Tarek no gobierna, solo escribe.
En días pasados en
un diario de circulación nacional apareció un anuncio invitando en Caracas a la
presentación del último poemario de Tarek.
Es contradictorio
ver en alguien una faceta que necesita de tanta calidad espiritual como humana
tratando de manera tan déspota a sus partidarios, y no es que ahora me
solidarice con los chavistas expulsados – ellos deben
de saber en donde están metidos – sino que es absolutamente inconcebible que el
gobernador esté paseando por Caracas presentando poemarios, se la pase en los
medios regionales recitando, ande por los concejos municipales dando golpes y
porrazos a los concejales, no se pierda ningún sarao de moda y solo se preocupe
de su imagen publica mientras Anzoátegui se cae literalmente a pedazos.
Pero es que el
Califa de la Ribereña en lugar de gobernar solo piensa en escribir versos que
alegren los oídos de su "amado líder" sin importarle que nuestros
hospitales estén en el piso, la inseguridad desangre al pueblo, el desempleo
haga estragos, la vialidad y los servicios sean un caos, la droga extermine a
los jóvenes y la corrupción de los suyos sea inocultable.
Ante tal ineptitud
de su parte no puede alegar falta de dinero, tampoco puede echarle la culpa a
la CIA ni a los "golpistas" y mucho menos puede decir que no le dejan
trabajar así que ya verá que inventa, porque una gestión tan mediocre no se
puede ocultar con propaganda, escritores tarifados o toneladas de maquillaje y
es que ha demostrado ser no solo incompetente y autoritario sino también una
gran farsa, tal como lo son sus poemas.
Pero la gota que
rebasó el vaso y que demuestra su indolencia es que ahora su mayor preocupación
es controlar las cámaras municipales y poner a sus compadres, sus manumisos, en
las listas para diputados, lo que sería un verdadero desastre para el estado
porque si ahora hace desmanes imagínense si coloca a sus marionetas dizque a
"representar" a los anzoatiguenses: jamás
veríamos un centavo y nadie lo investigaría.
Indudablemente Tarek no gobierna y parece tener tiempo solo para escribir,
pasear y recitar. No ha creado una gestión pública coherente y es el pueblo
quien sufre las consecuencias de su narcisismo, incompetencia y autoritarismo.
Pero eso no le
quita el sueño, solo lo desvela el buscar una nueva prosa, un nuevo verso para
alabar a su querido líder, como ejercer su incompetencia y planear una
nueva treta para estafar al noble pueblo de Anzoátegui.