la sociedad misma.Esta respuesta puede dejarnos perplejos ante las
declaraciones reiteradas de que la población en general tienen baja estima. Lo
que parece ocurrir es la dualidad que ya mencionamos en los sentimientos: unos
que están a flor de piel y otros,
sumergidos. La cuestión es siempre cómo activar estos otros sentimientos? De
otra parte, ¿la respuesta marca, junto
a otras, el fin del estatismo, que ha
marcado las mentalidad colectiva por lo
menos durante la segunda mitad de este siglo, y que consistía en esperarlo todo
del Estado.? ¿Y esta respuesta no marca también el principio de la sociedad civil en el sentido en que lo que
pase con nosotros dependerá de lo que nosotros mismos hagamos por nosotros?
Probablemente estamos apenas en un primer momento en el que la sociedad civil y
sus miembros empiezan o necesitan confiar en sí mismos para emprender la tarea de definir un futuro sin
atribuirlo, como se hacía ritualmente, a factores externos y extraños.
Gráfica 42
Preg. 49: Para que mejore el país,
depende de 1.-los polìticos; 2).- del gobierno; 3.- de nosostros mismos; 4.- de
la ayuda externa

Pasar datos globales del
banner, preg. 49, pag.71
A pesar de todo, los
"estatistas" que opinan que depende del gobierno que el país esté
mejor. son un nada despreciable 34%.
Quienes son aún estos estatistas? Observadas las cosas desde las orientaciones
políticas, donde la situación es más nítida,
puede constatarse que los menos estatistas son lo que se sitúan al
centro de la escala, y que el estatismo crece hacia los dos lados. Es decir
cuanto más se es de izquierda o se es de derecha más se es estatista, aunque en
este caso, los que se colocan en el extremo de la derecha sean más estatistas
que los que se posicionan en el extremo de la izquierda.( la diferencia es de 5
puntos)(gráfica 43).
Gráfica 43

Preg. 49, por orientación
política( poner código a los colores.ver texto impreso.
Lo que prueba que el estatismo no es una
cualidad que por sí misma defina a la izquierda como podría creerse. La
izquierda en todo caso lo ha sido porque su proyecto de sociedad sólo era
viable con un Estado más grande que fuerte, y que en su límite extremo se expresaba en todo con el Estado y nada sin
èl. La derecha igualmene lo fue tanto porque ese fue el aire de los tiempos,
como porque los empresarios, generalmente situados en la derecha, vivieron del
Estado, y aún hoy, no pueden impedirse de reflotar su estatismo cuando
encuentran incómodo al mercado.
Junto
al capital social, Inglehart ha encontrado correlaciones positivas entre
satisfación con la vida y la
democracia.
Cuanto más
satisfacción de exprese cada uno con su vida, o tenga el sentimiento de bienstar subjetivo, mayor será la
relación con la estabilidad de la democracia; o dicho de otro modo, la
legitimidad de la democracia depende
más de la satisfacción que cada
ciudadano exprese con su vida, que de la satisfacción directa con el sistema
político([42]
A
este respecto la encuesta proporciona datos que podrían dejarnos
perplejos. Contra lo que podría esperarse de un
país en estado de protesta permanente, los encuestados en un alto 79% expresan
que se encuentran satisfechos con su vida, contra un 6%, que dice no, y un 14%
que afirma más o menos(gráfica 44) Que
las categorías altas expresen una mayor satisfacción con la vida(89%) , no es
algo que debiera sorprendernos, pero que sean los potosinos, a los que se
consideran que viven en la zona más deprimida del país, los que alcancen el más
alto porcentaje de satisfacción(86.5%) después de la categoría anterior, es
algo que no es fácilmente explicable.
¿Será que aquí existe una clara delimitación entre frustraciones
colectivas, y satisfacciones individuales, hipótesis que podría valer para una
buena parte del país.? Más abajo veremos si esta satisfacción con su vida y el
apoyo a la democracia, se confirma en
la encuesta(verificar). De cualquier manera, ya desde la variable orientación
política, el resultado parece
acomodarse al "sentido
común": los porcentajes de satisfacción son mayores en los que se autoposicionan a la derecha que a la
izquierda. Las razones son más fáciles de encontrar, que no lo sería de
haber sido inverso el resultado.
Gráfica 44.
Preg.81:Está satisfecho con su vida?

Pasar datos globales del baner,
preg.81, pag.82.
Valoración de las
instituciones.
.
Los valores de la democracia deben
expresarse en la organización de las
instituciones del Estado y en su funcionamiento. Estas instituciones para
funcionar convenientemente deben ser aceptadas y gozar de cierta legitimidad
ante la población. Numerosas encuestas en el país han demostrado la baja legitimidad de las instituciones
públicas, particularmente aquellas que son las más sensibles al interés del
ciudadano
En la encuesta actual, los
porcentajes colocan a los medios de comunicación y a la Iglesia por encima de
cinco puntos en una escala de una a
siete. Las Juntas Vecinales y las Fuerzas Armadas están en los cuatro.
Hasta aquí las mejores notas
favorecen a instituciones no
propiamente políticas. Las instituciones políticas tienen promedios más bajos,
entre las cuales dos que son esenciales para el juego democrático.(gráfica 45)
El parlamento recibe una nota de reprobado, lo que no debe llamar verdaderamente la atención no sólo
porque la población tiene probablemente buenas razones para juzgar que no
merece una mejor nota, sino que
además y quizá primordialmente porque
el parlamento paga el tributo de no haber gozado nunca de una buena imagen
pública en el pasado.. A todo ello se suma
ciertamenete una deficiente comprensión de la función
"parlamentaria". De cualquier manera, el parlamento es una pieza
esencial en la arquitectura institucional de la democracia.
