Y la rata gimió…
Por: Daniel G. Cardozo M.
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Jueves, 14 de abril, 2005
Ayer la rata emitió su gemido de guerra, prometiendo
sangre, destrucción y muerte, tratando de sentirse grande y fuerte, intentando
confundir y asustar, pero dejando expuesto su mas grande temor: el que le tiene
al mismo pueblo que trata de arrinconar.
Con su gemido anuncio la destrucción de los últimos
vestigios de constitucionalidad, democracia, legalidad y soberanía, enviando a
las cloacas toda ley y todo reglamento, dando por terminada la existencia de
las FAN para dar paso a su ejercito privado conformado por aduladores,
indigentes, asesinos y criminales que desde ayer son los que protegerán su
sistema, pues ayer se enterró a las FAN frente al mundo y a los traidores que
hasta ayer podían decir que vestían el uniforme de la patria, pues desde ese
instante solo portan el disfraz de la revolución comunista que asola nuestra
tierra.
No tuvo nada de novedoso, ni siquiera sorprendió que
la rata, queriendo ponerse un postizo de león, intente decirnos que ya nos ha
dominado, que es dueño del país, que a todos ha comprado aun sabiendo que la
procesión va por dentro y que solo tiene de su lado los irresponsables de
siempre, convertidos ahora en manumisos por necesidad, en traidores de oficio,
en basuras de uniforme, pues si alguien tenia dudas que esos militares eran
cobardes, si todavía dudaban de su traición y de su entrega, ayer vimos su bautizo como tales, pues en sus
caras les dijeron que solo sirven mientras callen, mientras den sustento al
tirano, mientras sean sus consortes y sus queridas.
Vimos tristemente como esas personas, alineadas para
recibir su limosna, convertidas en títeres, en maniquíes parlantes, en
instrumentos ciegos de su propia destrucción, demuestran que en Venezuela no
solo existen contingentes de idiotas que son capaces de vender su alma por unas
monedas sino también que la receta populista de hambrear al pueblo para
mantenerlo controlado inventada por los demagogos de siempre terminó no solo
asesinando la democracia sino beneficiando a su ultimo verdugo, pero masacrando
también la voluntad de hombres y mujeres entregados a la barbarie solo por una
cosa: el hambre acumulada de años.
Pero esto tampoco nos debe extrañar,
pues nada mas efectivo para controlar al pueblo que volverlo miserable y
después hacerlos que hagan fila para recoger las migajas, y esto que vivimos,
donde la gente convertida en indigentes profesionales, en parodias de personas
vestidas de rojo o verde oliva a quienes el rumor de sus tripas les hace
imposible escuchar la realidad, se agolpan a recibir su porción de sopa para
mitigar el hambre que les corroe las entrañas a cambio de arrodillarse ante un
tirano asesino, es el resultado como dije de un método que de control de masas
que se volvió contra sus creadores y que ahora solo puede traer a nuestra
sufrida patria muerte y destrucción.
Ahora, la rata declara la guerra los
venezolanos, no al imperio sino a nosotros, amenaza con sus hordas famélicas al
pueblo, nos intenta asustar con sus patéticos gemidos, con discursos
nacionalistas que se asemejan a aquellos que una vez inundaron las calles de
Berlín o Roma en voz de los tristemente celebres asesinos mundiales Hitler y
Mussolinni llamando al odio racial y social, incitando al pueblo a matar por
ellos, asegurando que solo con un baño de sangre se podrían lavar los pecados
originales.
La rata Chávez ha mostrado su juego,
así que estemos atentos, preparados para la lucha, listos para defendernos,
pero debemos desde este instante declararnos en combate, pues ya el nos declaró
la guerra.
Solo la insurrección armada es el
camino para derrocar al tirano, y ese camino es el único que nos queda, el otro
es convertirnos en esclavos del dictador, del tirano, del asesino, del cobarde,
de la rata Chávez.