Trinchera Oriental

 

La "familia real"

 

Proliferan por toda nuestra geografía, pero a diferencia de aquellas con abolengo y alcurnia, estas son como moscas que sobrevuelan el festín podrido depositado por los vicios de siempre, transformándose en los nuevos ricos del pueblo.

 

Se conforman en clanes cerrados, exclusivos, para saquear a discreción las arcas públicas cual depredadores impúdicos que, a cuenta de una farsa de revolución y aprovechándose de su posición, convierten sus antes modestas vidas en lujuriosas existencias plagadas de todo aquello que pregonan es malo: riqueza a montón.

 

Así vemos como estos nuevos ricos, oligarcas nepotistas de baja ralea pero de muy altas aspiraciones materiales colocan a los suyos "donde hay" para dirigir el flujo de recursos a sus cuentas personales, satisfaciendo sus egos, sus envidias y sus bajos instintos.

 

Un ejemplo cercano es el Califa de la Ribereña, quien imitando a su jefe y mentor, ha colocado a sus hermanos, primos y parientes en todo tipo de cargos públicos, obteniendo así no solo el control de los puntos neurálgicos de la administración regional, sino también – y niéguenlo si pueden – la facilidad para manejar a placer los hilos del poder y las finanzas.

 

Muestra también una faceta incomprensible, pues mientras se hace pasar por "defensor de los derechos humanos" y pasa factura enviando a la picota a sus mas cercanos colaboradores por "ladrones", el mismo no sabe como ocultar el fracaso de su gestión, el vandálico saqueo del erario regional y el gasto exacerbado en publicidad, vallas, televisión y fotos suyas a granel que vemos desparramadas en cada caserío, pueblo y ciudad de este estado, delante de "obras" cuyas pancartas e inauguraciones cuestan mas que el trabajo en si.

 

Mientras tanto, mientras el Califa da rienda suelta a sus fantasías infantiles y se revuelca orondo en su vanidad, el estado se cae a pedazos, la delincuencia asesina su futuro, la gente se muere de mengua, el pueblo se va quedando en el olvido, mientras el juega a mandamás, todo se desmorona.

 

Anzoátegui no tiene gobernador ni autoridades, sino a un irresponsable que en sus delirios de grandeza fue designado para estar en ese puesto, que gano con trampas, que juega con el dolor ajeno, que es alcahuete de corruptos, que se cree un todopoderoso cuyas ordenes están para ser acatadas sin chistar, que esta sumiendo a todo el estado en la pobreza, el olvido y la corrupción y que no merece estar donde esta, sino tras las rejas por mentiroso, falso y embaucador.

 

Hosted by www.Geocities.ws

1