Las enseñanzas
de Irak: triunfos y derrotas
Por: Daniel
Cardozo
Martes, 01 de
febrero 2005
Este fin de semana pasado Irak vivió una experiencia casi olvidada
por su pueblo: por primera vez en casi 50 años tuvieron elecciones
democráticas.
Luego de vivir bajo el férreo yugo de diversos dictadores desde el
asesinato del rey Faisal en 1958 y luego bajo el
estado de terror impuesto por Saddam Hussein luego de su ascenso al poder en 1979 hasta el fin
de su reinado de terror hace poco tiempo, este país ha visto resurgir de entre
las cenizas de la guerra una esperanza de vivir libre y democráticamente; pero
el precio que han pagado ha sido alto: decenas de miles han muerto para llegar
a este momento histórico tanto para Irak como para el resto del medio oriente.
La experiencia iraquí nos deja numerosas enseñanzas sobre todo en
lo que se refiere a la forma en que los pueblos reaccionan una vez que se
sienten libres de decidir su destino, aun a pesar que para llegar a esto han
tenido que soportar varias guerras con sus vecinos, una primera invasión
americana y una segunda invasión extranjera, una guerra de guerrillas
fraticida, la intimidación terrorista y las amenazas de un baño de sangre, pero
aun así, los iraquíes salieron a votar por su futuro y casi un 65% de su
población electoral acudió a los centros de votación desafiando las amenazas de
muerte y destrucción que se cernían sobre ellos.
En Irak la democracia ha ganado y esa es una de las victorias,
pues por encima de todo, un país al que nadie consideraba suficientemente
maduro o hasta civilizado para aceptar un sistema tan diametralmente opuesto al
que durante décadas los dirigió y que incluso es extraño para su idiosincrasia
religiosa – recuerden que en el medio oriente no son extraños los estados
fundamentalistas y teocráticos mas si los democráticos – ha demostrado que
desea un cambio radical en su forma de concebir al estado y están conscientes
del reto que tienen por delante, pues aun tienen que superar el estigma de la
pugna religiosa que marca a la civilización árabe desde tiempos inmemoriales.
Los pueblos del medio oriente sufren de ese problema de no saber
tolerar a las diferentes religiones del mundo, y peor aun, no se toleran entre
si, y aunque se pudiesen esgrimir decenas de justificaciones para esta
situación y otras decenas mas para mostrar como las otras grandes religiones
monoteístas también sufren de esa división, hay que entender que el mundo ha
cambiado desde que Moisés, Jesús, Buda, Krishna o
Mahoma nos dignaron con sus divinas presencias y eso es lo que se intenta
lograr con sistemas democráticos: la tolerancia, la convivencia y la aceptación
del otro por encima de sus diferencias raciales, religiosas o ideológicas.
Irak ha sido una vitrina de lo que sucede en países donde la
intolerancia reina, donde la imposición de las doctrinas fundamentalistas o de
culto divino a la personalidad de los lideres son la norma o donde existen
regímenes autocráticos por mucho tiempo, y las consecuencias son regularmente
desastrosas para los pueblos.
También es Irak una forma de demostrar a los aun restantes
dictadores del mundo cual será su destino cuando los pueblos se sublevan o
cuando existen fuerzas que ayuden a estos pueblos a ser liberados de sus
asfixiantes cadenas, y aunque no justifico la invasión americana, se debe
aceptar que de no ser por esa intervención, los iraquíes hubiesen seguido
siendo masacrados por su propio presidente unas cuantas décadas mas.
Pero también tenemos que aceptar que han existido derrotas: la paz
fue derrotada por la guerra y aunque seria imposible determinar quien la
asesino, si podemos ser capaces quien será el que la reviva: la democracia, el
comienzo de la etapa de transición y la definitiva consolidación de un sistema
que enseñe a hombres y mujeres a aceptarse tal y como son, sin imposiciones ni
leyes absurdas o discriminativas de los derechos
individuales, o sea, democracia y libertad.
Sin embargo, y a pesar de la sangre derramada que se suma a la de
miles de años de guerras y masacres en esas siempre convulsionadas tierras,
existe la esperanza que en Irak la democracia se consolide y se esparza como
semilla renovadora en sus vecinos y ojalá que el ser superior – tal y como cada
cual lo conciba – permita que en pocos años, el pueblo iraquí pueda vivir en
paz, libertad y democracia como debería vivir cada país del mundo.
Los Venezolanos debemos tomar estas enseñanzas y digerirlas,
porque tal y como Ucrania nos enseño lo que se puede hacer con la determinación
de un pueblo y lideres consecuentes con sus palabras en la acción, Irak nos
enseña lo que un pueblo con un sueño y un ideal de libertad puede lograr a
pesar de la división religiosa y social, a pesar de las amenazas de muerte y del
terrorismo, a pesar de una guerra, a pesar de la división social y religiosa
tan acentuada y no es mas que la suprema demostración de madurez y decisión de
un pueblo determinado a ser libre de sus tiranos.
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