La otra institución, que
tiene la más baja nota, inclusive por debajo de la policía, son los partidos políticos. La suerte de los
partidos sigue la imagen de los políticos, a los cuales la población
atribuye cualidades que no tienen nada que ver con las que se
piensan los políticos.
Gráfica 45
Preg. 15:En una escala de 1 a 7, donde 7 es la
nota máxima, me podría decir cuanto confía en la gente….?
Pasar datos globales del banner.preg.15.pag.39.


Si bien
este cuadro es conocido por repetitivo, los resultados de otro indicador nos
parece más relevante, puesto que lo que nos revela es la disposición pública de
extender la mala imagen a la probabilidad de su eliminación.
La pregunta es si la eliminación de
una de las catorce instituciones
listadas, debería ser considerada
grave, no muy grave o nada grave para la democracia.
El caso más preocupante es el de los
partidos, pues un mayoritario 60%estima que no sería “nada grave” o “no muy grave” para la democracia su
eliminación.(grafica 46), en contraste con
las respuestas que señalan que les parecería "grave" la
supresión del Poder Ejecutivo(61%), de la Corte Electoral(58%);las Fuerzas
Armadas(70%), las alcaldías(70%), los medios de comunicación(85%)La Corte
Suprema de Justicia(68%), la Iglesia(71%).
Gráfica 46
Preg 14: si se eliminara las siguientes
instituciones, sería grave, no muy grave o nada grave para la democracia?
Poner los datos del pàrrafo
anterior, por institución.

Todas están instituciones pasan del 50% en la evaluación pública y se entiende que la población las vincule a la vida de la
democracia . Sin embargo respecto as la
Policía hay una paradoja. Es una de las
instituciones con más baja imagen pública pero
un 69% considera que sería grave su eliminación. Parecería que la
población no imagina prescindir de la policía porque quizá la alternativa es el
pánico de la inseguridad, que es uno de
los bienes básicos de la condición humana. La población a la policía no la
quiere pero la necesita.
Que
los partidos no gocen ni siquiera de la apelación a la necesidad,
como en el caso de la policía, es una "señal de alarma roja” que no
sabemos si los partidos tendrán
sensores que les permita captar esas señales.
Los partidos necesitan situaciones irremediables, como las que
ocurrieron en países cercanos a,los nuestros, para reaccionar ? A
veces demasiados absorbidos en la política chica, los partidos suelen perder
pierden todo sentido hasta de sobrevivencia.
Está claro que le democracia
moderna no puede funcionar sin
partidos, pero esta explicación histórica y académica no basta como argumento
para que la población cambie de opinión. Son los interesados primeramente los que deben demostrara por lo menos que
son necesarios a falta de una mayor cuota de legitimidad. De cualquier manare sería
una injusto pensar que nada hicieron por la democracia. Lo que han hecho para
estabilizarla, quizá fue lo necesario para que la población no llegue a la
conclusión que otros llegaron en el Perú o Venezuela. Pero los recientes
acontecimientos anteriores y vinculados al Estado de Sitio, parecen decir que
la población ha llegado a un límite que le ha permitido pasar de la protesta a
la rebelión, más allí del cual pueden producirse involuciones.
Ahora veamos cómo se sitúan la
derecha y la izquierda con respecto a
este tema específico eminentemente político, como son los partidos
políticos.(gráfica 47).Los datos ofrecen resultados que parecen cuestionar
algunas creencias sobre el tema. Por un lado,
los que se sitúan a la izquierda
son los que menos creen que sería muy grave la eliminación de los
partidos, que los que se sitúan a la derecha . Siempre se creyó que la
izquierda era más afecta a los partidos que la derecha, que en el pasado, a
falta de partidos fuertes de derecha, optaba, más bien, por confiar la defensa de sus intereses a
las FF.AA., convertidas en partido "sustitutivo funcional".
Gráfica 47.
Pasar aquí, cuadro gráfica 47 que está más abajo..

Probablemente ha pesado en este
desencanto de la "militancia"
de izquierda las acciones frustrantes de los partidos de izquierda,
caudillistas y en proceso de fragmentación permanente, que hicieron todo para
devaluarse. Globalmente existe un potencial de voto de izquierda, que es
equivalente al voto de derecha, pero que
no se canaliza en favor de los partidos que se dicen de izquierda. O de manera
más general, hay una izquierda social que no se expresa como izquierda política
y una izquierda política que no se expresa como izquierda partidaria. Este
desajuste la izquierda no pudo vencerla por estar desintonizada de su base
social. Probablemente para esta
izquierda social y política, lo que es “izquierda" ya no es más lo que fue
para la izquierda histórica; por ej,
esta izquierda social es democrática y
no estatista. Los partidos de izquierda
no parecen haberlo comprendido.
Otra información importante, y
preocupante por sus alcances, de esta gráfica por orientación política, es que
son sobre todo los que se sitúan al centro los que no califican de
"grave" la eliminación de los partidos. Los porcentajes están por
encima del promedio. Si recordamos que la mayor parte de los encuestados se
reconoce en el centro político, el
alcance debiera inquietar a los partidos políticos. Este centro, o una parte
significativa de la población, está
disociando, como decíamos a los partidos de la democracia. Este sería uno de
los cambios políticos más importantes en al percepción ciudadana sobre los partidos.en los últimos
años , respecto a otra encuesta de 1990.[43]
Aunque las preguntas no son las mismas, son
podríamos decir, comparables en su sentido. En 1990, un 54% pensaba que
los partidos son necesarios en democracia, ahora, como hemos visto, existe una
mayoría elocuente a la que no le parece "grave", para la democracia
la eliminación de los partidos. En
perspectiva y para descargo de los partidos, los avances institucionales y la
estabilidad política han sido logradas principalmente , como decíamos al
principio, por la acción de los partidos. Esta acción ha evitado crisis
políticas, como las sucedidas en países muy próximos al nuestro y que han
precipitado en picada a los
partidos, pero probablemente ahora son insuficientes. La disociación entre
partidos y democracia pueda abrir salidas plebiscitarias.
