Reflexiones de los viernes
Por:
Daniel G. Cardozo M.
Viernes 25 de
Agosto de 2005
Finalizando una semana que noticias ha traído montones, no puedo dejar
pasar el artículo de hoy de Patricia Poleo y sus declaraciones anoche en el
programa con Ballesteros.
Puedo estar de acuerdo con muchos de sus planteamientos, sobre todo ese
que debemos aislar a la oposición oficialista y a los eternos postulados que
bastante daño hacen a lo que nos queda de participación política mas que todo
por su franca terquedad a ceder el paso a nuevos actores que tengan mas determinación
y menos compromisos a la hora de ejercer un cargo de diputados.
Cierto es que la “experiencia política” reside en estos añejos
dirigentes y oficiosos de la política que durante años han estado inmersos en
los avatares del poder pero eso no implica que deban ser ellos los designados
al bate.
No estoy pidiendo que sean empalados ni echados “al zanjon”,
solo digo que cedan el paso, que permitan la reconstitución de una fuerza de oposición
coherente y con objetivos distintos a simplemente mantener un curul o los
negocios de siempre, pero como se que mi solicitud ira a saco roto, no me hago
muchas ilusiones al respecto, pero si debo decirles que se preparen a ser
destronados para siempre.
Su ilusión de “listas unitarias” es eso, pura agua de colonia y peo como dicen en mi pueblo porque no creo que nadie en sus
cabales sea capaz de seguir a personas que hicieron mutis ente las
arbitrariedades del poder estando ellos en posición de cómo contrarrestarlas y
desgraciadamente para ellos, cargan con una pesada cruz que reza “soy padre de
la criatura”.
Pero hay una alternativa para aquellos que deseen seguir en la pelea
desde todos los frentes y son los liderazgos emergentes nacidos en el fragor de
estas luchas libradas en estos años. Son personas comunes donde muchos nunca
imaginaron hacer política ya que la consideraban un oficio de malvivientes, pero que se han dado cuenta de que su esencia
reside no en el partido ni en los colores sino en el sentido común, en los
ideales, en los deseos de ser útiles y están siendo llamados a rescatar de las
garras de los oxidados dirigentes de siempre y de las rémoras carroñeras de hoy
la existencia de nuestro sistema democrático.
Y con estas personas no harán falta listas realizadas a la oscuridad de
la complicidad, pero les recomiendo algo: o siguen el consejo que la lucha hay que
seguirla dando en la calle o irán por el mismo barranco por el que se están
lanzando los famosos “unitarios”.
Todos sabemos que muchos de ellos, de los líderes arcaicos de siempre,
solo quieren mantenerse chupando un sueldo. Otros desean volver a tener el
poder que por su ineficiencia o el fraude – y quizás ambos – les fue arrebatado
y otros solo buscan la inmunidad del puesto y así dejar de pagar abogados, pero
realmente no representan una opción de trabajo por sus respectivos estados.
Una postulación no es algo que se
merezca, una candidatura no es un derecho adquirido ni un bien heredable, eso
es algo que nace de las entrañas, que se siente, que se desea y se trabaja por
ello convenciendo y argumentando, no negociando un puesto en una lista.
Incluso – y aquí difiero de Patricia – el argumento de ser candidato por
estar preso no es suficiente – si es una buena razón – para postularse porque
muchos que ahora están siendo llevados a juicio por cuestiones dolosas pueden
agarrarse de la confusión y pescando en río revuelto convertirse en “perseguidos
políticos” cuando en realidad huyen es de sus propias faltas, pero en resumidas
cuentas, de ir a votaciones, queremos DIPUTADOS, no candidatos.
Alguien me dijo que la política es para personas especiales, que la
comprenden como un servicio publico, como un empleo donde los patronos son los
votantes y no el partido, que saben ponderar la responsabilidad de un cargo y
que, habiendo visto los ejemplos de los que aun están y se resisten a salir o
de los que como locos quieren volver, evolucionaron como personas y entienden
que quien va a la política va por la gloria, por el servicio, por el bienestar
de los demás y no por la plata, que es a la final por lo que todos los que han
estado en el poder han ido.
Además, hablando de plata, yo sigo sin entender algo: si un diputado
gana tan bien, si un gobernador, alcalde o concejal tienen tantos beneficios
salariales y de verdad sus sueldos dan para vivir excelente ¿Por qué tienen que
robar?
Que ellos los expliquen…