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Los or�genes del Valle se pierden en la oscuridad de los tiempos, aun cuando es bien cierto que estuvo poblado desde muy antiguo, seg�n lo atestigua el dolmen de Oiza y las cuevas paleol�ticas de Berroberr�a y Alkurdi. Por el extremo sur pasaba la v�a Burdeos-Astorga, aprovechada despu�s por los peregrinos jacobeos. Quiz�s el puente de Oh�rriz sea la mejor muestra de la presencia romana. En el pr�logo del Fuero de Navarra se le menciona como lugar no hollado por la invasi�n musulmana. Hacia el a�o 1025, Sancho el Mayor instituy� el se�or�o de Bazt�n en favor de Sem�n Ocho�niz, se�or de Jaureguizar, Maya e Irurita.
Alfonso I se titul�, en un documento expedido en Sang�esa en 1132, rey de Bazt�n. El 22 de mayo de 1397, Carlos III declar� en respuesta a una demanda de los vecinos de Elizondo que "sean e finquen guardados e mantenidos en lur condiciones de fidalgu�a e infan�on�a, en que dez�an haber estado a perpetuo". En el pleito mantenido en 1440 con el patrimonio real sobre el pago de las pechas por el pasto de los ganados en los montes reales, volvi� a reafirmarse este derecho de hidalgu�a.
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Desde mediados del siglo XVII hasta casi los albores del XIX le toc� vivir a Navarra uno de sus momentos de mayor apogeo. Un importante n�mero de sus hijos, entre los que tuvieron un especial destaque los baztaneses, pas� a ocupar posiciones de relieve, tanto en Espa�a como en Indias. Fue as� que el Valle o Universidad del Bazt�n comenz� a proveer al Reino de ministros, militares, dignidades eclesi�sticas, asentistas y comerciantes, en un grado tal que indujo al Marqu�s del Saltillo a afirmar que Madrid estaba dominada por navarros, sobre todo oriundos de dicho valle. Basta citar entre ellos a Juan de Goyeneche, fundador del actual Bolet�n Oficial Espa�ol, Juan Bautista de Iturralde, Miguel de M�zquiz y Nicol�s de Garro, ministros de Hacienda de Felipe V, Carlos III y Carlos IV respectivamente, Juan Lorenzo de Irigoyen, Obispo de Pamplona, Juan Jos� de V�rtiz, virrey del R�o de la Plata, o Pedro de Iturrir�a y Pedro de Astrearena, importantes asentistas, para comprender la magnitud de este fen�meno. |
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No constituye una novedad que una peculiar red de alianzas, originada en los fuertes lazos de parentesco y vecindad que caracterizaban a la sociedad baztanesa, fue la principal causa del mismo. Una aproximaci�n al tema, que hemos efectuado en el transcurso de mis visitas al Archivo de Protocolos Notariales de Navarra, nos permiti� conocer parentescos nunca se�alados hasta ahora, as� como lo que parece ser el lejano eco de la hegemon�a que habr�an tenido algunos palacianos baztaneses en los siglos anteriores al XVIII.
Pero no todos los baztaneses tuvieron igual fortuna y fue as� que muchos de ellos se vieron obligados a seguir el camino de la emigraci�n. Uruguay, Argentina, Chile y Cuba fueron los principales puntos de destino.