Lo que es ser un preso político…
Por: Daniel Cardozo
Viernes, 25 de marzo, 2005
¿Qué es un preso político? Básicamente
es una persona encarcelada por pertenecer a un partido distinto al del gobierno
siendo a veces la causa justa pero en la mayoría de las veces no. También es
alguien que expresa opiniones o lidera luchas políticas las cuales pueden
defenestrar es “status quo” del régimen dominante, pero también puede ser
alguien que se niega a obedecer al sistema.
Un preso político regularmente es
alguien que expresa inconformidad y actúa en consecuencia a sus palabras, y aunque
mayoritariamente adversa al sistema, a veces también son presos políticos
aquellos que a pesar de decir que apoyan al régimen, se vuelven incómodos o
difíciles de controlar y en consecuencia les causan conflictos.
En síntesis: un preso político es alguien a quien
regularmente se le acusa de una causa legal la cual es injusta, inventada y con
pruebas sustentadas en acusaciones, informes e investigaciones que son viciadas
tanto en forma como en fondo, que son imposibles de justificar pero que el
sistema se ocupa con perseverancia de sustentar así sea con mentiras, pues esa
persona es demasiado peligrosa estando libre.
Ser un preso político no es nada fácil, pues en la
mayoría de los casos, quien es puesto tras las rejas por pensar distinto o no
actuar según los caprichos del sistema regularmente antes de ser encarcelado es
expuesto ante el público como traidor, asesino, maleante, delincuente y demás
epítetos que solo deberían portar aquellos que son sus carceleros.
Lo bueno de ser un preso político es que por lo
menos todo el mundo sabes donde estas y difícilmente pueden eliminarte sin
crear sospechas, lo malo es que no sabes por cuanto tiempo estarás en ese
infierno, y ese es el problema de todos nuestros presos políticos: no saber por
cuento tiempo estarán tras las rejas.
El único que si ya sabe por cuanto
tiempo estará es el General Uson (espero que no se
les olvide que existe) ya que el fue condenado ¡por decir como funciona un
lanzallamas!, pero el que lo usó contra los soldados de Fuerte Mara anda tranquilo disfrutando del Circulo Militar.
En Venezuela tenemos poco más de una
treintena de presos políticos. Todos ellos son personas, hombres y mujeres, que
en algún momento de nuestra efervescencia política asumieron acciones o
posturas críticas muy incomodas para el régimen, pero la lista de “aspirantes”
a presos políticos suma un par de centenas, entre los más públicos y notorios y
aquellos menos conocidos.
La mayoría de las causas no soportan un
análisis serio, y casi todas son sustentadas en la “traición a la patria”;
“instigación a la rebelión”, “vilipendio e injuria”, y demás formas conocidas
de culpas prefabricadas, sin embargo existe dentro de toda nuestra “fauna” de
presos políticos unos casos donde a los detenidos se les acusa de crímenes de
lesa humanidad y asesinato: me refiero a el Gral. Felipe Rodríguez, Lázaro Forero, Henry Vivas y otros mas cuyos nombre son igual de
importantes.
En el caso de el Gral. Felipe
Rodríguez, se le acusa de una serie de crímenes absurdos, incluyendo la orden
de asesinar a unos soldados que voluntariamente se declararon en desobediencia
el año 2002 junto a Felipe y más de un centenar de militares de todos los
rangos, quienes por cierto son perseguidos y se ofrecen ingentes recompensas
por sus cabezas.
