Consideraciones sobre la

Organización política de los

ciudadanos y su necesidad de la

Sociedad Civil Organizada

Por: Daniel Cardozo

Lunes, 28 de febrero 2005

Para empezar esta exposición, debo aclarar que de ninguna forma me considero poseedor de la “verdad absoluta” – el día que considere esto debería llamarme mas bien Hugo Rafael – y lo que expondré proviene del análisis de los modelos organizativos que han prevalecido en los últimos tiempos, tanto en la Sociedad Civil como en las organizaciones netamente políticas. También debo resaltar que estas no son propuestas, son solo reflexiones factibles de ser enriquecidas con su participación e ideas y se las entrego como un abreboca del debate que debemos como ciudadanos ocupados empezar a dar.

I: Las organizaciones de la Sociedad Civil

El modelo de organización de la sociedad civil gravita alrededor de asociaciones civiles sin fines de lucro, ONG´s o fundaciones de muchas índoles, que van desde grupos de defensa de los derechos humanos, pasando por grupos evidentemente de opinión política hasta asociaciones de vecinos o asambleas de ciudadanos, pero todas sin excepción – sean pro-gobierno o no – están constituidas de manera tal que su rango de acción política es limitado, pues a excepción quizás de las organizaciones de defensa de derechos humanos o de veedores, las cuales son tomadas en cuenta incluso a nivel internacional o de los “círculos bolivarianos” que son parte de la base o plataforma de adoctrinamiento del régimen, su peso especifico en la acción política se circunscribe a opinar, formar criterios o a la creación de espacios de debate y discusión, y sus acciones rara vez pasan de los medios, de las asambleas o de interponer recursos legales.

Sin embargo, estas asociaciones civiles son motores importante dentro del proceso de formación de la conciencia política de los ciudadanos organizados, ya que por su estructura no dogmática, independiente y en extremo abiertas al debate – una gran mayoría – les es posible aglutinar a ciudadanos de distintas tendencias ideológicas, formar opinión, crear espacios de discusión e incluso ser entes donde sus integrantes o simpatizantes intercambian ideas en una forma que dentro de otro tipo de organizaciones – los partidos políticos tradicionales – resulta casi imposible.

Entonces, las organizaciones civiles son el primer eslabón dentro de la cadena de estructuras que van creando las bases para la organización política de los ciudadanos, pero este fenómeno es relativamente nuevo, ya que durante décadas – y aun funciona así – las estructuras partidistas son los espacios principales para la acción política directa y son los que tienen entre sus responsabilidades el organizar políticamente a los ciudadanos con fines electorales, refrendarios o ideológicos, pues es en los partidos donde se ejerce el principio de representatividad y participación política que consagran tanto la CBV, las leyes que rigen la materia, los convenios internacionales y cualquier forma interpretativa de lo que significa una democracia, pues sin partidos políticos se dice que no existe democracia, pero sin la organización de la sociedad civil, tampoco existirían los partidos, pues es de esa célula fundamental – la organización de los ciudadanos en modelos primariamente orientados a la resolución de sus problemas y el debate de ideas – de donde se están formando los nuevos modelos de pensamiento ideológico y de participación de la sociedad, y en Venezuela este fenómeno está teniendo un auge impresionante, mas aun después del enorme fracaso de los partidos políticos tradicionales en conducir exitosamente las iniciativas refrendarias de los últimos años.

II: Partidos Políticos y Sociedad Civil

Los partidos políticos, lejos de lo que mucha gente considera, necesitan de la sociedad civil para existir, pues sus militancias provienen de esta.

La diferencia entre integrantes de la sociedad civil – organizada o no – y la militancia de un partido es que básicamente la primera sigue solo su conciencia e interpreta los problemas políticos del país dentro del contexto de un conglomerado de ideas muy diversas, mientras que los segundos regularmente están formados dentro de dogmas ideológicos con los cuales los integrantes de los partidos se identifican, pasando a ser parte de lo que se llama el pensamiento político estructurado, pues el militante es formado ideológicamente mientras que el ciudadano regularmente procura no ceñirse a dogmas o ideologías.

Pero aun a pesar de esto, los partidos políticos dependen de los ciudadanos llamados independientes – lo que es igual que decir la sociedad civil – para nutrirse de militantes, seguidores, afectos e incluso dirigentes, pues en cualquiera de sus escalafones de participación dentro de los partidos, los que los integran primero pasaron por la etapa de haber sido sociedad civil antes de identificarse con cualquier ideología.