Gráfica 47 Subir.
Preg.14b. Poner código a los
colores, de acuerdo al texto impreso,gráfica 47.
..Gráfica 48.
Preg14.m.
Pasar datos por departamento del banner.pag.38

En cuanto al movimiento sindical, a
un poco menos de la mitad a la que le parecería no grave si se eliminaran a los
sindicatos. En realidad sería
grave para la democracia que
ello pudiera ocurrir pues los
sindicatos expresan el pluralismo social, y son necesarios para reequilibrar el
juego de fuerzas. Pero la imagen devaluada de los sindicatos, pesa en la opinión pública.
Del mismo modo, los resultados
también cuestionan fuertemente otro de
los derechos básicos de los trabajadores, y que probablemente es uno de los
mayores símbolos de las luchas sociales.
A menos de la mitad(44%), no le parecería grave suprimir las
huelgas.(gráfica 48)
Gráfica 48
Gráfica 48
Poner datos de preg,. 14, pag. 37 del banner.
![]()

Este resultado no expresa una
afirmación de la democracia, que reconoce el recurso de la huelga, como derecho
constitucional, pero que hoy en
día está en descrédito por el abuso que
hicieron de ella sobre todo los
sectores medios de la C.O.B. en la punta de
protestas y huelgas "salvajes". Peor aún, sólo un 35%
consideraría grave que se supriman las manifestaciones, o mejor hay un mayoría
del 58% a la que no parecería no muy grave o nada grave suprimir las manifestaciones.
La
variable “región” muestra un dato interesante. La Paz es el departamento que
menos juzga “grave” para la democracia
la eliminación de las
manifestaciones.(gráfica 49)Si se sigue con la escalada de movimientos
“salvajes”, la población terminará reclamando
orden., lo que no dejaría de ser
una paradoja en una ciudad considerada
rebelde y “tumba de los tiranos”.
Gráfica 49
Preg14.m.
Pasar datos por departamento del banner.pag.38
Se repite es gráfico 48 lo mismo.
Conocimiento de las instituciones.
La
baja legitimidad de las instituciones puede deberse, entre otras razones
, a que la gente no tiene un conocimiento adecuado de esas instituciones.. En
la encuesta se ha intentado averiguar cuanto se sabe de las instituciones del
país, de su función y de lo que
hacen Los resultados son los
siguientes:
.
En la encuesta se ha preguntado sobre
catorce items, uno por función institucional , y se le ha pedido al encuestado señalar a cual de los tres poderes
del Estado, Poder Ejecutivo, Poder Legislativo y Poder Judicial, corresponde
cada uno.
Las
respuestas no dejan de llamar fuertemente la atención sobre el
desconocimiento general respecto de lo
que hace cada una de las instituciones básicas del Estado.
Mayoritariamente, sumando los que no responden o no saben, y los errores de
señalamiento, los encuestados no aciertan en sus respuestas, excepto en dos de
los ítems, en los cuales la mayoría adjudica correctamente las funciones a las
instituciones que les corresponde. El porcentaje de desconocimiento o
no-conocimiento es del 86%. Lo que es muy elevado.
Si
usamos el indicador que ha trabajado la
empresa Encuestas y Estudios(gráfica 50), que clasifica las respuestas
en tres categorías, encontramos que sólo
un 2% ha respondido entre un 75% y 100% correctamente; un 14% ha
respondido entre 50% y 75%
correctamente; un 62% ha respondido entre un 25% al 49% correctamente; y
finalmente un 22% ha respondido entre o y 24% correctamente. Es decir, un
porcentaje que rebasa el 80% ,ha
respondido menos del 50% correctamente.
Gráfica 50
Pasar gráfica p. 44, del informe de la empresa
Encuestas….
Sobre este resultado lo menos que podemos decir es que una
institución difícilmente va a ser apoyada
por la población, si esta ignora
para qué sirven, o de la que tienen una información equivocada respecto a lo
que hacen.. Este desconocimiento es el
fracaso de la educación cívica en Bolivia.
.
La participación.- Es muy frecuente que se asimile la democracia a participación.
La democracia ateniense, y las democracias "primitivas" o
tradicionales, incluyendo la democracia "andina", son presentadas y
valorizadas desde esta perspectiva. La revolución de 1952 es considerada
"democrática" por haber estimulado la participación de grupos
sociales antes excluidos del sistema político. La democracia "obrera"
es elogiada por este mismo aspecto . Las críticas a la democracia suelen
apoyarse sobre todo en este aspecto. La
"participación popular" en los municipios ha entusiasmado por la
misma razón. Este sentido "participativo" forma parte de un
imaginario colectivo tan profundo como difundido, que con respecto a nuestro continente, Alain Touraine decía que
en América latina, "la política se define
más en términos de participación
que de representación"[44]
Es sobre todo la izquierda populista y los diversos populismos, los que se asociaban a esta percepción. No
hay duda de que la democracia vive de la participación, y que la calidad del
ciudadano está fuertemente condicionada por su capacidad de participación. A
propósito la encuesta
Gráfica 51(ver datos del banner y
recodoficarlos)

Relación con la política.Despolitización?
La relación de la democracia con la
política va de suyo. La democracia es un código que entiende y organiza la
política de una cierta manera. Ya mencionamos la primera relación de la
democracia con la polis, con la civitas, con los asuntos públicos .Sin embargo,
en la encuesta los operadores políticos
no son vinculados mayoritariamente
con el interés general. Sólo el 10% lo hace. Es lo contrario lo que constituye la percepción dominante.La imagen negativa de la política es lapidaria: sólo un 1.3% la
considera un actividad honrosa, mientras que
más del 90% la vincula con actividades poco honrosas, una de las cuales
es la corrupción(41%: verificar). Ni siquiera la lucha por el poder(13%), que
es uno de los fundamentos de la
actividad política, tiene
relevancia.(gráfica 52
Copiar datos del banner, preg.32, pág.53.

