Diciembre 20, 2005
Por: Daniel Cardozo
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He visto con preocupación los llamados de algunos “lideres” políticos
para que nos sentemos a conversar con el régimen, a negociar con el, a procurar
la paz, pero ¿Qué paz o que negociación se puede realizar con quien tiene años
insuflando el odio y la división?
Esta situación me hace recordar aquella situación que ocurrió antes de
la segunda Guerra cuando, Chamberlain aseguraba en
Inglaterra que habían “negociado la paz con Hitler” y
un casi ignorado parlamentario, Winston Churchill le decía al pueblo ingles que si, habían
negociado la paz, pero “una paz con vergüenza” y a la final, sus apocalípticos
mensajes se cumplieron: un tiempo después, aquel que creían apaciguado,
desataba la “Blitzrkrieg” o “Guerra Relámpago” sobre
Polonia, aplastando la paz y liberando los demonios represados que causarían la
mas horrible secuela de horrores de los que tengamos memoria.
Resulta inconcebible que existan aun quienes consideran que se debe
conversar con el régimen, que podemos negociar la “paz” con ellos, cuando
realmente estos lo que buscan es montar la fachada que el país está apaciguado.
Ay de aquellos que busquen negociar con el régimen atribuyéndose la
representación de los que nos oponemos al comunismo, a la dictadura. Ay de
quienes osen creer que el régimen no los perseguirá si se sientan en la misma
mesa con quienes han desangrado a la patria.
La única paz que podemos aspirar es aquella que provenga de la
desaparición de la amenaza comunista de Venezuela, la única paz que existirá
será aquella que se generará cuando los criminales del régimen estén tras las
rejas, cuando el tirano haya sido derrocado, cuando veamos a los que ahora se
creen dueños del país aceptando que si, Venezuela es de todos, pero no de todos
ellos.
Queremos paz, si, pero no una paz de rodillas sino una paz con dignidad
y sin excluidos como resulta ser esta “paz” falsa que el régimen quiere inventarse
para evitar seguir siendo señalado como lo que es: una dictadura sangrienta que
no respeta derechos humanos ni acepta disidencias.