Secretos:
Para machacar cómodamente un ajo es necesario añadirle un pellizco de sal. Así no saltará fuera del mortero.
Al batir las claras para ponerlas a punto de nieve hay que añadirle un pellizco de sal y un chorrito de limón. Se mantienen más duras durante más tiempo.
Para que la cáscara de los huevos duros no se agriete y se pierda parte de su contenido al cocerse se debe añadir al agua una cuchara sopera de sal.
Si un guiso esta salado se le añaden un par de rodajas de patata, crudas y peladas, de unos tres centímetros de grueso. Se dejan dentro del guiso, a fuego lento por espacio de veinte minutos. Luego se tiran, pues han absorbido casi toda la sal.
Un guiso agarrado adquiere rápidamente muy mal sabor. Conviene retirarlo inmediatamente del fuego y dejarlo en un recipiente con vinagre como si fuera al baño maría durante unos veinte minutos. Después se cambia el guiso a una cacerola limpia, cuidando de no arrancar lo pegado.
Para que la coliflor no huela tanto, se ponen encima de la tapadera de la cazuela en frío unas rodajas de cebolla crudas. Igual resultado se obtiene si se hierve la coliflor con un trozo de pan seco.
Para quitar el olor del ajo y de la cebolla hay que mojar los cuchillos, los platos o las manos, en agua muy caliente y luego flotarlos con posos de café. Tras esta operación se lava todo con agua y jabón.
La nevera adquiere rápidamente mal olor y lo transmite a los alimentos que almacena. Para impedirlo hay que limpiarla con agua y vinagre. Nunca con detergentes, que atacan al esmalte y dan olor. Luego se enjuaga con un trapo húmedo y se seca cuidadosamente.
Jamás se deben colocar en la nevera cazuelas o recipientes que contengan guisos que no estén fríos, pues el congelador se llenara de hielo y todos los alimentos se impregnarán del olor del guiso. Todos los alimentos deben estar envueltos en plástico o el papel de aluminio. Es la única manera de que huelan a lo que son.
Para que los garbanzos salgan tiernos hay que añadirles agua templada. Nunca hay que cortarlos con agua fría. Todas las demás legumbres deben comenzar a hervir a partir del agua fría. Si a las judías se les corta el hervor con un chorrito de agua por tres veces quedarán muy suaves.
Si una yema de huevo duro presenta un color verdoso es que ha sufrido una cocción prolongada. Puede recuperar el color si se le añaden unas gotas de limón.
Si se coloca un huevo en agua fría con un par de cucharadas de sal y flota es un claro síntoma de que está pasado. Si queda sumergido a medias tiene unos cinco días si se sumerge totalmente tiene dos días. La cámara frigorífica alarga la vida de los huevos. Para saber cuánto tiempo llevan en cámara se miran los huevos a contraluz de una lámpara. Bajo estas condiciones el huevo debe tener en su parte superior una cámara de aire muy pequeña. Si es grande es que tiene muchos días de frigorífico y hay que desecharlo. Los huevos deben conservarse en el estante más alto de la nevera. Los huevos fríos facilitan montar las claras. Para hacer una mahonesa es aconsejable utilizar huevos a la temperatura ambiente.
Si la salsa mahonesa se corta, es decir, si se separa la emulsión en aceite y huevo, se puede recuperar de tres maneras: -iniciando una nueva mahonesa con una yema, y añadiendo la cortada a cucharaditas, sin dejar de remover hasta que se ligue. -haciendo papilla un trozo de patata hervido. Sobre esta base se añade a cucharaditas la mahonesa cortada, sin dejar de remover. -desmigando un trozo de pan, mojado en vinagre, y dejando caer a la par lentamente la mahonesa cortada sin dejar de remover.. En los tres casos, una vez se halla ligado la salsa, habrá que rectificarlas de sal.
Si una paella se agarra o se quema no podemos quitarle lo quemado pero si aprovechar el resto del arroz si seguimos haciéndola sobre una plancha en la que echaremos un buen puñado de arroz crudo y sobre el arroz colocamos la plancha. Esto hará que el aroma a arroz quemado desaparezca .
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