Siendo así las cosas, uno puede
preguntarte quienes son los que en tales condiciones podrían dedicarse a la política, cuando esta ha
perdido todo su atractivo.
Entonces despolitización?, que es la conclusión
facil a la que suele llegarse con cierto apresuramiento. Los datos de la
encuesta sin embargo, nos refieren otra realidad, fuera de aquella negativa.
Los encuestados mayoritariamente(57%) piensan que la gente debe interesarse en
la política Y declara que le interesa informarse sobre política(52%).: lo hace diariamente en un 38%. Y discute de
política con otras personas en un 43%. Gráfica 53.
Gráfica
53
Preg.33: Cree Ud. que la gente debe interesarse
en la política?
Pasar datos globales del banner. Preg.33,
pag.54.

Es la izquierda más que la derecha y
el centro., la que piensa que la gente debe interesarse en la política. El
porcentaje está por encima del promedio. Como para levantar el ánimo a la
alicaída izquierda partidista o militante. .La izquierda no ha abandonado su
tradicional interés por la política, sólo que en este caso, como en otros, es
probablemente el sentido de la política lo que ha cambiado, respecto a lo que
fue hasta hace algunos años, y que la izquierda partidaria y militante no ha
podido descifrar. Los datos que hemos comentado a todo lo largo de este análisis, quizá podrían servirle para hacerse una idea de por donde
anda el país, la gente y su potencial electorado.
Estos otros indicadores no son
precisamente pruebas de la pretendjda despolitización, quizá confundida con
despartidización. Estos porcentajes
en general no tienen nada que
envidiar a los europeos. Al contrario,
si tomamos en cuenta los indicadores de
politización de la "European Value Systems Study Group, Bolivia se
encuentra por encima del promedio europeo."[45]
Es decir por un lado, la política es
asociada con actividades socialmente no
aceptables y por el otro, existe un interés por la política, que parece
contradictorio. Pero aquí funcionan también dos registros: la política tal como
es , o percibida de esta manera, y la política tal como debería ser. Hay pues
todo un espacio para una política
distinta. Sólo que esta política distinta no termina de aparecer, entre otras
razones porque no se ha reflexionado seriamente sobre ella, y que los intentos
de cambiar el “estilo de hacer
política” no ha establecido más diferencias que la que podría haber entre una
buena persona y una persona buena. En el fondo, la mayor parte de los políticos hacen política con la misma matriz, de la que no pueden desprenderse
porque a veces forma parte de su propia piel. Se necesita hacer toda una
"revolución" de la política, que la ponga en consonancia con las
duras exigencias de la democracia[46].
La pertinencia de la
clasificación entre izquierda y derecha.
A todo lo largo del texto hemos apelado a la
variable "orientación política", obtenida por la colocación de los encuestados en la
escala horizontal, que partiendo de 1 termina en 10, y donde 1 es la izquierda, diríamos extrema, y que
se desplaza hacia el centro hasta llegar al 10, que sería la derecha extrema
Los resultados son significativos en varios sentidos. En primer lugar más de
dos tercios, exactamente 77% de los encuestados encontraron pertinente
definirse políticamente entre izquierda y derecha. Es un porcentaje
significativo en una situación en la que suele decirse con insistencia que la
división entre derecha e izquierda ya no es pertinente. Para ese 77% tiene su
pertinencia, y no encontraron razones para no clasificarse(gráfica 54)
Gráfica 54
Preg.100: En una escala de 1 a 10, donde 1 es
la izquierda extrema y 10, es la derecha extrema, Ud. donde se ubicaría?

Pasar cuadro del texto ya recodificado, de pág.
21(
En
segundo lugar, lo que probablemente ha variado para la población es lo que para
ella significan ahora izquierda y derecha, que no es lo que
presumiblemente significaba hasta hace algunos años. Y es muy dificil
que no sea así no sólo después de la caída del "muro" y la
implosión de lo que fue la Unión Soviética, sino de la derrota histórica de la
izquierda en Bolivia y que fue anterior
al muro. O dicho de otro modo, hay un electorado potencial de izquierda que no
se encuentra en los mensajes de los partidos de izquierda. Ambas izquierdas
estarían en mundos distintos.
En tercer lugar, lo que podríamos calificar de electorados
de derecha o de izquierda son casi equivalentes, con una diferencia a favor de
la derecha del 3%. De cualquier manera parece haber cuantitativamente más gente
que se encuentra en la derecha que en la izquierda. Es la crisis de la
izquierda, lo que explicaría esta diferencia?-
En cuarto lugar, la presencia
mayoritaria del centro, del centro
izquierda y sobre todo del centro derecha es contundente. Lo que no debería ser
una sorpresa entre otras razones, porque en democracia, que por efectos
mismosdel sistema aproxima a los adversarios, y ha aproximado en Bolivia, el
sistema solo funciona si se equilibra hacia el centro. El centro , que en
épocas de polarización política durable
es una execración, en democracia se convierte en una virtud y una necesidad
sociológica por sus efecto equilibrante.
El centro hacia los dos lados,
como centro derecha y centro izquierda ,gravita y define las elecciones. y los mismos gobiernos gobiernan desde el centro.
Ganar las elecciones es ciertamente ganar hacia el centro. Lo que ayuda a
explicar que los partidos de izquierda
tengan dificultades no sólo de aumentar su caudal electoral sino de ganar las elecciones.
Finalmente, los que rechazan
posicionarse en la escala, o no se reconocen
en la escala izquierda, centro o derecha, alcanzan al 23.3%, que no deja de ser un porcentaje crecido, si
son comparados, por ej. con el 13% en
la Unión Europea en 1994[47].
