Por: Daniel G. Cardozo M.
Veíamos en días pasados a un destemplado comandantito
que, desde su laberinto mental, intentaba sacar algo mas que amenazas a su
odiado enemigo del norte, frunciendo el ceño pues ahora tendrá “un satélite”
para controlar las comunicaciones que entran y salen de lo que ya no es otra
cosa que su hacienda personal.
Como si no controlase casi que todo lo publico y parte
de lo privado – gracias a sus métodos represivos, o “chaz”
– ahora emprende una campaña de esas que parecen mas caprichos de niño rico que
realidades para mediante su “satélite” – porque es de el, así lo dijo – evitar
que desde afuera nos lleguen las noticias que a sus censores les parezcan
inapropiadas para la mente de los venezolanos o veamos otra cosa mas que sus
cadenas interminables, o hasta quizás, enviarlas en vivo y directo a la casa
blanca para que nunca se olviden de el.
Pero entre orbita y orbita, parece que haya tropezado
de nuevo con un meteorito, pues ahora, según su majestad, el puede regalar los
aviones F-16 “a quien se le venga en gana” ya que los “gringos” no le quieren
vender repuestos, y prefiere comprar aviones chinos o rusos, en una especie de
forma de mostrarse desafiante ante “mister danger”
quien debe estar temblando de miedo escondido bajo su escritorio del salón
oval, o por lo menos eso quiere hacer creer al publico de galería el
histriónico presidentucho que desde Miraflores asegura destruirá al imperio y lo “enviara al carajo”.
Imagino pues a Cuba desmantelando aviones de hace 30
años, copiando “su tecnología”, o a los chinos hurgando en los secretos de unos
aviones que son quizás tan solo un poco mas sofisticados que aquellos usados
por los equipos acrobáticos, pero lo que no me imagino es a esos F-16 en otro
sitio que no sea en alguna chivera de las tantas que
tiene la Fuerza Aérea regadas en las bases militares desde que este gobierno
existe.
Lo que no comprendo es como puede ser posible que en
este país nadie chiste ni patalee porque el orate de Miraflores
diga que va a regalar nuestros aviones de combate, que la AN sea tan alcahueta
como para permitir que se gaste un billete en satélites, aviones o
regalándoselo a los piqueteros cuando con lo que se ha gastado ya y con lo que
se piensa gastar deberíamos no solo tener hospitales de primera, calles
asfaltadas o electricidad a raudales, sino que deberíamos tener una población
prospera, boyante y sin un pobre, pero eso es mucho pedir al nuevo rico
revolucionario: primero esta el con sus caprichos y sus combates de sombra
contra el imperio que el pueblo.
Una vez, en Ecuador a un presidente lo sacaron por
loco, por bailar medio desnudo en los bares de Quito y sinceramente desde hace
tiempo este se me parece mucho al otro, ya que como aquel, también baila,
canta, le encanta amenazar a los demás y le está metiendo al loco de frente.