Solo la rebelión y la insurrección son el
camino
Por: Daniel G. Cardozo M.
Domingo, 10 de abril, 2005
Ya me canse, sinceramente estoy harto de ver como
por pendejadas estamos como estamos, pues por estar cada uno viendo como
ocupamos la primera plana o los comentarios, nos estamos olvidando de la
realidad: que vivimos un proceso progresivo de conversión a una dictadura
comunista.
No se cuando la sociedad civil, se va a terminar de
dar cuenta y aceptar que ni con marchas, bailatas, concentraciones o hablando
paja por los amordazados medios de comunicación o por Internet vamos a tumbar a
Chávez y erradicar al comunismo; al contrario, el que nos mantengamos haciendo
tonterías lo fortalece cada día mas pues logra el objetivo de mantener al país
y a la gente dentro de un estado mental de idiotez continuada, poniendo de moda
el absurdo y sumiéndonos en un estado de infantilismo supremo.
Hermanos, reflexionen: las dictaduras no salen sin
violencia, no salen con votos, no salen con habladeras de paja ni con artículos
de prensa. Las dictaduras como esta ejercen el poder y la violencia de forma
“localizada”, es decir, donde les interesa reprimir, y han logrado su objetivo:
la gente anda tan asustada o demasiado interesada en convivir en simbiosis con
el sistema que terminan mimetizándose con la porquería que nos rodea.
Y no me vengan con el cuento de Yugoslavia, porque
la mayoría solo conoce o acepta la parte rosa de la historia: optkor, pero no
recuerdan que para que la sociedad civil de allá llegase a decidirse, primero
tuvieron que vivir una carnicería étnica y una guerra civil, ni me vengan con
el cuento de Ukrania pues hay que leer los previos para entender que para
desestabilizar primero hay que “coñazear”.
Ya de hecho los partidos – quienes son la esperanza
de los ciegos – tampoco representan una salida pues su único camino es el que
vayamos a votar por ellos para tratar de mantener sus cargos, no para luchar
para liberarnos, y solo sirven a los propósitos mezquinos y avaros de quienes
los integran, pues partidos de oposición y gobierno solo difieren en el
discursos, porque en la practica ambos son iguales.
Entonces, me canse de hacer sesudos escritos y
análisis, me canse de convalidar actuaciones superfluas e inefectivas, me canse
de hacerles el juego a los ineptos, así que ni hablare ni escuchare más paja y
de ahora en adelante solo llamare a la insurrección, a la guerra, a exterminar
a los comunistas y sus consortes “democráticas”.
Aquí aunque les duela a muchos, no hay salida por el
camino que vamos porque nosotros mismos la hemos cerrado por nuestra actitud
irresponsable, por permitirnos soñar con utopías de paz y amor, por confiar en
factores externos, por creer que luchábamos una batalla que el pueblo
compartía, pues como dije antes, una parte de la población esta idiotizada y
comprada por el estómago, la otra parte solo se preocupa de si misma y el resto
vivimos soñando con pajaritos preñados esperando que alguien de la cara, pero
desgraciadamente, los que creíamos nuestros aliados son los primeros vendidos y
los que tienen las “bolas” están o perseguidos o presos gracias a la traición
de una cuerda de mercantilistas serviles que venden hasta a su madre por unas
lochas.
Aceptemos el hecho que si nosotros no dejamos de
estar con miedo, seguiremos aplastados, pero hay un factor más en nuestra
contra: estamos luchando por liberar a un pueblo que parece ser le gusta que lo
pisoteen, y resulta inútil tratar de liberar a quien le gusta vivir como
esclavo.
A mi que me llamen cuando se decidan a derrocar al
gobierno, para eso si estoy dispuesto, a salir a matar a los traidores,
fusilarlos como perros, que me llamen cuando haya que combatir a sangre y fuego,
porque no solo es al gobierno al que hay que derrocar, es a esa elite
putrefacta de sanguijuelas, de rémoras, de vividores agrupados alrededor de
muchos partidos y muchas asociaciones “civiles”, quienes merecen no solo ser
despreciados sino el paredón por traidores y vendidos, por egoístas y
mezquinos, por creerse superiores a los demás, por permitir la muerte de la
libertad a nombre de esta.
Convénzanse que el único camino desgraciadamente que
nos queda es el de la guerra, es el del combate armado, es el de tomar de una
buena vez las calles y llevarnos en los cachos a todos los traidores,
comunistas, vendidos y porquerías que conviven con el régimen, la salida
electoral es una ilusión, la única salida es violenta, así suene feo, pero es
así, solo con unas decenas de miles de muertos quizás los venezolanos
aprendamos a valorar lo que es ser libres, honestos y patriotas.
O la sociedad civil se pone los patines y deja de
creer en pendejadas y se alza en armas contra el gobierno y sus consortes
partidistas, o sencillamente perdemos la patria y la libertad.
¡Dios, patria, libertad o muerte! Lo otro es seguir
siendo borregos infelices balando y escribiendo pendejadas.
¡Que viva la insurrección armada! ¡El pueblo alzado
en armas es la única salida!
¡Dios, patria, libertad o muerte!