La “Venezuela Posible”

por Daniel Cardozo

Miércoles, 26 de enero 2005

 

Si analizamos los discursos de todos y cada uno de los presidentes de nuestro país, incluso el de los candidatos a cualquier cargo publico nos encontramos con una constante: todos hablan de una “Venezuela Posible” y de un país plagado de contradicciones sociales y económicas, sin embargo ninguno ha logrado o querido solventar dichas diferencias y ese discurso solo queda en palabras huecas que no han conducido a ningún progreso.

Nos encontramos entonces con ejercicios retóricos llenos de fervor nacionalista, con grandes propuestas sociales y económicas, pero todos y cada uno de estos dirigentes lejos de ser consecuentes con sus propuestas, terminan acentuando al final de sus periodos nuestros graves problemas sociales, económicos y hasta morales pues sencillamente las soluciones nunca son desarrolladas en gran parte porque a las dirigencias –actuales y pasadas – no les interesa ni les conviene que los venezolanos progresemos, pues de ser así, los ciudadanos finalmente tendrían la capacidad de no ser dependientes del sistema y serían verdaderamente hombres y mujeres libres.

Venezuela posee aún grandes potenciales en todos los campos humanos, sociales y económicos. Formamos parte de una nación con enormes recursos naturales, con un gran capital humano que esta esperando una oportunidad para desarrollarse y progresar, que posee voluntad para el trabajo honesto y creativo, sin embargo aun adolecemos de graves problemas estructurales en áreas neurálgicas como son la educación, el sistema de seguridad social, la seguridad jurídica y personal, pero por sobre todo en la gestión publica y política pues nuestra clase dirigente está infectada por el germen de la avaricia, la mentira y la manipulación de las masas, lo que propicia que toda iniciativa creativa se paralice o no sea desarrollada adecuadamente:

La Venezuela posible, esa que todos deseamos es aquella donde el ser humano pueda desarrollarse íntegramente, donde dicho desarrollo dependa mas de la voluntad individual de los ciudadanos que de la voluntad política de unos pocos, donde la economía sea estable y esté desarrollada acorde con las necesidades colectivas, donde el ejercicio de la política sea el arte de convencer y motivar con propuestas beneficiosas para todos en lugar de ser un fino ejercicio de hipocresía y latrocinio, donde los hombres y mujeres de este país tengan igualdad de oportunidades para formarse y crecer, donde la salud o la educación no sean privilegio de unos pocos o una suerte de lotería, donde nuestros inmensos potenciales puedan estar a la disposición de todo aquel dispuesto a emprender y apostar por el bienestar de la patria, donde lleguemos sentirnos orgullosos de vivir en un país prospero y realmente de todos.

El único y verdadero obstáculo que impide convertir nuestros deseos en realidad es la actual clase política dirigente, que durante décadas se ha ocupado en demoler el desarrollo individual mediante políticas publicas populistas implementadas con la única intención de mantener a un grueso de la población cautiva de la pobreza y a su vez dependiente del sistema, pues el único capital humano que desean desarrollar es uno que sea totalmente dependiente del sistema que ellos regentan para que así puedan ellos mantenerse en el poder a costa de la miseria de los demás, y el actual régimen no solo es la continuación en el tiempo de esas políticas populistas destructoras de los valores sociales  y de la dignidad humana, sino que es la mas clara y descarnada evidencia de este desbalance perverso que nos mantiene sumidos en el atraso, la pobreza y la ignorancia.

La Venezuela Posible necesita entonces romper paradigmas históricos, deshacerse del constante modelo político populista que tanto daño nos ha causado y lograr construir un modelo consensuado de desarrollo integral tanto del individuo como de la sociedad, necesita de sangre nueva, de gente consciente y honesta, de ciudadanos responsables, de un pueblo con motivación al éxito, sano y educado, necesita por ende de todos aquellos no contaminados por el germen de la avaricia y la mentira para entre todos modelar esa nueva sociedad necesaria e imprescindible.

Esa Venezuela Posible es realizable con el concurso de aquellos decididos a convertirla los sueños en realidad. No es una tarea fácil ni mucho menos a corto plazo, pues para lograr un cambio tan profundo en nuestros valores colectivos e individuales, en nuestra manera de ver la función publica y hasta en nuestra educación necesitaremos de varios años, quizás hasta de un par de décadas, pero mientras mas tiempo demoremos su inicio, mas tarde veremos los resultados, así que debemos empezar a construir esa Venezuela Posible desde nuestras casas, en nuestro núcleo familiar, dando el ejemplo y siendo consecuentes con valores morales, ciudadanos, éticos y hasta religiosos positivos y constructivos, donde el respeto a los demás sea primordial, enseñando a nuestros hijos a encaminarse por el camino recto, dejando de lado el derrotismo y siendo cada uno de nosotros propulsores del cambio.

Esta crisis que vivimos es el resultado de años de desidia, de latrocinio, de la imposición de un sistema político mentiroso y lleno de personas inescrupulosas a quienes solo les importa su beneficio personal y no el progreso del país y que incursionaron en la política para hacer dinero, no para hacer el bien, pero es posible revertir esta situación si los ciudadanos nos enfocamos  en trabajar con constancia y dedicación, con motivación al logro, dispuestos de ser exitosos, deseando el beneficio de todos en cada una de nuestras acciones y no solamente el beneficio personal y poseyendo la suficiente voluntad y visión estratégica para no caer de nuevo presas del engaño en manos de las castas políticas que son responsables históricos de la degradación en que actualmente está sumida nuestra sociedad.

 

Esta crisis también ha servido para despertar a una nueva clase de dirigentes, algunos aún poco conocidos pero con suficiente moral y deseos de trabajar en pos de los mas altos ideales del venezolano; solo es cuestión de buscarlos y darles la oportunidad de presentar sus propuestas.

 

También hace falta la unión de los demócratas del país, de los ciudadanos y de los nuevos dirigentes, de aquellos que deseamos vivir en libertad para que entre todos podamos frenar las aspiraciones de un sistema personalista, tiránico y hegemónico que desea convertirnos ya no solo en  una sociedad de dependientes del sistema sino en esclavos del mismo, pues para lograr esa Venezuela Posible el primer paso a dar es romper las cadenas que por ahora nos arropan.

Venezuela, país de contradicciones, crisol de razas, lugar de encuentros, territorio bendito, es un territorio lleno de oportunidades y somos los ciudadanos los que debemos tomar las decisiones que permitan la factibilidad de nuestra libertad,  de nuestro desarrollo y del bienestar para todos.

La Venezuela Posible será un hecho cuando logremos la unión de todas las fuerzas democráticas progresistas y de los ciudadanos libres y responsables, herederos de los valores libertarios de nuestros padres fundadores para que entre todos  enfrentemos con decisión y coraje no solo al que nos intenta convertir en simples esclavos de su voluntad sino también a los que continúan intentando engañar al pueblo con falsas promesas repetidas por décadas, y al mismo tiempo, continuemos sin perder el rumbo, sin prisa pero sin pausa dentro del camino de la verdad, la unión y el trabajo productivo.

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