Noviembre 21st, 2005
Por
Daniel Cardozo
Hace rato escuchaba un mensaje que me llegó por correo
atribuido al GENERAL NESTOR GONZALEZ GONZALEZ, donde
claramente este amigo, ahora perseguido por el incompetente gritón, nos llama a
no votar y a quedarnos en nuestras casas el día de la disolución de la
democracia, el día de la infamia: el 4-D próxima y sus argumentos son
absolutamente validos.
Veía también a un par de caballeros explicando como
con el famoso Maisanta se puede llevar a tiempo real
un registro de quienes votan y quienes no para así en el momento apropiado, el
régimen fabrique los votos que le hagan falta para cubrir la inmensa abstención
que se está previendo, y sus argumentos son buenos y convincentes.
Leo y escucho cosas cada día que mas pueden
convencerme que el ir a votar es solo un acto de estupidez, de absoluta
idiotez, es ser cómplices, es ser menos que gusanos y también invitaciones a
votar porque así evitamos el fraude, damos la pelea, y muchos argumentos todos
validos y hasta convincentes, y me pregunto ¿Quién tendrá la razón finalmente?
Lo que se siente en el ambiente es una tensa calma. Si
bien las campañas parciales como las ultimas que hemos vivido nunca se
convierten en grandes despliegues publicitarios – además que venimos por lo
menos en la oposición desgastados por no una sino con esta tres elecciones en
poco mas de un año – tampoco se siente ni en Caracas ni en el interior del país
esa efervescencia propia de un momento electoral importante; es como que si
estuviesen dejando todo para la del año que viene o que todo esta arreglado y
solo se hace la bulla suficiente como para dar la impresión que estamos en
elecciones legitimas y limpias.
Muchos somos los que escribimos por estos medios y los
impresos nuestros pareceres y opiniones acerca de lo que deberíamos hacer
basados en nuestros propios elementos de convicción e ideales, sin embargo el
problema esta en que no existe aun un criterio unificado de lo que debería ser
el camino a tomar y eso es lo que el régimen está aprovechando para continuar
montando el teatro de las elecciones, porque en algo si parecemos estar todos
de acuerdo: las elecciones si se efectúan, mientras participe aunque sea uno
solo de la oposición, darán legitimidad al régimen, y si todos se retiran
facilitarán las cosas para que el gobierno obtenga el poder que necesita aunque
sea con la “aprobación” de una pequeñísima porción del electorado.
Entonces ¿Quién tendrá la razón? ¿Quién finamente
tendrá la fuerza para llamar a cualesquiera sean las acciones que debemos
tomar? ¿Es votar el camino o la abstención? ¿Y si votamos que otra cosa debemos
hacer para defender el voto? ¿Y si no votamos que debemos hacer para que no
solo seamos una cifra silente que no se siente ni se escucha sino la voz de un
pueblo arrecho por saber que esta siendo ultrajado en el sagrado derecho de
elegir?
A pesar que estemos claros en nuestras ideas, son
preguntas que debemos hacernos, debemos debatir nuestros propios ideales y
contrastarlos con la realidad reinante, pues si tan solo nos centramos en
posiciones obcecadas sin medir las consecuencias de cada una, entonces seremos
simples espectadores.
¿Qué hacer? Todos sabemos que, solo falta que por fin tomemos la
decisión…