Ante la agresión legitima defensa…
Por:
Daniel G. Cardozo M.
Martes 30 de
Agosto de 2005
Verdaderamente el país esta convertido en un hervidero. Mientras el
pueblo sufre la agonía de verse cada vez mas pobre y manipulado mediante el
expediente de la negación de alternativas, el régimen se empecina en mantener
una política criminal de apoyo a los grupos violentos quienes actúan cual
mercenarios.
Patética fue la actuación de la PM cuando, protegiendo a los violentos,
se convirtió en sus cómplices de acción y omisión, pero mas patética es la actuación
de nuestros flamantes “79 vagos” quienes en lugar de haber estado presentes en
la AN para al menos intentar algún tipo de acción tendiente a proteger a los
marchantes, estaban según diversas fuentes reunidos discutiendo candidaturas o
almorzando opíparamente quizás esperando que fuese el pueblo en la calle quien
haga su trabajo de presión al CNE en pos de unas elecciones con mínimas
condiciones de igualdad.
En contraste a tanta barbarie y cinismo – barbarie del oficialismo y
cinismo de nuestros vagos asambleístas – esta la actitud valerosa de quienes a
sabiendas del peligro, decidieron no quedarse a ver que pasaba en TV y de
cuerpo presente dieron una de las muchas batallas que aun nos faltan por
combatir.
La desventaja legal de la oposición ante los violentos, el
proteccionismo cómplice de la PM arrastrándose por mendrugos ante los poderosos
que les ordenan atacar al pueblo pacifico y cuidar a los malandros, la
arbitrariedad y el abuso de poder del gobierno de Caracas en contra de los
ciudadanos y la maldad de Maduro son ingredientes perversos de lo que considero
es el caldo de cultivo de donde pretenden germinar las nuevas cepas de virus satánico,
destructor del alma y corazón, que infecte a lo que queda de institucionalidad
en nuestra patria.
Pero aun existen esperanzas de salvar a Venezuela de la enfermedad del
odio, del cáncer del comunismo, de la agonía de vivir contaminada por la
ignominia. Aun podemos salvar el alma de los ciudadanos, aun se puede evitar
que el maligno se apodere del vital oxigeno de toda sociedad progresista: la
libertad.
No les voy a decir que hacer o cuando, eso ya se ha dicho hasta el
cansancio, solo voy a decirles que lo que sea que se tenga que hacer hay que
realizarlo ya porque de lo contrario, si nos quedamos esperando a que otro nos
resuelva el problema, dejaremos que la enfermedad virulenta, la pústula
gangrenosa que es la ideología del terror y el odio que declama el malévolo como
la panacea, termine apoderándose hasta de nosotros.
Constancia y dedicación, empuje aun cuando estemos cansados, sacar
esperanza de la desesperanza, fe de nuestros miedos, valor de lo que nos
aterra, constancia y mas constancia, porque dios concede la victoria a quien no
cesa nunca en su empeño, así la tarea parezca imposible.
Lo que si también debe estar claro es que el tiempo de poner la otra
mejilla, los tiempos del comeflorismo salvaje, de la política
de permitirles masacrarnos y de soportar estoicamente la agresión de los bárbaros
tarifados del régimen se acabó, ya nadie puede decir que no somos demócratas,
pero no podemos pasar por pendejos.
Se acabó el “pan de piquito”…