¿Merecemos ser libres o no?

Diciembre 6th, 2005

Por: Daniel G. Cardozo M.
[email protected]

Ayer comentaba con una amiga que el pueblo venezolano merece pasar por las penurias que vienen, y espero en Dios que las supere, porque de lo contrario, todas mis afirmaciones siguientes, duras y crudas, no solo serán ciertas sino que también perdurables en el tiempo.

Gracias a su complejo de inferioridad, a la flojera, la envidia y el resentimiento de muchos de los que ahora viven y han vivido como rémoras enquistadas de los gobiernos de turno esperando a ser beneficiados del trabajo ajeno es que existen y persisten muchos de nuestros graves problemas sociales que no serán solucionados hasta tanto estos seres inmundos desaparezcan o acepten dejar de ser vagos mantenidos del sistema.

Merecen los sufrimientos que se avecinan, la tiranía que ellos alaban por creerla irreal o solo aplicable a “los otros” por ser incapaces de pensar, por no tener sentido de pertenencia, por la falta de consistencia, por cobardes, por arrastrados, lambucios e ignorantes y por siempre creer que la culpa de lo que les pasa, de sus pobrezas y miserias, de sus problemas y vacíos no es de ellos sino de los demás, o sea, un pueblo que en espiral reparte la responsabilidad en otros, que nunca es culpable de nada, que no se responsabiliza ni siquiera de su propio bienestar y espera a que sus problemas sean resueltos por el papa estado.

Este es un país, que de continuar así, no merece ser libre. Lo demuestra el paso inexorable de la historia que nos muestra como desde la colonia, los llamados “excluidos” han defendido a quien los oprime, siempre y cuando esté dispuesto a repartir al país como botín arrojándoles las migajas que les sustenten.

Si todo sigue así, tenemos un pueblo que no merece ser libre porque es capaz de vender sus convicciones, sus valores, su familia y su futuro por una bolsa de comida o una limosna que le evite el dolor de trabajar, no merece ser libre porque definitivamente es feliz siendo pisoteado por el gobernante de turno, y eso lo vemos en los contingentes que a la voz del tirano brincan de alegría, que se arrastran a sus pies implorando por las sobras, que son felices viendo como su odio es recompensado cuando a su vecino lo asaltan o le quitan lo que ellos le envidian.

Pero los otros, los que nos consideramos dignos y autónomos también merecemos sufrir las consecuencias de este sistema

Rojos, blancos, verdes y variopintos tenemos que pagar el karma histórico que nuestra propia desidia, indiferencia y arrogancia nos esta arrojando en la cara.

Los que por esta circunstancia nos convertimos en opositores o en enemigos del sistema, también tenemos nuestra cuota de responsabilidad y debemos aceptar lo que nos toca.

Creemos o creímos como los demás en Mesías salvadores porque muchos de los que ahora no quieren al sistema, cometieron la torpeza de votar por el tirano solamente por rabia a los demás candidatos sin sentarse a medir las consecuencias de sus acciones.

Creímos que la democracia nunca cesaría y dejamos en manos de unos incapaces e ineptos la conducción del país, facilitando que el excremento de la historia, la porquería de la corrupción y los hedores de la desidia engendraran por nuestra indiferencia al tirano.

Pensamos que los padres de la criatura serian los mejores guías en nuestra lucha por mantener la libertad amenazada.

Aquí nadie se salva, todos tenemos responsabilidad en alguna manera, por acción u omisión en el desastre que ocurre, y entonces me pregunto ¿vale la pena luchar por la libertad de un pueblo que parece ser le gusta ser dominado?

¿Vale la pena dar la vida por una patria que nunca ha aprendido de sus errores sino que se retroalimenta de ellos para continuar en el mismo camino del fracaso?

¿Seremos capaces los que ahora decimos y creemos que somos mayoría – los que no nos arrodillamos ante el tirano – en dar los pasos definitivos para enviar a la porra al sistema?

¿Tendremos el valor de salir adelante y combatir al régimen en cualquier terreno o pasaremos a ser del otro grupo, de los que esperan que los demás les resuelvan sus problemas?

Considero que tenemos muchos arrastrados, vendidos, traidores, sumisos y demás alimañas, pero los que no lo somos tenemos el compromiso de salir adelante ante la adversidad, solo espero que no nos amilanemos y caigamos en la agonía del derrotado porque si es así, verdaderamente no merecemos ser libres.

 

Hosted by www.Geocities.ws

1