Diciembre 5, 2005
¿Todo esta “normal”?
Por: Daniel G. Cardozo M.
Verdaderamente las cosas de ayer no pueden calificarse de normales.
Mientras el país entero se sumía en un silencio mortuorio y los grandes
contingentes de votantes prefirieron quedarse en casa, el régimen mostraba su
arrogancia y cinismo en la cara de figuras como Iris Varela y las destempladas
declaraciones de un ministro golpista que repetía hasta el cansancio que la
falta de votantes en la cola era porque todos votaban “rapidito”.
Centros sin votantes y escuálida asistencia fueron nuevamente el común
denominador de unas elecciones donde el régimen compitió en contra si mismo y
algunos “opositores” que creyeron que el ministro electoral les concedería alguna
plaza por eso de mantener las apariencias, pero se quedaron con los crespos
hechos, sin cargos y sin moral.
La “normal pluralidad” de la oficina de asuntos legislativos de Miraflores se desmonta al observar que todos los electos
son de una manera u otra, payasos del mismo circo.
Pero tampoco puede ser normal la respuesta y la actitud de los que no
aceptamos ser lacayos del tirano oligarca.
Durante meses, después del fraude del 15-A, todo aquel que se asomaba al
ruedo político opositor así fuese para ser candidato a una junta parroquial fue
sistemáticamente destrozado por nuestras propias criticas, y eso en un país
necesitado de actores políticos no puede ser normal.
No puede ser normal que siendo los opositores formales mayoría ante los
lacayos de la opresión, nadie alze su voz de protesta
mas allá de algunos foros y reuniones de carácter casi clandestino, que ahora
por supuesto, serán normalmente ilegales y normalmente perseguidas.
No es normal que ahora se busquen excusas para no salir a las calles si
lo que se quería con las renuncias era forzar esa lucha.
No es normal que existan personas que después de tanto “joder” con
consignas en contra de los partidos y a favor de un alzamiento de la población,
ahora continúen en la infantil posición de decir a todo “sal tu, pues”, “da el
ejemplo”, “esperamos por los lideres”, “estamos organizándonos”, “da propuestas
y las discutimos” porque de tanto esperar a ver que pasa, aseguren que nada pasará
y nos quedaremos contemplando como el país, la libertad y nuestras vidas se
diluyen en el fango del autoritarismo.
No, no es normal que todos nos quedemos “como muertos” esperando a que
sea el de al lado quien actúe primero o exigiendo que algunos pocos demos “el
ejemplo” a ver si ellos nos siguen.
No puede ser normal que mientras algunos se quejan de lo que los demás
no hacen pero que tampoco están dispuestos a hacer, todos estemos rogando por
un milagro.
No es normal un país donde una sola persona tenga control absoluto del
poder y la mayoría este mansamente dejando que la sometan.
Nada de esto es normal, porque lo normal sería que la gente estuviese
ahora mismo en las calles, arrasando con todo a su paso, protestando,
derribando sus miedos y los muros del autoritarismo, entregándose de lleno a la
causa de la libertad, sin miedo ni excusas.
Esperemos que la normalidad regrese, que la cordura retorne, que la
fiereza y la convicción vuelva a nuestros corazones, porque sino, será normal
que nos pisoteen.