Protestas bolivarianas

 

Por: Daniel G. Cardozo M.

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Marte 23 de Agosto de 2005

 

 

Por donde vean en nuestra geografía hay gente protestando, pero no son las marchas opositoras que llenaban avenidas enteras ni tampoco son los grupos de desobediencia democrática, son los mismos “bolivarianos”, los excluidos de antes y hoy, los eternos engañados, los humildes y menesterosos de este régimen quienes están pidiendo sus derechos.

 

Con un gobierno para quien ser rico es malo y ser pobre es ser revolucionario la cosa no debería ser así, pero resulta que esa gente no estaba esperando que su pobreza lo dignificara ni tampoco desean mantenerse viviendo paupérrimamente ni mucho menos seguir formando parte de las clases sociales mas desposeídas, todo lo contrario, creían firmemente que con el “boom” del cooperativismo, las empresas populares y los desarrollos endógenos su situación cambiaría, pero para su mal, dejar de ser pobre no depende ni del gobierno ni de la generosidad del presidente sino mas bien exige de su parte dos cosas: trabajo y sacrificio y el modelo impuesto solo pide sacrificios, mas trabajo no da, solo limosnas.

 

El régimen hizo su trabajo: creo más pobres para tener más gente que dependiese de ellos, les lleno de ilusiones y esperanzas de progreso, preño sus mentes con deseos de superación pero en lugar de motivar para crear repartió para controlar y esa situación esta estallándole en las manos cual granada sin seguro.

 

Pero no son solo los cooperativistas los que protestan, son los campesinos a quienes cuando le dan por fin un tractor viene sin implementos y viceversa o cuando les dan semilla no tienen agua para regar y ven como el dinero que se les asigna se diluye en las redes de corrupción montadas por sus jefes.

 

Son también los damnificados que ven como mientras ellos viven en refugios insalubres el régimen regala casas nuevas en Cuba, son los estudiantes que no tienen pupitres, son las amas de casa agobiadas por el alto costo de la vida, los empleados públicos que deben arrodillarse ante el altar de Yo el Supremo para subsistir, los sindicalistas a quienes se les margina, los desempleados hartos de promesas de empleo incumplidas, y en fin todos aquellos a quienes se les vendió la idea que con apoyar al “gran padre” verían por fin sus sueños de prosperidad realizados.

 

Nada mas falso que promulgar la construcción del “nuevo país”, autoabastecido y autosuficiente cuando casi todo lo que los pobres compran en Mercal es importado y nuestros campos y fabricas están siendo desvastados por las invasiones, el abigeato, el hampa, la piratería, el contrabando y la ineficiencia estatal, nada mas absurdo que el pueblo para recibir beneficios deba vestir la franela roja y alabar al nuevo dios, nada mas indigno que tener que arrodillarse ante el poder para recibir lo que por derecho tenemos mientras en el exterior reciben lo que nos corresponde.

 

 Resulta un insulto para la gente que creyó en este modelo de gobierno que les exijan sacrificios cuando los jerarcas y jefecitos “revolucionarios” viven existencias plenas de lujos y ostentación, y es absolutamente inconcebible que mientras el país literalmente se cae a pedazos nosotros tengamos que soportar al manirroto presidente regalando nuestro dinero y recursos a medio mundo.

 

Lo dije antes y lo mantendré con firmeza: la revolución chavista es una farsa que, montada sobre las espaldas de los mas pobres solo procura conseguir para si el control total de la vida y obra de cada ciudadano y si para conseguirlo tiene que mentir, robar y hasta matar de hambre al pueblo lo hará y no debe quedar dudas que el gran artífice de todo esto son Hugo y su papa Fidel.

 

Quizás por eso sea que muchos dicen que al tirano no lo sacarán ni los gringos ni la oposición ni el hambre de poder de los suyos, sino su propia boca, su ego, su corrupción y su ineficiencia criminal que están sumiendo al país en el desastre.

 

 

 

 

        

 

 

 

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