La
"unidad" como chantaje…
Por: Daniel G. Cardozo M.
Jueves
1° de Septiembre de 2005
Intensas es la palabra que describe como son las reuniones que durante
estas semanas se escenifican en todo el país buscando la tan mentada
"unidad".
Listas que vienen y van, propuestas de negocios e intereses personales
es lo que caracteriza esa búsqueda que al parecer caerá en saco roto ya que el
interés y la mezquindad juntos han logrado mas que el deseo que tenemos algunos
de hacer las cosas correctamente.
Por todo el país los que estamos en la lucha política – desde la acera
que sea – vemos como lo que debería ser una oposición coherente e inteligente a
un régimen esquizofrénico pero organizado se diluye sin lograr que las cosas
cambien para mejor.
Son muchas también las interrogantes y las realidades que convierten en
ambiguas las ideas renovadoras, que limitan o desmotivan el sagrado derecho de
elegir, que convierten en retórica la consigna "una persona, un voto, una
decisión", pero tampoco se observa ni en forma latente o siquiera
agazapada una alternativa viable, distinta a la participación electoral y
aunque mucho hemos debatido y comentado el tercer camino – la desobediencia
generalizada y el enfrentamiento final para derrocar al régimen – tampoco se
observa que la gente común o los "lideres" tengan algún plan para
activarla con todo y que motivos no faltan.
Pero la unidad, esa falsa y vana unidad que pregonan los maestros del
fracaso, los dirigentes que aun a pesar de su emotividad por la defensa del
voto a la hora de la verdad callaron y se escondieron, es otra quimera mas,
mucho mas dañina y peligrosa para la permanencia de la democracia como modelo
político del país que la abstención o la abulia electoral de los ciudadanos
quienes, hartos ya de engaños de todos los factores políticos, sociales e
institucionales del país, no desean participar y que mucho menos lo harán si
quienes se presentan como los "unitarios" son los mismos gallos de
siempre.
Yo estaría encantado que lográsemos conseguir una plataforma unitaria
donde todos los partidos tuviésemos participación, presentando a los mejores
hombres y mujeres, a gente fresca y nueva, dispuesta a dar la pelea que se
avecina, con coraje para no "arrugar" en los momentos difíciles y con
moral para no venderse ni negociar los principios, pero los que poseen este
perfil desgraciadamente no entran en la lista de los "unitarios" por
una sencilla razón: el pasado aun quiere seguir viviendo en el presente y la
honestidad es un peligro para la permanencia de los partidos de siempre.
Las excusas que se argumentan son igual de desalentadoras, ya que con
estas solo quieren imponer como sea a aquellos que necesitan intentar
sobrevivir, obtener la ansiada inmunidad o mantenerse en el juego, pero
realmente una plataforma unitaria de ideas, donde la meta sea tomar la mayoría
de la asamblea para lograr el objetivo de salvar la democracia solo existe en
los sueños y deseos de muchos nuevos actores de la política, porque lo que es
en estos vetustos dirigentes de nuevos y viejos partidos, la unidad solo
serviría a su propósito de mantener el poder aun a costa de la libertad y el
futuro de los venezolanos, tal y como Chávez juega.
La unidad como premisa de lucha por la libertad es manipulada,
convertida en un chantaje para que los ciudadanos nos veamos obligados a
aceptar como salvadores a aquellos que fracasaron, para que nos
"calemos" a quien sea con tal de no darle la mayoría al régimen, para
que nos conformemos con lo que ofrecen y aquellos que tenemos otra idea tanto
de la unidad como de las metas y objetivos, que queremos hacer lo correcto
tengamos que apoyar una jugada que quizás su único beneficio lo verán aquellos
que sean "bendecidos" con un cargo, pero que por ser quienes son,
terminara por destruir a la democracia, atomizándola y condenándola a
permanecer en las sombras.
Quizás la única manera de combatir en el terreno electoral – que es solo
uno de los escenarios de lucha – sea que nos desvinculemos del chantaje de la
unidad que tanto buscan los carcamanes de siempre y salgamos los ciudadanos,
los políticos y los que estamos prestados a esta actividad a pronunciarnos, que
salgamos al ruedo y no solo rompamos ese chantaje unitario que nos quieren
imponer sino que busquemos las maneras de convencer a esa masa descontenta que
ya no cree en lideres mesiánicos a cambiar, a pensar y sobre todo a participar.
A lo mejor también esta sea la manera que el tercer camino, ese que
sabemos aterra tanto al régimen como a los vetustos e indignos "dirigentes
unitarios" pueda concretarse, quien sabe, pero amigos míos, algo hay que
hacer, porque si de desobediencia se trata, si de desconocer a alguien se
trata, debemos no solo desconocer y desobedecer al régimen, sino también a esa
oposición oficialista, a esos carcamanes oportunistas, a esos chantajistas chupasangre que quieren extorsionar a la gente
convirtiéndose ellos en candidatos "unitarios".
Veamos que pasa…