Es decir, en cada elección, este 23% sin identidad política, pueden gravitar
decisivamente en el resultado final. Pero cual es el rostro sociológico de este
23%?...
Los insatisfechos con
la democracia.
Para concluir, no dejará de tener interés saber
cual es el perfil de los que expresan más su insatisfacción con la democracia. En todos los casos, sólo tomaremos en
cuenta los porcentajes que estén por encima del promedio del indicador
correspondiente.
Son los orureños, potosinos, paceños, y
cochabamabinos, en orden ascendente; los sectores altos y medios; los que
tienen entre 21 y 30 años; los que tienen nivel superior de instrucción; y los que se sitúan a la izquierda más
que la derecha. Una tal agregación
sociodemográfica, sólo podría ser explicada coherentemente su suponemos que hay
una razón o varias comunes transversales, que les dé unidad. Pero esta misma agregación abigarrada, muestra
que el apoyo o no a la democracia, no
está vinculado necesariamente a la pobreza, lo que no quiere decir que la pobreza no sea gravitante para un sector importante de la
población, en su valoración de la
democracia.
La debilidad del civismo y sus ambigüedades.
Ya mencionamos al principio que esta
encuesta debía darnos pautas de la dirección en que debe desarrollarse la
Campaña de Educación Cívica y Ciudadana. A este respecto, podemos añadir a lo
ya dicho, otras enseñanzas de la encuesta directamente vinculadas con el
objetivo de la campaña.
-En primer lugar, llama la atención que entre los que no saben lo que podría ser
la democracia o no la asocian con nada, el porcentaje del 36% es significativo. El resultado
es una idea debil , limitada y confusa
de la democracia.
-Una de las mayores debilidades de la idea de
demoracia es que no la asocian con el
cumplimiento de las reglas ni con el respeto
a la autoridad y como hemos visto el acatamiento a las normas o de manera más
general, el sentido del orden, es un prerrequisito de la democracia.
-Con respecto al pluralismo, parece ser que se
acepta más el hecho de ser un país plural, que el de ser pluralista. Para el caso de nuestro país, el pluralismo debe
ser es más que la constatación del hecho plural, debe la conversión del
hecho en valor. No se trata sólo de vivir entre distintos sino de convivir
entre distintos.
-El pluralismo implica la tolerancia. La
tolerancia en Bolivia es muy baja, y en este sentido debemos decir que la
democracia no sólo es el derecho al disenso(pluralismo) sino el reconocimiento
de ese derecho.
-Con respecto a la libertad e igualdad, el
problema más bien consiste en pensar las dos dimensiones como distintas
expresiones de la misma idea, y que su realización implica una justa relación
entre ambas. Un exceso de libertad anula la igualdad (o la justicia) y un exceso de igualdad anula libertad. La
democracia es equilibrio inestable.
-La violencia es otro de los ejemplos
paradigmáticos entre lo que se hace
cotidianamente, pero que se desearía que así no fuese. Los partidarios de la
democracia no siempre asocian la
democracia con la eliminación de la violencia. La paradoja es que más bien
pueden apoyar la democracia apoyando al mismo tiempo acciones reñidas con el
principio de la democracia-
-Igualmente debe insistirse en la idea de que
no se puede invocar la democracia y ser al mismo tiempo propenso al clientelismo,
y al prebendalismo. La democracia al no ser simplemente derecho al voto, sino
una forma de pensar y hacer las cosas, no es congruente con la cultura patrimonial, que tiende a
privatizar lo público.
-En cuanto a derechos y deberes, existen dos
déficits. De un lado, el escaso conocimiento de los derechos por parte de la
población aunque probablemente menos ahora que antes. Pero del otro lado,
existe una fuerte propensión a disociar derechos y deberes. La democracia
funciona con ambas. La exigencia de sólo derechos terminan lesionando los
derechos de los demás. La exigencia de sólo deberes, convierte al ciudadano en
súbdito.
-El escaso conocimiento de las instituciones y
de sus funciones no contribuyea su funcionamiento adecuado, porque le falta el
oxígeno de la legitimidad. Saber para qué han sido constituídas, no sólo
orienta mejor el juicio sino que contribuye a que los ciudadanos identifiquen
mejor los escenarios donde están en juego sus propios derechos, y permite
ejercitar mejor su derecho a emitir evaluaciones sobre el rendimiento de cada una de ellas.
-Finalmente y ateniéndonos a la misma encuesta,
está otro de los hallazgos de doble vía, en lo que se llama el capital social.
Si por un lado todo parece ser
negativo, y por el otro, todo parece ser abierto para corregir la primera
impresión. Aquí también hay que poner en congruencia positiva ambos niveles.
Elevar la confianza en los otros , en el país, en lo que se hace, en uno mismo,
es vencer las pronunciadas tentaciones
pesimistas, y dar el salto a la creencia de que sí puede si se hace algo. Ya
hay una base en esa mayoría del 55% que
opina que lo que será el país dependerá
de lo que nosotros hagamos por él.
.
Todo los resultados analizados, proyectan, como
ya mencionamos, una imagen fracturada
del ciudadano, que a pesar de apoyar a la democracia, expresa dimensiones no
democráticas en sus opiniones y con toda probabilidad en sus comportamiento y
actitudes, que a su vez manifiestan valores no democráticos. Es como si el
ciudadano estuviera a medio camino entre los
nuevos valores democráticos asumidos o incorporados y los viejos valores
no democráticos que persisten muy arraigados.
Se proyecta la imagen entre lo que es una realidad poco alentadora y lo que se desearía que fuese. La cuestión
consiste en encontrar los caminos
efectivos que permitan transitar de un mundo al otro, sin los costos de las
bruscas rupturas, que suelen concluir en el infierno; es decir como hacer la democracia más democrática, sin
abandonar la democracia.
