¿Se
perdió la patria?
Por: Daniel Cardozo
Domingo,
06 de febrero 2005
Si hay algo que es inocultable es la seria situación moral en que
vive la ciudadanía venezolana y el temor inmenso que la patria se haya perdido,
pero ¿perdimos la patria o solo nuestra capacidad de luchar por ella?
Si observamos como esta actuando una parte del colectivo,
podríamos decir que los venezolanos hemos perdido toda noción de vergüenza, de
seriedad, de respeto a la palabra empeñada, de autoestima, de dignidad y por
sobre todo hemos perdido todo vínculo con la realidad, buscando muchos evadir
nuestra preocupante verdad existencial manipulando nuestras emociones; pasando
desde la indiferencia a la ira, desde la sumisión al entreguismo, creyendo en
la frase derrotista “si no puedes con ellos, úneteles”, cuando saben que esa
unión es la aceptación de la esclavitud.
Mucho se ha dicho que la sociedad ha madurado, que ha crecido, que
se volvió “participativa y protagónica”, que ha aprendido a valorar su
“libertad”, sin embargo debo disentir de todas estas posturas pues lejos de
crecer como sociedad, hemos involucionado a niveles impensables hace meses
atrás, y es que luego de las enormes derrotas (o estafas, juzguen ustedes) del
año pasado y el enorme fracaso de la “dirigencia” y su posterior
desenmascaramiento, ese pueblo que llenaba las calles por millones y que puso
desde el mas encumbrado hasta el mas humilde alma, vida y corazón en pos de un
ideal se ha dado un estrepitoso golpe con la realidad: los de ahora no sirven,
pero los que nos dirigían son y siguen siendo unos incapaces y egoístas.
Y no es que nos hayan engañado, no realmente, simplemente creímos
en personas que no fueron sinceras en sus planteamientos y actuaron con excesiva
torpeza, amen que dentro del concierto de imbéciles entraron muchos quienes
solo estaban detrás de un beneficio personal mercantilista, y aunque esos son
malos, los que los “vencieron” son peores y mas falsos, pero simplemente tienen
a su favor ser parte del equipo “ganador”, y este país desgraciadamente no
apuesta a segundos lugares, y cuando el panorama cambia, también lo hacen los
ideales de la mayoría que debe subsistir y está obligada a plegarse al
triunfador.
Por eso es que creo que es posible que la patria, sino se ha
perdido, se pierda, pues el crecimiento emocional, la madurez política del
colectivo, su necesidad de participación y protagonismo y su compromiso con los
valores contrarios al sistema delincuente que nos rige fueron, si lo analizamos
objetivamente, amor de verano, lluvia pasajera, una ilusión y un espejismo.
No es crecimiento o madurez marchar, protestar ni salir en grandes
caminatas, eso es solidaridad con una causa, es tener esperanzas, es a veces
estar cegados ante la realidad con una fantasía llena de luces y colores.
No fué
participación o protagonismo la proliferación de movimientos, sociedades
civiles, partidos u ONG`s con fines estrictamente
electorales o de proyección de figuras; eso es simplemente el acrecentamiento de
las oportunidades individuales de “figurar” o lograrse un cargo en el poder.
No es señal de una
evolución creativa del pensamiento político o social del colectivo la
deformación sistemática del concepto de democracia que sucede en todas las
corrientes ideológicas, primordialmente en el sector oficial, pero también en
la oposición; estos son solo síntomas de una involución progresiva que nos
llevará a ser poco menos que seres con una capacidad cerebral superior a la de
los simios y una facultad de decisión condicionada a la presión del entorno.
Cuando veo las colas de gente para inscribirse en el MVR me viene
a la memoria aquella situación donde un carnet de
partido era la diferencia entre vivir o subsistir, repitiéndose esa grotesca
situación esta vez con el agregado de la triste suposición que no tener el carnet asegura la exclusión absoluta, y me dice que la
gente o perdió su dignidad o nunca la tuvo, y esto esta sucediendo, queramos
aceptarlo o no.
Cuando observo como aquellos que llenaron las calles y eran
capaces de golpear a los que aun estando de su mismo lado nos atrevíamos a
criticar a quienes seguían ciegamente y que ahora están cambiando de bando,
cayendo en la indiferencia de donde salieron o descuartizando a sus otrora
lideres, acabo aceptando que la verdad era que esos líderes ahora detestados
estuvieron en alguna manera conectados en esa tramoya de conspiraciones para
nunca derrotar al poder impuesto mientras magistralmente fueron parte de una
red de engaños y manipulaciones.
Pero lo mas triste de todo es tener que observar como aquellos que
dicen haber “ganado” “abren” sus brazos al “derrotado” en un gesto hipócrita e
irónico, pues aún a pesar de haber arrasado con el país, están segregando a
todo ser humano que esté en sus listas negras, condenándolos a pasar hambre,
pues hasta el derecho a la salud les es negado; pero lo mas irritante es ver
como esa gran mayoría silenciosa, silenciada y asustada es conciente de eso y
sin embargo se niega a rebelarse pues el trabajo de convencerlos que no se
puede luchar contra el sistema fue realizado a la perfección, tanto que de un
lado o del otro existe miedo de disentir para no arriesgar o su pellejo o su
sustento.
Cuando escucho palabras de personas que me dicen que cese en mi
lucha porque eso no me conduce a nada y que solo me ha dado un número en la
lista de segregados y excluidos, tengo que aceptar que tienen razón, soy parte
de esa lista de marcados, de perseguidos y segregados y a veces considero que
solo falta que nos pongan un tatuaje en el brazo derecho y una “E” gigante en
el pecho tal y como los nazis hicieron con los pueblos que exterminaron solo
por ellos ser diferentes, pero eso no me intimida, y no se si por reaccionario
o por suicida, por idiota o simplemente por idealista, a mi personalmente eso
me da mas fuerzas para seguir adelante.
Pero también entiendo que no hay nada más difícil que tratar de
liberar a un pueblo que no quiere ser liberado, que considera que su futuro
está en manos no de él sino del sistema, que vende su alma por un plato de
comida, que parece ser feliz viviendo de rodillas y prostituyendo su valor mas
preciado a quien lo esclaviza: su dignidad como ser humano.
¿Se perdió la patria? Considero que se ha perdido el rumbo y si no
lo corregimos y terminamos de entender que solo la fuerza de la convicción y la
maduración de ideas es lo que nos llevaría a concretar nuestros grandes sueños,
entonces desgraciadamente si perderemos la patria, pero no esa tangible de
tierra, gente, mar y llano, sino la patria intangible, aquella por la cual
luchamos en las calles y en las urnas, esa conformada por instituciones libres
y soberanas, esa que debe trabajar para nosotros y no nosotros para ella, pues
terminaremos perdiendo la capacidad de decidir nuestros destinos y unos pocos
serán lo dueños, amos y señores de todo lo visible e invisible; serán
propietarios hasta de nuestros pensamientos.
Venezuela: despierta y reacciona…
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