El caso está que a pesar de que todos
sabemos que los militares son personas entrenadas en el arte de matar
eficientemente – un familiar mío que ya pasó a retiro me comento que ellos eran
asesinos con titulo universitario – también es sabido que estas personas están
formadas con altos valores y principios morales, pues su ocupación de defensa
de la soberanía territorial del país implica en muchos casos tener que matar al
enemigo que intenta traspasar nuestras fronteras por la fuerza, pero esto no
necesariamente implica que estas personas sean capaces ni de asesinar ni de
mandar a hacerlo simplemente porque alguien les caiga mal o haya “desobedecido
una orden”, que es por lo que básicamente se sustenta la acusación de asesinato
en contra de Felipe, pues según sus acusadores, el ordeno asesinar a unos
soldados y sus acompañantes por haber desobedecido una orden y por ser un
“peligro” para la seguridad de los que en la plaza Altamira permanecían.
Los que convivimos con Felipe en
Altamira, los que tuvimos la oportunidad de ser organizados para la protección
de los presentes en las protestas por el, los que conocemos sus motivaciones y
fuimos testigos de sus acciones sabemos que esta acusación no tiene ni pies ni
cabeza.
Plaza Altamira era un lugar donde todos
los días ocurría un ataque, donde todas las noches sacábamos personas de los
cuerpos de seguridad y/o civiles “infiltrados y armados” de entre la multitud,
pues Felipe nos entrenó en corto tiempo en como reconocerlos, así que yo no
solo dudo en la veracidad de las acusaciones del régimen, simplemente no las
creo por imposibles e improbables.
Pero a Felipe había que hacerlo preso:
es demasiado peligroso suelto, demasiado fuerte y en extremo conflictivo para
los intereses del régimen, que estaba obligado en apresarlo para poder exhibir
así entre sus zombis la imagen de “hombre fuerte” de la cual adolece.
Ahora, Felipe por ironías del destino
quizás, está preso en el mismo sitio donde estuvo el sátrapa de HCF, pero en
condiciones muy distintas, pues en aquel tiempo al golpista asesino se le
confinó en un área donde al menos dentro del caos carcelario estaba aparte de
la población penal común a pesar de que su causa de “Traición a la patria”,
“Asesinato”, “Conspiración para asesinar al presidente de la Republica” y demás
causas legales no solo eran ciertas sino aceptadas y confesadas como reales;
pero a Felipe lo tienen con la población común, entre asesinos y ladrones, sin
siquiera ninguna consideración por su alta investidura, pero eso no importa,
pues recuerden como al profeta Daniel el Rey Nabucodonosor
lo arrojó al pozo de los leones y este por su fe amanso a las bestias, y no me
extrañaría que Felipe a estas alturas ya tenga a todos esos presos de su lado,
pues alguien que es capaz de desafiar al poder, de rebelarse contra la
ignominia y de motivar a tanta gente podrá hacer entender a esos “leones” que
su causa no solo es justa sino que su encierro una injusticia.
Es tanta la mentira alrededor de su
encarcelamiento que incluso si Felipe llegase a confesar públicamente que el si
cometió los crímenes que se le imputan, nadie creería en su palabra y enseguida
se asumiría que el nivel de tortura y presión seria la única explicación para
una conducta autodestructiva como esa, porque simplemente el único crimen de el
General Felipe Rodríguez es NO OBEDECER LAS ORDENES DE UN PRESIDENTE ILEGITIMO
Y CRIMINAL COMO HUGO CHAVEZ, ese es su delito, lo demás es simplemente un
invento para justificar su encierro ante el mundo.
Pero Felipe no es el único preso
político, hay muchos mas, hay centenas en la lista de ingreso, habemos millones
potenciales presos políticos y de seguir este régimen al mando y cada día
haciéndose mas del control del país, en poco tiempo todos los venezolanos
seremos presos políticos en una gran cárcel territorial llamada Venezuela, tal
y como todos los cubanos son presos en su propia isla.
Felipe, Silvino,
Henry, Uson, Poggioli,
todos ellos son solo trofeos del régimen, son presos por disentir, por no
doblegarse, por ser HOMBRE Y MUJERES DIGNOS, RECTOS Y JUSTOS, por ser
demócratas, patriotas y venezolanos, son presos por no arrodillarse.
Venezuela… Despierta y reacciona…
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