Conclusiones.-.
1.- La primera conclusión salta a la vista .La
preferencia por la democracia está fuera de toda duda y ha crecido en los
últimos años del 64% en 1996 al 71% en 1999.. Del mismo modo, que la
disponibilidad para defenderla es la más alta de América Latina. De igual modo, en un período que abarca los años 90, la satisfacción con la
democracia no ha decrecido, a pesar de todo lo que pudiera creerse por del entorno económico, de las desigualdades
sociales, de la percepción dominante de
los partidos , de los políticos, y de la corrupción. Con respecto a la encuesta
de 1990,[48] parece
incluso haber aumentado ligeramente en
tres puntos.
Probablemente dos hechos puedan
ayudarnos a explicar este estado de salud de la democracia.De un lado, la
democracia institucional se ha movido, con los importantes procesos de reforma
en distintas direcciones a diferencia
de otros países cercanos al nuestro donde
la parálisis ha creado situaciones de crisis y de quiebra institucional.
Esta misma flexibilidad de la democracia ha facilitado la incorporación en su juego, de partidos y grupos sociales
organizados, que en uno u otro momento le fueron reacios o francamente hostiles . No tenemos en nuestro país
ningún ejemplo de régimen político que haya integrado a tantos actores sociales
y políticos. Como se pudo ver en la encuesta los contestatarios son marginales.
De
otro lado, probablemente también en el curso de los últimos años, la población
ha ido haciéndose una idea más rica y multidimensional de la democracia, con la
reivindicación de derechos, antes inexistentes en los hechos y en la conciencia
colectiva, que ha contribuido a valorizar la democracia. La democracia es el
más importante consenso positivo
logrado en el país. En términos políticos, diríamos que hoy se hace política a
partir de la democracia. Como dirían J.
Linz, Lipset, y Amy Bunger Pool, en su
primera conclusión del análisis del Latinobarómetro, existe una cultura política
emergente de apoyo a la democracia, a pesar de los muchos insatisfechos en cómo
funciona la democracia.[49]
Pero en el caso boliviano, existen algunos peculiaridades , como pudimos observar.
3.- Con todo, ya lo hemos visto, ese apoyo
tiene sus bemoles. Como ya hemos visto en varios ítems , las opiniones positivas parecen contrastar
con las de sentido inverso. La imagen
que se puede extraer de la lectura de los datos es más bien de un país
de opiniones contrastadas, a veces
ambiguas o contradictorias, que parece funcionar globalmente, por lo menos en
estos temas vinculados con la democracia, en dos registros. Uno es el del ser y
otro el del deber ser; el de la realidad tal como es, y la realidad tal como se
desearía que fuese. En realidad son dos mundos, entre los cuales transitan los
bolivianos. Uno es de los cotidiano, el otro el de los sueños. Entre ambos
niveles han ciertamente tensiones, distanciamientos y probablemente también
aproximaciones. La cuestión es evitar que entren en conflicto; que uno no tenga
nada que ver con el otro, y que, por llo mismo, los ciudadanos no puedan hacer la conjunción entre uno y
otro. Hasta hoy, los dos niveles a pesar de la desincronía, han sido procesos
paralelos uno reflejando pálidamente el
otro, lo que explica el apoyo a la democracia existente, y al mismos tiempo el
porcentaje mucho mayor de los que la prefieren. Ciertamente habrá siempre una
distancia entre la democracia ideal y la real, y al desfase es simplemente
irreversible., porque se trata de dos formas de realidad, ontológicamenete separables.La cuestión es
que los puentes entre ambos no se interrumpan, hasta producir ruptura y hundimiento en el vacío.
Pero yendo más allí del marco del análisis, los
dos mundos aludidos parecen refractar a su modo un profundo dualismo de la sociedad boliviana, pero diferente del
dualismo tradicional, estilo siglo XIX. El dualismo del siglo XIX fue dualismo
social de una sociedad separada en dos mundos que apenas se tocaban. En uno de
los polos del dualismo estaba todo el mundo originario tradicional, y el otro,
lo criollo-moderno. Este dualismo social o societal entre tradición y
modernidad, que no ha desaparecido del
todo hoy día, ha sido sobrepuesto por otro dualismo producido por efectos de la misma modernización, y de
la revolución del 52: el dualismo mental. Es como sí de algún modo los dos
mundos se hubieran interpenetrado, sin eliminar al otro, del tal modo que cada
uno es en distinta proporción es una mezcla de tradición y modernidad. El
dualismo social se ha transferido como dualismo mental. Esto es lo que pasa con
respecto a la democracia. Por un lado, los mismos que apoyan a la
democracia son autoritarios. La
encuesta ha probado abundantemente que
al mismo tiempo se poseen atributos democráticos y atributos autoritarios. Sólo
que a diferencia del anterior dualismo "estructural" en este caso de
trata de que los atributos autoritarios
o no democráticos, deben ser reducidos en el tiempo, hasta conformar
personalidades congruentes consigo mismas. De cualquier manera, los dos
dualismos persisten, lo que quiere decir, que el país está para lo mejor y para
lo peor. Lo que resulte de ello, dependerá de la capacidad
de las élites de ofrecer una salida, que le permita al país proyectarse
confiadamente hacia el futuro, venciendo sus propios lastres.
5.- De
todo ello, puede dibujarse una imagen de ciudadanía democrática trunca,
incompleta, insuficiente, reducida muchas veces a una de sus dimensiones[50]
.
