Palo, plomo y gas
Por:
Daniel G. Cardozo M.
Si no fuese por las franelas rojas y los cánticos de alabanzas al
“engañado” cualquiera diría que esas personas son individuos comunes,
conscientes de sus necesidades y agobiados por los problemas que la ineficacia
oficial les causa.
Si no fuese por esas franelas rojas, cualquiera hubiese visto a esas
personas como un grupo de opositores peleando en la calle sus derechos cuando
los llenaron de gases y los perros de presa del gobierno los detuvieron a
golpes y porrazos.
Pero no son “oligarcas” protestando por las marramucias
del régimen ni tampoco opositores furibundos “impidiendo” que el engañado pueda
trabajar, son los verdaderos engañados, son las hordas de estafados que abren
un ojo para ver la mentira en que los mantienen y cierran el otro para no ver
que realmente su “ídolo” solo los usa, que están protestando para exigir lo que
les ofrecieron a cambio de su sumisión, para pedir lo que no les dan, para recibir
ahora lo que antes estaba destinado a quienes se oponen a este régimen: palo,
plomo y gas.
Las protestas no solo se circunscriben a la exigencia de la casita, la
beca mensual, el cargo de barrendero u obrero que tanto necesitan o para
presionar por los créditos o proyectos que cargan en esas carpetitas arrugadas
y sudadas de tanto pasear de un organismo a otro sino que van mas allá:
protestan por la falta de electricidad, por el basurero en que están
convertidas sus comunidades, por los ríos de aguas negras y la sequía de sus
tuberías, protestan por no conseguir entrar al nuevo empleo, por el colegio que
se derrumba, porque el rancho ya es insoportable, porque ven como el que antes
trabajaba ahora mendiga, porque el que les pidió el apoyo ahora pasa raudo y
veloz en una camioneta ultimo modelo sin verlos, protestan por el hampa, en
fin, protestan porque finalmente están dándose cuenta que todo ese cuento de
VTV y las cadenas es un tinglado de mentiras, un andamiaje de teatro barato,
una mascara, un disfraz para hacerles creer que la realidad que ellos viven es
solo un mal sueño.
Pero en lugar de la beca, de la casa, del servicio publico o de la
seguridad social reciben plomo, palos y gas y eso se lo merecen porque
sencillamente aquel que esta al servicio de un malvado, aquel que fue feliz y
se sentía bien viendo como masacraban a su vecino, a su hermano, al “pana” que
decidió no ser parte de la corte de los payasos no puede esperar que cuando se
vea defraudado y proteste, de inmediato le den lo que soñaron pues el ladrón
solo toma para el lo que roba, jamás lo comparte.
Lastimosamente sabemos que en gran parte sus inconformidades son
justificadas por demás, pues nadie merece vivir de la manera en que estas
personas lo hacen, nadie merece estar sin empleo, sin salud, sin seguridad, sin
escuela, sin paz, sin salubridad, pero mientras continúen creyendo que son “los
del entorno” quienes engañan al “ídolo”, mientras crean que por haber estado
apoyando a un sanguinario tirano son merecedores de lo que a los otros les
quitan, mientras crean que ahora si les toca recibir beneficios solo por usar
una franela roja, seguirán siendo vejados y maltratados tal y como el régimen
lo hace con todo aquel que se atreva a disentir, a exigir, a reclamar sus
derechos.
Mientras tanto, bienvenidos al mundo real, sean ustedes bienvenidos a la
Venezuela que Hugo quiere para todos: una Venezuela donde nadie hable, grite o
proteste así este muriendo de mengua y asimilen la lección, sepan ahora que
sabrosa es la represión, pero esta vez no desde atrás de las barreras de
delincuentes uniformados sino en frente a esos que antes les “protegían” ahora dándoles
duro, como ustedes pedían que le diesen a los que nunca pudieron engañarnos.
¿Verdad que es divino respirar el gas de la represión y llevar palos por
exigir lo que por derecho les toca? Esperen a ver cuando les toque plomo…