Hugo el supremo y sus gabinetes móviles…
Por:
Daniel G. Cardozo M.
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Viernes, 15 de
julio de 2005
Vomitiva, asquerosa y poco menos que
farsante fue la alocución que nuestra versión tropical de Atila
efectuó con motivo de la reunión donde, según el, se evaluaban los logros de
sus “gabinetes móviles”.
Ver a un presidente – dice el que lo
es, para mi no es mas que un dictador común y corriente – haciendo maromas para
justificar el nivel de ineptitud que, aunado a la corrupción de su régimen
mantiene secas las arcas regionales y paralizados todos los proyectos que
rimbombantemente anuncio hace tres meses es atroz.
“¿Verdad que tres meses es mucho tiempo?” se auto compadece el tirano, como
para que el publico de galería desvíe la atención en sus ministros y sienta lastima
porque el, su majestad imperial, es victima de la ineptitud de otros, no de la
suya misma.
Mayor lastima da ver como los
gobernadores y alcaldes de “la oposición” aceptan acudir a esas reuniones donde
entre insultos y halagos quedan como otros farsantes mas porque simplemente “Yo
el supremo” les trata como manumisos dándoles a entender que dependiendo de su
docilidad, los recursos para sus proyectos serán o no entregados.
Entonces, toda esa verdadera “revolución”
que significó la descentralización del estado que desde 1989 había rendido
frutos al eliminar excesos de trabas burocráticas se ha perdido, toda esa lucha
de las regiones por elegir a sus gobernantes en todo nivel para personalizar
las gestiones publicas regionales y municipales fue inútil y el conjunto de
reformas que verdaderamente descentralizaban al país quedaron derogadas de un
plumazo porque su majestad necesita tener control hegemónico de todo lo que se
mueva bajo el sol.
Ahora para que a los alcaldes y
gobernadores se les aprueben los proyectos todo depende del humor del tirano,
de que tanto le lisonjeen ediles, gobernadores y alcaldes, depende del trato
que se brinde a los burócratas encargados de dar curso a las cosas que deberían
fluir sin mayores obstáculos, depende en resumidas cuentas de lo que decida el
tirano quien definitivamente dio una patada en el trasero a la
descentralización del estado y convirtió un proceso administrativo regular en parodias
mediáticas de repartición carnavalesca de recursos como si en lugar de salir
del ingreso común de todos los venezolanos, saliesen de su cartera.
Como dicen por ahí, con Hugo no manda el pueblo, solo manda el…