El festival huele a muerto…

 

Por: Daniel G. Cardozo M.

 

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Jueves 11 de Agosto de 2005

 

 

Cuando los cadáveres son exhumados generalmente su olor es insoportable aun cuando sean momias milenarias.

 

Tal es el caso del tan publicitado festival mundial de la juventud, evento que tiene dos objetivos principales: dar al príncipe de la provincia de Venezuela un baño con olor de multitudes que le haga recuperar un poco de su tan maltratado ego y mostrar sin equívocos que el proyecto político que entre el y su papa Fidel han montado es un refrito nostálgico con olor a naftalina apolillada del comunismo real extinto hace ya bastante tiempo en casi todo el mundo.

 

Una reunión donde como dijo Noe Pernia, los parásitos del mundo estaban reunidos no podía dejar otra apreciación ya que solo se observa una especie de onda retro post-marxista donde la mayoría de estos muchachos han sido supuestamente cautivados por las ideas comunistas que en el papel son – y eso hay que reconocerlo – fascinantes pero que han demostrado hasta la saciedad ser en la practica absolutamente inoperantes.

 

Pero detrás de esos jóvenes idealistas y soñadores – algunos sencillamente reaccionarios hormonales – están los verdaderos parásitos mundiales que buscan desesperadamente continuar alimentándose de algún imbécil con dinero que persista en impulsar un modelo de pensamiento político ya caduco y que debería ser estudiado como uno de los experimentos sociales mas fatídicos de la humanidad: el comunismo.

 

También están dentro del circo de pulgas los gobernantes autocráticos y las dictaduras que se esconden detrás del timo de ser “Republicas Populares o Democráticas” como son Libia, Corea del Norte, Cuba y algunos países de África que enviando a sus muchachos intentan mostrarse como países libres – al menos en la propaganda – pero donde la realidad de la interpretación de las libertades individuales y los derechos humanos son simples ejercicios de retórica hueca con la que llenan sus cárceles y cementerios y hasta los estómagos de los tiburones del estrecho de la Florida.

 

No obstante la intención real por una parte es que nuestro caudillo realce su tan golpeado ego con una multitud que le lance ovaciones que ya aquí le cuesta trabajo recibir – o mas bien, le cuestan mucha plata – y por la otra que las rémoras mundiales puedan mantener sus finanzas boyantes ya que saben que a cambio de vítores y alabanzas el “príncipe” esta dispuesto a dar mucho pero mucho dinero.

 

De todos modos la fetidez del cadáver no puede ser ocultada y solo a un gobernante autocrático como el que tenemos se le ocurriría seguir profanando los sarcófagos políticos del mundo sacando a pasear en hombros el esquelético y rígido cuerpo de un sistema ideológico cuyo nombre es símil de esclavitud, muerte y destrucción.

 

Al finalizar estos días de jolgorio por la resurrección de las consignas sepultadas en los campos del olvido, esos muchachos regresaran a sus respectivos países con un buen bronceado y las maletas llenas de mercancías compradas en los centros comerciales de Caracas a costillas de nuestro dinero y quizás una que otra historia interesante que contar entre sus círculos de amigos y por supuesto con una inmensa sonrisa por haberse ganado unas vacaciones pagas a costillas del nuevo pendejo de la cuadra: Hugo Chávez mientras que el se regodeara por unos meses de haber recibido un nuevo baño de multitudes tan costoso como inútil.

 

Lo único es que necesitara cisternas enteras de perfume para erradicar de sus ropajes el hedor a muerto que expelen los cadáveres de Marx, Lenin y Stalin que por unos días sacó a pasear.

 

 

 

 

 

 

 

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