Queremos votar ¿pero como hacerlo sin ser estafados?

Por: Daniel Cardozo

Lunes, 04 de abril, 2005 

         Cuando uno va a una entrevista o a cualquier tipo de consulta, siempre tiende a sentir muchas expectativas acerca de si el resultado será el que uno espera o no, demostrando que el principio de la incertidumbre es algo natural y necesario en el ser humano, y que aun a pesar de la convicción de uno en cuanto a tener un resultado favorable a su interés, cuando las decisiones son tomadas por otros, se puede y se debe esperar que cualquier cosa pase a pesar de todo lo que se haya previsto.

 

         Pero cuando uno asiste a una convocatoria donde el resultado es “cantado” de antemano por la contraparte y este se asegura que todas las oportunidades, mecanismos y reglas le favorezcan, resulta ingenuo pensar que el resultado pueda ser distinto al ya anunciado.

 

         Bueno, esto es lo que ha sucedido en Venezuela desde que el absolutismo y el totalitarismo hegemónico tomó control de las instituciones: una y otra vez los resultados de todas las consultas electorales han sido anunciados previamente por este y su predicción se cumple con márgenes de error mínimos, como que si todo estuviese preparado para esto.

 

         Prueba de esta afirmación son los resultados de las contiendas electorales pasadas, donde el neocomunismo bolivariano anunció los resultados del RRP y las Regionales, indicando con lujo de detalles cuales serían los resultados región por región, municipio por municipio, estado por estado, donde hasta los porcentajes de “inclusión” de la oposición estaban previamente calculados por los “psíquicos” revolucionarios, cumpliéndose al dedillo – con ese “margen de error” mencionado – todas sus expectativas.

 

         Ahora, a unos meses de las elecciones de concejales y de diputados, nuevamente los “profetas revolucionarios” anuncian cuales serán los resultados, indicando que la oposición solo logrará controlar – léase bien - ¡el 10% de todos los curules!, desde las juntas parroquiales hasta la Asamblea Nacional, dejando por sentado cuales diputados opositores saldrán, dándose el lujo de mandarlos a callar por estar estos “de salida y deslegitimados”  – Maduro dixit – lo que nuevamente nos indica que el régimen no solo controla la voluntad de los árbitros electorales sino que tiene control adicional sobre la dirección de la voluntad del “pueblo”.

 

         Nuevamente la sociedad civil empieza a cantar la posibilidad de un fraude que ya no solo es posible sino anunciado, pues los mecanismos del voto, la naturaleza automática de su emisión y conteo, los anunciados “cuadernos electorales electrónicos” que si son correctamente sincronizados con las maquinas caza-huellas y las maquinas de votación podrán – con un margen de error del 5% – saber la intención del voto de cada uno de nosotros, la auto-auditoria que el CNE ya anunció, los reglamentos “sobrevenidos”, la conformación de la directiva del ente del sufragio que mas parece un ministerio del gobierno que un poder autónomo y la brutal campaña que desde el régimen se sostiene para afirmar que poseen al menos el 70% de la población votante a su favor, asoman que de no hacerse nada para impedir este nuevo asesinato a la voluntad popular, las “predicciones” del régimen serán de nuevo infalibles.

 

         Pero si a esto le sumamos la ceguera y sordera de las divididas fuerzas opositoras que aun no hallan el camino que el pueblo esta pidiendo – elecciones con transparencia y equidad sino nada – y que continúan pensando que lo único que puede detener este fraude anunciado es la “participación masiva” cuando se demostró que el sistema electoral esta preparado para dar curso al fraude no importando cuantos participemos, la certidumbre que el régimen las tiene aparentemente todas consigo se convertirá tristemente en un hecho.

         Entonces ¿Cómo hacemos para votar si estamos seguros que seremos de nuevo estafados? Este es el dilema que nos agobia como sociedad.

 

         Lo único que estoy seguro motivaría a las personas a votar sería el contar no solo con un ente electoral sano y más moderado, sino con un sistema electoral que permita un mayor nivel de confianza y transparencia a la hora del conteo y ninguno de estos factores existen en la actualidad, pero a esto hay que agregarle que los candidatos sean personas que en realidad representen la necesidad de cambio moral y de mentalidad que tanto anhelamos y que tanta falta nos hace como sociedad.

 

         Ahora, para lograr las dos primeras metas: ente comicial moderado y mecanismos transparentes, hace falta lo que no habrá de no lograrse estas metas: participación de la sociedad civil dentro de una cruzada cívica donde el nivel de presión sea tal que al régimen no le quede mas remedio que dar su brazo a torcer y que en caso de no hacerlo, deje VERDADERAMENTE al descubierto su naturaleza estafadora ante el mundo y el resto de la “sociedad hipnotizada” ante el espejismo revolucionario que promete pan y circo a cambio de su propia libertad.

 

         Entonces, ¿Qué hacer?, mas bien la pregunta debería ser que no debemos dejar de hacer y una de las cosas que no debemos dejar de hacer es presionar, protestar y exigir justicia, equidad, igualdad y transparencia en todos los actos del poder electoral, así las leyes nos lo impidan.

 

         También hay que presionar a los factores políticos de la oposición para que no se entreguen de nuevo a realizar llamados a participar en simulacros electorales cuyos resultados están previamente preparados por el régimen.

 

         Hay que continuar con la denuncia y la investigación para entonces llevar ante la comunidad internacional los elementos de convicción que demuestren que en Venezuela las elecciones son y seguirán siendo un fraude mientras no se cambien las estructuras montadas por el régimen para facilitarlo, pues en Venezuela se esta estafando la voluntad del pueblo de manera descarada.

 

         Pero lo que si es indudable es que votar en estas condiciones actuales es legitimar la dictadura, traicionar a la patria y la mejor manera dar un espaldarazo al neocomunismo en su afán de mostrarse al mundo como una democracia “modelo”.

 

         Inevitablemente hay que seguir luchando, pues dios solo concede la victoria a la constancia.

 

         Venezuela… Despierta y reacciona…

 

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