Los frutos de la ineficiencia

 

Por: Daniel Cardozo

 Jueves, 10| de febrero 2005

 

Para nuestro mal – y el de muchos venezolanos – los frutos de la ineficiencia son cosechados en forma de desgracias, muchas de ellas previsibles y posibles de evitar o por lo menos minimizar.

 

Las simientes de estas tragedias fueron sembradas durante décadas de interminable ceguera y sordera ante las evidentes necesidades de la colectividad, fueron abonadas con el estiércol de la indiferencia y regadas con las putrefactas aguas de la codicia.

 

Pero el colmo de esta siembra de ineptitudes permite que dos veces en menos de un quinquenio y durante el mismo ejercicio de gobierno, una tragedia que causara miles de muertos, decenas de miles de afectados y mil millonarias perdidas se repita tanto en forma como en intensidad, pues si antes de este periodo estábamos mal, la resultante de este gobierno es que estamos muchísimo peor que antes y de seguir como vamos, nos hundiremos mas y mas y el desastre será mil veces peor que el de este fin de semana.

 

Muchas veces se denunciaron las incompetencias de Corpovargas y su corrupción galopante que hizo desaparecer los recursos destinados a la reconstrucción del estado que sirve como puerta de entrada a Venezuela, son muchos los expertos que dedicaron semanas interminables a desarrollar los proyectos que evitarían la repetición de la tragedia del 99, pero la ineficiencia y la ineptitud, la impudicia y la corrupción, la iniquidad y la impunidad son valores agregados de este sistema, que parecen haberlos arrebatado de aquellos a quienes critican y atacan tanto haciéndolos suyos y practicándolos a los mas pavorosos extremos, por lo cual nada puede sorprendernos; lo único que sería sorpresa es que estos nuevos ineptos hicieran algo bien.

 

Triste resulta entonces que se haga necesario sufrir de tragedias de esta magnitud para que se haga evidente tanto la corrupción, la ineptitud, la ineficacia y la tamaña estupidez de un régimen que ha engañado durante seis años a aquellos a quienes dice representar: a todos los venezolanos.

 

Indistintamente de la afinidad ideológica de cada quien, todos deben reconocer que cuando los fariseos y neo-oligarcas revolucionarios que gobiernan al país afirman haber realizado una obra hay que ver para creer, hay que registrar y buscarla a ver si en realidad fue hecha,  pues aunque ya no deben existir – de seguro están en el fondo del mar – lo único que si se construyó en Vargas fueron decenas de carteles anunciando obras mal realizadas – las pocas que empezaron – y construcciones ficticias, pues hizo falta este desastre para que saliera a flote la realidad: en Vargas nada se hizo y todos los recursos asignados se despilfarraron.

 

Vargas es un espejo del país, es un reflejo de la “eficiencia” oficial, es una muestra que nos indica que en Venezuela nada cambió, pues aparte de haberse hecho del control territorial, de todo el poder político y económico, de haber subordinado los poderes públicos a la monocracia personalista del presidente Chávez, aparte de eso y de otras demostraciones de su avidez por el poder, el dinero, los lujos y los vicios, no han hecho nada que pueda decirse contribuye al verdadero desarrollo del país y sus habitantes; bueno, si han hecho: crearon las “misiones” y con ellas a miles de ciudadanos pobres dependientes del sistema para subsistir.

 

Una obra de control de torrentes y vertientes, de reconstrucción de calzadas y puentes, de reurbanización y reubicación de comunidades en áreas de alto riesgo que según los expertos que las proyectaron pudo haberse hecho en menos de tres años, en cinco ya transcurridos no se han ni siquiera empezado, y si así es una de las banderas mas importantes que exhibió el régimen, “La reconstrucción de Vargas”, no imagino lo que se verá cuando el resto de la “obra” de gobierno empiece, al igual que Vargas y su sufrida población, a inundarse bajo el fango de la ineptitud que es característica fundamental de este régimen

 

Tal vez en ese momento, todos esos que aun viven con la esperanza de beneficiarse del botín que los aladinos rojos dicen estar repartiendo en forma de subsidios, tierras, carros, casas, créditos y demás formas de entregar “el poder al pueblo” terminen de aceptar que una vez mas, fueron engañados por los que dijeron serían sus salvadores ¿o debo decir saqueadores?

 

 

         Duele tener que utilizar la tragedia de estos días para tratar de despertar las conciencias de los ciudadanos, pues hubiese querido que el tema fuese otro, pero no tengo mas remedio que exponer el dolor de todos para tratar de abrir los ojos y los corazones de los miles que aun están cegados por las rutilantes luces de neón que anuncian la “revolución bonita” y que solo alumbran las puertas de la cueva de Ali Baba.

 

 

         Pidamos por la paz de los que han muerto, por la salvación de los que ahora están perdidos, por todos aquellos que siguen ciegos para que abran los ojos, pidamos por la unidad de Venezuela alrededor de una sola cosa: Libertad, democracia y eficiencia, para que nunca mas estas situaciones se repitan.

 

         Venezuela: despierta y reacciona…

 

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