¿Problema
superado?
por Daniel Cardozo
Domingo, 30 de
enero 2005
Ayer
se anunció con gran estruendo que los problemas surgidos entre Venezuela y
Colombia por la captura del terrorista de las FARC Rodrigo Granda, se han
superado, pero ¿realmente se han superado los problemas?, sinceramente
considero que aún no.
Colombia
reivindica su posición de pagar recompensas por información tendiente a la
captura de sus delincuentes mas buscados y sigue asegurando públicamente que
Granda fue capturado en Colombia negando toda participación en un “secuestro” o
soborno a funcionaros venezolanos mientras Venezuela o su gobierno continúan
tejiendo intrigas alrededor de ese caso asegurando lo contrario, que Granda fue
secuestrado y que hasta la CIA está metida en eso, sin embargo se presenta una
duda ¿a quien creer? Pues ni el Gobierno Colombiano es un “pan de dios” ni el
Venezolano es precisamente un dechado de virtudes, y esta situación
adicionalmente expone la red de corrupción existente dentro del sistema
nacional de identificación y control de extranjeros de Venezuela, con
ramificación tan profundas que de investigarse correctamente seguro darían
luces a muchas situaciones ocurridas en los últimos meses en nuestro país.
Desde
la frontera Uribe se muestra complacido con los buenos oficios del Presidente
Toledo, así como anuncia el fin del “impasse” que durante 14 días mantuvo a la
“raya” en zozobra, no sin dejar por sentado su punto de vista acerca de lo
desea suceda en la frontera:
"Qué bueno esta frontera sin terrorismo, ¿qué frontera
es la que queremos? Una frontera que no sea frontera, sin terrorismo, de
libertad, de alegría. Cuántas posibilidades, tanto petróleo al otro lado y
supuestamente tanto petróleo acá que no se ha podido explorar precisamente por
el terrorismo" (Fuente: El Universal Digital, Sábado 29 de Enero ),
así mismo, el
comunicado del 28 de Enero por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores de
Colombia expresa:
“El Gobierno de Colombia, en su lucha contra el terrorismo
y en ejecución de la política de seguridad democrática, utiliza y continuará
utilizando todos los procedimientos legales existentes, conforme a su tradición
de estado de derecho...” Expresa, asimismo, con el noble propósito de
garantizar la seguridad de sus ciudadanos, su mayor disposición para revisar
los hechos que son de conocimiento público a fin de que si han resultado
inconvenientes ante el examen de la República Bolivariana de Venezuela, no se
repitan. Todo ello en armonía con la voluntad política conjunta que le permita
a Colombia y a Venezuela adelantar una estrategia binacional contra el
terrorismo, el narcotráfico, el contrabando, el secuestro y otros delitos”(Fuente: El Universal Digital, Viernes 28 de Enero.
Estas
declaraciones no pueden ser tomadas a la ligera ni tampoco deberían ser
interpretadas como una claudicación, ya que si algo me ha enseñado la
experiencia es que la diplomacia colombiana se caracteriza por “hilar fino” y
saben moverse estratégicamente, y en dos platos, el gobierno colombiano no
ofreció las tan añoradas disculpas “rodilla en tierra y cabeza gacha” que tanto
Hugo Rafael esperaba.
Cierto
es que en Colombia el terrorismo de las FARC y otros grupos no permiten el
adecuado desarrollo de los pueblos fronterizos de ese país y constituyen en
este lado de la frontera el mayor punto de inestabilidad e inseguridad tanto de
los habitantes como de todo aquel que desee desarrollar una actividad
productiva.
Hay
que estar claros en algunas cosas para no pecar de incautos: el problema que se
resolvió fue el impasse diplomático surgido por la captura de un terrorista que
circulaba libremente en nuestro país (Venezuela) mas sin embargo eso no
significa ni que Colombia haya claudicado y desista de su postura de capturar a
los terroristas “estén donde estén” ni que el gobierno Venezolano haya cambiado
su inocultable apoyo a esos movimientos terroristas, solo se ha evitado que
momentáneamente las cosas pasen a estadios mayores de confrontación.
Parte
del problema entre los gobiernos de Venezuela y Colombia ha sido puesto en
evidencia tras la captura de Granda y que no es otro que el vecino venezolano
no termina de definirse en cuanto a quien apoya realmente, si a las FARC y los
grupos terroristas en su afán de derrocar al gobierno colombiano o al mismo
gobierno que continua con la dura tarea de derrotar a los violentos alzados en
armas durante ya varias décadas y esto es el meollo del asunto: Colombia quiere
su paz interna y el gobierno de Venezuela abiertamente brinda asilo y
protección a los terroristas colombianos.
Entonces,
este problema seguirá su curso y aunque salga de los grandes titulares de
prensa, continuará siendo una situación explosiva entre ambas naciones, pues
tras la captura de Granda se ha visto en parte la realidad de una situación que
dará dolores de cabeza a ambos gobiernos y donde la paz del continente esta en
juego, pues no solo se develó el evidente apoyo del gobierno “revolucionario” a
los movimientos terroristas colombianos, sino que han salido a relucir sus
conexiones con otros grupos desestabilizadores del resto de la América Latina.
Para contactar a
Daniel Cardozo:
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