Tic... Tac... La bomba va a explotar...
Por: Daniel G. Cardozo M.
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Martes, 10 de Mayo, 2005
La liquidación de
Venezuela como estado y como nación independiente esta en marcha. Bajo nuestras
narices y sin ningún pudor, el régimen esta manipulando todos los hilos del
poder, haciendo lo que le viene en gana, sin oposición alguna y sin ningún tipo
de limitación, pues aparte de las airadas criticas que los ciudadanos hacemos
por los pocos medios a nuestro alcance y las informaciones que los periodistas
serios ponen a disposición del publico que revelan el desastre que se cierne
sobre el país, nadie, o mejor dicho, ningún organismo publico – nacional o
internacional – hace nada para impedir el descalabro al que se conduce a
nuestra patria.
Ya nos hemos casi
acostumbrado a ver como día tras día, la lista de presos políticos se abulta,
estamos conscientes que las cárceles están prestas para recibir en sus
tenebrosas galerías a los que se atreven a disentir, vemos como nuestros
recursos son dilapidados en fantasiosos planes de "desarrollo",
observamos perplejos como el carnicero de Miraflores conduce al país al
desastre sin que parezca que no hay nada ni nadie que lo detenga.
La destrucción de la
democracia como sistema y la instauración de la dictadura parece indetenible, y
es que así es que al régimen le conviene que se vea. El sistema de propaganda
oficial nos remacha la impresión que todo esta bajo su
control y la desesperación se apodera de la mente de cada ciudadano, pero no
todo puede estar perdido.
Nadie duda del enorme
poder que el tirano ha acumulado gracias en parte por los gigantescos errores
cometidos por una dirigencia política que, cegada por sus propias apetencias,
se ha visto disminuida, casi desaparecida, que no se le consigue en ninguna
parte distinta a las ruedas de prensa o los pocos foros políticos que aun
existen, sin embargo, el capital humano que dio vida al movimiento opositor
esta allí, prácticamente intacto, pues difícilmente se podrá hacer cambiar de
idea a esa masa humana que durante dos años o mas colmo las calles de Venezuela
exigiendo una ruta democrática la cual fue negada por la obtusa visión de una
dirigencia ocupada solo en procurarse espacios de poder – y la que queda continua
en lo mismo – y que fue incapaz de sopesar el tamaño del monstruo al que
pretendieron enfrentarse.
Pero aun a pesar de la
propaganda, de los inmensos recursos que se están gastando para tratar de
mantener fiel a sus locas ideas a un sector importante de la población, cada
día que pasa son mas los que están despertando del
sopor, aunque no son tantos como quisiéramos.
Difícil es mantener
lealtades tarifadas y esa es la razón del porque el régimen se empeña en echar
mano de todo recurso disponible así esto signifique la bancarrota del país,
pues la única manera que tienen de hacer que los sectores más pobres e incluso
algunos ricos oportunistas les sigan es colocándoles una zanahoria en la punta
de la vara – las misiones, los créditos y todas las otras maneras de repartir
migajas – pero hasta eso se les esta agotando, pues el comprar conciencias
implica que cada día sean mas los que piden y cada vez mas lo que quieren, e
inversamente proporcional lo que tienen para dar, pues todo tiene limites y el
régimen se ha percatado que están llegando al punto donde si dejan de dar,
dejaran de recibir y eso es lo que les está pasando actualmente y es el motivo
de la desesperación que los motiva a echar mano de lo que aún queda en pie: las
reservas internacionales.
No soy optimista en
cuanto a medir el tiempo que pueda quedar antes que el regimen colapse, no creo
que sea pronto pero tampoco podra prolongarse mucho esta situación y las
alarmas están encendiendose y eso debe hacer que los ciudadanos no cesemos en
nuestro empeño de salir de este sistema sin dar saltos al pasado, pues como
decia en algunas oportunidades anteriores, no quiero al monstruo pero tampoco a
los padres de la criatura.
De todos modos, el
proceso de autodestrucción del régimen esta en marcha. Algunas veces parece ir
rápido, algunas otras lento y para que todo continúe
andando debemos nosotros echar "un empujoncito" para que las cosas se
aceleren.
No basta solo esperar,
hay que ayudarle a que se destruya, asi que cada cual que haga lo que este a su
alcance, lo que sea, desde el sabotaje hasta la denuncia, desde escribir hasta
organizarse y los que puedan que se armen, pues el día final se esta acercando.
Lo que no podemos es
dejar de hacer ni convalidar acciones que legitimen institucionalmente al régimen,
pero eso lo hablaremos en otra oportunidad...