Ciertamente, dada la corta aün
experiencia democrática, no debiera esperarse otra cosa. La formación colectiva de la población en la idea de
ciudadanía es simplemente inexistente. Lo que se ha logrado es por gravitación
no buscada, del hecho de que el proceso
de democratización existe y tienen sus efectos inductivos en la población. Esta
ciudadanía debil se expresa en el hecho de que entre que los que apoyan a la democracia y los que no la apoyan,no
se diferencian en su perfil , y ambos participan de idénticas cualidades. Así,
una ciudadanía democrática más madura debiera ser más tolerante que los
otros, pero en la confrontación microanalítica
de la encuesta, se encuentra que no hay diferencias. El que afirma su
apoyo a la democracia es tan poco tolerante que el que no lo apoya. O dicho de
otro modo, tenemos democracia sin demócratas plenamente. Esta incongruencia
sólo podrá ser resuelta en el tiempo con los cambios lentos y durables en las
pautas de comportamiento individual y colectivo y en el desarrollo de una nueva
cultura democrática.
6.- Pero decíamos mientras que uno sea el
reflejo pálido del otro, no habrá problema porque siempre será reconocible. De
lo que se trata es de evitar que los dos mundos se desajusten, y uno parezca ser la negación del otro. Ciertamente sería irrealista pensar que el desarrollo de la cultura democrática va a
producir por encantamiento la solución de los problemas que están más allí de
lo que ella puede hacer. Con o sin cultura democrática quedará siempre
pendiente la capacidad de rendimiento del sistema político, en la solución de los problemas sociales, y
que afecta a la legitimidad de la democracia.
Sobre todo en las condiciones actuales, la persistencia de la pobreza y el
crecimiento de las desigualdades sociales, puede tensionar a la democracia,
induciendo a la población a
movilizaciones de protesta cada vez más inorgánicas con un alto potencial de
descontrol y violencia, motivadas por
el desencanto, las frustraciones y los
comportamientos poco edificantes de las élites dominantes. La probabilidad de
empezar a resolver estos problemas y el sentimiento colectivo de que se avanza
en la correcta dirección ,puede vencer su pesimismo de la población y
contribuir decididamente a la implantación de una nueva cultura democrática.
Sin embargo, como ya vimos, el funcionamiento
durable de la democracia induce en el tiempo un cambio en las pautas de
comportamiento, y una mejor comprensión de su esencialidad en la vida de la
sociedad. Desde el ángulo de los bienes simbólicos, que tiene efecto real en
los comportamientos, se puede contribuir a asentar la democracia. Una
democracia será tanto más resistente cuanto más sus valores esenciales sean
también los de la sociedad .Es aquí donde inserta la pertinencia de la
educación cívica y ciudadana. Con
educación cívica podremos alguna
vez
tener un ciudadano que, como dice tan
expresivamente R. Debray, es “aquel que en un paraje desierto, a las tres de la
mañana, sin un solo auto a la vista, se detiene ante un semáforo en rojo”[51]
7.- Una campaña de educación cívica, apoyada
por un 93% de los encuestados, y un nuevo programa de educación de educación
cívica y ciudadana desde la escuela, deben tender a reforzar los valores
democráticos.nacientes, contribuyendo a
cambiar las viejas mentalidades autoritarias, y no democráticas, recuperando debidamente lo que nuestra historia y
culturas ofrezcan de apoyos para la defusión y enraizamiento de los valores de
la democracia, con el próposito último de convertir la democracia en un hecho cotidiano y de sentido común. Hemos
visto que existe un potencial democrático deseable aún no desarrollado, una
disponibilidad colectiva para revertir una realidad aún limitadamente democrática El desarrollo de esta dimensión
simbólica debe comprender sobre todo a
las nuevas generaciones, a las cuales la democracia debe legar no por oposición
al autoritarismo del pasado, del cual no tienen vivencia sino positivamente, por lo que ella vale para vivir y avanzar colectiva e
individualmente.
El desafío es en primer lugar, para que las élites de
nuestro país, que por tener posiciones de dominio, deben dar el ejemplo de demostración de que se puedan
pensar y hacer las cosas de manera distinta; para los partidos políticos, que la democracia los ha hecho necesarios,
para los medios, que sólo pueden desarrollarse con las garantías de la democracia; y finalmente para todos, si queremos que la
democracia llegue a todos. Si seguimos esta dirección podremos alguna vez estar
orgullos de la capacidad que tuvimos
todos de construir una sociedad democrática?. El futuro está abierto, y lo que
seamos más adelante dependerá de lo que
hagamos hoy. La democracia no se la fabrica, se la construye
diariamente.
[1] Rigoberto Paredes:Política parlamentaria de Bolivia.(1907). Cerid, La Paz, 1992.
[2] Mensaje que el Presidente Constitucional de la República de Bolivia presenta, al terminar su período, a las Cámaras legislativas en 1855.
[3] Bautista Saavedra: Le democracia en nuestra historia..La paz, 1921.. Para Saavedra, que fue Presidente de la República, y que igualmente de apoyó en los "cholos", el "error de la democracia es la igualdad", y que la democracia que el reivindica como "régimen de libertad" debe ser un "régimen de desigualdad", de "aristocracias superiores" que gobiernen a "pueblos incultos"., pp.345. 359 y 361.
[4] Los liberales entendieron que el derecho al voto sólo debía ser "concedido" a los que "dieran garantías de comprender su importancia". Ver: el "Discurso pronunciado por el General Eliodoro Camacho, Jefe del Partido Liberal, diciembre de 1885.Con esta razón se justificó hasta 1952, el voto "calificado".
[5] Almaraz,Quiroga Santa Cruz y Zabaleta, que tiene una reflexión muy laravria.
[6] Lo que apoyaban era la democracia "popular", la democracia "obrera", la democracia "real", es decir, una "democracia" de adjetivos. Para ser justos, Bolivia fue en el pasado democracia de asdjetivos.
[7] No hay que olvidar que hasta 1982 ,las reformas electorales, que son enormes en el país, los hacía directamente el poder ejecutivo, y normalmente contra l aoposición, que a su vez hacía lo mismo cuando era gobierno.
