Londres bajo a ataque… de nuevo.

 

Por: Daniel G. Cardozo M.

 

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Viernes, 8 de julio de 2005

 

 

Nuevamente el mundo entero se conmociona ante la brutalidad de una guerra nada convencional.

 

El ataque terrorista de ayer en el centro de Londres es una prueba fehaciente de que ningún país esta absolutamente protegido ni seguro ante un enemigo sin rostro, sin contingentes armados desplegados en un campo de batalla conocido o siquiera que actúe de la forma en que “regularmente” han ocurrido los conflictos armados en el pasado.

 

Una cosa trascendente es que esta vez las naciones occidentales se enfrentan a un grupo criminal que en lugar de acometer de manera frontal y combatir en contra de los ejércitos lo hace en contra de los ciudadanos desarmados usando el método más perverso que jamás el hombre haya descubierto: el terror contra el indefenso.

 

Inglaterra ha sido protagonista en su historia de infinidad de conflictos armados, y apartando los conflictos dentro de sus ex colonias, la guerra de las Malvinas – un combate entre dos naciones – los episodios derivados de la guerra fría y hasta las guerras medievales, las cruzadas, la invasión romana o conflictos aun mas antiguos, desde los tiempos de la segunda guerra mundial no habían recibido un ataque de tales proporciones en su propio territorio ni siquiera por parte del IRA irlandés.

 

Londres durante la Segunda guerra fue literalmente reducida a escombros por los bombarderos y las bombas V1 y V2 del régimen Nazi, sin embargo dicho conflicto fue entre dos bloques beligerantes, el “eje” Alemania-Italia-Japón con demenciales gobernantes ultra-nacionalistas que solo por ambición querían apoderarse de Europa, Asia y si podían del mundo y que fueron responsables de atrocidades contra las poblaciones civiles hasta de sus propios países, pero con todo y eso, Londres sobrevivio a semejante conflicto.

 

La coalición de las naciones occidentales de Europa – entre las cuales se contaba por supuesto Inglaterra – las pequeñas naciones del sudeste asiático que al lado de estas combatieron al Japón Imperial, India, Estados Unidos, Australia, China y la Rusia de Stalin debieron unirse para enfrentar a un agresor que amenazaba con convertirse en una potencia hegemónica.

 

El resultado fue no solo la derrota de ese “eje” expansionista, sino también una etapa de casi 50 años de conflictos regionales y de pequeña escala que aun persiste, pero la secuela mas grave – de la cual todo el mundo es victima – es la existencia de grupos anárquicos, terroristas y criminales que fundamentan sus luchas – o mejor dicho, sus crímenes –  en bases religiosas y ultra-nacionalistas “en contra del imperialismo occidental” y que en parte debe su génesis a los desequilibrios finales de la Segunda Guerra Mundial.

 

Si observamos la historia de los movimientos “islámicos” fundamentalistas que usan el terrorismo, el sabotaje, el secuestro y el asesinato de civiles como forma de desestabilizar y “dar a expresar” su ira y descontento, vemos también que gran parte de ellos se crearon tras la creación del estado de Israel así como luego de la expansión del comunismo por toda Europa Oriental, África y Latinoamérica, pero todos tienen algo en común: aterrorizan a la población indefensa y desarmada de los países desde donde provienen sus “enemigos”, sean estos judíos, negros, demócratas, blancos o simplemente representantes del “Imperialismo” de las naciones desarrolladas del mundo.

 

No existe justificación para la cobardía con que estos grupos actúan en contra de una población que nada tiene que ver o hacer con sus problemas y aunque también debe decirse que estos grupos nacieron porque sus pueblos fueron agredidos o desmembrados por las potencias mundiales, esto tampoco es excusa alguna para ataques como los de Londres en contra de la población civil de ninguna nación.

 

Algo mas está claro: Inglaterra no es los Estados Unidos, una nación que nunca había sufrido el ataque de enemigos externos – salvo algunas acciones de sabotaje menores o el ataque a Pearl Harbor durante la Segunda Guerra – en su territorio. En contraste, Inglaterra llevó quizás la peor parte de las dos grandes guerras del siglo XX, vio sus ciudades reducidas a cenizas, sus fabricas desplomadas y su población diezmada, pero se levantó, se rehizo a si misma y aun hoy día es una nación poderosa, mas que la nación terrorista que conforman estos grupos desalmados, y su respuesta puede ser mas contundente y eficaz que la dada por EUA tras los ataques del 11-S, así que será interesante ver como reaccionará el gigante militar de Europa ante la que seguramente sea la primera agresión de importancia contra su territorio por parte de un enemigo externo después de la Segunda Guerra.

 

 

 

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