Un embajador del Tango

OSVALDO PUGLIESE



La orquesta de Osvaldo Pugliese, la de más larga trayectoria en la historia del Tango (1939-1995), mantuvo su linaje milonguero merced a un permanente ida y vuelta con su publico. Esa actitud de su director y el talento de sus músicos, la mayoría de ellos compositores, definieros un estilo irrepetible.

Osvaldo Pugliese (1905-1995) solía decir que "desde chico oí hablar de Tango". Explicaba, entonces, que su padre y uno de sus hermanos habían sido músicos. Y él mismo, a los 14 a�os, tuvo su debut profesional tocando el piano en un trío que dirigía el bandoneonísta Domingo Faillac y completaba Alfredo Ferrito en violín. Después, estudió piano con profundidad y tocó en varios de los conjuntos importantes de la época - íncluido uno propio: el Sexteto Vadaro-Pugliese - hasta que el 11 de agosto de 1939 debutó con su orquesta típica en el café El Nacional.

Buenos Aires tenía entonces una intensa vida nocturna y eso facilitó la formación de conjuntos que fueron creando un estiloy un repertorio propios. El estilo Pugliese lo hizo el público. El Tango tiene dos facetas: la melódica y la milonguera. Pugliese optó por la más popular, la que aceptaban los parroquianos que concurrían a escuchar a los cafés del centro y, a la vez, los milongueros de cabaret y de clubes de barrio.

En aquéllos, los primeros tiempos, la orquesta de Pugliese reconocía influencias de Juan Carlos Cobían, de Agustín Bardi y, fundamentalmente, de Julio de Caro, hasta que después la propia producción de Osvaldo Pugliese y la de muchos de sus músicos - se llamó "La orquesta de los compositores" -enriqueció el repertorio y le dio una fisonomía propia. Lo que hizo Pugliese fue darle una marcación percusiva al Tango que se agregaba al arrastre que ya había aplicado De Caro y que provenía de una fuerte influencia del folklore pampeano.
Pugliese acentuó el primero y el tercer tiempo y el arrastre percusivo a continuación. Eso le dio una fuerza especial a su música y una particularidad muy especial a la interpretación, rápidamente reconocida por el público.

Pugliese siempre consideró que el Tango era una continuidad permanente a partir del momento en que los músicos de la Guardia Nueva - los que tenían "estudio" - sucedieron a los primitivos, los intuitivos - "orejeros", en el lenguaje tanguero - que improvisaron en la etapa fundacional. También que era una mezcla de lo campero con la expresión ciudadana. Y esto se reflejó en toda su obra de autor y director. Horacio Ferrer ve "el gran pilar emocional y musical de su orquesta en un poderoso aliento rítmico y polirrítmico de inconfundible linaje milonguero con intensas derivaciones de tono canyengue".

Sus peculiaridades son un fraseo admirablemente acentuado y con marcada tendencia al tiempo rubato; los pasajes contrapunteados tan frecuentes como los solos, expresados siempre con un caprichoso y magnético preciosismo instrumental que excluye el alarde y es, en cambio, exacta impresión de la auténtica tensión interpretativa que polariza, tango a tango, las fuerzas individuales del conjunto.

Siempre fiel a las raíces del Tango, a ese ABC que para él fueron Arolas, Bardi y Cobián, edificó con estudio y trabajo una evolución que se acentuó a través del paso del tiempo sin detener ni saltear etapas. El público le respondió siempre. ese ida y vuelta tenía, para Pugliese, una explicación muy simple. "A medida que se me ocurrían cosas - decía - las ensayaba y se las proponía al público, Si el público las aprobaba, eso quería decir que yo había interpretado su sensibilidad y sus aspiraciones".

En ese respeto mutuo se fue formando y se fortaleció definitivamente eso que la gente llamó el estilo Pugliese.


Cualquier comentario: Chelo Ledesma
Actualización: 21 de Agosto de 1999
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