Los partidos políticos según nuestra normativa legal y según los preceptos que en el mundo civilizado rigen los conceptos de democracia son las organizaciones encargadas de polarizar los conceptos ideológicos, y son las estructuras desde donde se impulsan los proyectos políticos que dan vida al sistema democrático, pues son estas organizaciones las plataformas para la participación política de los ciudadanos con al menos tres metas principales:

1-                Obtención del poder político a través de la presentación de candidatos a los cargos de elección popular para lograr canalizar las inquietudes y necesidades de la ciudadanía nacional

2-                Servir de contrapeso fundamental a las organizaciones políticas y del estado que ejercen el poder legítimamente obtenido en elecciones

3-                Ser los foros naturales de formación y debate de ideas, proyectos y modelos de organización política y social

Pero estas no son las únicas funciones de los partidos políticos, pues se puede enumerar una enorme cantidad de funciones, sin embargo, muchas de sus funciones son similares en forma a las de las asociaciones civiles a pesar que no tengan ambas el mismo alcance, pues si los partidos organizados son los que presentan candidatos para los poderes públicos, las asociaciones civiles son las que de una u otra forma deberían dictarle las pautas de acción a los partidos y son las organizaciones donde deberían formarse los liderazgos políticos.

 

III: La organización política de la sociedad civil

Debemos tener en cuenta que la sociedad civil aun estando organizada en asociaciones de cualquier índole o carácter debe estar preparada y formada políticamente si su deseo es el actuar en política, y también debe estar consciente que solo a través de organizaciones de carácter político partidista es que podrá darle un giro a lo que hasta  ahora han sido los partidos, donde el factor ideológico no solo sea retórica filosófica sino que sea la forma en que cada quien sea capaz de interpretar las necesidades del colectivo.

Las organizaciones políticas deben dejar de ser solo plataformas para la obtención del poder político y empezar a tomar los postulados de la sociedad civil donde la solidaridad, la rectitud y el sentimiento de servicio sean su forma de actuar, donde la consecuencia entre la ideología pregonada y la acción realizada sea cónsona con los postulados exhibidos.

Resulta evidente que las estructuras partidistas de Venezuela han colapsado tanto en su organización como en la formación de nuevos liderazgos ya que se han quedado estancadas en modelos asociativos anacrónicos, desgastados y plagados de vicios, pues en los últimos años por no decir las ultimas décadas, los partidos tradicionales incluyendo a los que ahora detentan el poder político en la nación, se han convertido en sociedades de cómplices necesarios con un solo fin: el lucrarse a través de la gestión publica y el ejercicio del poder en lugar de ser los espacios donde las ideas sean debatidas y transformadas en políticas de acción publica para el beneficio colectivo.

Entonces, y para lograr el objetivo de sanear el sistema de partidos, resulta imprescindible que a través de las organizaciones de ciudadanos se sienten las bases para la reorganización y renovación de los partidos políticos, así esto implique la desaparición de algunos y la creación de otros, siempre y cuando las organizaciones que nazcan de las iniciativas ciudadanas realmente tomen conciencia de su importantísima misión para el progreso del país y no terminen convirtiéndose de nuevo en guaridas de bandidos.

Los partidos políticos deben nacer de la sociedad civil o ser renovados por esta, pues es la única forma de asegurar que los viejos dogmas, los anacronismos, los vicios y los intereses personales desaparezcan para dar paso a un sistema de partidos moderno, fresco, responsable, comprometido y por sobre todo formado por personas con altos ideales de compromiso y honestidad, para lograr así minimizar o desaparecer las asociaciones de cómplices.

Los ciudadanos deben estar conscientes también que solo con su participación en los debates de ideas, en la construcción de modelos alternativos de gobierno y en el modelaje de propuestas de solidaridad social con los más débiles es que lograrán ver construidos sus ideales y sueños.

Es de esa sociedad civil organizada, que ha aprendido de los errores del pasado y del presente, que esta consciente y comprometida con el progreso del país, su unidad y su paz social, de donde saldrán los nuevos liderazgos que sean capaces de aglutinar de forma efectiva a los ciudadanos en pos de sus ideales.

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