[8] Consolidada en el sentido de un apoyo durable de la población a los valores que fundan el sistema político.
[10] La encuesta sobre losproblemas de la democracia
[11] Ver Norberto Bobbio, Democracia, in Norberto Bobbio:el filósofo y la política. José Fernández S.(comp). F.C.E., México, 1996.
[12] Zbigniew Brzezinski calculó que en el siglo XX "no menos de 167.000.000 de vidas fueron deliberadamente extinguidas en matanzas provocadas por motivos políticos". Citado por Larry Diamond en: El cultivo de la ciudadanía democrática: la educación para un nuevo siglo de democracia en las Américas.1996.
[13] Cultura democrática:un desafío para las escuelas. UNESCO, PUF. Paris, .1995
[14] Gabriel A. Almond y Sidney Verba:La Cultura Cívica. Euramérica, Madrid, 1970.
[15] Ronald Inglehart:La transition culturelle dans les sociëtes industrielles avancëes.Economica, Pris, 1993-
[16] Jorge Lazarte R.:Cultura política, democracia e inestabilidad, (1985)., in Historia y evolución del movimiento popular. CERES, Cochabamba, 1986..
[17] HCF.Mansilla:La cultura del autoritarismo ante los desafíos del presenyte.. CEBEM, Cochabamba, 1991.
[18] Gonzalo Rojas y Luis Verdesoto:La participación popular como reforma de la política. Secretaría de Participación Popular, La Paz, 1997.
[19] Ver por ej. Desarrolllo Humano en Bolivia 1998,, Cap. IV:Superar el clientelismo y ampliar la cultura institucional,.PNUD La Paz.
[20] Mitchell Seligson:La cultura Política de la Democracia en Bolivia:1998. A.I.D. La Paz, 1999.
[21] El hecho de que los laimes y los cacachacas, comunidades originarias de Potosí y Oruro, reaccionen con violencia "vengadora" a sus conflictos, y no de otra manera, es una cuestión cultural. Està en sus sietmas de valoración y percepciòn el que interpreten un diferendo de linderos, en clave de violencia.
[22] Clifford Geertz:La interpretación de las culturas.Gedisa, Barcelona,1989, p.262.
[23] idem.
[24] Ronald Inglehart:Modernización y posmodernización.El cambio cultural, económico y político en 43 sociedades.CIS.Siglo XXI, Madrid, 1999, p.287.
[25] "La cultura política (nos)informa sobre los conocimientos, sentimientos y valoraciones de una población resoecto a los objetos polìticos". ob.cit. p.30.
[26] Almond y Verba, op.cit.p.555.
[27] R.Inglehart, Modernización y posmodernización. Op.cit., p.215
[28] idem p..216
[29] David Easton: Analyse du Système Politique. A.Colin, Paris, 1974, p.300.
[30] Robert Dahl:La democracia, Taurus,Buenos aires, 1999, p.177 y ss.
[31] Samuel Huntington:La tercera ola.La democratización a finales del siglo XX. Paidós, Buenos Aires, 1994, p.232 y ss.
[32] Seymour M.Lipset:La centralidad de la cultura Política, in Larry Diamond y Marc Plattner(comp.),El resurgimiento global de la democracia. UNAM. México, 1996.
[33] En la encuesta se ha preguntado a los encuestados que se sitúen en una escala de 1 a 10, donde 1 es la izquierda y 10 la derecha, y los puntos intermedios están entre ambos extremos.
[34] Ver su Discurso sobre la Constitución de Bolivia.
[35] Encuestas y Estudios.octubre de 1991. El porcentaje a favor de la "libertad" como lo más valioso de la democracia es del 42%.
[36] ILDIS: Democracia y sistema político. Encuestas y Estudios, 1992. En esta encuesta en "sí" es del 55%, y el "no" del 43%.
[37] En la encuesta se han reproducido las preguntas tal como fueron formuladas por el profesor Seligson, aunque nosostros haríamos cambiado su forma para que adquieran un sabor más de lo "nuezstro".
[38] Almond y Verba: La Cultura Cívica,Op.cit. p.305 y ss.
[39] Inglehart: La transition Culturelle, Op.cit.p.39 y ss.
[40] Inglehart: Modernización y posmodernización, op. cit.p. 249 y ss.
[41] Jon Elster:El Cemento de la sociedad.Gedisa. Barcelona, 1991, p.286.
[43] "Encuetas y Estudios", septeimbre de 1990.
[44] Alain Touraine:América latina.Política y Sociedad.Espasa Calpe, Madrid, 1989, p.138.
[45]Pierre Bréchon: Les Europëens et la politique, in Futuribles.Analyse et prospective:L'ëvolution des valeurs des Europëens.No. 200.Paris, 1995, p. 65.
[47] Pierre Bréchon et Bruno Cautrês(sous la direction de):Les enquêtes eurobaromêtres.Analyse comparëe des donnëes socio-politiques. L'Harmattan, Paris, 1998, p. 254.
[48] Ver "Encuetsa yEstudios", septiembre de 1990.
[49] Juan Linz, Seymour M.Lipset,y Amy Bunger:Condiciones sociales para la democracia:Análisis de la Encuesta de Latino Barómetro, in Gobernabilidad y desarrollo democrático en América Latina y el Caribe.
[50] Es lo que llaman Steven Lukes y Soledad García"ciudadanía sustantiva", que comprende tres dimensiones: posesión de derechos y deberes; pertenencia a una comunidad política; y participación en la vida pública. Ver S.Lukes y S. García:Ciudadanía, justicia social, identidad y participación. Siglo XXI, Madrird, 1999, p.1.
[51] Regis Debray:La Rep{ublica explicada a mi hija. F.C.E.Buenos Aires, 1998,p.48.